Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Puede el águila de Ravenclaw así lo quisiera · de

Puede el águila de Ravenclaw así lo quisiera — capítulo 2

Bueno, de ahora en adelante, al menos en un par de capítulos Aryah no es la narradora. Espero que les guste :)


Caminábamos por el bosque camino a Rivendel. Ambos llevábamos malas noticias. Tanto cerca de los pueblos libres como del Bosque Oscuro se habían vuelto a divisar orcos. Cuando estábamos apunto de acampar lo oímos. Un agudo grito y un chapoteo.Gimli se puso de pie rápidamente. Yo también me levanté y prepare el arco. Nos acercamos rápidamente al lugar del que procedía el grito, y nos escondimos tras los árboles.No había nadie, o eso pensé, hasta que vi una figura salir del estanque que teníamos delante. Se tumbó sobre las rocas de la orilla y se quedó así un rato.Cuando íbamos a acercarnos para ver su estado se levantó con un movimiento brusco y miró hacia todos lados, aparentemente desorientado.-¿Quién o qué es?- me preguntó Gimli.Entre cerré los ojos para ver mejor en la oscuridad.-No parece un orco, yo diría que es un humano, un elfo tal vez- respondí.La figura se acercó a la primera fila de árboles, sacó una capa de una especie de saco que llevaba al hombro, se la echó por encima y abrazándose a si misma se adentró en el bosque. La seguimos hasta que se paró en un pequeño claro.Encendió un fuego, aunque no estoy muy seguro de cómo lo hizo y se sentó a revisar su saco.Nos quedamos observando un rato más, pero Gimli empezaba a impacientarse. La paciencia no era el fuerte de los enanos.-Está distraído, el factor sorpresa juega de nuestra parte- dijo acariciando sus hachas.Hice un gesto de asentimiento dando a entender que estaba preparado.Saltamos al claro y yo preparé mi arco, apuntando al encapuchado.-¿Quién sois?- preguntó Gimli empuñando amenazadoramente sus hachas.Del susto dio un bote haciendo que la capucha se le resbalase. Me sorprendí al ver que el encapuchado era de verdad la encapuchada.No parecía muy mayor. Tenía las facciones aniñadas, era más bien bajita y menuda, no tendría más de catorce años.Llevaba una vestimenta un tanto extraña, parecida a una túnica con hermosos bordados, pero no se para nada como las nuestras.Al percatarse de esto Gimli bajó las hachas un poco.-Buenas tardes señorita- saludó a la asustada muchacha- no os asustéis, no vamos a haceos daño. Perdonad nuestros malos modos, no sabíamos que erais una dama.La chica nos miraba aún asustada.-Mi compañero y yo no hemos podido evitar percatarnos de que os encontráis un tanto perdida y queremos ofreceos nuestra ayuda.La chica nos miraba extrañada y un poco desconfiada.-¿Cómo os llamáis?- preguntó amablemente el enano.-A...Aryah Longbottom- balbuceó. Qué nombre tan extraño.-Yo soy Legolas del Bosque Oscuro- dije tomando la palabra- y él es Gimli, de los pueblos libres.Cada vez parecía más desconcertada.-¿Dónde estoy?- preguntó.-Ahora mismo cerca de las lindes del Bosque Oscuro- la informé.-Oh- no parecía haber entendido nada- ¿estoy muy lejos de Londres entonces?-¿Londres?- preguntó Gimli extrañado.-Estáis en la Tierra Media- le dije yo.Ella no parecía tener ni idea de lo que le hablaba, parecía muy asustada.-Mierda- dijo- ¿quién me mandaba acercarme al departamento de misterios?- dijo histérica- no debería haber entrado- cada vez elevaba más el tono de voz- soy tonta.Enterró el rostro entre las manos y respiró profundamente.-Mi señora, nosotros vamos camino a Rivendel, allí se reúnen los mas sabios, tal vez puedan ayudaos- le propuso Gimli unos segundos de silencio incómodo después.Pareció tranquilizarse un poco.-Gracias- dijo ella.Nos sentamos al rededor del fuego que había hecho y le tendimos algo de comida.-¿De donde venís?- pregunté, la curiosidad fue muy fuerte para resistirla.-De Londres.-¿Dónde está eso?- preguntó Gimli.-En Gran Bretaña, es imposible que no hayáis oído hablar de la ciudad- dijo ella.-¿Es una ciudad?- pregunté, debía estar en tierras no exploradas.-Claro, en Inglaterra.-¿Inglaterra?- esto cada vez era más raro.