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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 11
-¡Hola Harry!
-¡Sindy!-a Harry lo invadió una ola de emoción al escuchar esa vos pronunciando su nombre.
Ella se bajó de su espalda para que su amigo se de vuelta. Se miraron y al instante se abrazaron. Sindy reía divertida.
-¡estoy feliz de volver a verte!-parecía que se la había acalambrado la mandíbula porque no podía dejar de sonreír.
-¡también yo!-a él le encaba su sonrisa-te busque cuando salimos del Gran Salón pero…
-¡ah sí! Es que salí con mi tío por otro lado… quería hablar conmigo y…-puso los ojos en blanco.
-¡ah! Está bien. Sindy, en realidad te buscaba para…-pero la chica lo interrumpió.
-¡espera! Tengo algo para ti-buscaba algo como si estuviese muy al fondo del bolsillo de su túnica-¡feliz cumpleaños Harry!
-¡wow!-el muchacho sostuvo el desiluminador entre sus manos-¡está genial!
-¿¡en serio te gusta?!-Sindy parecía impresionada y a la vez muy feliz.
-¡sí! De verdad… es genial.
-qué bueno que te guste. Se me ocurrió darte eso porque… bueno, debe de ser valioso para ti.
-¿por qué lo dices?-Harry no entendía el valor que podía tener ese artefacto para él.
-ah sí… supuse que no lo sabrías-miró ligeramente hacia abajo como aceptando lo obvio, poniéndose un tanto sentimental-mi tío uso ese mismo desiluminador en las calles de Privet Drive cuando él, McGonagall y Hagrid fueron a dejarte en la puerta de los Dursley.
Harry miró el aparato con un dejo de afecto y cariño. Ahora sí entendía porque era importante y valioso. Los ojos le brillaban, pero no quería quebrarse delante de Sindy.
-es…-dijo con vos algo temblorosa-es perfecto Sindy, gracias.
-de nada, Harry-sonrió conmovida.
-y ahora es más valiosa.
-¿ah sí?-lo miro extrañada pero con una sonrisa-¿y por qué?
-porque me lo regalaste tú.
Sindy se puso de un rojo tomate muy intenso y Harry le sonrió, lo que hizo que se pusiera más roja todavía… si eso era posible.
-vamos a caminar-le propuso él.
-claro-levanto la cabeza e hizo un esfuerzo porque sus mejillas volvieran a su color natural.
Caminaron por el castillo y finalmente salieron al parque. Harry se había olvidado por completo de Ron; se suponía que lo esperaría afuera, sí… ¡pero el "afuera" cubría amplias extensiones de césped!
En fin: fueron hasta el campo de Quidditch y se sentaron en el suave y húmedo césped, apoyando sus espaldas en uno de los postes que en su cima tenía uno de los aros por donde un equipo tenía que meter la Quaffle.
Reían, se empujaban amistosamente como chicos de nuevo años y conversaban. Una de las conversaciones más lindas que Harry recordaba.
-y… ¿Cómo pasaste las vacaciones?
-ah ya sabes… no muy bien.
-¿tus tíos?-preguntó ella sabiendo lo que seguía.
-mis tíos-Harry dijo resignado.
-pero… no puedes dejar que te traten así, Harry. Tienes que…
-¿defenderme? Créeme, lo hago pero es inútil. Son las personas más necias e idiotas que conozco. Y aunque son mi familia…
-no los sientes así-Sindy estaba sentada en forma india; miraba el césped mientras arrancaba algunos pesados de éste mismo, como sin darse cuenta que lo hacía.
Harry la miro extrañado. No sabía que decir y esperaba que ella se explicara. Sin mirarlo siquiera, Sindy prosiguió.
-me pasó algo parecido con mi tío, Aberforth.
-¿el hermano de Dumbledore?
-el del en medio, sí. Mi madre era la menor de los tres.
-¿y qué paso?
