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La Princesa del Olimpo — capítulo 28

Todo es borroso. Recuerdo oír gritos.

Me duele el pecho y el tobillo izquierdo.

Trato de agarrar mi tobillo y me doy cuenta de que estoy encadenado.

¿Cómo es posible que este encadenado en un laberinto?

Raro. Lo sé.

Parpadeo y me acostumbro a la oscuridad.

Vi barrotes. Estoy encarcelado. Me arrastro hasta llegar a los barrotes y trato de observar lo que hay afuera.

No veo mucho, solo más cárceles y una linterna apagada en el suelo. Estire mi brazo y trato de alcanzarla.

Mis dedos estaban a dos centímetros de la linterna. Me estire más y la sostuve. La trate de prender pero no podía. Abrí el lugar donde se ponían las baterías.

Lo abrí y me encontré una llave.

-Sera…-murmure.

La probé y se abrió. Ahora solo falta salir de la celda.

Golpee los barrotes pero nada. El tobillo me dolía a horrores.

Pensé en Summer. Me desespere, tenía que salir de ahí y tenía que encontrarla.

Puse mi mano en el cerrojo y lo derretí. Conveniencias de ser el dios del Sol.

Salí y empecé a la buscar la salida de aquel tétrico lugar. Las paredes  estaban hechas de granito negro. Era algo tan escalofriante.

Voltee por un pasillo y vi una luz. Usualmente cuando vez una luz al final del pasillo significa "Adiós, mundo cruel" Pero para mí, significa una salida.

Camine hasta ella y vi que era una escalera y en las paredes habían antorchas.

Subí las escaleras, tome una antorcha puesto que solo había tres y necesitaba ver el resto de los escalones.

Cuando llegue al final, había una puerta en el techo.

La abrí y subí.

Volví al pasillo donde era el torneo. Saque el rastreador.

Mire la pantalla. Había un punto verde que era yo, había un punto rojo que era Summer y que decía que estaba a 6 metros a mi derecha.

Mire en esa dirección la cual no me había dado cuenta de que estaba todo apagado.

-¡Summer! -grite.

Nada.

-¡Summer!-volví intentar.

Esta vez oí pasos, conforme se fue acercando distinguí una figura humana, se acercó hasta poder verla completamente excepto el rostro pues su cabeza estaba agachada.

En sus manos sostenía una daga.

-Summer-suspire aliviado.

Camine un par de pasos.

Ella alzo la cabeza y sus ojos eran…eran…

Retrocedí ante la miraba que me daba.

-¿Summer?

Sus espantosos ojos rojos me miraron con odio. Eso me dolió.

Al parecer se notó en mi cara, pues ella sonrió con malicia mientras caminaba hacia mí y yo me alejaba de ella.

-¿Qué sucede Apolo? ¿Acaso temes de tu novia?

Trague saliva.

-¿Qué hiciste con ella?

-Nada-suspiro-nada.

Me acerque a ella y la tome de los brazos. Ella frunció el ceño y me empujo con tal fuerza que salí volando.

-¡No vuelvas a tocarme!-grito.

Me pare, el dolor de mi tobillo aún era fuerte.

Las antorchas que estaban apagadas se encendieron.

Atrás de Summer quizás a unos 15 metros había una caverna.

Enio estaba en la entrada de la caverna.

Aplaudió mientras caminaba hacia nosotros.

-Qué bien eh hecho mi trabajo ¿no?-sonrió complacida.

-Fuiste tú-grite.

Camine hacia ella.

-Summer-dijo Enio.

Mi novia me ataco.

-Muy bien, niña. Ahora pierde el Torneo.

-¿Qué?-Summer se volvió hacia ella.

-Que pierdas.

-No.

Enio frunció el ceño.

-Argg, ya paso el efecto.

-¿Qué efecto?-pregunte.

-Ninguno-miro a Summer-bueno tendré que deshacerme de ti.

-Nunca-dijo ella.

Comenzaron a pelear. Se dieron estocadas pero ninguno caía, antes de que Enio pudiera hacer un su movimiento, Summer lo presentía y lo contradecía.

Estuvieron así un rato hasta que Enio la golpeo y la mando hasta la pared que estaba detrás de mí.

Corrí hasta ella y cuando mire sus ojos, eran azules otra vez.

-Pelea por mí-murmuro.

Agarre su espada, pelee con Enio a diestra y siniestra. La hice avanzar hasta la caverna.

Cuando entramos, supe en donde estábamos.

Este lugar era el más escalofriante que cualquier lugar del mundo. La entrada al Tártaro.

Enio me dio una patada. Por el rabillo del ojo vi a Summer sosteniendo una daga.

Me pare y la patee en el vientre y se cayó. Estábamos a menos de un metro del borde del Tártaro y sentí como ese poder me jalaba a caer.

-Esto no durara mucho niño.

Entonces lo vi. Ella enredo su pierna con la mío y me hizo perder el equilibrio.

Caí de costado, por suerte me agarre del borde, empecé a subirme pero Enio me pateo los brazos y solo estaba sostenido por mis manos, las cuales Enio las empezó a pisar.

-Si aprecias tu vida no lo harás-dijo Summer, atrás de Enio sosteniendo su daga en el cuello de Enio.

Enio volvió la cabeza y le dijo:

-No la apreciado.

-Te amo-le dije a Summer.

Entonces Enio me pateo dejándome caer y escuchando un grito de mi amada.