-Si, no es posible que no sepáis dónde está Inglaterra.-Bueno, y ¿cómo habéis llegado hasta aquí desde Inglaterra?- preguntó el enano.-No lo sé, me caí a un estanque- dijo no muy convencida.El silencio reinó durante unos segundos.-No parece muy lógico- susurró Gimli.Ella se sonrojó.-Tengo la teoría de que el estanque era un portal, ahora solo queda descubrir si sigo en el mismo mundo, cosa que dudo mucho- dijo algo nerviosa.Otro mundo. Eso tenía sentido, por eso la encontraba tan extraña.De ella emanaba una energía parecida a la de Gandalf, casi tan poderosa como la del mago gris, cosa que era sorprendente.No pude resistir las ganas, tuve que decirlo.-Sois una maga.Ella pareció pensar la respuesta, valorando si me mentía o no.-Sí- decidió al fin, aunque no era una pregunta.-Emanáis una energía tan poderosa como la de un mago gris, ¿cómo es posible?- presioné.-¿Mago gris? no sé de qué me hablas- me dijo extrañada.-Es un mago de alta categoría- la informé.-Oh, no sé, conseguí todos los TIMOS con Extraordinaros, menos Adivinación, eso no me fue tan bien. Saqué buenas calificaciones en todos los EXTASIS, supongo que eso querrá decir que soy buena- dijo con mal disimulado orgullo.-¿Qué es eso?- preguntó Gimli.-Los exámenes de magia- dijo ella- ¿el mago ese nunca os ha hablado de ellos?-No creo que aquí sea así- dije yo.-Oh claro.Le contamos un poco la situación que pasábamos por aquí, ella pareció sorprendida. La mayor guerra de su mundo había sido antes de que ella naciera. Nos estuvo contando todo lo sucedido con el mago oscuro y nosotros, más bien Gimli, le relató la lucha que nuestros pueblos habían mantenido contra los orcos.-¿Entonces el anillo es una especie de Horrocrux? es decir que llevaba parte del alma del señor oscuro ese dentro y hay que destruirlo para matarlo a él. No es tan diferente entonces de lo que paso con el Señor Tenebroso- comentó. Parecía increíble que las historias de ambos mundos se pareciesen tanto.Tras un rato en silencio, Gimli sacó el tema de las armas, cómo no. Al principio fue un monólogo sobre lo magníficas que eran las hachas y lo genial que era la raza de los enanos, no sin antes meterse con la de los elfos, sólo entonces intervine y entramos en una discursión sobre si eran mejor las flechas o las hachas.-Esperad- interrumpió ella- a ver si lo he entendido, tú- dijo señalando a Gumli- eres un enano, y tú- me miró a mi- eres un ¿elfo?- preguntó no muy convencida.-Sí.-Vaya, que raro- murmuró.Un rato después fuimos a dormir, bueno fueron, yo me quedé haciendo guardia, no me fiaba del todo de estar libre de orcos.Me senté en una rama de un árbol cercano.Mientras revisaba mis flechas lanzaba miradas hacia el suelo. Gimli roncaba y la muchacha estaba acurrucada cerca del fuego.Era una maga muy poderosa, pero por otra parte parecía inofensiva. Se notaba que no había vivido una época de guerra, era muy confiada, dormir con unos extraños que acababas de conocer en un mundo extraño para ti no era muy inteligente. Suerte que la habíamos encontrado o ahora podía estar muerta.La muchacha emanaba ternura, de alguna forma me sentía en la necesidad de protegerla. Tal vez por su aspecto de niña, tal vez porque estaba sola, no lo sé.Me fijé en que era realmente guapa. Dormida tranquilamente, iluminada con el tenue resplandor del fuego se la veía muy hermosa. Los tirabuzones cobrizos le caían por la espalda como una cascada, medio mojados. Su piel era blanca como la nieve, perfectamente lisa y sin ninguna marca, a escepcón de las graciosas pecas que salpicaban su nariz, una naricilla pequeña  y respingona, y esos enormes ojos de un frío tono azul claro, sorprendentemente cálidos, enmarcados por unas densas y largas pestañas negras que contrastaban con el claro tono de su piel, le daban cierto aire soñador. Parecía resplandecer con su propia luz.Cuando me dí cuenta de que la miraba embobado y en lo que estaba pasando por mi mente, sacudí la cabeza y me centré de nuevo en mis flechas, ¿en qué estaba yo pensando? Sólo es una humana, y una niña además.