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Equipo Imposible — capítulo 4

Estoy soñando, se dijo Hana. Los gatos no hablaban, los Huns no existían. Estaba segura de que cuando llegase a dónde sea que la llevase La Gata, ella despertaría y se hallaría de nuevo en su cama. Mientras tanto, corría detrás del endemoniado animal, para llegar a saber dónde.   - ¿A dónde vamos? -preguntó Hana.  - A buscar a tu equipo -respondió La Gata, sin dejar de correr. A Hana le dio un vuelco el corazón. ¿¿EQUIPO?? Así que el maldito gato parlante pretendía que además trabajase en equipo. Hana pensaba permitir que la criatura la manipulase para que salvase el mundo de un ataque que con toda certeza era falso, si no que además pretendía meter a Hana en un grupo.  - No -dijo Hana.- Puedo yo sola.  - Necesitas un equipo para defender la Tierra de los Huns -repitió La Gata, con tozudez.  - No.  - Sí.  - Hemos llegado -frenó el animal. Hana se quedó asombrada cuando vio que se habían parado delante del centro comercial. ¿Por qué La Gata la había traído allí? Sin duda, no iba a hablarle al animal delante de toda esa gente. Daba por sentado que ella era la única que entendía al bicho, así que si la veían hablando con un animal, iban a pensar que había perdido el norte.  - Mira -murmuró el animal, señalando con el rabo a una tienda cercana. Era una zapatería.  Hana observó el local. De él estaban saliendo Miillanie, Kath y Artemis, con varias bolsas en la mano. No dudó en absoluto que serían de Kath, pues era a ella quien le gustaban de verdad los zapatos de diseño. Kath era algo pijina, aunque no lo reconociese.  - ¿¿Hana?? -exclamó Miillanie, en cuanto reparó en la chica.- Creía que odiabas las multitudes ...  - Y las odio -dijo Hana.- La culpa es del bicho este, -señaló a La Gata- yo estaba tranquila en mi casa hasta que ...  - Eso es un gato, no hace nada -intervino Artemis. Ella era muy fría por su lógica, y no creía en nada que no pudiese percibir con sus cinco sentidos. Se apartó su larga melena rosa de la cara, y se sacudió la camiseta de tirantes con autoridad. - Los gatos no hablan.  - Hana, Art tiene razón, es solo un gato -dijo Kath, alisándose sus bellas mechas azules. Miillanie se agachó para examinar a La Gata. Esta se echó hacia atrás, y maulló con ferocidad.   - Lo haces mal -dijo Kath.- Mira -se agachó y miró a La Gata.- ¿Quién es un gatito tan dulce y bonito? ¿Quién ...?  - ¡No pienso lamerte la mano, si es lo que pretendes! -dijo La Gata, muy enfadada y ofendida. Kath se puso pálida y se echó atrás.   - ¡¡Y HABLA!! -exclamó. Kath se desmayó en el suelo del centro comercial, lo que pareció satisfacer a la maldita criatura. Hana, Miillanie y Artemis corrieron a ayudarla. La Gata miró a Hana con cara de burla. Ella fingió que no la veía, pero luego el animal empezó a hacer muecas de burla y comentarios muy poco agradables dirigidos a Kath, y Hana llegó a su límite.  - ¿¡¿¡CÓMO TE ATREVES, ASQUEROSO ENGENDRO DE MIERDA!?!? ¡¡A MIS AMIGAS NO LAS ATACA NADIE!! -cuando se dio cuenta de lo que había dicho, recapacitó, y dijo:- A mis compañeras ... a mis mejores buenas compañeras ... Pero Miillanie y Artemis la habían entendido muy bien. Hana las miró, intentando que no se hiciesen ilusiones, y que ella solo había dicho eso para callar a La Gata. Miillanie, tras un largo silencio, preguntó:  - ¿Es cierto? ¿Nos has llamado "amigas"?  - No ... yo ... yo solo ... -intentó explicar Hana.  - ¿Tus amigas? -inquirió Artemis. Hana vio entonces que no tenía salida. Era cierto; para ella, Miillanie y sus dos amigas habían sido como las únicas amigas en la vida de Hana, las mejores, y eso que nunca hablaban de cosas que no fuesen las cotidianas. Había mantenido el secreto de que eran amigas suyas, más que buenas compañeras, porque era su reputación, y le gustaba mantenerla. Ahora se le había escapado que las consideraba amigas ... nada más ni nada menos que en el centro comercial más grande y famoso del país.  - Sí, os he llamado mis amigas -reveló Hana.- La verdad, es que desde el primer momento en el que me dirigisteis la palabra en clase, y empezamos a hablar de nuestras vidas cotidianas, no pude evitar sentir amistad por vosotras ... pero quería mantenerlo en secreto, para que nadie en el instituto (y menos Nicole o Marco el Idiota) se enterasen ... Miillanie estaba alucinando con ella. Artemis había logrado que Kath recobrase el conocimiento, y le contó lo que había dicho Hana.  - ¿¿Amigas?? ¿En serio? -exclamó Kath, emocionada.  - Sí -asintió Hana, sonriente. Las cuatro chicas de levantaron del suelo y, cargando con las bolsas de Kath de la zapatería, siguieron a La Gata, que sonreía satisfecha. Gracias a ella, Hana había admitido lo que llevaba ocultando tres semanas: su amistad con Miillanie, Artemis y Kath. El equipo se había formado, y tres días después, La Gata anunció el inicio de los entrenamientos para salvar el mundo, cosa que Hana y Artemis dudaban mucho, ya que no había ninguna dimensión "Huns".