El Giramundos: Mochileras de las Dimensiones (HP, Juegos del Hambre, Saga Crepúsculo, Idhun, Divergente, Percy Jackson) — capítulo 5
Se pasaron los siguientes días en su habitación, vigilando desde el Mapa del Merodeador cada paso que daba Scorpius Malfoy. Se turnaban para observarle por las noches, pero ni así consiguieron ver que el chico hiciera un solo movimiento para recuperar el desiluminador.
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Éste chaval se está quedando con nosotras -soltó finalmente Katherine el viernes por la tarde, levantándose de la cama- Vamos a pegarle.
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¡Kaths, no! -gritó Sylvie- No lo hagamos así.
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¿Entonces cómo? Hay que recuperar ese objeto, piensa que es nuestro billete de vuelta a casa. No nos podemos permitir fallos.
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Pues entonces date prisa -la voz de Jolinne mostraba urgencia repentina. Se levantó rápidamente del suelo, donde Mayleen y ella habían estado mirando el mapa, y se calzó.
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¿Qué…?
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Scorpius está yendo a los carruajes del colegio. Saldrá del mapa.
Todas se apresuraron en vestirse y coger sus cosas. Guardaron el mapa rápidamente y se abalanzaron a los pasillos, corriendo hacia la salida del castillo.
- ¡No se puede correr, jovencitas!
No tardaron nada en dejar al profesor atrás, haciendo caso omiso de su orden y siguiendo su carrera. Katherine era la que corría más rápido, y fue la primera en vislumbrar los carruajes.
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¡Deprisa! ¡Scorpius ya ha subido!
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¡No podemos perderle! Tendremos que coger el otro.
Alcanzaron el carruaje que iba justo detrás. Subieron rápidamente, y esperaron a que se moviera.
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Chicas… -Sylvie estaba aterrorizada, mirando hacia delante. Sus amigas entendieron al instante su terror: el carro no estaba tirado por fuerzas invisibles, como habían hecho siempre. En el lugar de las riendas había una especie de caballos muy feos y tenebrosos.
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Son thestrals -susurró Jolinne- No tienes que temer, Sylvie. Quizá podemos… -alzó la voz- ¡Tenemos prisa! ¿Podríamos apresurarnos detrás del carruaje anterior, por favor?
Los feos caballos empezaron a avanzar tras el carruaje de Scorpius, obedeciendo las órdenes de Jolinne. Mayleen se giró a su amiga.
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¿Por qué ahora necesitan a estos bichos viscosos para tirar del carruaje?
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Siempre los han necesitado -siguió explicando la castaña- pero antes no podíamos verlos porque no habíamos visto… la muerte.
Un escalofrío recorrió a Mayleen, y Sylvie empezó a retorcerse un mechón de pelo. Inevitablemente, imágenes de otros mundos les vino a todas a la cabeza.
El carruaje siguió trotando hasta que se paró en Hogsmeade, justo detrás de Scorpius.
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Mirad, ¡está bajando!
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Deberíamos seguirle con la capa invisible -sugirió Sylvie.
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Pero no cabemos todas en él…
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Pues vayamos sólo dos de nosotras -sugirió Jolinne- y las otras dos se quedan aquí vigilando nuestro carruaje.
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Está bien -aceptó Mayleen- vamos nosotras dos.
Cogió a Jolinne por el brazo y se pasaron la capa por encima. Hogsmeade estaba nevado, y unas huellas aparecían bajo dos figuras invisibles. Jolinne chasqueó con la lengua.
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No te preocupes por eso, Scorpius no se fijará -Mayleen aceleró su paso al ver que Scorpius se metía por una calle más oscura. Lo vieron meterse en un bar poco conocido, y tuvieron que esperar unos segundos hasta que entró otra persona, para que no sospecharan nada ante una puerta que se abría sola. En cuanto entraron, divisaron a dos figuras rubias en un rincón. Las dos chicas se acercaron lo suficiente para escucharles, sentándose en un banco vacío. No tardaron en llegar a la parte que les interesaba oír.
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Papá, quería… quería pedirte que me devolvieses algo.
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¿El qué, hijo?
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El… el desiluminador.
A través de la capa de invisibilidad, las dos chicas vieron cómo se endurecía el rostro de Draco Malfoy.
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Hijo, sabes que lo necesito.
