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Historia 156326 — capítulo 12
-¿De dónde sales, hermanita?- preguntó Draco, apoyado en la puerta del salón. Indudablemente, la había oído llegar, aunque eso no le importó. -De donde quiera, Malfoy. Esta casa es más suya que tuya, y tiene todo el derecho de llegar a la hora que vea correcta mientras cuente con la aprobación de su familiar más cercano... En este caso, yo- le replicó Orion. Hermione se rió. Era indudable que eso lo había sacado del libro que le prestó días atrás... ¿De dónde sacaba tiempo para leer? -Bueno, calma. No quiero peleas- advirtió, sentándose en el sofá y evitando la disputa. Se sentaron a sus flancos, y ella se rió al ver las miradas asesinas que se dedicaban cuando creían que ella no les veía-. Parecéis niños- suspiró, pasándoles el brazo sobre los hombros y sonriendo cuando ellos parecieron completamente fuera de lugar-. Mirad, de ahora en más seremos hermanos. Es hora de que vosotros os vayáis aguantando. -Pero...- comenzó Draco, con cara de perrito degoyado. -Ni peros ni peras. Os aguantáis. Y punto. -Pero es que siempre empieza él- se quejó Orion, y el rubio le lanzó una mirada de hielo. -¡Mentira!- exclamó, y Hermione les pegó a cada uno una colleja. -Auu- se quejaron, sin dejar de mirarse con odio. -Bueno... ¿¡No os he dicho que basta ya de peleas!?- les gritó, haciendo que la miraran con cara de miedo- Como volváis a desobedecerme, dormís en la calle una semana... ¿Alguien puede hacer palomitas? He traído una peli- el castaño, un tanto pálido, se levantó y corrió hacia la cocina, mientras el otro ponía el DVD. Pasaron un buen rato viendo Gladiator (hasta las seis de la mañana, para ser exactos), e increíblemente no hubo discursión alguna. Cuando se fueron a la cama, Hermione sonrió. Había sido una noche perfecta.
Lejos de allí, Ginny se hallaba en la barra del club donde Hermione la había dejado. Estaba aburrida, quería irse, pero sus hermanos no estaban y ellos tenían la llave... Además, su pobre móvil estaba completamente descargado en su bolsillo trasero. Genial, simplemente genial. -Hola, preciosa...- susurró a sus espaldas una voz increíblemente conocida. Un perfume embriagador llenó sus sentidos, y no pudo evitar un escalofrío antes de girarse. Un perfecto Blaise Zabini la sonreía arrogantemente, con los ojos llenos de picardía... Evidentemente dispuesto a hacerla olvidar su aburrimiento-. Mmm... No es bueno que una chica tan sexi como tú se ande aburriendo en un lugar como este. Hay malas personas que podrían aprovecharse de ti, bombón. -Punto uno: no me llames preciosa, ni bombón. Sexi se acepta... Pero porque sé que lo soy- dijo ella, tomando su bebida con elegancia-. Punto dos, ¿a qué personas malas te refieres, pervertido? Te recuerdo que quien es menor de edad aquí soy yo- él rió. -Y punto tres... ¿Cómo puedes verte tan jodidamente caliente con eso?- señaló con una mueca la nueva ropa que llevaba: una camiseta de su hermano Bill, que le quedaba enorme, ceñida a la cintura por un cinturón, unas medias y unos botines preciosos. -¿Ves? Soy sexi- e hizo ademán de girarse, pero él se lo impidió. -Lo eres, y no lo niego, pero estás aburrida, y pareces agobiada. Ven conmigo... Salgamos un rato de aquí. -Está bien... Pero solo un rato. Mis hermanos me tienen que llevar a casa. -Bien. Madmoaselle...- e hizo un gesto para indicarla que fuera primero.
Espero que os haya gustado!!! Besos, abrazos y hasta pronto =D Dejad comentarios, pliss