La Princesa del Olimpo — capítulo 22
Me prometí no mirar atrás pero mis instintos dijeron lo contrario.
No les hice caso y seguí adelante. Quería ir y ver porque grito pero no, no lo hare.
Mientras caminaba hacia el Campamento me encontré con Thalía, Annabeth y Percy.
-¿Qué hacen aquí?-pregunte.
-Te dije que te seguiríamos-dijo Thalía.
-Ok. Llegaron tarde. Ya paso todo.
-Fue culpa de Percy.
-Me quede dormido-dijo Percy- Además ustedes se demoraron.
-Lo sé-suspire.
-¿Quién grito?-pregunto Annabeth.
-Apolo.
-¿Qué le paso?
-No sé. No fui a ver que le paso.
-No creo que debamos preocuparnos, es un dios-dijo Percy.
-Sí, tienes razón-dije.
-Entonces hay que regresar-dijo Annabeth- Percy me dijo que necesitabas una noche de chicas.
-Sí, la necesito.
-Muy bien, nosotras te ayudaremos-dijo mi hermana poniendo su brazo encima de mis hombros.
Cuando llegamos al área de las cabañas Annabeth se fue a su cabaña por algunos libros. Thalía se fue a conseguir películas con los hermanos Stoll. Percy se fue a su cabaña a dormir.
Se suponía que yo iba ir a mi cabaña a preparar el resto pero fui a la cabaña de Hades.
Toque la puerta.
Nico estaba vestido con un pantalón de pijama negro y tenía una camiseta con calaveras, el cabello lo tenía despeinado y sus ojos se veían cansados.
-Oh, lo siento. ¿Estabas durmiendo?
-No. Pasa.
Se hizo a un lado y me dejo pasar.
La cabaña estaba a oscuras, tenía una sola ventana y junto a ella estaba una cama y al costado de esta había una mesa de noche.
-¿Una sola cama?-pregunte.
-No tengo hermanos.
Asentí.
Me senté en la cama.
-Explícame eso de que eres el dios de las sombras.
-Como te dije antes, en el inframundo soy como una deidad.
-¿Por qué?
-Porque soy hijo de los tres grandes.
-Pero Percy y Thalía también lo son.
-Sí pero ellos no han descubierto todos sus poderes en cambio yo sí.
-¿Y solo en el inframundo eres una deidad?
-Si-dijo cansado.
-Bien- me pare y le di un beso en la mejilla- Descansa.
Cuando iba a tomar el pomo de la puerta, Nico me agarro el brazo.
-¿Qué?
-Te has dado cuenta de que estas atada a tres dioses y un semidiós.
Fruncí el ceño- ¿Qué?
-Escucha, Apolo es el dios de la caza, Ares es el dios de la guerra, Hades es el dios del fuego y yo en el inframundo soy el dios de las sombras.
-Espera, yo soy diosa de esas cuatro cosas.
-Exacto, eso te ata a los cuatro.
-Oh vaya. ¿Hay algo de malo en eso?
-Eso creo pero no estoy seguro.
-Ok, tratare de buscar algo pero cualquier cosa que sepas me avisas.
-De acuerdo. Pero no le digas nada a nadie.
-Adiós-dije abriendo la puerta.
-Adiós-dijo yéndose a su cama- Por cierto eso vestido te queda de maravilla.
Vi que tenía una sonrisa picara.
-Yo creo que estarías de maravilla si te quitaras la camiseta.
Aun estando a oscuras y no pudiendo ver su rostro, sabía que se había sonrojado.
-Oye ¿Y qué vas a hacer con Percy?-pregunte.
-Nada.
Se echo en la cama y se tapo.
-¿Nada?
-No sé porque pero siento que puedo confiar en ti.
-Soy de confianza.
-La verdad ya no me gusta tanto Percy.
Alce las cejas.
-¿Y ahora en quien estas interesado?
Miro nervioso a todos lados.
-Acércate.
Me acerque.
-Un poco más.
Me acerque hasta arrodillarme junto a la cabecera de la cama.
-Me gusta-susurro en mi oído- Thalía.
Me separe de él con una sonrisa.
-¿En serio?
Asintió sonrojado.
-¿Desde cuándo?
-No sé, empecé a sentir cosas por ella. Cada vez que venía al Campamento se le veía tan bien- Suspiró- Me gusta pero no sé si eh superado a Percy.
-Mañana veremos si es así o no-me levante del suelo.
-Hoy va haber una pijamada ¿Verdad?
