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Puede el águila de Ravenclaw así lo quisiera — capítulo 3
A la mañana siguiente la muchacha, Aryah se despertó un poco desconcertada. Primero se quedó mirando a Gimli extrañada, aunque, no tardó en acordarse. Comprobó que seguía teniendo su bolsa.Entonces se percató de mi ausencia y se puso a mirar en todas las direcciones. Miraba hacia mi, sabía donde estaba, pero no era capaz de encontrarme.Se acercó un a los árboles en los cuales había detectado mi presencia.Bajé de un salto para que me viera, aunque la asusté sin querer.-Oh, hola- dijo tras respirar profundamente, aún somniolenta- ¿estás despierto hace mucho?-He estado haciendo guardia, no es muy sensato dormir a descubierto con orcos rondando por los alrededores- contesté.-¿Has pasado la noche en vela?- preguntó sorprendida. Asentí con la cabeza- vaya, lo siento, si lo llego a saber...-No pasa nada, puedo estar una noche sin dormir, mañana le toca a Gimli- sentencié.-No, no es necesario, haré hechizos de banalidad y ocultación o tal vez desilusionadores para que nadie tenga que hacer guardia- dijo ella.-¿No nos verán?-Seremos invisibles, insonoros e inoloros- dijo- las tres I de la ocultación, chupado- terminó quitándole importancia.No sabía si fiarme, se la veía muy convencida de que funcionaba, pero dejar nuestras vidas en manos de una niña maga no me parecía muy inteligente.-Voy a despertar a Gimli para seguir con el viaje- dije yo dirigiéndome hacia nuestro improvisado campamento- Cerca del estanque donde caísteis ayer hay un río por si queréis asearte.-Gracias- contestó y se fue en la dirección que le había indicado.Me acerqué al claro y desperté sin muchos miramientos al enano.-Maldito elfo...- refunfuñaba. Silvé para que el caballo que ayer habíamos soltado volviese.Guimbli recogía nuestras cosas y yo borraba nuestro rastro.Un poco después del caballo llegó Aryah. Me sorprendió ver que hoy llebaba unos pantalones hechos de una tela extraña azul oscura, unas botas marrones de cuero y un jersey rosa claro en vez de la túnica que llevaba ayer.-Pensé que si tengo que andar por el bosque es mejor no vestir túnica, es muy incomoda para eso- dijo sonrojándose al ver que la observaba.-¿De dónde habéis sacado ropajes limpios?- preguntó el enano.Ella alzó su pequeños saco, era imposible que ahí dentro entrase nada.-Tiene un hechizo de expansión- informó al detectar nuestras miradas críticas.Reparó en el hermoso caballo, Ambar, se acercó a él y le acarició las crines.-¿De dónde ha salido?- preguntó.-Lo he llamado- contesté.Caminamos un rato por el bosque, cosa que a ella le costaba bastante y cada poco tropezaba contra una raíz o se caía por culpa de una piedra. Su paso nos retrasaba demasiado así que decidí ayudarla a avanzar.-Sigue al enano- le dije al caballo en élfico.Este obedeció casi de inmediato y caminó detrás de Gimli, cosa que lo incomodó un poco.Me acerqué a la chica, iba tan concentrada en el suelo que tardó en darse cuenta de que me dirigía hacia ella.-¿Os ayudo?- le pregunté.-No, no hace falta, ya casi lo tengo- respondió.Casi se cae de nuevo, la agarré por el brazo antes de que perdiese el equilibrio del todo.-Insisto- dije.Ella se rindió y me dejó sujetarla. Con mi ayuda nos pusimos a la altura de Gimli, que no paraba de echar miradas de desconfianza al caballo.Al fin tras un par de horas de caminar divisamos el final del bosque.La chica pareció impacientarse.Abanzaba más rápido que antes, cosa que me sorprendió, al parecer ver el final la animaba.Pronto llegamos, una enorme explanada se abría ante nosotros. -Hoy acamparemos aquí, mañana tendremos que acelerar el paso para llegar a las montañas nevadas para el anochecer, allí tendremos donde resguardarnos.
