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Historia 153087 — capítulo 2

Desde que McGonagall les había dicho que se iba a celebrar un baile por Navidad, todo el mundo estaba revolucionado. La mayoría de la gente estaba ya emparejada, por eso los pocos que no tenían pareja se sentían un poco mal por sí mismos. ¿No eran lo suficientemente buenos para tener pareja? ¿Deberían quedarse en la habitación? 

A Angelina todavía no se lo había pedido nadie, pero no la preocupaba demasiado. Había chicos de Durmstrang que podrían hacer de su pareja, además si resultaba que no bailaba demasiado bien, no tendría que volverlos a ver después de ese curso. Se lo tomaba con calma, todavía tenía tiempo. Además ese tipo de cosas no afectaban a su autoestima.

Cuando entró en la sala común, Katie corrió directamente hacia ella y la agarró de los brazos para llevarla a un sitio apartado. Parecía muy contenta.

-Un chico de Beauxbeatons me lo ha pedido, ¡Beauxbeatons, Angelina! -susurró entusiasmada.

Angelina abrazó a su amiga con una sonrisa que se evaporó cuando se separó de ella. Quizá su autoestima no era imperturbable, después de todo. 

-Por supuesto, he dicho que sí -siguió Katie, sin darse cuenta-. Y creo que me ha mencionado que un amigo suyo estaba pensando en preguntártelo a ti.

-¿En serio?

-Sí, de verdad. 

Katie le sonrió, y la reconfortó. 

Su amiga la dejó para ir a terminar sus deberes y Angelina se sentó en un sofá a hablar con Alicia, su antigua compañera de equipo. Ese año no había quidditch. En parte, era lo mejor. Oliver acaba de terminar en Hogwarts y no sabían cómo llevar el equipo sin él. Pero el quidditch era lo que más le ayudaba a liberarse de las tensiones. Cuando jugaba, se sentía libre, surcando el aire en su escoba como un pájaro.

-¡Angelina! 

La chica se giró al escuchar la voz de Fred Weasley.

-Te he estado buscando toda la tarde -dijo al llegar a su lado-. ¿Puedes venir un momento?

-Claro.

Fred la cogió del codo y la guió hasta las escaleras de los dormitorios de los chicos, donde no había nadie.

Angelina se apoyó contra la pared para evitar estar aplastada contra el pecho de Fred y levantó la vista para mirarlo a los ojos, ya que él era más alto.

-¿Quieres ser mi pareja para el baile? -preguntó el chico sin rodeos. 

Ella pestañeó dos veces intentando recomponerse.

-¿Tu pareja?

-Sí. No se me habrá adelantado nadie, ¿no?

-No, no... -sonrió-. Claro, Fred, seré tu pareja. 

-Bien.

-Bien.

El pelirrojo le devolvió la sonrisa, y subió las escaleras, dejándola sola en el pasillo. Angelina se tapó la cara con la mano, con una sonrisa aún mayor. 

-¡Katie! -llamó Angelina. Estaba delante del espejo de su dormitorio, sujetando su vestido de terciopelo morado contra su pecho para que no se le cayese hasta que su amiga la viniese a ayudar con la cremallera.

Katie apareció con un zapato puesto y otro en la mano, colocándose un pendiente. Ya estaba lista. Llevaba un vestido verde que caía flojo desde su cintura hasta sus rodillas, de tirante grueso. Sobre el escote colgaba una cadena dorada.

-Estás muy guapa -comentó Angelina mirándola a través del espejo.

-Tú también -sonrió Katie una vez terminó de calzarse.

-¿Me ayudas con la cremallera?

-Claro.

Ambas estaban listas. Katie salió delante de Angelina ya que su pareja la esperaba en las escaleras. Sin embargo, ella se tomó su tiempo. Todavía no le había dado tiempo a procesar que iba a ir al baile con Fred Weasley. Ni siquiera se había dado cuenta de que el chico le gustaba hasta que se lo había pedido. Desde entonces había empezado a fijarse más en él. Era bromista, siempre acompañado de su gemelo y Lee Jordan, pero también era listo, y amable. Tenía encanto, como si con eso se fuese a librar de todos los castigos que le correspondían, aunque Angelina se había fijado que con McGonagall funcionaba a menudo. ¿Por qué se lo habría pedido justo a ella?

Finalmente se decidió por bajar. No se escuchaba a nadie en la sala común, pero una vez estuvo allí vio que Fred ya la esperaba.

