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Sobreviviendo al Apocalipsis II — capítulo 17

Mi aspecto era cada vez mas miserable, mi piel estaba de un pálido fantasmal; demasiado delgada por los pasados cinco días comiendo solo sobras; mis ojos estaban secos y ya no mostraban ningún brillo, ensombrecidos por ojeras demasiado oscuras; mis muñecas tenia heridas en carne viva por el roce de las cuerdas y mis brazos, espalda, abdomen y piernas estaba llenos de quemaduras, rasguños y moretones; mi respiración consistía en gruñidos que salían de mi boca e incluso mi corazón latía de manera débil; sufría dolores de cabeza constantes, reumas y mucho ardor en todas partes. Tenia todo el aspecto de un caminante recién despertado, lo único que me diferenciaba de uno era tal vez que tenia lagrimas de dolor corriendo por las mejillas.  Ya no podía caminar de lo débil que me encontraba, pero aun así Rachel insistía en mantenerme amarrada con los brazos detrás de mi espalda. Escuche las cadenas que sellaban la puerta de mi prisión ser removidas y luego vi a Rachel entrar con una sonrisa de oreja a oreja, un cuchillo en mano y un frasco con un liquido transparente dentro que reconocí como alcohol por las veces que me había curado con el. Detrás de ella, el cielo estaba oscuro por ser de madrugada.-Buenos días, mi pequeña puta-Saludo con voz alegre. -Hoy sera un muy buen día para ti. -Eso dices todos los días-Dije e intento que mi voz suene sarcástica pero es solo un temblor ronco. -Porque todos los días son un buen día-Respondió. Entrecerré los ojos. -Hoy también sera un día distinto. Hay que cambiar un poco la rutina un poco a veces, ¿no crees? Camino hasta mi y yo la seguí con la mirada, esperando un golpe que no recibí. Se arrodillo a un lado de mi, demasiado cerca para mi gusto y comenzó a analizarme. -No te has desmoronado como esperaba-Dijo de manera decepcionada. -Esperaba que cada vez que entrara empezaras a llorar y a gritar suplicando por tu vida. Que decepción...-Susurro y me tiro del cabello con fuerza a la cual yo gemí de dolor. -¿¡Que estoy haciendo mal, Lissie!? ¡Dime! ¿¡Estoy siendo demasiado amable tal vez!? Quiero que te duela tanto que te revuelques un tu propia miseria y me digas lo mucho que deseas mi piedad. ¡Ya lo intente todo!-Rachel sonaba incluso desesperada, triste, como si el plan que había hecho con tanto esmero se hubiera ido a la mierda. -Suéltame-Le grite, pero mi grito fue débil y ronco. Jaloneo mi cabello con mucha fuerza, como si quisiera arrancármelo de raíz y yo grite de dolor. -¿¡PORQUE NO TE MUERES YA!?-Grito y me di cuenta que lloraba mientras sacudía mi cabello. -¿¡PORQUE NO TE MUERES DE UNA VEZ Y ME DEJAS EN PAZ!? Tuviste que venir y arruinarlo todo, maldita perra, ¡TODO! ¡No se que mas hacer para que sufras...!De la nada se quedo callada, detuvo el jaloneo de mi cabello y se quedo inmóvil. Un brillo extraño cruzo su mirada, un brillo de que tenia una nueva idea. -No...no lo he intentado todo-Susurro y tomo mi barbilla en su mano para girar mi rostro hacia ella. -Hay algo importante que me falta... Hace mucho que no lo he hecho. Rachel tenia la mirada semi perdida, pensando. Mi respiración comenzó a acelerarse. ¿Que haría ahora? ¿Me dolería tanto como las demás torturas que me había aplicado? Eso era seguro, puede que incluso mas, ¿que era lo que estaba planeando que no me había hecho ya? ¿Cortarme mis brazos y piernas uno por uno? ¿Dispararme hasta que quede como un queso y muera desangrada?  