Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Equipo Imposible · de

Equipo Imposible — capítulo 3

Hana entró en su cuarto y tiró la mochila al suelo. Se echó en la cama, y pensó en lo mucho que odiaba el instituto, intentando así misma convencerse de lo contrario. Analizó cautelosamente la personalidad de Miillanie; sí, buena guardando secretos, chica fiel y leal, simpática ... ¿qué más podía decir? Claro, y buena alumna, tal y como ella. Hana se dejó hundir en sus almohadas y tomó su ejemplar de Leyendas de Inglaterra. Aunque ya lo había leído muchas veces, le encantaba recordar sus momentos preferidos, y anotar más detalles en los que no había reparado. Cuando leyó por millonésima vez la leyenda del portal a la dimensión de los gigantes rojos, reparó por primera vez en la ilustración de una chica de largos cabellos negros, que lo que únicamente llevaba de color, era un antifaz amarillo fluorescente. Hana calcó el dibujo en su cuaderno, y lo analizó con detenimiento. Se preguntó quién era esa chica que devolvió a los gigantes rojos a su dimensión. ¿Por qué no se había dejado ver? Hana cerró el cuaderno y el libro y se tumbó boca abajo en la cama, poniendo en orden sus ideas y pensamientos.  Tres horas después, Hana abrió los ojos.  - ¡Aaaa! -chilló. Encima suyo había un gato blanco y morado, de ojos esmeralda, que al parecer la había estado observando.- ¡Quita, bicho asqueroso!  - Qué mal genio, tía -dijo la gata, retirándose.- Perdona el allanamiento de morada; me llamo La Gata.  - ¿La Gata?   - La Gata. He venido a avisarte de que los Huns, esos guerreros sin alma, serán los que invadan la tierra y ...  - Eso solo es teórico.  - No es cierto, la leyenda es correcta, y si has leído el libro de Leyendas de Inglaterra, lo sabrás mejor que nadie.  - Lo he leído.  - Entonces lo sabes; vengo a entrenarte para que te conviertas en la guerrera que los envíe de nuevo a su dimensión. Hana palideció y apartó a La Gata de su cintura. Mirando al animal con desconfianza, exclamó, estupefacta:  - ¿YO? ¿¿YO?? Mira ... La Gata ... Quizá se haya escapado a tu observación, pero soy una joven de instituto ...  - ¡¡EN UN MES LOS HUNS ESTARÁN AQUÍ E INVADIRÁN TU PLANETA!! Hana se quedó callada mirando a La Gata. Hubo un momento de silencio. Hana se levantó de la cama y sacó de la estantería un libro de dimensiones paralelas a la Tierra. Buscó en todos los capítulos, por si se diese la casualidad de que, en efecto, existía la dimensión de los Huns. No la encontró por ninguna parte, pero no quiso comentarle ese detalle a La Gata. Tenía claro que eso solo iba a hacer que el animal le soltase más ridiculeces. Así que decidió responder lo que le pareció más adecuado, adaptándose a su situación:  - Vale, ¿por dónde empiezo?  - Por entrenarte -explicó La Gata, pestañeando coquetamente. Me he vuelto loca, se dijo Hana. Ahora estoy hablando con un gato que dice que va a entrenarme para luchar contra una cosa que no existe. Seguro. Hana dio por hecho que había perdido un tornillo. La Gata se acercó a la ventana. Rastreó la zona silenciosamente.  Cuando Hana ya creía que la maldita criatura la iba a dejar en paz para ponerse con sus deberes escolares, el animal se dio la vuelta y ordenó, severamente:  - Sígueme.