El chico Weasley se levantó del sofá al verla y sonrió. Ella le devolvió la sonrisa y agarró la mano que le tendía.

-Estás muy guapa -escuchó que decía. Notó como su cara se encendía ante el cumplido, y agachó la cabeza ocultando su sonrisa.

-Gracias -susurró.

Bajaron sin hablar. En el Gran Comedor ya estaban casi todos. La música estaba alta, y ya había gente bailando. En el centro de la pista, Viktor Krum con Hermione Granger -la cual estaba tan guapa que a Angelina le costó trabajo reconocerla-, Fleur Delacour con un chico de Ravenclaw que no conocía, Cedric Diggory con Cho Chang y Harry Potter con una de las hermanas Patil -Angelina no las distinguía-, bailaban.

-¿Quieres bailar? -preguntó Fred pegando su boca a la oreja de su pareja.

Ella pegó un respingo, no se lo esperaba tan cerca. Su aliento acariciaba su piel.

-Sí, por supuesto. Vamos.

Ya era medianoche. Angelina se sentó en una silla mientras Fred conseguía algo de beber. Ya casi no quedaba nadie en el baile, muchas de las parejas ya se habían ido a dormir, y otras habían decidido irse a los jardines.

Fred regresó con dos vasos y le tendió uno a la chica, sentándose a su lado. Terminó la canción lenta que habían dejado a medias para descansar y comenzó otra, también lenta.

-¿Quieres seguir bailando? -preguntó el chico, y le dio un sorbo a su bebida.

Angelina también bebió, y el líquido le quemó la garganta.

-¿Qué es esto?

Fred se rio y volvió a beber.

-George, Lee y yo robamos un poco de whiskey de fuego. ¿No te gusta?

La joven se encogió de hombros, y bebió de nuevo, saboreando mejor esta vez.

-Sí, no está mal…

-Bien.

Permanecieron callados durante un rato, hasta que Fred se dio cuenta de que había hecho una pregunta y no había obtenido una respuesta. Insistió:

-No me has contestado, ¿quieres seguir bailando?

-No. -Angelina no necesitó pensarlo, no quería bailar. Hacía calor y estaba cansada-. Necesito aire fresco -declaró.

-Claro, vamos.

Fred la ayudó a levantarse y la guio fuera. Estaba oscuro, y se escuchaba el viento soplar ligeramente, meciendo sus cabellos. Angelina lo agradeció, pero al momento estaba temblando. Fred se dio cuenta y se sacó la chaqueta para dejarla sobre los hombros de su pareja, abrazando sus hombros.

-Gracias -susurró.

-No hay de qué.

Caminaron hasta los invernaderos y se detuvieron para dar la vuelta. Angelina abrazó la cintura de Fred y apoyó su cabeza en el pecho del chico. Él la abrazó más fuerte también.

-¿Tienes frío?

-Un poco. Pero está bien.

-¿Quieres volver?

-No, Fred. Está bien.

Se pararon en el medio del camino y ella lo miró a los ojos. Posó sus manos en el pecho de él, deslizándolas hasta detrás de su cuello, y allí entrelazó sus dedos. Fred dejó una de sus manos en la cintura de Angelina y la otra, rodeando su cuerpo, sobre la parte alta de su espalda. Comenzó a inclinarse hacia ella, y ella a acercarlo con sus manos al mismo tiempo que se ponía de puntillas, hasta que al final se besaron. Fue un beso corto, cálido y reconfortante. Fue como un calmante.

Se separaron al mismo tiempo, sin mirarse a los ojos. Se conocían desde hacía tanto tiempo, era raro que hubiesen terminado así. O quizá no lo quera, quizá fuese a lo que estaban destinados, quizá fuese lo mejor.

En cualquier caso, ambos volvieron a la torre, y al pie de la escalera de los dormitorios de las chicas de Gryffindor, Fred Weasley volvió a besar a Angelina Johnson, y la observó mientras subía y cerraba la puerta tras ella, dándose cuenta de cuánto la quería.


Y aquí os dejo la segunda parte. No ha sido al día siguiente tal y como había dicho, pero bueno, no ha pasado de semana(?). No os voy a prometer ninguna fecha para el tercero, pero pronto estará por aquí, ya veréis. ¿Podríais comentarme qué os parece, por fa? ¡Gracias por leer!

Un abrazo, 

TheGirlWhoLived.