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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 10

-¡Ron!

-¡Harry!

Ambos amigos corrieron y se abrazaron muy fuerte dándose palmadas en la espalda. Subieron al tren y al no encontrar un compartimento vacío, entraron en uno donde un hombre estaba durmiendo con la cabeza apoyada en la ventana.

-¿Cómo pasaste las vacaciones amigo?

-ah ya sabes: me dormía a la hora que quería, me levantaba a la hora del almuerzo, etc. ¿y tú?

-¡ah genial!-dijo sarcásticamente-viví unas hermosas experiencias… como lavar los platos, limpiar la casa, levantarme a las ocho de la mañana mientras Dudley dormía hasta cualquier hora y no hacía nada… ¡hermoso! La verdad ¡fantástico!

-mm… si lo supuse. Lo siento-se disculpó su amigo algo apenado por haberle recordarle a Harry lo mucho que odiaba las vacaciones.

-no te preocupes-dijo Harry con una sonrisa.

-¡hola chicos!-dijo su amiga de repente asomándose por la puerta del compartimento.

-¡Hermione!-dijeron al unísono.

-¡los extrañe mucho! ¿Cómo están?-la chica de pelo alborotado se sentó junto a Ron con su gato en el regazo, el cual miraba a Scabbers mientras se lamia los bigotes.

-¿Qué es esa cosa?-Ron ignoro la pregunta de su amiga y miro al gato con algo de repulsión.

-¿Qué? ¿Él?-preguntó señalando al animal de pelo rojizo-es Crookshanks, lo compre en el Callejón Diagon ¿no es hermoso?-sonrió y abrazo a su gato como una niña abraza a su muñeca.

-¿la verdad? No

-ah claro Ron, porque tú eres hermoso-dijo sarcástica y algo molesta por las críticas hacia su nueva mascota.

-¡claro!

-aja si ya quisieras-Hermione puso los ojos en blanco.

Harry reía.

-oigan-pregunto éste finalmente-¿alguno sabe quién es él?

-es Remus Lupin, el profesor de defensa contra las artes oscuras… de éste año. Los tres amigos lo miraron algo extrañados.

Siguieron hablando tranquilamente, cada tanto evitando que el gato se comiera a la rata, hasta que el tren se detuvo de repente y comenzaron a sentir un frio muy intenso: como si toda la felicidad se hubiese evaporado de repente. Lo último que vio Harry antes de desmayarse fue una huesuda, negra y putrefacta mano abriendo la puerta. Escuchó a una mujer gritar su nombre y se desplomó en el suelo.

-¡Harry! ¡Harry! ¿Estás bien?-preguntaba Hermione preocupada, intentando despertarlo.

-ten, como un poco de chocolate. Te hará sentir mejor-le ofreció el profesor, y con la ayuda de Hermione lo ayudaron a incorporarse y sentarse nuevamente.

-¿Qué rayos era esa cosa?-pregunto Ron, que miraba estupefacto.

-dementores-aclaró Lupin-se alimentan de los momentos felices de la gente. Son una de las criaturas que más aborrezco.

Harry respiró, se tranquilizó y volvió en sí.

-ustedes… ¿escucharon ese grito?-miro preocupado a sus dos amigos.

-¿Qué grito Harry?-Ron pensaba que su amigo ya estaba delirando.

-el de la mujer. Ella… gritaba mi nombre.

-nadie estaba gritando, Harry-dijo Hermione con el semblante preocupado.


En fila todos los alumnos de distintos años y casas entraron al Gran Salón. Harry, por su parte, estaba muy emocionado, pero esta vez no solo porque volvía a Hogwarts a estar con las personas que realmente lo querían, sino porque iba a volver a ver a Sindy. La había extrañado tanto en las vacaciones; hubo días en que pensaba ¿Qué estará haciendo ahora? ¿Estará jugando con sus primos?

Sin embargo el momento más feliz fue cuando recibió esa carta por su cumpleaños número trece.

Harry:

¿Cómo estás? Espero que bien. Yo por mi parte ya tuve que cuidar a mis primos como diez veces, y te aseguro que es más fácil hacer a dormir a un dragón.

Bueno. En primer lugar te escribí esta carta porque me entere que hoy es tu cumpleaños y no podía no escribirte. ¡Ah! Y además te tengo un regalo, pero no te lo mande por acá por si a mí lechuza se le caía o algo… es bastante atolondrada.

Y en segundo lugar te escribí para decirte que eres un excelente amigo. Y sé que nos conocimos recién el año pasado pero siento que te conozco de hace mucho y que ya eres uno de mis mejores amigos (espero que tú también lo veas así).

¡Ah! Y Ron y Hermione me contaron de Dudley y lo insoportable que es. De mi parte te quiero decir que no dejes que te intimide ni te impida hacer nada que quieras. Si tienes que insultarlo, insúltalo; si tienes que pegarle, pégale y si tienes que dejarlo tirado en el piso por una patada en la entrepierna… déjalo tirado en el piso por una patada en la entrepierna.

