La Princesa del Olimpo — capítulo 24
Miré a todos lados tratando de ver quién iba a atacar. Tenía el arco listo para disparar.
Entre la maleza alguien se movió. No dude, solté la flecha.
Se oyó un gruñido. Prepare otra flecha y disparé.
Una flecha salió volando hacia mí desde lo alto de un árbol. La esquive, tome otra flecha y dispare al árbol, escuche como alguien caía.
Otra flecha silbó, pero esta vez vino desde atrás. Me gire y atrape la segunda flecha en el aire. La puse en el arco rápidamente y disparé.
Tras unos minutos sonó la alarma que indicaba que mi tiempo había terminado. La imagen del bosque parpadeo y otra vez me encontraba en la sala de entrenamiento.
-Buen entrenamiento-dijo Apolo aplaudiendo desde la plataforma.
Asentí.
Camine hacia el ascensor que conducía al dormitorio.
Cuando llegue me metí en la ducha. Se sentía genial estar fresca y limpia después de largas horas de entrenamiento.
Nos habían traído aquí hace tres días, justo en la mañana de la broma.
Al salir de la ducha me puse una blusa negra, unos vaqueros negros y unas converse negras. Salí de la habitación y camine por los pasillos hasta llegar a la sala común. Busque a Apolo con la mirada, él conversaba con su hermana.
Se dio cuenta de que estaba allí e hizo un movimiento para que vaya con ellos.
-Hola-saludé.
-Hola-dijeron ambos.
-Hemos estado hablando sobre el Torneo-dijo Apolo- Arty se nos une.
-¡No me llames Arty!-exclamo enojada Artemisa.
-Ok.
-Qué bueno que te hayas unido-sonreí.
Asintió.
-Iré a jugar con fuego-dije.
-No te vayas a quemar-dijo Apolo.
-Aunque quisiera no puedo.
Me despedí. Salí y me dirigí a la Sala de fuegos.
Me paré en el centro y creé un torbellino de fuego, luego lo expandí a toda la sala. Duré unos minutos así y después lo extinguí.
Programe la sala para que aparecieran figuras y yo las incinerara. La primera figura apareció a mi derecha y le lance una bola de fuego. La segunda apareció frente de mí. A todas las figuras que aparecían les lanzaba bolas de fuego, lo hacía a gran velocidad.
Lancé el fuego a la última figura y alguien empezó a aplaudir.
Me giré.
-Lo hiciste muy bien hija-dijo Zeus.
-Gracias-dije sin ánimos.
-Anímate, hay muchas posibilidades que ganes.
-Aja-me senté en el suelo.
-Mira. Los dioses menores no quieren participar y tienes posibilidad.
-¿Por qué no quieren participar?
-Solo algunos, pero los que están más bajos que ellos, si quieren participar.
Asentí.
-¿Cómo vas con Apolo?
Me sorprendí ante su pregunta.
-Bien. ¿Por?
-Por que se que te fue infiel. Aunque de Apolo ya se sabe que hace eso.
-Sí, Apolo tiene un montón de hijos lo cual lleva a que tiene un montón de amantes.
Asintió.
-Lo perdonaste rápido.
Lo mire enarcando una ceja.
-Soy inmortal, tengo una larga vida por equivocarme.
-Tu razonamiento es interesante.
-Gracias.
-Te traje una sorpresa.
-¿Una sorpresa?
Asintió.
-Ven.
Lo seguí hasta una sala, la cual nunca había visto. En la sala estaba una de mis rubias favoritas.
-¡Azul!-exclame y Salí corriendo hacia ella.
-Summer, cariño-me abrazó con fuerza.
-¿Cómo has estado?
-Bien. ¿Y tú?
-Bien.
-Me han dicho que tienes novio ¿Es verdad eso?
-Sí.
-Espero que te trate bien.
-Lo hace.
-Hija-dijo Zeus- También hay otra cosa que debo mostrarte.
-¿Qué cosa?
-Ya salgan-habló fuerte sin referirse a nadie.
-¡Sorpresa!-gritaron mis amigos saliendo del armario.
Solté un gritito de alegría.
-¡Chicos!
Los abrace a cada uno.
-¿Por qué están haciendo todo esto?-miré a Nico- Esperen, es por mi amigo Nico di Angelo.
Él pareció sorprendido.
-¿Qué?
-Nico, yo planee esta sorpresa para ti.
-Pero…
-La ayudamos-dijo Percy.
-Me mintieron.
-Nico-puse una mano en su hombro- dentro de dos días será tu cumpleaños. Celebra esto.
-Hazle caso, Nico-dijo Thalía.
Asintió y luego me abrazó.
-Gracias-susurró.
-Es lo menos que podía hacer.
-Así es. Dentro de cuatro días iremos a un lugar a enfrentarnos hasta morir.
-Nico- regañe- no podemos morir.