Tal y como habíamos previsto salimos nada más el sol salió, nos encaminamos hacia las montañas.-Cabalgaremos para llegar más rápido.-El caballo no aguantará el peso de los tres- gruñó Guimli.-Ella no puede pesar mucho, es un caballo élfico, podrá con nosotros- rebatí.Ayudé a montar a la chica, que no parecía estar acostumbrada a los caballos, y al igual que en el suelo, era bastante patosa.Ayudé a subir al enano y después subí yo. Tal y como había previsto, el caballó soportaba nuestro peso, y cabalgamos velozmente hacia las montañas.La suerte no nos duró mucho. Al ser tres personas el animal avanzaba más lento, y al anochecer aún no habíamos llegado hasta las rocas que planeábamos utilizar como refugio. No pude de ver de dónde salieron tantos orcos de repente, pero teníamos un numero considerable de ellos detrás. -No podemos huir, nos pisan los talones- gritó el enano para hacerse oir sobre el viento.-Detente por favor- le pedí al caballo.El animal obedeció. Saqué mi arco y bajé de un salto. Gimli hizo lo mismo de mientras empuñaba sus hachas.-Son trece, cinco para ti, ocho para mi- dijo con una sádica sonrisa en los labios.-Ya veremos, la competición sigue en pié- le advertí.-No me va a ganar un elfo- rió.Se lanzaron sobre nosotros, lancé un par de flechas, una de ellas acertó, pero se movían a una velocidad poco habitual en los orcos y la otra falló.Teníamos serios problemas, no eran normales, eran mas hábiles fuertes y rápidos que antes, habían resurgido mejorados.Era el fin, entre Gimli y yo sólo habíamos conseguido matar a cuatro, yo me había quedado sin flechas y me veía obligado a usar espada, Gimli había perdido una de sus hachas, que estaba a varios metros de allí.Aún quedaban demasiados orcos, estábamos en clara desventaja.De pronto vi que la muchacha bajaba del caballo y corría hacia nosotros.-Quédate detrás- le ordené.Ella me ignoró. Sacó algo de su bota, me sorprendí al ver que tan sólo era un palito de madera, ¿qué pretendía hacer con eso?-¡Expulso!- gritó.Un orco que estaba apunto de atravesarme con la espada por un momento de distracción salió disparado hacia atrás, empujado por una fuerza invisible.Me asombré. Sabía que era una maga, pero no me esperaba que entrara en combate.-Accio- gritó apuntando al hacha de Gimli. Esta salió volando hasta su mano. Corrió hacia el enano y le dio su arma.-Accio- gritó de nuevo. Todas mis flechas fueron en su dirección para quedar flotando cerca. Las recogió y se acercó corriendo hacia mí. Las dejó en el cajac.-Levicorpus- dijo y un orco quedó colgado boca abajo.Siguió inmovilizando a los otros de distintas formas, siempre sin matarlos. Lo único que hacíamos Gimli y yo era rematarlos.Nada más entrar su magia la balanza se decantó en nuestra dirección. Acabamos con los orcos que quedaban rápido, antes de que se hiciese noche cerrada.-Tenemos que librarnos de los cuerpos para que no nos sigan el rastro- dije.La muchacha pronunció un hechizo que los hizo desaparecer, o convertirse en flores, no estoy muy seguro.Cabalgamos hasta la montaña donde nos refugiamos en una cueva.Tal y como había propuesto hizo un montón de hechizos para protegernos. Estaba agotado, haber pasado la noche anterior en vela y la lucha me habían dejado exhausto, pero estaba preocupado por la chica, que no había pronunciado palabra, que no fuesen hechizos, desde el enfrentamiento.-Solem- dijo y una luz apareció desde la punta de su varita, un palo de unos veinte centímetros de madera oscura y relieves de hojas y flores plateadas, que se entrelazaban.-¿Estáis bien?- le pregunté sentándome a su lado.-Sí- dijo ella un poco ida.Temblaba aún y tenía cara de susto. Me dio una pena increíble y unas irracionables ganas de abrazarla se apoderaron de mi.Me acerqué un poco y la rodeé con los brazos, ella se reclinó y dejó escapar un sollozo. Se quedó dormida de mientras hipaba descontroladamente, yo intentaba calmarla pero no podía, menos mal que el agotamiento la venció y se sumió en un estado semiinconsciente.-Pobre muchacha, aparece en un mundo desconocido y se ve obligada a pelear contra orcos- dijo Gimli.-No ha tenido que ser agradable para ella, sobre todo teniendo en cuenta que es la primera guerra que vive- asentí.La envolví con una manta y la recosté cerca de la luz que había creado, que era como un sol en miniatura.-No creía que realmente fuese maga hasta esta tarde- dijo Gimli.-Si no llega a ser por ella seríamos la cena de los orcos- dije yo.-Sí- se quedó un momento en silencio- pero yo he matado más que tú- me pincho.-Mentira- dije yo- he matado el doble.-Sólo habéis matado grandes cantidades porque yo os lo he dejado a huevo, así que he ganado yo- dijo medio dormida.Ambos nos miramos sorprendidos. Nos había ganado una niña humana.
Bueno espero que les haya gustado el capi. Pobrecita Aryah, tener que luchar contra orcos, yo me habría quedado petrificada del miedo jejeje.Ya saben si tienen alguna sugerencia, consejo o crítica constructiva estoy deseando que me las comuniquen. Gracias por leer :)