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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 12
-¡tío es la verdad!
-¡pues no te creo!-Dumbledore caminaba de un lado al otro de su despacho con las manos entrelazadas en la espalda.
-¡pero no pasó nada!
-¿ah no? ¡Entonces explícame que estaban haciendo tú y Harry en el campo de Quidditch!
-¡solo hablábamos!
-¡pues eso no es lo que yo vi, Sindy!-Dumbledore se acercó a su sobrina y se inclinó para que sus ojos quedaran a la misma altura y así poder mirarla fijo.
-tío…-ella tomó aire y lo exhaló para relajarse y no hablar a los gritos-solo le di su regalo de cumpleaños y después fuimos al campo de Quidditch.
Dumbledore se irguió pero le mantuvo la mirada con el ceño fruncido. Esperaba a que ella terminara de excusarse.
-hacía meses que no nos veíamos y bueno…
-¡y lo besaste! ¡¿Te parece poco?!
-¡ay no es tan grave!-Sindy volvió a hablar fuerte pero se controló al instante-además… fue solo un beso. Eso no mata a nadie.
-pero tú eres demasiado chica todavía como para tener novio-habló el director algo más clamado.
-¿qué? ¡Harry no es mi novio! ¡Solo fue un beso y ya!
-si claro…-dijo sarcásticamente-de amigos ¿no? un beso "amistoso".
-sí, podría decirse-lo desafió.
-¡pues no voy a permitir que te andes besuqueando con cualquiera!-se dio media vuelta y volvió a alejarse.
-primero-Sindy se había parado de su asiento y caminaba hacia su tío, que se había dejado de mover y la miraba fijo-él no es cualquiera ¿sí? Es mi amigo. Y segundo, ¡ya deja de tratarme como a una niña! ¡Ya no tengo nueve años tío!
-¡pero tampoco tienes dieciséis!
-¡pues ya quiero tenerlos, así podre alejarme de ti de una vez y dejaré de vivir a tu sombra!
Dumbledore la miro muy serio y hablo calmado pero firme.
-Sindy, no quiero que esto vuelva a repetirse ¿entendido?
-¿o sino qué?
-no te permitiré que vuelvas a hablar con él.
-tú no puedes impedirme…-dijo con voz temblorosa.
-¿entendido?-su tío no perdió los estribos.
-bien-dijo amargamente. Caminó hacia la puerta, la abrió y cuando ya tenía un pie afuera volteó y le gritó con los ojos llenos de lágrimas.
-¡te odio!-cerró de un portazo y bajó las escaleras llorando.
-¡Harry!-Ron corría hacia él.
Harry caminaba con la cabeza un poco gacha y la mirada hacia abajo, pero la levantó al oír el grito de su amigo.
-¿Dónde estabas? Se supone que… ¿Qué te pasa?
-nada Ron-intentó fingir que el "nada" era cierto-siento no haberte esperado aquí en la puerta.
-no… está bien-Ron reprimió el ligero enojo hacia Harry. Le preocupaba más qué le pasaba.
-¿pasó algo?
-no, de verdad. Estoy bien-intentó sonreír-vamos adentro.
Después de tantas insistencias de parte de su amigo, Harry decidió contarle lo que había pasado.
-¡¿las besaste?!
-¡Ron!-replicó casi en un susurro-no quiero que se entere todo el castillo ¿sí?
-ah sí si… lo siento-habló más bajo-y… ¿Dumbledore los vio? ¿Qué hizo?
-pues primero, Sindy me miró preocupada y alarmada, se levantó de un salto y yo la seguí. Su tío estaba ahí, fulminándonos con la mirada. Cuando llegamos a él, le dijo a Sindy que la acompañara a su despacho.
-¿y tú que hiciste?-Ron lo miraba estupefacto mientras caminaban con destino al retrato de la Dama Gorda.
-me quede ahí parado. No creí que Dumbledore me quisiera con ellos.
Empezaron a caminar por el pasillo que al final tenía la entrada a la torre Gryffindor y vieron a alguien pasar corriendo por delante del cuadro y desaparecer al pasar la esquina. A ambos les pareció escuchar que aquella persona estaba llorando. Se miraron y empezaron a correr para alcanzarla y cuando llegaron frente al retrato, miraron hacia su derecha y vieron que la persona doblaba hacia la izquierda y volvía a perderse de vista. Volvieron a tomar carrera y cuando por fin doblaron vieron a Sindy que empezaba a hablar con el retrato de Sir Cadogan.
-solo… d… déjame pa-pasar-seguía llorando con ganas.
Ron le dio un empujo disimulado a su amigo para que se acercara a ella.
-Sindy...-ella dejo de secarse las lágrimas con la manga y lo miró. Tenía los ojos muy hinchados, rojos y había lágrimas que todavía se deslizaban por sus mejillas, también coloradas.
-¡Harry!-corrió hacia él tan rápido que Harry solo tuvo tiempo de dar unos pasos hacia ella.
Sindy lo abrazó muy fuerte y comenzó a llorar con más ganas. Él le devolvió el abrazo.
Ron supo que tenía que dejarlos solos así que se fue a la sala común.
Sindy y Harry se quedaron abrazados unos minutos. Fue el abrazo más largo que habían tenido. Cuando finalmente se separaron ella habló primero.
-Harry… yo…-hipaba, pues no dejaba de llorar-de verdad lo siento.
-pero… ¿por qué te disculpas?-él la miraba algo preocupado.
-es que… yo… fue mi culpa que nos viera. Si no te hubiese incitado…-bajó la cabeza y sus lágrimas cayeron al piso.
-ey-le tomó el mentón e hizo que levantara la cabeza para mirarla a los ojos-no fue tu culpa. Yo te seguí el juego… si de alguien es la culpa, es mía.
-no Harry… tú no tienes la culpa de nada. No hiciste nada malo.
-sí que lo hice-ella lo miro sin entender del todo-me metí con la sobrina de Dumbledore-sonrió para que ella también lo hiciera.
Se miraron. Él le seco las lágrimas con su túnica. Ella sonrió agradecida.
-no llores-ella no contesto hasta después de unos segundos. Parecía indecisa en si decir o no lo que tenía en mente.
-mi tío me dijo que si nos vuelve a ver… él…-volvió a quebrarse.
-Sindy…-le tomo las manos y ella levantó la mirada.
-no, Harry…-se soltó de él-lo mejor será que olvidemos que ese beso pasó.
Él la miro incrédulo.
-es una broma… ¿verdad?-sonrió nervioso.
-no-se volteó, camino decidida hasta el retrato de Sir Cadogan.
Harry reaccionó.
-¡Sindy espera!-corrió e intentó alcanzarla pero justo cuando llegó, la puerta se le cerró en la cara.
Se quedó unos segundos parado ahí, con la nariz prácticamente pegada al muro. Volteó, se apoyó contra la pared y se deslizó por ella hasta quedar sentado en el suelo.
-me gustas-susurró.