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Sobreviviendo al Apocalipsis II — capítulo 18

¿Así era morir? ¿Una oscura y silenciosa nada? No. Esto no era la muerte. Yo nunca la había conocido por mí misma.Aún estaba viva. Mi corazón nunca se detuvo, solo se hizo demasiado lento. Un latido más y mi corazón volvió a palpitar lentamente. La presión en mi garganta se había acabado, pero aun podía sentir la cuerda alrededor de mi cuello. Fue un alivio cuanto una gran bocanada de aire entro en mis pulmones por mi boca entreabierta. La garganta la sentía rasposa, lastimada. Poco a poco comencé a volver en mí en cada segundo que transcurría, en cada latido. Si Rachel seguía aquí y se enteraba que seguía con vida, iba a volver a atacarme para asegurarse de mi defunción.  Trate de escuchar, pero un pitido reinaba en mis oídos. Abrí los ojos de golpe con un jadeo del cual me arrepentí. Me dolía demasiado la garganta. Yacía en un charco de mi propia sangre seca que emane a lo largo de toda mi tortura. Por todo lo que Rachel me había hecho en estos cinco días, la violación, el intento de asesinato, aun me sentía demasiado débil y mis ojos querían volver a cerrarse para no volver a abrirse; acabo que no veía mucho, tan solo puntos negros que salpicaban mi visión. Tal vez moriría por culpa del hambre a que sentía o por la intensa sed o por el cansancio.  Escuche pasos afuera. Había alguien detrás de la puerta del granero, su sombra tapaba la poca luz solar que entraba entre las aberturas de la madera. No era Rachel, la silueta era más grande y fuerte. Era alguien familiar. ¿Por fin la salvación que tanto había esperado había llegado hasta ahora? ¿Iba a sobrevivir?  No podía dejar que una oportunidad de escapar y sobrevivir se esfumara. Intente mover mis brazos y pegar contra algo, pero estaba demasiado débil y me dolía todo. Rasque la madera y eso fue suficiente. Las cadenas eran removidas a golpes casi desesperados, casi tratando de romper la puerta de madera para acceder a mi cuerpo destrozado.  -¡Annelisse!-Grito una voz masculina grave muy familiar. Yo no pude responder, la garganta me lo impedía. Escuche la puerta abrirse y el hombre entro, sabía que él estaba viéndome. La oscuridad de mis ojos no me permitía verle, pero sentía mucho alivio de que él estuviera aquí. Se arrodillo a mi lado y corto la agujeta alrededor de mi cuello con un cuchillo. Comencé a respirar mejor inmediatamente, accediendo a un ataque de tos.Lo seguí con la mirada, tratando de captar algo de luz para verle. Vi que se asomó hacia afuera, lo único que alcance a verle fue que en su chaleco negro opaco, en la espalda, llevaba cosidas unas alas blancas como de ángel. Luego se volvió hacia mí. -Voy a sacarte de aquí, vamos, lucha un poco más. Una de sus manos se deslizo debajo de mi espalda, la otra detrás de mis rodillas y me levanto sin titubear. Trotaba con facilidad conmigo en brazos, como si no pesara nada, y me saco del lugar de mi tortura para llevarme a otro lugar donde estaría mejor. El olía mucho a bosque y a musgo, así como algo muy masculino. Deslice mis brazos hacia su cuello para sostenerme y no pude evitar acariciar las alas cosidas a su espalda. Eran rasposas, pero suaves a la vez. -Tus alas son bonitas-Comente con voz tan pastosa que creí que no me entendería. -No soy ningún ángel, niña. Una lucecita se encendió en mi mente. Yo sabía quién era el. ¿Cómo es que no lo había reconocido? Además de que me encontraba pensando idioteces y cosas sin sentido, era obvio que estaba delirando.Daryl. Como siempre, rescatándome de mis problemas, cuidándome. Mi visión empezó a aclararse y la luz de sol hirió mis ojos. Lo vi cerca de mí; sus ojos azules miraban hacia enfrente, sin verme pero al percatarse que lo miraba, me vio.-Estarás bien.-Daryl-Susurre su nombre. -¿Qué?No respondí. Estaba demasiado aliviada por tenerlo conmigo, que él me sacara de ese lugar lleno de pesadillas. Un alivio demasiado extremo me invadía y mi cabeza se venció hacia atrás, encontrándome repentinamente muy débil, se me cerraban los ojos pero yo me encontraba bien a pesar de que todo el cuerpo me dolía. -No te duermas, Lissie, no cierres los ojos.-Tengo…mucho sueño-Respondí apenas en un susurro. -Me duele…todo. Me desmaye mientras Daryl me llevaba a la casa de Hershel y volví a recuperar la consciencia en una de las habitaciones gracias al inmenso ardor que sentí cuando el hombre desinfecto mis heridas con más alcohol. Sentía que nada de esto era verdad, que aún seguía atrapada en ese granero siendo torturada por mi grupo, mi propia familia. Mi mente daba muchas vueltas y juraba que aquellos no eran las personas a las que amaba, sino gente que solo me quería muerta de la peor manera.