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Tras esos ojos de hielo — capítulo 15

Abrió los ojos lentamente. Sentía el cuerpo dolorido, aunque también tenía una extraña y molesta sensación en el interior. Notaba una especie de vacío en el alma, aunque no entendía por qué.Estaba oscuro y veía algo borroso, sacudió la cabeza e intentó despejarse.De pronto los acontecimientos lo golpearon como una enorme losa de granito, no sabría decir hacía cuánto tiempo había pasado. Cuando por fin se le aclaró la visión, lo primero que pudo ver fueron unos grandes barrotes metálicos.Extrañado, extendió las alas para equilibrarse.¿Las alas? Se preguntó alarmado. ¿Por qué demonios tengo mi forma de dragón? ¿Qué hago encerrado en una jaula? ¿Por qué tengo un bozal? ¿Por qué están mis garras atadas?-...dré controlado, te lo prometo. Por favor, me basta con que me lo dejes unas horas- oyó el murmullo apagado de la voz de un hombre.-Lo siento Hagrid- respondió otro- es muy peligroso, y un ejemplar de lo más peculiar. Si le pasa algo o hiere a alguien, me meteré en un buen lío.-Pero no dejaré que suceda nada. Solo lo necesito un día, en cuanto de la última clase te lo devuelvo- suplico el que tenía una altura fuera de lo común-. Tal vez sea la única oportunidad que los niños tengan de ver un auténtico dragón dorado, ¿no te habría gustado verlo cuando eras uno de esos estudiantes?El hombre que ahora podía calificar como pelirrojo dudó unos segundos.-La verdad es que haber tenido un dragón en clase habría sido genial- contestó al fin.-¿Eso es que sí?-Sí. Pero bajo una estricta supervisión, de la que me voy a encargar personalmente.Jack no entendía nada ¿dragón en clase? ¿De qué hablaban? intento decir algo, informarles de que no era una bestia, de que era un ser racional, incluso superior, pero el único sonido que consiguió fue una especie de grutal sonido, ya que ese maldito de bozal no le dejaba hablar.-Se ha despertado- dijo emocionado el enorme hombre.-Hagrid, no te acerques, es muy peligroso- advirtió el otro.Jack hizo fuerza intentando soltarse de las ataduras, pero cada vez que lo hacía parecían volverse más resistentes. Irónicamente, esa situación le recordaba a Umadhun, a Sheziss y sus cadenas mentales, solo que estas eran muy reales.-Lo que pasa es que la jaula es demasiado pequeña, está molesto por eso.-Hagrid, escúchame bien, porque no lo repetiré: este ser que ves ahí, no es un lindo gatito. Es una de las criaturas mágicas más peligrosas sobre la faz de la tierra. Hay que tener mucho cuidado con ellos, ya no solo porque sea un dragón, es un Aurea Draco, hace siglos que no se ve uno como estos, no son una raza corriente, pero son los más poderosos. Sus llamaradas son capaces de convertir el hierro en líquido y pueden llegar a alcanzar los incluso los quince metros. Son más grandes que las otras razas y su piel es prácticamente intraspasable, ni con armas ni con hechizos, hace falta ser un mago muy poderoso para hacerles cosquillas. Tuvimos muchísima suerte de encontrarlo dormido, si llega a haber estado en plenitud de sus habilidades, nos habría calcinado. Eso por no añadir que su vuelo es mucho más rápido y largo que el de los otros. Además, suelen ser agresivos, así que ni se te ocurra acercarte, deja una distancia de tres metros, como mínimo, ¿entendido?-Sí- respondió como un niño al que le deniegan un juguete nuevo.Jack no pudo evitar sentirse orgulloso, pero unos segundos después recordó la situación en la que se encontraba.Intentó cambiar de forma, para así poder explicarlo y soltarse de esas molestas cadenas, pero por mucho que se concentrara no lo conseguía.Alarmado cerró los ojos con todas sus fuerzas y se concentró en su aspecto humano, en Jack, en el hombre que deseaba volver a ser, pero nada, no se le había movido ni una escama.¡¿Qué demonios sucede?! Cada vez estaba más nervioso y la cosa no mejoró cuando fue consciente de que tendría que quedarse metido y amordazado en una jaula como un animal de feria.


-¿Qué le pasa?- le preguntó James a su prima, señalando a Eva con el pulgar.-No lo sé. La última vez que habló conmigo fue en los vestuarios después de que Griffindor ganara- contestó levantando unos segundos la mirada para centrarla en su compañera.-Debe de ser por algo que le dijo la directora. Cuando volvíamos del campo, el profesor Longbottom se la llevó a su despacho- intervino Erik.-Igual es que Minnie se ha enterado de sus escapadas nocturnas al bosque, seguro que le ha echado una buena bronca- opinó Fred intentando relajar la tensión del ambiente.-Cállate Fred- ordenó Eloie con la boca llena de gachas de avena- no puedes meterte con una persona triste si no sabes por qué lo está, a lo mejor su lechuza se ha ahogado con un ratón. Nunca, repito, nunca, te burles de la muerte de una lechuza.-¿Por qué das por hecho que su lechuza ha muerto?- inquirió Albus.-Hace mucho que no recibe correo y tiene cara de viuda lechucil- contestó como si nada, cargando otra cucharada- cambiando de tema, ¿habéis visto como se lo pasa mi inocente hermanita? Jope con la mosquita muerta.Elaia, la hermana de Hufflepuff, estaba sentada en la mesa de Slytherin junto a Scorpius Malfoy. En esa ocasión, no parecía tan tímida como de costumbre. Sonreía levemente y hablaba con el muchacho sobre lo que parecía el trabajo de Transformaciones. -Y que lo digas, siempre pensé que serías tu la que engañaría al primer chico- comento Enara apareciendo de pronto y sentándose sin permiso en la mesa de los leones.-Como se te ocurra robarnos los bollos de chocolate te enterarás- la advirtió Eloe.La otra chica sonrió maliciosa y solo por llevarle la contraria a su hermana, se llevó el dulce a la boca y lo mordió con deliberada lentitud para luego relamerse.-Uy.-Te la devolveré, ya lo verás- respondió la Griffindor, haciéndose la ofendida.-Siento interrumpir ese precioso momento familiar- interrumpió Rose- pero vamos a llegar tarde a clase de cuidado de criaturas mágicas, y tú- le dijo a su primo- quiero verte mover el culo hasta la clase de pociones, lo mismo os digo a los demás.Se levantó rápidamente para darles más fuerza a sus palabras y salió del Gran Comedor.-Habrá que hacerle caso, si no... bueno, tú también tienes que convivir con ella, primo- dijo Fred guiñando un ojo y arrastrando a sus otros dos amigos hacia las mazmorras.Con una sonrisa en el rostro Albus, Eloie y Enara siguieron a la pelirroja.