Me miro a los ojos y levanto mi barbilla con suavidad, casi con delicadeza. Murmuro cosas para si en voz tan baja que al principio no entendí, pero que luego tomaron forma cuando puse atención. -...con mujeres. Bastante tiempo, pero creo que aun puedo hacerlo. Una vez lo hice para Daniel, no funciono y no lo he vuelto a intentar-Al escuchar el nombre de mi novio solté un respingo y me alerte aun mas. ¿Que había hecho para Daniel tiempo atrás? -Espero que funcione ahora. No le gustara a ella, eso es seguro. Eso es lo que importa. Que sufra.Ni siquiera me vio cuando acerco su rostro a mi cuello. Cerré los ojos con fuerza, apretando mi cuerpo, esperando algo horrible. Hubiera preferido mil veces mas que Rachel hubiera roto mis brazos y piernas, que me quemara viva o que me golpeara hasta morir. Hubiera preferido todo eso un millón de veces, y lo hubiera aceptado con gusto sabiendo lo que ella pensaba hacerme. En cambio, Rachel beso mi cuello. Mi respiración se detuvo de puro desconcierto. Rachel se encontraba besando todo mi cuello y una de sus manos iba hacia mi espalda baja. Comprendí de inmediato. Comprendí como iba a herirme y lo que iba a hacerme. Eso era peor que cualquier daño físico. Me removí y sacudí, pero no podía hacer mucho debido a las estúpidas cuerdas que mantenían mis muñecas heridas en mi espalda. Rachel metió sus manos detrás de mis brazos y apretó mi espalda baja para acercarme mas a ella. Besaba mi cuello de manera apasionada, como una amante, y lamia mis hombros lastimados. Pero yo no sentía placer alguno, solo repulsión; una asquerosa sensación me invadía y quería quitármela de encima como fuera. -¡Ya basta!-Grite. -¡Hija de puta, ya detente! Pero ella no me miro siquiera, seguía en su labor en mi cuerpo. Metió su otra mano debajo de mi sucia y desgastada blusa, acariciando mi abdomen y subiendo hacia mi pecho. Un ruido ahogado broto de su garganta pero no supe identificar que lo ocasiono. Grite y me sacudí mucho, tratando de deshacerme de sus caricias, pero nada de eso funciono.-Sera mas fácil si te desato, ¿no es así?-Dijo con voz suave que me causo asco. Aflojo las cuerdas y las deslizo por mis manos, sentí alivio en mis muñecas heridas pero no me importo. Quería que Rachel terminara con esto, que comenzara a apuñalarme y me matara antes que pasar por esto. Me obligo a acostarme sobre mi dolorida espalda en el suelo lleno de heno, las pequeñas hebras picaron como agujas en la parte de mi espalda desnuda y la arquee de dolor. Abrí la boca y solté un grito que desgarro mi garganta pero que solo sonó como un gruñido. Rachel puso mis manos por encima de mi cabeza y siguió con su trabajo poniéndose encima de mi. Sacudí mis piernas, intentando patearla para quitármela pero ella me contuvo con las suyas mas fuertes.  -¡Quieres que suplique! ¡Lo estoy haciendo!¡Detente!-Grite y numerosas lagrimas se deslizaron por las comisuras de mis ojos. Pero Rachel no me escuchaba. Lo único que menos quería era que lo disfrutara.  Me quito la blusa por encima de la cabeza, deslizando sus manos por mis costados, apretando la venda donde aun se encontraba la frágil herida del cuchillo y lamió toda la extensión de mi torso hacia arriba. Su lengua me causaba cosquillas, no podía evitarlo, pero me daban arcadas pensar que era ella quien hacia eso. Me estremecí mientras besaba por mi viente y una de sus manos levanto mi barbilla hacia arriba.-Quiero oírte gemir-Susurro. -No, Rachel, por favor, no. Al tener una de sus manos en mi barbilla, con mucho esfuerzo y dolor moví mi brazo entumecido, tan tieso que pensé que perdería el movimiento de mis miembros. Alcance a tirar de su cabello hacia arriba, separando su rostro de mi piel, y le pude dar un golpe en plena cara con las uñas que causaron dos pequeños rasguños en sus mejillas. Eso la desconcertó y pude patearla para alejarla de mi, pero ella fue mas rápida y se recupero de mis golpes para luego apretar mis muñecas justo donde se encontraban las heridas encarnadas. Abrí la boca de dolor mientras Rachel escarbaba con sus uñas en el daño que me había hecho la cuerda.  -No me dijiste que te gustaba brusco. Lo hubieras dicho antes.