-¡Suéltenme!-Grite como pude, mi garganta dolía demasiado.Vi a Rick y a Daniel sostenerme para que Hershel pudiera curarme. -Annelisse, espera un poco, te dejara de doler en un rato-Dijo Daniel con una voz que pretendía ser calmada pero podía sentir el temblor del miedo en ella. Dolía demasiado por todas partes. Ellos solo tenían el rostro de mi familia, eran mis pesadillas haciéndose pasar por ellos para que pudiera bajar la guardia. Eso siempre me sucedía. Confiaría en ellos y luego me asesinarían de la nada.Mi mano alcanzo la mesa de noche al lado de la cama donde estaba acostada sacudiéndome y sentí una navaja de esas que usan los médicos. Logre herir a aquel que se hacía pasar por Rick, rompí su camisa y le hice una rajada en el abdomen. No era profunda, solo un rasguño.-¡Annelisse!-Alguien grito y sostuvieron mis manos con fuerza.Grite como pude hasta que terminaron de curarme y vendarme, después me dejaron sola para que me sintiera tranquila. Hershel me dijo que no hablara para no dañar aún más mi garganta, pero todo estaba bien. No tendría daños permanentes, pero eso sí, demasiadas cicatrices.  Me advirtió que tratara de no moverme, que estaba demasiado débil.Me dejaron sola en aquella habitación que me parecía demasiado grande en aquel momento, demasiado silenciosa y aterradora. Quería que ellos volvieran y a la vez no. Silenciosas lágrimas corrían por mis mejillas. ¿Había llegado hasta este extremo? ¿La puta de Rachel me había reducido a una persona herida, traumatizada y rota en tan solo cinco días? Ni siquiera podía creer que estaba a salvo con esta gente. No… no estaba a salvo aun. Jamás volvería a estarlo. Con el mundo hecho pedazos y los muertos levantándose para comernos a todos nunca volvería a esta segura. Nunca jamás.Me había vuelto experta en quedarme quieta, tratar de ignorar el dolor y escuchar. Podía a oír a todos discutiendo, hablando sobre mí,  incluso identifique sus voces. -…ella está mal, Shane-Discutió Rick. -No podemos irnos aun. -Hershel insiste en que debemos irnos cuanto antes. Ya encontramos a la chica, ahora vámonos. Retomemos la idea de ir a Fort Benning-Insistió Shane. -Apenas puede moverse. Hay riesgo de que le dé una infección y muera por eso. Además, es obvio quien le hizo esto a Annelisse y no voy a moverme hasta que vea a Rachel retorcerse en su tumba- Conocía esa voz grave demasiado bien. Daniel.-Esa tipa hirió a mi familia. La poca familia que me queda. No voy a quedarme de brazos cruzados así nada más-Dijo Andrea. Su voz me hizo sentir mejor. -La venganza no es una manera de solucionar las cosas-Intervino Dale. -Tengan un poco de respeto por Dayane, están hablando de su hija.-¿Y qué propones? ¿Dejarla libre y ya? Odiaba a Annelisse, todos sabemos eso, esa fue la razón de hacerle eso, pero quien asegura que uno de nosotros no será el siguiente en su lista también. Y discúlpame, Dayane, te respeto mucho pero tu hija está loca. Hubo un fuerte y tenso silencio. -No se irán aun-Dijo Hershel de repente con voz tan baja que apenas la escuche. -Pueden quedarse hasta que la muchacha se recupere lo suficiente. No les puedo asegurar nada, pero según como reacciono antes, probablemente tenga un trastorno de estrés postraumático. Por ahora no vamos a hablar con ella del tema, traten de no asustarla y actúen normal. No sabemos qué fue lo que realmente le sucedió en el granero. Annelisse lo contara cuando ella quiera.Iban a tratarme como un bebe recién nacido, en pocas palabras. Para ellos yo era algo con lo que tener cuidado debido a mi inestabilidad física y mental. Me quede viendo hacia el foco del techo y me hundí en mis pensamientos… -…y Jacklyn pregunta por ti, amor, quiere verte como nada en el mundo. Tienes que regresar. No lo hagas por mí si no quieres, hazlo por ella. Te necesita.Una voz tranquilizadora hablaba justo a mi lado. Algo estaba apretando mi mano con fuerza, pero sin tratar de lastimarme. Me asusto un momento pero el roce era tan cálido que me ayudo a calmarme. Mi visión comenzaba a centrarse de nuevo y pude apreciar que la habitación era iluminada por la luz de varias velas, también me di cuenta que veía el mismo punto que yo recordaba. Si ya era de noche, ¿cuántas horas pase viendo el mismo foco?  