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Historia 156326 — capítulo 5

La resaca de la mañana siguiente se saldó numerosas víctimas.

En cuanto Hermione se levantó, corrió al baño como alma que lleva el diablo y comenzó a soltar todo lo ingerido la noche anterior, hasta la última papilla. No fue consciente de que alguien la sujetaba el pelo hasta que acabó. Solo entonces, escuchó una risita en su oído, que la hizo estremecer.

-¿Qué, hermanita? ¿Estás bien?- la seductora y burlona voz se escuchó muy por encima de su cabeza, pero ella no le miró. Sabía quién era por su tono burlesco y lleno de arrogancia, así que corrió al lavabo y comenzó a lavarse los dientes a conciencia, tratando de eliminar cualquier mal sabor de la misma. Se miró en el espejo y vio el reflejo del rubio tras ella, con una sonrisita en sus carnosos labios cargada de ironía. Había sido él quien había tirado de la cadena, así que se sorprendió de no ver como mínimo su nariz arrugada a causa del olor a vómito.

-Cierra el pico, gilipollas- le gruñó, tomando el cepillo y pasándolo por sus enredados rizos, bajo su atenta mirada-. ¿Qué haces aquí?

-Dormí aquí- le respondió, recordándoselo con maldad.

-No me refería a eso... ¿¡QUÉ HACES EN MI BAÑO!?- le gritó, furiosa, lanzándole el peine a la cabeza, pero él lo esquivó sin problemas, riendo.

-Desde que tu "adorado" amiguito llegó anoche, tus amigas y tú os montasteis un buen show para todos. No sabía que esas canciones podían bailarse tan... Pegadas- ella le mató con la mirada, recordando de golpe a Ginny, Luna y ella misma bailando seductoramente, unas contra otras.

-Fred, George y Lee son unos DJ excelentes- replicó, quitándose el corsé y quedando solo con la camisa con flecos, fina y blanca.

-Me pude dar cuenta- asintió, sin dudarlo, devorándola con los ojos. La siguió hasta la habitación, y ella arqueó una ceja.

-¿Qué? ¿Piensas quedarte ahí como un pasmarote mientras me cambio?- interrogó, y él negó, con unos ojos llenos de picardía.

-No... Lo cierto es que preferiría ayudarte- ella le tiró de nuevo lo primero que encontró, esta vez una enorme vela aromatizada, que estuvo a punto de darle en la cabeza-. Ya me voy, ya me voy- y salió de allí entre carcajadas.

Hermione se puso una camiseta de su padre que le llegaba hasta cerca de las rodillas, unos pantalones cortos, unos calcetines largos y gordos y se hizo una coleta alta antes de salir, chocándose contra el pecho del rubio en cuanto salió.

-Mmm... ¿Cómo puedes estar tan jodidamente sexi con eso, hermanita?- ronroneó, y bajaron juntos las escaleras. Allí, los amigos de Hermione se hallaban tirados por los suelos, en las alfombras y sofás, profundamente dormidos. Pasaron entre la maraña de cuerpos hacia la cocina, y una vez allí la castaña tomó asiento en la encimera tras prepararse el desayuno. Comenzó a tomarse sus cereales bajo la atenta mirada de él, hasta que se cansó de que no perdiera de vista ni uno de sus movimientos. Antes de que le pudiera decir nada, su móvil sonó. Lo cogió velozmente:

-¿Mm?- preguntó, antes de tragar.

-Hola, cielo- era la voz de su padre. Y eso la hizo emocionarse.

-Hola, papá... ¿Cómo es que hoy te dejan llamarme?- él rió, al otro lado de la línea.

-Les he dicho que es el cumpleaños de tu madre- y ella se unió a sus risas-. ¿No habrás hecho una fiesta, verdad?

-¡Cómo me conoces!- y pudo ver su sonrisa al otro lado de la línea.

-Soy tu padre, ¿qué te esperabas?- ahora, su tono se volvió serio- ¿Cómo son esos... Malfoy?

-Bueno... Demasiado perfectos, demasiado arrogantes... Demasiado todo- le contestó,  él rió.

-Bueno... Mientras no te hagan nada... Hasta luego, cariño mío. Te quiero, mi pequeña hermosa- le dijo, y ella sonrió.

-Yo también a ti, papá- y colgó. Draco no la había dejado de mirar, exactamente como antes mientras comía sus cereales, solo que ahora conteniendo las risas.

-¿Sabes que estás increíble ahí?- le sonrió, quitándole la cuchara de la boca y tomándose una cucharada de sus cereales. La adolescente le fulminó con la mirada- Ya de he dicho que eres jodidamente sexi...

-No me quites mis cereales, maníaco pervertido- y bajó de la encimera, tomando una cacerola después de la aspirina y comenzando a aporrearla con todas sus fuerzas para que sus amigos se despertaran, maldiciéndola-. Gente, a vuestra casa. Mi madre llega en unas tres horas, y quiero todo limpito antes de que os deis el piro.

-No me jodas, Hermione... Estoy con un resacón del quince, ¿y tú quieres que limpie?- gruñó, medio grogui, uno de los gemelos, y ella aporreó más fuerte.

Pasaron toda la mañana limpiando, y, en cuanto los amigos de la chica se fueron, esta se tiró en uno de los sillones, con un libro en sus manos.

Poco tardaron en reaparecer los amigos de Draco, y él los presentó brevemente antes de que Pansy desapareciera. Para entonces, los dos amigos del chico estaban embobados con la futura hermana de su amigo, y el poco tiempo a solas con ella no prometía nada bueno.

Menos mal que estaba ahí el rubio, porque los dos chicos parecían violar a la castaña con los ojos, pero ella no le importaba, de hecho ni tan siquiera prestaba atención.

Más pronto de lo esperado, la parejita feliz llegó...

Hola!!!!

Espero que os haya gustado. Un beso fuerte para todos.

¡Hasta pronto!