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Puede el águila de Ravenclaw así lo quisiera — capítulo 4

Cabalgábamos desde que salía el sol hasta que se ponía, parando sólo cuando era extrictamente necesario.La muchacha no había vuelto da dar señales de magia. No se quejaba por cabalgar tanto tiempo, pero la veía suspirar cada vez que parábamos a descansar. No se quejaba por la comida, aunque estaba claro que odiaba el pescado, pues apenas comía cuando conseguíamos pescar. Me había dado cuenta también de que tenía tendencia a perderse en sus pensamientos; observaba todo con aire soñador, y, aunque parecía no prestar la más mínima atención siempre se daba cuenta de todo lo que pasaba a su alrededor. Era bastante patosa y tenía cualidades innatas para encontrar piedra o raíces con las que tropezar.A pesar de eso, era muy buena compañera de viaje, sabía diferenciar las plantas venenosas de las que no lo eran y hacía que Gimli se cortase un poco a la hora de hacer comentarios desagradables.Se la veía muy inteligente, era capaz de comprender nuestras estrategias de evasión y tenía un gran aguante físico para curar y cicatrizar rápido heridas, claro que la mayoría se las ocasionaba ella misma.Tras muchos días de viaje al fin llegamos a Rivendel.Nos recibieron muy bien, como siempre. Habían llegado Gandalf y Aragorng, todos con la misma causa. Orcos, más fuertes y rápidos que en el pasado. Nos reunimos en una asamblea para decidir qué hacer, pero esa tarde no sacamos nada en claro.-Gandalf- llamé al mago- ¿tienes un momento? he de presentarte a alguien.-Por supuesto, siempre tengo tiempo para conocer gente nueva.Le conté resumido nuestro encuentro con Aryah,  también la lucha contra los orcos y el resto del viaje.-Vaya, interesante- dijo más para si que para mi.La encontramos en el jardín, cerca de una fuente. Se divertía moviendo las flores que flotaban,distraídamente de un lado a otro.-Buenas tardes señorita- saludó Gandalf.Ella alzó la vista un momento, y tras examinar al mago la bajó de nuevo.-Buenas tardes- contestó.Le habían dejado un vestido élfico blanco con bordados azules y le habían recogido el pelo en una trenza con flores entrelazadas.Menos mal que ella no miraba en mi dirección, ¿pero qué me pasaba? era una niña humana nada más.-Yo soy Gandalf el Blanco, supongo que te habrán hablado de mi- siguió.Levantó la cabeza para fijar su mirada en Gandalf, una sonrisa iluminó su rostro.-¿Me vas a mandar a casa? la gente se estará empezando a preocupar- dijo.-Primero tendría que saber como llegaste ¿podemos ir a hablar a un lugar un poco más privado?- dijo, me miró- si no te molesta claro.-Para nada- respondí.Ambos se alejaron de allí en silencio. A la hora de la cena la muchacha no apareció y Gandalf no quiso decir nada de lo acontecido esa tarde.Movido por la curiosidad me dirigí a la habitación que le habían dado en el palacio, en una de las torres.Llamé a la puerta y esperé a que contestase.La puerta se abrió y supuse que eso era que no le importaba que pasase.Estaba sentada en el alfeizar de la ventana que mantenía abierta. Sus pies colgaban por ella. Me puse tenso al verla en esa posición tan peligrosa.-Hola- dijo sin girarse.-Hola- me acerqué lentamente a ella- ¿qué haces ahí? te puedes caer- la advertí.-No creo que pase- dijo muy convencida- en el colegio vivía en la torre Ravenclaw y solía sentarme así en mi habitación, nunca me he caído.Me quedé en silencio. Su voz sonaba triste y apretaba una cadena que llebaba al cuello con la mano izquierda.Me acerqué a ella muy lentamente y me senté a su lado. Tenía los ojos rojos de haber llorado y la mirada perdida en el horizonte.-No te puede llevar de vuelta.