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La Princesa del Olimpo — capítulo 20

Camine sin rumbo alguno. La tristeza me invadía.

Me senté bajo la sombra de un árbol. Solloce un poco pero después me calme.

Aun quería golpear a ambos, pero son dioses.

Tengo que ser fuerte, tengo que soportar. Pero soy una diosa, los dioses pueden tener amantes, ser infieles.

-¿Por qué llorabas?-pregunto una voz de hombre.

Mire a mi costado y lo vi recostado en el árbol.

-Por nada Nico.

-¿En serio?-pregunto sentándose a mi costado

-¿Dónde está el pegaso?-trate de cambiar de tema.

-Aquí-silbo y el pegaso vino- Él me hace caso.

Asentí.

-Hay que pasear-propuso.

-Nico no es…

Me interrumpió.

-Vamos, Percy está por ahí paseando, solo será unos minutos y luego volvemos.

-¿El pegaso soportara a dos personas?

Acaricio al pegaso-¿tú puedes, amigo?

El pegaso inclino su cabeza hacia mí.

Lo acaricie.

-Está bien. Iré.

-¿En serio?-Nico pareció entusiasmado.

-Sí, vamos.

Se paro y luego me ayudo a pararme.

Ambos subimos al pegaso. Nico iba atrás de mí y me abrazaba de la cintura.

El pegaso empezó a volar y Nico se pego más a mí.

-Tranquilo, no te caerás.

Asintió.

Sobrevolamos el Olimpo.

Por ese momento me había olvidado de la traición de Apolo.

Y lamentablemente lo recordé.

Llore y de casualidad solté un sollozo.

-¿Qué pasa, Summer?-Nico susurro en mi oído.

No dije nada. El pegaso empezó a descender.

Ambos bajamos del pegaso y Nico me abrazo de repente.

-Tranquila-susurro-Llora lo que tengas que llorar.

Abrace a Nico con fuerza. Llore y llore. Este abrazo se sentía muy cómodo.

Él me abrazo hasta que pare de llorar. Nos separamos y acaricio mis mejillas.

-Tienes unas lindas mejillas-comento.

Puse mi cabeza en su hombro. Cerré mis ojos y abrase su cintura mientras él ponía sus manos en mi cintura.

-¿Cuándo es tu cumpleaños?-pregunte en un susurro.

-Pronto.

-¿Cuándo es pronto?

-Cinco días.

Abrí los ojos. Alce mi cabeza.

-Si sigo viva para ese día te hare una fiesta.

-No me gustan las fiestas-murmuro.

-Entonces ¿Qué te gustaría hacer?

-No se. 

-¿Por que no me dijiste que cumplirías quince cuando te pregunte?

-¡Chicos!-grito una voz de hombre.

Mire por encima del hombro de Nico y ahí venia Percy con los dos pegasos.

-Ahí viene Percy-le dije.

-Lo sé-gruñó.

Él… ¿Gruñir? ¿A Percy? Vaya… ¿Qué me perdí?

Nico se volteo hacia Percy.

-¿Ya hablaste con Apolo?-pregunto Percy.

Agache mi cabeza y volví a llorar, pero esta vez en silencio.

Soy tan débil. Debería soportar esto, pero simplemente no puedo. Es mi primer amor… y duele mucho.

-¿Por qué lloras?-pregunto Percy.

Nico me jalo hacia él y me abrazo con fuerza.

-¿Por qué lloras?-pregunto Nico.

-No quiero hablar de eso.

Alce la cabeza y mire a Percy.

Él se acerco y me abrazo.

-Summer, vamos al Campamento-dijo, me abrazo mas fuerte- Necesitas ayuda de chicas.

-Chicas-me queje- Por favor que no sean ni las hijas de Afrodita ni las hijas de Apolo.

  • Seguro no quieres ver a las hijas de tu novio.

-¡No es mi novio!-exclame- Ya no lo es.

Ambos alzaron las cejas.

-Por eso estabas llorando.

Asentí.

Me aleje de ellos y me senté en una banca del parque.

Abrase mis piernas.

Ambos chicos se acercaron a mí.

-Necesitas una noche de chicas-dijo Percy.

-Después de captura la bandera-dije.

-Exacto. Haces una pijamada con cualquiera de las chicas.

Sonreí- ¿Saben qué? También puede haber chicos.

Ambos se sorprendieron y leí sus mentes.

Hice aparecer una almohada y los golpee con ella.

-Par de pervertidos.

-Hey, para-dijo Nico.

Lo empuje y cayó al suelo. Me senté encima de él y lo golpee con la almohada.

Percy estaba matándose de la risa.

-¡Sácame está loca de encima!-exclamo Nico.

Los dioses menores y algunos semidioses que estaban por ahí se voltearon a vernos.

Percy se doblaba de la risa.

En ese momento  me sentí bien, estaba rodeada de amigos. La gente nos miraba pero no importaba. Estaba con mis amigos y eso me hacia feliz.

Percy entre risas y tropezones me saco de encima de Nico.

Los tres nos sentamos en el banco y empezamos a reírnos. Si, incluso Nico.

-Ay chicos, me han hecho sentir mejor.

-Eres nuestra amiga-dijo Percy- No vamos a dejarte triste.

-Son unos buenos amigos.

-Hay que regresar al Campamento-dijo Nico.

Asentí.

-Muy bien. Pasajeros, suban a sus pegasos que despegaran en dos minutos-dije Percy.

Los tres subimos a los pegasos. Volamos al Campamento Mestizo, descendimos en los establos.

-Nos hemos perdido el almuerzo-se quejo Percy.

-El almuerzo fue hace rato-dijo Nico- Además nosotros estábamos aquí cuando paso.

-Tengo hambre-dijo tocándose el estomago.

Negué con la cabeza.

-Chicos-suspire- Vamos a mi cabaña y apareceré comida.

-¡Sí!-dijeron ambos emocionados.

-Chicos.

Fuimos a mi cabaña y ellos discutían lo que querían comer.

-Yo quiero lasaña-dijo Nico- y también Spaghetti alla Carbonara.

-Sabes mucho de comida italiana-dijo Percy- ¿Alguna recomendación para mí?

-Tú eres más de pizza.

Ya estábamos subiendo las escaleras de la cabaña, mientras abría la puerta le dije:

-Chicos apareceré cualquier comida, ustedes después escogen.

Abrí la puerta y ella estaba ahí parada.

-Hola Thalía.

-¿A qué te refieres con aparecer cualquier comida?- pregunto.

-Me refiero a……cocinar, obviamente.

Enarco una ceja- ¿Y donde cocinaras?

Me mordí el labio. Mire a Nico y Percy pero ambos estaban igual que yo.

Sin nada que decir.

-Trae a Annabeth. Hay algo que debo contarles.

Alzo las cejas y luego se fue.

Pasaron unos siete minutos, Annabeth y Thalía al fin aparecieron.

-¿Qué sucede?- pregunto Annabeth mientras se sentaba en uno de los sillones.

Thalía se sentó en otro sillón y Percy también. Nico estaba parado al costado del sillón en donde me senté.

-Thalía, Annabeth. Hay algo que tengo que decirles.

-¿Qué  es? ¿A sucedido algo malo?-pregunto Annabeth.

-No sé si les parezca malo.

-¿Qué ha sucedido?-pregunto Thalía.

-Nada-mire a ambas- Solo que no saben quién soy yo.

-¿A qué te refieres?

-No saben quién es mi madre.

-Ah. ¿Y cuál es el problema con ella?-pregunto la rubia.

-Mi madre es Hera.