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Historia 156326 — capítulo 11

-¿Qué está pasando aquí?- preguntó una voz malévola, y Draco se giró a tiempo de ver a Blaise apoyado en la puerta con una sonrisita y a Ginny sentada en una de las banquetas de la barra, comiendo una barrita de chocolate con otra sonrisa maliciosa. -Nada...- susurró Hermione, empujando a Draco. -Nada... Mmmm... Qué nada tan delicioso- la pelirroja devoró al rubio con los ojos, y este rió. -Gracias, pecosa. -Gin, me voy a la ducha- se despidió la castaña, y, en cuanto salió por la puerta, la nombrada se acercó al Malfoy y le agarró bruscamente del cuello del jersey, bajándolo a su altura. Sus ojos brillaban, llenos seriedad. -Como le hagas algo, te cortaré los huevos sin anestesia y te los haré tragar- adviritió, soltándolo y quitándole su tazón de cereales antes de volver a la barra, como si nada. Entonces, entraron Luna y Theo, la primera saltando y el segundo sonriendo como bobo. -¿Qué ha pasado, Ginny?- sonrió la rubia, sentándose junto a esta. Blaise se atragantó con una risotada, logrando que la recién llegada le mirara con sus inocentes y tiernos ojos, sin comprender- ¿Qué sucede? -Nada, Lulú- la pelirroja le revolvió el pelo, y ella soltó una suave risita-. ¿Estás bien después de la fiesta de anoche? -Sabes que yo no bebo. -¡Es verdad! Se me olvidaba con quién hablaba- y le pellizcó la mejilla como si fuera una niña pequeña-. ¿Cómo te las apañas para estar siempre tan fresca a pesar de no dormir más de dos horas en la cama? -Soy sonámbula, no tengo insomnio- la corrigió, tomando una de las barritas de chocolate y comiéndosela. -Yo sí tengo insomnio- la voz de Orion hizo saltar a Luna en la silla, y se habría caído de no haber sido por los veloces brazos del chico, que la salveron de un buen golpe. La devolvió a la silla suavemente-. Lo lamento, Luna... -No pasa nada. No me caí- contestó, sonriendo felizmente, como si nada, continuando a lo suyo... Mientras Orion la miraba como si la viera por vez primera. Una tos provocada por Theo le sacó de su ensimismamiento, y se miraron como rivales por vez primera... Evaluándose, midiéndose y reclamando con los ojos lo único que apartir de ese momento los uniría: cierta rubia de ojos celestes que les había robado a ambos el corazón. ... Después de ducharse, Hermione y los demás recogieron todos los restos de la fiesta, cayendo rendidos en el sofá y comiendo las pizzas que sabiamente habían encargado Fred y George: diez familiares que se acabaron en menos tiempo de lo esperado. Cuando la castaña se tiró en el sofá, con la cabeza apoyada en el hombro de su hermano y los ojos cerrados, Luna comenzó a buscar películas en su pequeño bolsito de cuentas. -¡Esta!- exclamó, ilusionadísima, sacando Pesadilla Antes de Navidad. Las reacciones siguientes dejaron a Blaise, Theo, Draco y Orion un tanto sorprendidos: Hermione abrió los ojos y asintió, Ginny le arrebató la película y sacó el disco, y todos los chicos rodaron los ojos. -Ya nos sabemos hasta los diálogos, chicas- se quejó Ron, y las tres se giraron, poniendo caritas que poco habrían envidiado a la de Gato en Srrek. La vieron, y las tres cantaron las canciones y se sorprendieron como si fuese la primera vez que veían la película. Cuando esta acabó, Harry impidió que pusieran la Novia Cadáver y sacó otra... Saw. -Ahora nos toca elegir- sonrió, maléfico. -Yo no quiero verla- Luna se tapó los ojos, como una niña pequeña. Pero Orion le dio la mano. -No va a pasar nada... Nosotros estamos contigo- le susurró, y ella asintió, un tanto hechizada por los hermosos orbes miel del chico. -Si no hay más remedio...- se resignaron Hermione y Ginny. Lo que causó que las miraran como si estuvieran locas durante la película fue que se rieran como posesas con cada muerte, más locas que de costumbre. Cuando acabó, Luna tenía cara de trauma. Se despidieron de "los mayores" y se prepararon para ir de fiesta, por el simple y mero hecho de que no tenían nada mejor que hacer.

Se fueron al The Bank, uno de los clubs más populares del momento, y se sentaron juntos en una de las mesas. Pronto, perdieron a los chicos, y se quedaron solas. Por suerte, ellos habían pedido las bebidas, así que no era necesario que ellas las pidieran. -Aquí están sus bebidas- sonrió el camarero, y las chicas le devolvieron la sonrisa. -Gracias, guapo- ronroneó Ginny, sacando un billete de su bolsillo y apollándose en la mesa, mostrando su más que tentedor y generoso escote. -Has sido rápido- sonrió Hermione, imitando la posición de su pelirroja amiga. El pobre muchacho las miraba con los ojos como platos, completamente tentado por ellas e increíblemente ruborizado. -G... gracias... -¿Cuánto es?- preguntó tiernamente Luna, con la dulzura que sus dos amigas no poseían y que encandilaba a todos. -Ya han pagado por vosotras- contestó. -¿Quién?- interrogó Ginny, y él señaló a cinco chicos apoyados en la barra, quienes las saludaron, sonriendo como idiotas. -Dales las gracias de nuestra parte- pidió la rubia, y el camarero se fue. ... Dejaron a Hermione en casa a las tres. Por primera vez desde que Draco y Orion llegaron, estarían solo ellos tres. Y eso no la gustaba demasiado.