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Historia 157149 — capítulo 6
Cuando Billie volvió junto con Quiron, fingí que no había pasado nada. O soy muy buena mentirosa o ellos eran muy buenos fingiendo, porque simplemente me miraron. Quiron me enseño unos trucos para sostener más fácil el arco y para sacar las flechas del carcaj sin romperlas. Al principio me costó, yo siempre tuve manos torpes, y eso no ayudaba en la situación, aunque para el final de la clase logré dominarlo, después de todo, era hija de Apolo ¿No? Después de eso, seguí a mis hermanos a la que sería la tercera clase en el día. Mitología griega con Dake. ¿Alguna vez han querido escapar de la materia que más odiaban? Bueno, yo si, solamente que estaba en un campamento donde me descubrirían enseguida. Me senté en la segunda fila, junto a unos de mis hermanos que aún no conocía. Cuando Dake entró, me miró como si fuera el monstruo más horripilante y molesto del mundo, pero rápidamente comenzó con su clase. No entendí nada, y todo era tan confuso. Los nombres se me confundían, y parecía que yo era la única idiota que realmente no sabía nada de su propios familiares divinos. — Floyd, tu pregunta es ¿Ares es hijo de quien?— Preguntó. Me detuve a pensar. Había escuchado algo de Zeus y Hera. — Emmm...de Hera y Zeus, creo.— Murmuré.— Y es el dios de la guerra. — Veo que haz estado prestando atención en clases, te felicito.— Me sonrió burlonamente, y pude notar cierto sarcasmo en sus palabras. Aún así, siguió con sus preguntas. Se suponía que los sátiros eran amables, pero Dake parecía haber sido criado entre los campistas de Ares. Algún día iba a golpearlo, tal vez cuando tenga un entrenamiento más avanzado. El resto de la clase pasó bastante rápido, para mi suerte. Fui la primera en salir corriendo, porque estaba segura de que Dake me acosaría con preguntas como: "¿Entendiste?" "¿Necesitas clases a parte?" Cuando me di cuenta, ya era la hora del almuerzo. Por primera vez me sentí recibida, es decir, lo único que hacían era rechazarme, pero cuando estuve con mis medios hermanos conversamos de las mismas cosas. Todos tenían cabelleras rubias, algunas eran más doradas y otras más platinas. Sus ojos eran azules o celestes, me recordaban a los actores que salían en las películas. Muchos de ellos amaban la música, por lo que me sentía comprendida, también eran buenos artistas, como yo. Me explicaron que ellos para decorar el sector de su cama, hacían pinturas, eso explicaba porque todas eran diferentes cuando llegué. También me dijeron que yo tendría que pintar una en la hora libre, eso no me molestó, así que acepté. [...] El periodo de descanso era de 5 a 6 de la tarde, por lo que sería mi única oportunidad para pintar mi cuadro. Como no encontraba a mis hermanos, no sabía donde encontrar lo necesario, por lo que decidí explorar un poco, tal vez los vendían. Entonces volví a pasar por esa casa grande donde antes había hablado con mi madre. Era de color celeste y de dos pisos. Seguramente ahí tenían lo que yo necesitaba. Entré, no parecía haber nadie. Fue cuando escuché unas voces. Una de ellas era la de Hermes, claro, la reconocía perfectamente, y la otra, seguramente era la de Sr.D, nuestro director del campamento. Corrí hacía el segundo piso, si me descubrían, seguro me mataban, y bueno, yo amaba mi vida. Entré en el ático, único lugar donde podría esconderme. Cuando me di cuenta, estaba rodeada de trofeos, y cosas raras. Por ejemplo, había un cuerno de lo que podría ser un toro. Comencé a caminar, mientras miraba fascinada todos esos objetos. Entonces, me di cuenta de que no estaba sola, de que había alguien más conmigo. Un cadáver estaba sentado en una silla. No creo poder describirlo bien, pero daba miedo. — Um...¿Hola?— Mi voz tembló. Como si me lo dijera telepaticamente, la voz de lo que parecía un cadáver me dijo: «Soy el espíritu de Delfos, degollador de la gran pitón, acérquese y pregunte.» — Bien, si insiste, señor cadáver ¿Como me irá en esta semana?— Pregunté, tratando de sonar simpática. Una niebla verde me envolvió. Cualquiera hubiese pensado: "Super, seguramente será algo genial", pero lo único que yo hacia era gritar internamente. Vi a mi madre, quien me sonreía, pero de manera espeluznante. Sus ojos empezaron a brillar y me dijo: «La caja que se creía perdida,por una mujer adormecida, custodiada esta.El sendero iluminado, al norte te dirigirá,y de la maldición, no te salvarás» La voz se apagó de repente, y la imagen de mi madre desapareció ¿Qué demonios era eso? ¿Maldición? ¿Salvarme? ¿Caja perdida? Bien, si eso iba a pasarme en esta semana, estaba para tirarme de una ventana. No quería estar un segundo más en aquel ático, así que, podría decirse que hui como una nenita fuera de la casa. Parece que mis gritos no fueron lo demasiado fuerte, ya que Hermes y el Sr.D seguían hablando como si nada. Cuando respiré el aire libre, los nervios se me fueron, y me pude dar cuenta de que había anochecido. Entonces, Jack, el consejero de la cabaña, se me acercó corriendo, parecía bastante preocupado. Me dio un abrazo de oso. Eso me hizo sentir bien, alguien al menos, había estado buscándome. Se lo devolví. — ¿Dónde estabas, Floy?— Me preguntó, hasta me había puesto un apodo tierno. — Um...No tienes que decirle a nadie.— Susurré.— Estuve en el ático y me encontré con el señor cadáver, tuvimos una linda platica donde me mando a un lugar. — ¿Señor cadáver? ¿Te refieres al oráculo?— Inquirió. No supe decir que decir.— Al espíritu de Delfos.— Dijo. — Oh, si, con él.— Sonreí, parecía conocerlo. — ¿Y tuviste alguna clase de visión? — Eh, si ¿Por qué preguntas?— Él me miro. — Porque te asigno una misión.