-Sí y no se aceptan chicos.
Me dirigí hacia la puerta.
La abrí y me apoye mi mano en el marco.
-No nos vayas a espiar-dije- Dulces sueños Nico.
Cerré la puerta detrás de mí y corrí hacia mi cabaña, pero al oír unas voces me detuve.
Las voces provenían de atrás de la cabaña de Afrodita.
Camine en silencio y me deslice por la pared. Había un arbusto y me escondí ahí.
-¿Cuál es nuestro siguiente paso?-pregunto un hombre.
-Debilitarla. Alejémosla más de Apolo, tú te encargaras de eso.-dijo una mujer.
La cual reconocí. Afrodita.
-¿Cómo? ¿Llevarla al inframundo?
¿El inframundo? Vaya, vaya. Ya no se puede confiar en nadie.
Maldito Hades.
-Sí, así Summer no podrá salir. A menos que se arroje al Tártaro y encuentre una salida por el lado mortal pero no sé si sería tan estúpida para hacer eso.
-No creo que sea tan estúpida.
-Solo encárgate de seducirla para que ella vaya contigo.
-De acuerdo.
No podía seguir escuchando esto. Retrocedí hasta llegar al borde de la pared. Camine hasta mi cabaña.
Cuando entre Thalía y Annabeth estaban sentadas en los sofás con un libro en la mano.
-¿Qué leen?-pregunte.
-Hush Hush-dijo Annabeth.
-¿De qué trata?
-¿Por qué te demoraste?-dijo Thalía bajando el libro.
-Fui a hablar con di Angelo sobre una cosa y luego escuche una conversación de un par de dioses.
-¿Qué hablaste con Nico?
-Sobre unas cosas que paso en la ceremonia.
Asintió
-¿Y la conversación de los dioses?-susurro.
-¿Por qué susurras?-susurre.
Fui a mi cama y me saque el vestido y luego me puse mi pijama.
-Zeus está en la cabaña de Hera. Recuerda que los dioses se van a quedar.
Asentí.
-¿Qué películas trajiste?
-Ninguna, los Stoll ya habían prestado todas.
-Ok.
-¿Qué oíste en la conversación de los dioses?-pregunto Annabeth.
-Lo más importante. ¿Qué dioses? Fue Hades y Afrodita.
Los dos compartieron una mirada.
-¿De qué hablaron?
-Sobre llevarme al inframundo.
-¿¡Qué?!-soltaron ambas.
-Ellos tienen un plan pero no voy a dejar que lo cumplan.
-Así se hace-dijo Thalía.
-Deberías hacer algo-dijo Annie.
-¿Una broma?- mire al techo imaginándome una broma- Si, hay que hacerlo.
Ambas sonrieron.
-Trae a Percy-dije y Annabeth se fue a toda velocidad.
-¿Qué piensas hacer?-pregunto.
-No lo sé pero debe ser épico. O aunque sea que sea algo memorable.
-Necesitamos a los hijos de Hermes. Sus bromas son espectaculares.
-¿Quiénes de ellos hacen más bromas?
-Travis y Connor.
-¿Puedes ir por ellos y pedirles que nos ayuden?
-Por supuesto, estaba esperando a que lo dijeras.
Thalía se levanto y se fue. Me cambie otra vez y me puse unos vaqueros negros, una camiseta negra y unas converse del mismo color.
Tras unos diez minutos después, teníamos a Percy, Travis y Connor.
-¿A qué hora es el toque de queda?-pregunte.
-A las once-dijo Percy.
-Son las diez y veinticinco.
-Bien- miró a los Stoll-¿A qué hora atacaremos chicos?
-Cuando consigamos todo y armemos la broma.
-¿Qué necesitan?-pregunte.
-Esto- dijo Travis dándome una lista.
-¿Thalía?
-¿Qué?-pregunto ella.
-Me ayudas a buscar estas cosas-dije señalándole la lista.
-Sí, vamos.
Ambas salimos de la cabaña. Recorrimos el Campamento y teníamos la mitad de las cosas.
-¿Qué nos falta?-pregunte a Thalía ya que ella tenía la lista.
-Ya tenemos las arañas de goma, los globos, la harina, y nos falta los huevos y las ratas a batería.
-¿Y el liquido verde?
-Esa ya lo tienen.
-Genial.
Fuimos a la cabaña a dejar las cosas, cuando entramos había ocho baldes llenos de un liquido verde claro viscoso.
-¿Qué es eso?-pregunte frunciendo la nariz- Apesta como el demonio.