-No- contestó aunque no era una pregunta. Se giró y me miró con unos ojos tan tristes que me partió el corazón- me gusta mi vida allí- dijo conteniendo las lágrimas- allí tengo un futuro, un pasado y un presente. Allí están mis padres, mis amigos, mi casa, mis estudios... Allí hay paz- sollozó- allí estaba empezando a abrirme paso, estudiaba para sanadora, me iba a mudar a una nueva casa con una amiga para independizarnos en unas horas, tenía un buen trabajo para mantenerme mientras estudiaba- su voz se quebró a causa de un sollozo- mierda, allí tenía todo lo que quería y me dice que no sabe cómo hacerme volver ni si será posible- la tristeza amenazaba a convertirse en enfado- pues yo no me quedo sin saber quién gana los mundiales de quidditch- dijo muy convencida- con ayuda de ese señor o sin ella voy a volver- casi gritó.Se le habían puesto las orejas rojas y apretaba tanto el collar que tenía los nudillos blancos.Respiró hondo un par de veces y aflojó su agarre. El collar era un águila plateada con zafiros azules incrustados.-¿Qué significa?- pregunté.-Es el águila de Ravenclaw- contestó, al ver mi expresión sonrió y se dispuso a explicarlo mejor.- Los magos, cuando cumplen once años reciben una carta para asistir al colegio Hogwarts de magia y hechicería. La escuela fue fundada por cuatro grandes magos en la edad media: Salazar Slytherin, Helena Huffelpuf, Rowena Ravenclaw y Godric Griffindor. Cada uno puso sus requisitos para la admisión de estudiantes y decidieron dividirlos en cuatro casas; en Slytherin los hijos de familia mágica tan sólo, que fueran astuos, el emblema es una serpiente; a Griffindor van los valientes de corazón noble, los leones ; a Huffelpuf los trabajadores de buen corazón, un tejón y a Ravenclaw los inteligentes, las águilas. Fui seleccionada para Ravenclaw, esta es el águila, el emblema de la casa, cuyos colores son el azul y el plateado- dijo mostrándome el collar- me lo dio mi madre justo antes de marcharme, algo me dice que lo intuía, ella es capaz de saber cosas que los demás no pueden ni imaginar, me dijo que esperaba el momento adecuado, que sabía que era ese y que me protegería, me daría fuerzas y que nos mantendría unidas. Ella me dijo que lo necesitaba para emprender mi viaje- prosiguió- no puedo dejar de preguntarme si realmente lo sabía, si sabía lo que pasaría, tal vez ella quería que hiciese esto, pero, ¿cómo lo sabía?- dijo mirando el águila- ¿qué tiene de especial este collar? ¿qué he de hacer?- dijo impotente- no paro de preguntarme lo mismo una y otra vez, no puedo dejar de darle vueltas. Perdió la mirada en el horizonte como había hecho durante todo el viaje, un gesto que yo creía de distracción, aunque empezaba a sospechar que era lo que hacía cuando se concentraba.La miré mejor, cuando le había dado el ataque de histeria había hablado sobre su trabajo, su casa y demás cosas, eso hacía que me asaltasen más dudas, ¿qué edad tenía realmente?Ahora que la veía con un vestido élfico, y no con sus habituales enormes jersey, se diferenciaban formas de mujer. Había dado por supuesto que era una niña, una adolescente como mucho, pero, ¿y si no era así?Al percatarse de mi examen fijó sus ojos en los míos con una intensidad que me hizo apartar la mirada.-¿Qué?- preguntó.-Nada- dije- me tengo que ir.Cuando estaba ya cerca de la puerta escuché un extraño pitido. Me puse alerta y miré en todas las direcciones, pero nada. Volvió a pitar, llevé la mano a la empuñadura de la espada y la agarré fuertemente.