Eva se posicionó donde el profesor Hagrid les había indicado. A la chica le extrañó que hubiese tanta gente. A parte de los estudiantes, también estaban presentes unos cuantos magos adultos, muy curtidos y aparentemente peligrosos, cruzados de brazos y con gesto serio al rededor de algo tapado con una lona granate.-Bueno, ahora que estamos todos, quiero que prestéis mucha atención- comenzó el enorme hombre- la clase de hoy es muy especial- añadió visiblemente emocionado.Sin esperar un segundo más, retiró la tela. Una enorme jaula apareció ante los ojos de los atónitos estudiantes, aunque no era la estructura metálica lo que los había sorprendido.En el interior un enorme dragón de escamas doradas que lanzaba reflejos de oro bajo la luz del sol se removía molesto.Eva abrió los ojos en exceso, incapaz de apartar la mirada de ese increíble ser. Por una parte, sentía una especie de extraña satisfacción al ver al dragón en esa situación, atado y encerrado como un león del circo. Pero por la otra, había algo... en ese dragón, que le producía ternura y no soportaba ver sus tristes ojos cansados.-No os acerquéis, es muy peligroso. Es un dragón dorado, conocido como Aurea Draco. Hace siglos que no se ve un ejemplar como este, los dragones dorados habitaban normalmente en Asia, aunque cada uno tenía un territorio, porque no solían soportarse entre ellos, hay que decir que muchas veces solo eran un par, pero peleaban entre ellos igualmente. Los muggles Asiáticos pensaban que eran dioses...Eva no lo escuchaba, solo tenía ojos para la hermosa criatura, que había levantado su pesada cabeza a pesar del metálico bozal y la miraba fijamente, con las alas medio erguidas. Sus ardientes ojos parecían esperar que hiciera algo y la quemaban.¿Por qué demonios sentía esa sensación de familiaridad? No lo entendía, ella jamás había visto un dragón real, tan solo en los libros, no era posible.Esos ojos verdes la miraban con tanta ternura...Tristes ojos verdes.Estaba segura de que había visto la misma expresión antes, acompañada de una canción de cuna.Agarró el collar de su madre y lo estrechó contra su pecho, completamente confundida.


¡Al fin la luz del sol! Como si no fuese poco estar encerrado y encadenado, encima le habían quitado la visión poniendo una lona oscura al rededor.Sabía que durante la noche habían viajado, pero estaba desorientado, ni siquiera estaba seguro de quién era en esos momentos.No tenía sitio para abrir las alas y seguía sintiendo ese vacío en su interior. Tenía la cabeza apoyada en las garras y las alas pegadas a las escamas de la columna.Con la punta de la cola recorría la silueta del bozal, que era lo que más le molestaba en esos instantes. Estaba seguro de que no había perdido la capacidad de hablar, pero no podía comprobarlo, ni quejarse, ni informar de que no era la bestia como la que lo habían catalogado.Lo primero que vio cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, fue los rostros atónitos de muchos niños vestidos con túnicas negras y bufandas granates y verdes.Entre todas esas caras, sus ojos solo fueron capaces de mirar a una en concreto.En una esquina, semiescondida entre dos chicas idénticas, pudo observar a una joven de largo pelo castaño oscuro, que se enroscaba sobre si mismo en las puntas, enmarcando un rostro pálido de facciones delicadas.Se fijó en sus finos labios rosados, en su pequeña nariz y finalmente en sus ojos; unos azules ojos fríos como el hielo, aunque brillantes como mil estrellas.Podría haberla reconocido en cualquier parte, en cualquier lugar y en cualquier momento, porque esos ojos tan solo se podían comparar con los de otra persona, aunque, ahora, eran únicos en el mundo.La miró con cariño, y tras el bozal se formó una enternecida sonrisa, aunque nadie pudo verla.Los ojos de su pequeña Eva estaban también fijos en los suyos y a Jack le pareció ver un destello de reconocimiento en ellos, aunque fue tan leve que pudo ser simplemente una mala jugada de su imaginación.No apartó la mirada en ningún momento, sin embargo. Esperaba ver de nuevo ese atisbo de familiaridad en el fondo del mar glaciar que eran los ojos de Eva, pero solo encontró tristeza y confusión.No le pasó desapercibido sin embargo, que la pequeña se llevó la mano al pecho para estrechar entre sus dedos la lágrima de unicornio de Victoria. 

 ________________________________________________________________________________ Espero que les haya gustado el capi, en serio agradecería mucho que comentaran, no sé que les parece el rumbo que está tomando la historia y les agradecería un poco de ayuda :)Besos: H&H