-Dijo, acercando su rostro al mio y luego bajando hacia mi cuello. Empezó a morderme con bastante fuerza toda mi garganta, mis hombros y mi pecho, sacándome mas sangre y reabriendo heridas. -Te escuche a ti y a Daniel una vez, pequeña bastarda,  teniendo sexo en el CDC. El te hacia gemir como lo hizo conmigo hace mucho tiempo. Gritabas bastante. Y te envidie, pedazo de zorra, te envidie mucho. Tu lo tienes y yo no. El te hacia sentir placer a ti, no a mi. Pero eso ya no sera así. Saco su cuchillo y lo deslizo por mi abdomen hasta que logro enterrarlo casi completamente en mi otro costado. Grite y arquee la espalda de ardor. Esto se sentía como un retortijón horrible, demasiado doloroso. Saco el cuchillo y tomo el frasco con el liquido transparente, en cuanto lo destapo, por el olor supe que era whisky. Negué con la cabeza, sabia lo que venia. Vertió algo del alcohol en la herida y escoció mucho. Volví a soltar un alarido desgarrador. Rache mordía mi cuello mientras que sus manos desabrochaban mi shorts sucio con prisa. Yo solo sollozaba, forcejeando con ella para que se detuviera pero no lo hizo. Le gustaba que suplicara, que tratara de librarme de su agarre forzoso. Cerré los ojos y trate de habitar en otro lugar, de escaparme de esta pesadilla. David había hecho lo mismo que hacia ella en esos momentos, solo que el si me beso en los labios y me hizo gemir un poco incluso. Aun así era demasiado horrible, me daba demasiado miedo que perdí todo mi valor y llore y suplique. David había tratado de que lo disfrutara, Rachel solo quería causarme dolor. Añore a Daniel, quería que el me salvara de esto. Ya estaba muy débil y demasiado cansada para luchar; me deje llevar, deje que Rachel invadiera mi cuerpo con sus asquerosas manos, deje que me tocara mas de lo que quería. Desee morirme ahí mismo. Desgraciadamente, sobreviví. Rachel termino conmigo poco tiempo después. Su respiración estaba agitada y sonreía como si hubiera sido una de las mejores cosas que se le habían ocurrido y hecho en toda su vida. Yo solo jadeaba, mirando fijamente hacia arriba sin poder reaccionar ni moverme. Me dolía todo el cuerpo y me encontraba asqueada. Rachel se acostó a mi lado después de que me puso toda mi ropa de nuevo. -¿Ya terminaste?-Susurre.-¿De disfrutar de tu cuerpo? Si, ya no te preocupes. Mi respiración era temblorosa. -Ahora, viene la parte final de todo esto.-Dijo ella llena de felicidad. -Es hora.Gire mi cabeza hacia ella y en ese momento, me golpeo en la sien con el frasco de vidrio, dejándome inconsciente. Navegue entre la negrura de una irrealidad sin dolor, una en la cual desee quedarme a pesar de que me encontraba confundida. Era mejor que la realidad que estaba viviendo. Sabia que aun no estaba muerta, lo sabia porque aun podía sentir a Rachel levantando mi cabeza y amarrándome algo alrededor del cuello. Tal vez jugaría mas conmigo.Desgraciadamente la neblina de irrealidad desaparecía y poco a poco me iba despertando mas hasta abrir completamente los ojos. Rachel sonreía, sentada encima de mi con una larga agujeta en su mano que iba hasta mi cuello. Tantee mi garganta y vi que ella había amarrado la agujeta alrededor. -Ya es hora-Canturreo y jalo la agujeta.Se corto el aire de mi garganta inmediatamente. Yo rasguñe mi cuello tratando de quitarme la cuerda, defendiendo mi vida a pesar de que deseaba morir. Tan solo conseguí remover la agujeta que heria mi cuello como lo hicieron las cuerdas en mis muñecas, abriendo una herida alrededor. Rachel cada vez apretaba mas y mas y yo me hacia mas débil conforme pasaban los segundos. Habían pasado tan solo veinte. Alce los brazos y trate de pegarle, pero no lo logre. Mi corazón retumbaba con fuerza detrás de mis oídos y la sangre se iba hacia mi cerebro. Me dolía la cabeza y súbitamente fui mas consciente de lo que hubo a mi alrededor. Me iba haciendo mas débil poco a poco mientras trataba de respirar con fuerza, pero la cuerda me obstruía el paso de oxigeno.  Rachel no me quito la mirada de los ojos ni un momento mientras apretaba cada vez mas.La inconsciencia volvía a ganar sobre todo y cerré los ojos lentamente mientras mis brazos se iban deslizando hasta caer a mis costados. Mi corazón retumbaba de manera forzosa, tratando de trabajar sin aire, pero iba venciendo y cada vez haciéndose mas lento. Mi cabeza se venció hacia aun lado mientras Rachel terminaba de matarme y lo único que volví a escuchar fue el ultimo latido de mi corazón.