-Tranquilo- dijo ella saltando dentro de la habitación. Se acercó a uno de los cajones de la cómoda y sacó su bolsa- sólo es mi móvil.Me acerqué con curiosidad. Sacó un pequeño aparato, del tamaño de su mano más o menos, algo mas grande quizá. Era blanco por detrás, decorado con figuras que se entrelazaban de color azul oscuro, claramente diseñadas por ella ya que en conjunto formaban lo que debía ser su nombre.Tocó un botón lateral y lo que al principio parecía una superficie completamente lisa y negra se iluminó, dejando ver una hermosa foto de un castillo nevado, en ella salían también tres personas. Una de ellas era Aryah, sostenía en alto una especie de pergamino e iba vestida con una túnica negra con detalles azules y plateados. A su derecha había una mujer de cabello rubio casi blanco, rizado y bastante espantado; unos ojos azules claros, enormes al igual que los de Aryah y la piel nívea. Parecía bastante joven y tenía el mismo aspecto distraído y soñador que la muchacha; llevaba una túnica de colores brillantes que no combinaban demasiado bien entre si y unos extravagantes pendientes decorados con lo que debían ser frutas, o puede que verduras. A su izquierda había un hombre castaños oscuro, con orejas de soplillo y algo rechoncho, la abrazaba y sonreía muy contento aparentemente.-¿Son tus padres?- pregunté.-Sí, es de cuando me gradué en Hogwarts- contestó.Deslizó el dedo por la superficie iluminada arrastrando una especie de anillo. La imagen cambió y mostró una calle llena de gente, con edificios asimétricos y apretujados. En el primer plano de la imagen había dos niñas y un niño, una ya conocida para mi, aunque mucho más joven. Llevaba el pelo mucho más corto, por debajo de la oreja, bastante mas claro, ahora adquiría un color cobrizo, pero antes era castaño claro. Muchas más pecas adornaban su nariz y mostraba un aspecto muy ilusionado, sosteniendo su palo mágico ante ella. A su lado otra niña pelirroja  de pelo liso hacía el mismo gesto, muchas pecas salpicaban su cara y tenía los ojos claros. Tras ellas había un muchacho más o menos de la misma edad, que claramente no debería estar ahí.-Son Lily, mi mejor amiga y Hugo, su primo, los tres tenemos la misma edad- me informó- fue cuando compramos nuestras varitas, justo antes de ingresar en el colegio, a los once años.Cuando salí de la impresión inicial me di cuenta de lo extraño que era ese aparato.-¿Qué es?-Un móvil. Sirve para hablar con gente que está lejos al instante, sacar fotos, escuchar música, buscar información, jugar, hacer vídeos... y para navegar en Internet, pero eso no creo que lo puedas comprender- dijo.-¿Por qué pita?-Porque se le está acabando la batería, sólo le queda un veinte por ciento- contestó.-¿La batería?-La energía.Nos quedamos un momento en silencio, mientras examinaba aquel extraño aparato.Una sonrisa traviesa se formó en su rostro.-¿Qué?- pregunté.-Te voy a enseñar algo- me quitó el móvil y se puso a toquetearlo- música.Un sonido salió del aparato, rítmico, pero mucho mas fuerte que la habitual música élfica.-Es Evanesence, bring me to life- dijo.Sonaba extraño, no estaba seguro de que me gustase.Se empezó a reír.-¿Qué te hace tanta gracia?-La cara que has puesto- respondió entre risas.Empezó una canción muy triste de ritmo suave y la dulce voz de una mujer cantando en un idioma desconocido para mi.Ella empezó a cantar, su voz era dulce y melodiosa.-Me encanta esta canción, yesterday, es la versión de glee- me informó- la letra dice que cree en el mañana, que espera a que llegue, ahora mismo me siento muy identificada- volvía a estar triste. No pude resistir las ganas y la abracé.-Todo saldrá bien, no te preocupes, conseguirás volver- la intenté animar, aunque algo en mi interior se revelaba a dejarla alejarse.-Me da miedo, porque si me quedo aquí a lo mejor me da pena volver- dijo mirándome- y creo que está pasando, eso me asusta.La miré, ¿eso era una indirecta?-Sí- dijo.-¿Sí qué?- pregunté.Ella rió. Se acercó más y se inclinó.-¿Cómo...? - bah, que más da.Me incliné haciendo desaparecer la distancia que aún quedaba entre nosotros y uní nuestros labios. 


Oooo, jajaja estaba claro que iba a pasar.Espero que os haya gustado.No tengo la menor idea de cómo seguir ahora, así que si tienen alguna idea por favor comuníquenmela porque estoy con escasez de imaginación.Puede que tarde un poco en actualizar.Gracias a los que siguen en esta historia :)