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Sí, pero… es que no es mío, papá. Es de Rose Weasley, y…
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Sé muy bien de quien es -le cortó Draco Malfoy. Se irguió en su silla y miró fijamente a su hijo- ¿Por qué te crees que te lo pedí?
Scorpius parecía desconcertado.
- No lo entiendo, papá.
Draco lanzó un suspiro y se inclinó sobre la mesa, como preparándose para dar una explicación larga.
- ¿Sabes lo que son las Reliquias de la Muerte, Scorpius?
Bajo la capa de invisibilidad, Mayleen y Jolinne se dirigieron una mirada muda de asombro.
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No.
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¿Sabes el cuento que te contábamos de pequeño mamá y yo? El de los tres hermanos que intentaban burlar a la muerte.
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Sí…
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Bien… Esas reliquias, la capa, la varita, y la piedra, existen de verdad.
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Pero si sólo es un cuento…
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Es una leyenda que se convirtió en un cuento infantil -el tono de su padre se endureció- pero no significa que no tenga una base real.
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Papá es que suena… muy poco real. No existen unos objetos así.
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Yo estuve una vez en posesión de la Varita de Saúco -dio como toda respuesta Draco. Scorpius no cabía en su asombro.
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¿Me lo dices de verdad?
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Sí. Pero ya no tengo interés en tener esa reliquia.
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Vale. Pero papá, ¿qué tiene todo esto que ver con Rose Weasley?
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Harry Potter. -Su padre esbozó una sonrisa torcida, y siguió explicando- Él tuvo posesión de las tres reliquias a la vez en un momento determinado. Puede que siga teniendo las tres, pero la verdad es que esto no lo sabe casi nadie, hijo.
Jolinne se giró hacia su amiga, y le señaló la capa que estaban llevando. Mayleen frunció el entrecejo, pero entonces comprendió. ¿Llevaban puesta la tercera reliquia? Fue James Potter quien se la prestó.
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Sigo sin ver la relación.
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Weasley y Potter son muy amigos, así que puede que Weasley escondiera la piedra dentro de otro de sus objetos -le brillaban los ojos- ¿Lo entiendes ahora?
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Pero…
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¿Es que no lo ves? ¡Esa piedra puede devolvernos a tu madre! -Malfoy pegó un puñetazo en la mesa. De repente, el bar entero cobró silencio, y las personas más cercanas a ellos le dirigieron una mirada algo huraña. Draco les ignoró y miró a su hijo.
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Papá… ¿es eso cierto?
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¡Pues claro!
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Pero, ¿por qué no me lo dijiste? Rose es mi amiga, me hubiera ayudado encantada.
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Es la hija de Weasley -escupió Malfoy- por supuesto que no nos hubieran ayudado.
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Papá, es mi amiga -insistió Scorpius- nos hubiera ayudado, de verdad. Ella sabe lo mal que lo pasé cuando murió mamá…
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Ahora ya da igual. Estoy acabando de desmontarlo, y creo que no hay nada oculto.
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¿Qué lo has desmontado? -A Scorpius se le salían los ojos de las órbitas- ¡…Papá, es de mi amiga!
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Cálmate, te lo devolveré tal cual estaba -Malfoy miró a su hijo con el entrecejo fruncido- ¿A qué viene tanto interés por esa Weasley?
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Sólo es una amiga, papá -Mayleen pudo ver como se sonrojaba ligeramente. Esperaba que su padre no lo notara, pero por desgracia no fue así.
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Mira, no importa si sois amigos… Pero no te encariñes demasiado de esa niña. Pásatelo bien, pero no olvides que en el futuro, deberemos preservar el linaje de los Malfoy. No te lo perdonaría si en mi árbol aparece una sangre sucia como Granger…
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No te metas con su madre -le contestó, pero mirándose los pies- Rose me apoyó mucho cuando murió la mía.
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Me da igual. De todas formas, te enviaré esta semana el desiluminador. No creo que nos sirva ya.
Jolinne tiró de la manga a su amiga, para indicarle que fueran saliendo, pues parecía que los Malfoy estaban terminando su conversación, y si se levantaban antes que ellas, se tropezarían con algo invisible y las descubrirían. Antes de salir, Mayleen se giró a tiempo para ver una pequeña lágrima que se cruzaba en el rostro de Draco Malfoy.
Gracias a todos los que dejan comentarios!!! Me animan mucho a seguir con la historia =) Se agradece cualquier tipo de opinión o crítica constructiva!