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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 9

Al igual que el año pasado Ron, y esta vez acompañado de Ginny además de por Fred y George, encontró a su familia entre toda la multitud. Los seis Weasley pasaron a través de la plataforma y volvieron a su humilde y enorme casa.

Hermione, cargando sus bolsos, también paso a través de la pared y se encontró con sus padres muggles.

Harry, al igual que su amiga, tenía familiares muggles, pero con la diferencia de que a ella sí la querían de regreso en casa. Así que después de una despedida tan dulce como triste, se alejó de Sindy y empezó a caminar. Su mente decía "no mires atrás", pero su corazón le susurraba "¡voltéate! ¡Voltéate y mírala por última vez! ¡Pasaran meses hasta que la vuelvas a ver!"

A pesar del esfuerzo que hizo, su cuerpo decidió obedecer al corazón. Se paró en seco y volteó con la esperanza de que ella también lo estuviese observando y sus miradas se cruzaran por última vez. Eso le bastaría para soportar las vacaciones lejos de ella, de sus amigos y de Hogwarts, su hogar.

Al parecer Harry deseo esa mirada con mucha fuerza porque justo en ese instante, Sindy volteó, lo miro, le sonrió y lo despidió con la mano, para luego voltearse y saludar a Hagrid y demás gente. Harry le devolvió la sonrisa y siguió su camino. Pasó a través de la pared de ladrillos y se encontró nada más y nada menos que con tres rostros que no deseaba ver. Su tío Vernon, su tía Petunia y su primo Dudley. Llego hasta ellos cargado con sus valijas y la jaula de Hedwig y lo más afectuoso que recibió fue un: ¡vámonos!-proveniente de su tío.

Empezó a caminar con la cabeza un poco baja y en eso, a unos pocos metros de allí, mirando emocionados la plataforma, vio a una pareja con trillizas y mellizos. Y lo que paso después lo ayudo a confirmar su suposición: vio a Sindy aparecerse por la pared, correr un tramo con las valijas y luego soltarlas sin importancia, para abrazar con fuerza a sus tíos. Los 7 familiares la abrazaron de igual manera. Los más chicos reían felices de que su prima mayor este allí. Harry nunca había visto una escena más tierna y conmovedora que esa, a excepción de su abrazo con Sindy, y aunque no podía decir que lo había visto, si podía presumir de haberlo vivido. Y eso era lo mejor.

Después de un largo y agotador viaje llego a la casa de los Dursley, algo que no le emocionaba en absoluto. Como siempre no lo ayudaron a bajar sus valijas ni nada, solo le decían que se diera prisa. A veces deseaba poder lanzarles un hechizo a cada uno, pero como era menor de edad…

En fin: subió con sus pertenencias y entro a lo que hasta el año pasado había sido la habitación de su primo. Eran como las ocho de la noche, pero él sentía como si fuesen las dos de la mañana. Estaba exhausto. Lo único en lo que pensaba era en acostarse y dormir. Ni siquiera desarmo las valijas, solo las dejo ahí tiradas en un rincón de la habitación, apoyo la jaula de Hedwig sobre el mueble donde guardaba la ropa interior y demás cosas y se tiró en la cama. Tampoco se cambió de ropa.

Se dispuso a dormir pero había alguien… más bien dicho… el recuerdo de alguien, que no le dejaba conciliar el sueño. Una personita muy especial que había conocido ese mismo año.

-¿me enviará alguna carta por mi cumpleaños?-fue lo último que pensó antes de entrar en un profundo sueño.


Ron llego a su casa con sus padres, sus hermanos gemelos y su hermanita. Subió a su habitación y cuando entro tuvo que soltar las valijas, que cayeron ruidosamente en el suelo.

-¡AAAAHHHHH!-casi le agarra un infarto y paralizado como estaba escuchó las risas de Fred y George que subían por la escalera.

-¡jajajajaja! te gusta tu nueva araña mascota hermanito-pregunto Fred.

-si ¿te gusta?-dijo George sin parar de reír-se llama Marta… la araña Marta.

-pero como es de hule no creo que haga mucho-le aviso Fred divertido.

-¡igual que el dueño, Fred!-agrego su gemelo y ambos entraron a reírse muy fuerte, mientras subían a su habitación. 