PD: ya quiero verte de nuevo… te extraño…

Con cariño, Sindy.

"te extraño"... "ya quiero verte"... esas frases rondaron en su cabeza, le provocaron una enorme sonrisa en el rostro e hicieron que tuviera más ganas de verla. Desde que Harry tenía memoria, no recordaba haberse emocionado tanto por una simple carta de cumpleaños… y es que no era una simple carta…

Pero todavía algo lo tenía un poco preocupado. Él nunca le había contestado esa carta a Sindy, porque su tío no lo había dejado, y tenía miedo de que ella estuviese enojada por ello. Pero a esas alturas ya sabía qué hacer. Iba a explicarle todo tal y como era esperando que ella lo entienda y lo perdone.

Una vez adentro del Gras Salón, se sentaron en la mesa de Gryffindor, como de costumbre, pero no paso mucho hasta que escucharon la irritante voz de Malfoy.

-¡ey Potter!-decía con una sonrisa burlona en su pálido rostro-¿es cierto lo que escuchamos? ¿Te desmayaste en el tren? ¡Jajajajaj!-reían él y sus amigotes.

-¡¿Qué Harry se desmayó?!-pregunto una voz femenina fingiendo sorpresa y preocupación; era Sindy que acababa de aparecer por el pasillo que había entre ambas mesas-ay seguro fue por verte Malfoy… ¡y claro! ¡Con esa cara como para no desmayarse del susto!-puso ambas manos en la cintura.

Todos los de Gryffindor que habían oído aquel comentario, incluyéndolos a ellos tres, comenzaron a reírse. Sindy miro a sus amigos, los saludo con la mano y a Harry le dedico una especial sonrisa y le guiñó el ojo. Se dio media vuelta y se fue caminando hasta la mesa de los profesores para sentarse junto con su tío.

Salieron del Gran Salón, pero Harry quiso esperar a Sindy. Se puso en puntas de pie para poder ver mejor y así encontrarla. Pero fue inútil. No se la veía por ningún lado.

-¡Harry!-Hermione y Ron, unos metros más adelante, recién se habían cuenta de que su amigo se quedó atrás.

Su amiga le hacía ademanes con la mano para que fuera hacia ellos.

-¿Qué pasa, Hermione?-dijo Harry cuando por fin llego.

-¡vamos a la sala común!

-pero… es que…-Harry quería decirle que esperaría a la sobrina de Dumbledore pero Hermione le preguntaría por qué y no quería explicarle.

-¿es que qué, Harry?-su amiga parecía apurada, seguro quería conseguir cama o llegar rápido para ordenar, etc.

-emm… nada nada-se resignó-vamos.

Cuando empezó a caminar con Ron y Hermione, Harry no pudo no mirar hacia atrás, y por hacerlo se chocó con varias personas. Pero no. Sindy ya no estaba sentada en la mesa y no la veía caminar entre la multitud. Desistió de intentar encontrarla y caminó rápido para alcanzar a Hermione.

Ya en la sala común de Gryffindor Hermione subió apurada las escaleras que llevaban al dormitorio de las chicas y Harry y Ron subieron para ir y elegir sus camas. Por suerte pudieron quedarse con las mismas del año anterior.

Como siempre, Ron eligió la cama situada a la izquierda de la de Harry. Éste sin embargo estaba algo inquieto y apurado: no acomodó ropa y sus valijas las tiró ahí, en el suelo, al lado de su cama. Solo caminaba de un lado al otro de la habitación, sumergido en sus pensamientos e ignorando lo que Ron hacía.

-¿Qué te pasa?-pregunto Ron extrañado, siguiendo solo con los ojos a su amigo que no paraba de moverse, mientras sacaba algunas cosas de su valija y las ponía en el cajón de la mesita de luz al lado de su cama.

-¿eh?-Harry volvió en sí-¡ah! Nada… solo… ¡apúrate ¿quieres?!

-bien pero… ¿se puede saber por qué estás tan apurado? ¡Y ya deja de caminar así! ¡Me pone nervioso!

-bien bien… solo quiero que te apures para ir afuera.

-nunca te había emocionado tanto ir a los jardines del colegio amigo…

Harry se paró en seco y miro a su amigo.

-¿sabes qué? Te espero afuera-dijo rotundamente.

-bien… pero cálmate. Te va a agarrar algo- el pelirrojo seguía sacando cosas de su valija.

Harry volteó, salió por la puerta y bajo las escaleras. Cruzó con algo de dificultad la sala común, abarrotada de gente, pero apenas salió a través del retrato de la Dama Gorda, alguien salto sobre su espalda, rodeándole la cintura con las piernas y abrazándolo por el cuello.