Estaba vestida con una bata ligera, mis piernas, muñecas, cabeza, cuello y abdomen estaban cubiertos de vendas. Gire mis ojos solamente hacia mi derecha y vi a Daniel apretando mi mano entre las suyas, con su cabeza agachada por lo que no podía ver sus ojos. -Perdóname por todo. Por gritarte, enojarme contigo. Eso parece estúpido ahora. Lo lamento mucho-Susurraba Daniel con voz temblorosa y dolida.  Su tono de voz desgarraba mi alma y quería cubrirlo con mis brazos, susurrarle al oído que todo estaría bien y que todo pasaría. Mi cuerpo no se movió de todos modos, algo me lo impedía, un sentimiento. Miedo, tal vez, miedo de ser herida de nuevo con crueldad. Lo único que pude hacer fue apretar una de sus manos con mis débiles dedos. El miro hacia arriba, sorprendido e incrédulo. -Annelisse…-Murmuro y extendió una de sus manos y acaricio mi mejilla. -Cariño, estas bien. Asentí lentamente, estaba muy débil. Abrí la boca para decir algo pero él me detuvo antes.-No, no debes hablar. Lastimaras tus cuerdas vocales. Recordé los horribles minutos de ser estrangulada y comencé a temblar. Daniel noto mi temor y acaricio mi pelo.-Ya paso todo, amor, estarás bien. No volverá a hacerte daño.Sonaba decidido, su voz era firme. Nos quedamos un rato viéndonos mutuamente, le decía todas las cosas que quería decirle a través de mi mirada. Que lo perdonaba, que él me perdonara a mí, que sentía haber sido tan estúpida en bajar la guardia, sobretodo que lo quería como nada en el mundo y que mejoraría pronto. -Di…me-Susurre con voz muy pastosa y ronca, casi como un gruñido -Dime…que paso…-Lissie…no es momento de hablar de eso.Apreté su mano con la única fuerza que tenía.-Dilo… necesito…saberlo. Daniel suspiro. -No va a hacerte ningún bien-Hizo una pausa. -Está bien…Volvió a suspirar y se acercó más a mí. Supe que sea lo que sea que me contara, mientras lo hiciera el con aquella voz grave tranquilizadora suya, estaría bien. Yo creía en Daniel más que en mi misma.-Me asuste cuando era de madrugada y aun no volvías a la tienda-Su voz era dolida, aun lastimada por el recuerdo -Creí que estabas enojada y te habías ido a dormir con tu prima. Me dormi. Pero sabía que había algo mal. Fui a la caravana a eso de las dos de la madrugada y Andrea estaba sola, eso fue el inicio de todo. La desperté y le pregunte si sabía dónde estabas. Ella no tenía ni idea. Eran ya como medianoche para eso. Andrea reacciono y despertamos a todos preguntando por ti. Incluso a la familia de Hershel. No estabas en ninguna parte. A la mañana siguiente te buscamos por todas partes, menos el granero obviamente. Daryl, Glenn y T buscaron por el bosque durante tu ausencia pero sabíamos que tú nunca te irías sin Jacklyn y sin avisar, tú no eres así. No podía hacer nada más que esperar a que el tiempo pasara y buscar. No más que los demás ya que no quería dejar a Jacklyn con Carol, Andrea o Lori mucho tiempo para que no sintiera que la abandonaban, pero ella empezó a sospechar en cuanto se despertó ese primer día. Preguntaba por ti cada hora, porque no ibas a darle su beso de buenos días o buenas noches, porque no le cantabas su canción de cuna o porque no estabas con Carl o Sophia. Nunca le respondí. Pero ella era muy insistente y llego a llorar, no, a gritar diciendo que porque no estabas tú. Creyó que la habías abandonado.Su voz denotaba tristeza, dolor, una herida abierta. Yo cerré los ojos y una sola lágrima se escapó y se deslizo por mi mejilla.Ya estoy aquí ahora, Jacklyn, quise decirle, no voy a volver a dejarte.-Jacklyn está dormida a cuidado de Andrea, por cierto-Continuo Daniel. -Ha sido duro para ella también. Rick estuvo muy estresado estos días, más que todos, y Shane no ayuda en nada. Insiste todos los días en largarse de aquí y está demasiado raro. Los Greene no estan mejor que nosotros, Beth sigue en shock y no come ni bebe agua, nada. Cuando te buscábamos, me di cuenta que Rachel desaparecía por horas y luego regresaba como si nada. Dayane decía que su hija se iba por la madrugada y luego regresaba a dormir. Estaba contigo, supongo…pasando un rato juntas. Apreté los labios. Ni te imaginas, pensé. -Hoy en la mañana, Daryl se levantó muy temprano y lo primero que hacía era buscarte. Después de regresar del bosque como a mediodía atrapo a Rachel saliendo del único lugar en el cual no habíamos buscado: el granero. Rachel estaba encadenando la puerta y en cuanto vio a Daryl salió corriendo disparada al bosque. No ha vuelto, pero la están buscando. Después Daryl te encontró y ya sabes lo demás.