-¡no es gracioso!-dijo Ron cuando al fin pudo hablar, quito la estúpida araña de hule del marco superior de su puerta, desde donde había caído, la tiro fuera de su habitación y cerró la puerta con mucha fuerza.

Tiro las valijas en el medio de su cuarto, dejo a Scabbers con su jaula sobre su recamara y se acostó a dormir, pero no si antes preguntarse:

-¿A Harry le gus…?-dijo hablando consigo mismo-na na… él no es de esos tontos que piensan en las chicas de esa manera… seguro lo imagine- y finalmente se durmió.

Mientras tanto la madre de Ginny entró a su habitación porque escucha un leve llanto.

-Ginny, cariño, ¿Qué sucede? ¿No querías regresar a casa?

-no mami, no es eso…-dijo secándose las lágrimas con las mangas- es que…

-¿Qué mi cielo?-la señora Weasley le acariciaba el pelirrojo cabello para consolarla.

es que…-le costaba hablar con ese enorme y molesto nudo en la garganta-…creo que a Harry le gusta otra chica-dijo quebrándose y lanzándose a los brazos de su madre quien la abrazó muy fuerte.


Hermione llego a su casa, se despidió de sus padres y se fue directo a su habitación, decidida a dormir. Pero no sin antes cambiarse, ponerse su camisón floreado favorito y lavarse los dientes.

Apago la luz de arriba y prendió la pequeña lámpara que tenía al lado de su cama. Y se quedó pensando en varias cosas: los buenos amigos que tenía, quienes la había despetrificado, la mejor amiga en que Sindy se había convertido para ella, lo valiente que era Harry, lo miedoso, pelirrojo y testarudo que era Ron, lo loca y divertida que era Sindy, etc. Pero una pregunta, y de hecho la primera del año que no pudo contestar, le vino a la mente: ¿ella había visto mal o Harry ese año había estado mucho más ruborizado que el anterior?… y casualmente justo cuando Sindy entraba en escena…

Se durmió sonriendo divertida, pensando-que bueno que yo si se disimular delante de Ron.


Sindy entro a la casa de sus tíos prácticamente con sus 5 primitos encima. A penas cruzo la puerta se dejó caer: ya no aguantaba el peso de esos "mini-demonios".

Fingió estar ahogándose y luego grito:

-¡bueno basta! ¡Me harté!-fingía enojo-¡se van a la cama pero ya!

-¿y que nos vas a hacer si no vamos?-la desafío una de sus primitas cruzando los brazos.

-¡oh! No tienes ni la más mínima idea de lo que soy capaz niñita…-entorno los ojos y espero el momento indicado-¡BOO!

-¡aaaah!-gritaron todos entre risas y subieron como rayos hasta sus respectivas habitaciones.

-y así tíos-dijo con las manos en la cintura-es como se maneja a los niños hoy en día.

-¿ah sí?-dijo su tía sonriendo y mirando a su esposo-no me digas-y ambos la tomaron por detrás y la alzaron en el aire haciéndole cosquillas.

-¡ay no! ¡Jajajajaj! ¡Ya basta! ¡No!-dijo entre risas.

Los tres rieron y al final ella les dio un beso en la mejilla a cada uno y se fue a dormir. Definitivamente amaba a sus tíos. Y mucho.

Subió a su habitación dejo las cosas tiradas y con un fuerte resoplido se tiró sobre su cama. Se tapó con las sabanas pero no se pudo dormir a pesar del sueño que tenía.

Empezó a reírse sola. Si uno la veía desde la ventana creería que estaba loca. Pero en realidad recordaba todos los momentos divertidos vividos ese año. Ya extrañaba a Ron y Hermione… y… a Harry. Se tocó la mejilla donde él la había besado, cerró los ojos y sonrió.

-fui una tonta-dijo en voz alta pero no muy fuerte, para que no la escucharan-¿por qué rayos no se lo dije? Tuviste mil oportunidades… pero noooooooooooo-estaba arrepentida y se retaba a ella misma-te quedaste callada como una idiota y nada más. Claaaro… no le digas nada a ver si te muerde ¡ojo!-se froto el rostro con ambas manos.

-no puedo creer que deje pasar esa oportunidad-dijo pensativa-¿Quién sabe? Tal vez si se lo decía él me contestaba "creo que a mí también me gustas, Sindy".