Sonrió- Lo sé.
Thalía frunció el ceño- ¿No podemos morir? ¿Qué significa esto?
-¿No les dijiste?-pregunté a Nico.
-No-los miró-Chicos…soy un dios.
Todos abrieron los ojos como platos.
-¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Qué?-dijeron los tres.
-Azul, acompáñame, ellos tienen que hablar-dijo Zeus.
-Adiós Summer-se despidió Azul.
Me puse un poco triste, no había visto a mi "mamá" en días.
-Cálmense.
-¿Tu lo sabías?-me pregunto Thalía.
-Sí, pero…
-¡¿Por qué no me los dijiste?!
-Porque Nico me dijo que no lo hiciera.
-¡Nico!-exclamó.
-Mi padre recién me lo había dicho-dijo Nico.
Thalía se cruzo de brazos y se fue.
-Thalía-dije siguiéndola.
Nico me agarro del brazo.
-No, yo iré a hablar con ella.
Suspire y lo deje que se fuera.
-Oh, Thalía-dijo Annabeth.
-¿Por qué dices eso?-pregunte.
Miró a Percy de soslayo.
-Percy, cariño, ve a afuera.
Frunció el ceño y luego se fue.
-¿Por qué lo botaste?-pregunte.
-Te confiare un secreto.
-De acuerdo.
-Es un secreto de Thalía.
Asentí.
-A Thalía- vaciló y luego susurró-le gusta alguien.
Alce las cejas.
-¿Quién es?
Miró a todos lados nerviosa.
-A Thalía le gusta Nico.
-Wow. Se corresponden.
Annabeth me miró confusa.
-No me mires así. Thalía y Nico se gustan.
Abrió la boca en una perfecta "O"
-¿Qué estarán haciendo? Tenemos que espiarlos.
-¡Annabeth!
-Vamos tu también quieres saber.
Ladee la cabeza. Tenía razón, quería saber.
-Muy bien, vamos.
Ambas estábamos paradas frente al vidrio que dividía esta sala con la sala que tenemos al costado. Thalía y Nico hablaban pero no sabíamos de que, ellos veían un espejo pero nosotras veíamos un vidrio trasparente, tipo policía.
-¿De qué hablan?-pregunto Annabeth.
-Ni idea.
-Mira ese movimiento.
-Creo que la va a besar.
-¿Tú crees?
-¿Apostamos?
-Va. Diez dracmas a que no la besa.
-De acuerdo.
-Hey, chicas ¿Qué apuestan sin mi?-pregunto Percy.
-Shh-dijimos Annabeth y yo al unisonó.
Miramos el cristal y Nico se acerco a Thalía y…
-¡Ja! ¡Gané!-le saque la lengua a Annabeth.
Se puso a refunfuñar mientras sacaba las dracmas. Percy miraba a Nico y Thalía con la boca abierta.
Annabeth puso los ojos en blanco.
-Sesos de Alga.
-No puedo creer que Cara de Pino y Aliento de Zombi se gusten-dijo Percy.
-Pues créelo-dije.
Sentí los pensamientos de otra persona. Diablos, tengo que ayudarlos.
-¿Summer? ¿Estás bien?-pregunto Percy.
-Estas pálida-dijo Annabeth.
-Tienen que ayudarme.
No les di tiempo de responder, los tome y me transporte hasta el otro lado de la puerta de la sala donde están Thalía y Nico.
Miré a Percy y entendió a lo que me refería, miré a Annabeth y también entendió.
-Señora Artemisa-dijo Percy y Annabeth haciendo una reverencia.
-Chicos-saludo la diosa con apariencia de 14 años-Summer tenemos que hablar.
-¿Qué sucede?
-Hablemos en privado.
-De acuerdo.
-Permiso chicos.
Ambos me miraron pero disimularon no estar alarmados.
-Artemisa, esa sala está ocupada, mejor vayamos a mi habitación.
-Está bien.
Las dos nos dirigimos a mi habitación.
-¿Qué sucede?
-Estas en peligro.
-¿Qué?
-Desde que todos saben que sales con mi hermano, las diosas enamoradas de Apolo y alguno que otro dios quiere…bueno, ya sabes, destruirte.
-No lo lograran, no les tengo miedo.
-Lo sé pero en comparación a nosotros, eres una niña.
-Es cierto pero que mejor época para empezar la vida, o me dirás que la vida recién empieza a los tres mil.
Se cruzo de brazos.
-No te lo tomes a juego. Las diosas van a aprovechar esta oportunidad para hacerte daño.
Alce las cejas.
-Pues no verán que las atacó.
Me fui antes que dijera algo. Camine por los pasillos, recibía miradas de odio pero las ignoraba.
Sabía que estaba preparada. Era fuerte, era inteligente y estaba lista para el baño de sangre que se haría dentro de cuatro días.