-pues…-Sindy suspiro y miro esos hermosos ojos verdes-según lo que me contaron, porque yo era muy chica cuando él se fue, nunca había sido muy… amistoso. Mi tío me conto que no le interesaba pasar tiempo con nosotras, pero mi madre tampoco lo incitaba a ir mucho a vernos. Aunque él jamás fue de esos tíos, o hermanos en el caso de mi madre, del tipo afectuoso. Era frío y muy serio; se peleaba a menudo con Dumbledore y creo que una de esas discusiones termino con la despedida definitiva de Aberforth.
-y… ¿lo extrañas?
-no, para serte sincera. Jamás lo conocí realmente, pero siento un poco de resentimiento porque, bueno… nosotras nunca le hicimos nada y todavía no entiendo porque jamás quiso vernos.
-tal vez, tampoco se llevaba muy bien con tu madre.
-si… puede ser.
Harry intento cambiar de tema y fue la perfecta oportunidad para explicarle por qué no le había contestado la carta.
-Sindy… quería decirte algo.
-sí, Harry ¿Qué es?
-bueno, primero, te agradezco mucho la carta que me enviaste por mi cumpleaños. Realmente me gustó.
-ah… no fue nada. Es lo menos que podía hacer-volvió a sonrojarse pero esta vez con menor intensidad.
-y además quería explicarte por qué no te la conteste. Es que mi tío no me deja mandarles cartas a mis "amigo extraños", como él los llama. Créeme que intente mandarte la contestación pero mi tío me atrapo a la primera, encerró a Hedwig en su jaula y se llevó la llave.
-no sé cómo, pero supuse que tu tío tubo algo que ver-ella sonreía porque le resultaba tierna la cara de preocupación de Harry-pero está bien Harry, entiendo y no tienes que explicarme nada.
-gracias-dijo más relajado, como si le hubiesen quitado a Fang de encima.
-y…-ella se acercó un poco más a él-si me hubieras escrito una carta contestándome… ¿Qué me habrías puesto?-a pesar de que eran de un color marrón común, Sindy tenía unos ojos hermosos, él jamás lo había notado hasta entonces. Tal vez porque nunca antes habían estado tan cerca.
Harry se puso un tanto nervioso. Empezó a sentir calor. Solo esperaba no sonrojarse esta vez.
-pues… emm…-notó que ella pestañaba. ¿Era su impresión o lo estaba provocando?
-te hubiese puesto, primero, gracias por la carta…
-aja… ¿y qué más?
-bueno yo…-pero a Harry de repente se le fueron todos los nervios. Decidió ser sincero y no guardarse nada.
-te escribiría que te extrañaba mucho-se inclinó un poco hacia ella-y… que tenía muchas cosas para decirte.
-¿ah sí? ¿Cosas como qué, Potter?-ella hablaba de una manera dulce y provocadora. Esa situación era una mezcla entre juego de niños y adolescentes enamorados.
-pues…-el rió al mismo tiempo que exhalaba una buena cantidad de aire, retenida por los anteriores nervios y miró al piso por un segundo, pero al instante volvió a clavar sus ojos en los de ella.
Cada vez sus caras estaban más cerca.
-cosas como: te quiero… y… amm…
-¿Cómo a una amiga?
-¿y cómo a qué podría quererte, Sindy?-Harry tardo unos segundo hasta que dijo esas palabras.
-no lo sé, tú dime-esa última frase tuvo que susurrarla de tan cerca que estaban el uno del otro.
Él tomo aire para decir algo pero no lo hizo. Sindy había cerrado sus ojos y acercaba lentamente su boca a la de él.
Nadie sabe con certeza cómo ni por qué, pero Harry supo exactamente lo que tenía que hacer: con la mano izquierda le rozó la mejilla para luego tomar suavemente la cabeza de la chica entre sus dos manos y acercarla por completo hacia él.
Se besaron.
No fue un beso de telenovela, pero para ellos fue perfecto.
Sin embargo, ese perfecto beso, duro dos segundos porque de repente alguien gritó con un tono mezclado entre enojo y sorpresa.
-¡¿Sindy?!-gritó su tío, parado al borde del campo de Quidditch, bastante lejos de ellos, pero lo suficientemente cerca como para ver lo que estaban haciendo.