-Es nuestro líquido de dudosa procedencia-dijo Travis con un tono malvado pero a la vez gracioso.
-¿Consiguieron todas las cosas?-pregunto Connor.
-Nos faltan los huevos y las ratas a batería.
Asintió.
Dejamos las cosas y volvimos a salir.
-Qué alegría no tener que cargar mas sacos de harina-dijo Thalía.
-¿Cargarlos?-dije indignada-Yo los cargue sola.
-Sí, y yo traje las arañas y los globos.
-Como si eso pesara.
Rodo los ojos- Vamos, busquemos las cosas que faltan.
Suspire.
-Esta vez te ayudare con los cuatro kilos de huevo.
-No, no me ayudaras. Los llevaras sola.
Su mandíbula cayó.
-No se vale-se quejo.
-Yo lleve cinco sacos y sin ayuda.
-Pero tú eres una diosa.
-Mi fuerza es mortal.
-Ok, ok. Los llevare.
Salimos del Campamento y por suerte había una granja a seis millas de aquí.
-Seis millas- se quejo Thalía.
-Vamos, floja.
Paso una hora y media para ir y regresar.
Ya eran las doce y media de la noche y aun faltaban las ratas.
-¿y si parezco las ratas?-pregunte en un susurro.
No escondimos detrás de unos arbustos mientras avanzábamos hacia el área de las cabañas.
-Me parece bien pero como….
Le tape la boca y puse un dedo encima de mis labios.
Asintió.
La callé porque justo pasaba una arpía.
Caminamos sigilosamente, tuve que ayudar a Thalía a llevar las bolsas de huevos. Tuvimos que escondernos varias veces, ya que las arpías seguían vigilando el Campamento.
Por suerte llegamos a salvo. Suspire al cerrarla puerta detrás de mí.
Travis y Connor estaban echados en mi cama durmiendo.
Percy estaba despierto mientras Annabeth dormía en la cama de Thalía.
-¿Tienen todo?-susurró.
-Solo faltan las ratas-susurré.
Chasquee los dedos y aparecieron doce ratas a batería.
-Bien-susurró
-¿Qué haces?
-Tengo que destruir el maquillaje que Travis y Connor robaron.
-Ah. Para eso es la harina de colores.
Asintió.
-Le pondremos escarcha y parecerá maquillaje. Bueno eso espero.
-De acuerdo. ¿A qué hora atacaremos?
-Bueno-miro su reloj- En media hora, pero solo ponemos la broma y como a las tres o cuatro de la mañana se activara.
-¿Cómo se activara, si es con movimiento?
-Drew se levanta todos los días a las tres de la mañana y se va al lago para admirar su reflejo.
-¿No le basta con un espejo?
Negó con la cabeza.
-Despertare a Annabeth.
Mire a la cama de Thalía y la vi dormida junto a Annabeth.
-Despierta a las dos. Yo iré por Travis y Connor.
Asintió y se fue a despertarlas.
Fui hasta mi cama. Los dos estaban tan adorables durmiendo.
-¡Levántense flojonazos! ¡No es hora de dormir!-grité.
Ambos saltaron de la cama y se cayeron.
-Lo siento-dije mientras ayudaba a Connor a pararse.
-Tranquila. No importa-dijo y después bostezo.
-¿Ya tienen todo?-pregunto Travis somnoliento.
-Sí.
-¿Por qué se demoraron?
-Teníamos que conseguir los huevos y las ratas y fuimos a la ciudad.
Asintió.
-Las ratas tienen baterías ¿Verdad?
Asentí.
-Bueno chicos, hoy tenemos una broma de las grandes-dijo Connor.
Todos asentimos.
-Vamos-dijo Travis- Hay mucho trabajo que hacer.
Todos se vistieron de negro excepto Thalía y yo.
Salimos de la cabaña con las cosas y nos dirigimos a la cabaña de Afrodita.
Llegamos y todos estaban dormidos. Empezamos con el plan.
Tras unos veinte minutos después de tensión y un poco de miedo de que nos escucharan, salimos.
-Muy bien ahora vámonos-dije.
Todos asintieron. Travis y Connor se fueron a su cabaña mientras nosotros nos dirigíamos a la mía.
Oí algo, mejor dicho a alguien.
-Chicos ustedes avancen, necesito ver algo-dije.
Asintieron y se fueron.
Camine yendo fuera del área de las cabañas.
Vi a una persona tirada en el suelo sangrando, lo peor, reconocí quien era.
-Apolo-susurre.