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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 15

Despues de que los mortifagos aparecieran e incendiaran lo que casi fue un perfecto campamento mundial de Quidditch, la gente comenzó a correr desesperada. Se escuchaban gritos de dolor y angustia, llantos de niños y niñas aun demasiado pequeños, madres corriendo buscando a sus hijos y familiares...

Todo era un completo desastre. Harry, ya con catorce años de edad, corría desesperado buscando a su grupo de carpa (el señor Weasley, los gemelos, Ron y Hermione) 

Pero lo peor era que faltaba otra persona, que no había ido con ellos, pero con la que se habían encontrado en el partido; era alguien a quien Harry conocía y a la que no encontraba por ningún lado.

De repente, escucho que gritaban su nombre.

-¡Harry! ¡Harry! ¿Dónde estás?-gritaba Hermione desesperada.

-¡aquí Hermione!-el humo de las carpas incendiándose lo hacía toser mucho- ¡aquí estoy!

-¡ay Harry!-lo encontró y lo abrazó-¿estás bien?

-si… si…-no para de toser, había inhalado demasiado humo.

-¡ven, vamos! ¡Ron y los demás están más adelante!-y tomó a su amigo del brazo para que avanzara, pero el clavó los pies en el piso.

-¡espera Hermione!-tosió-¿y Sindy?

-n-no lo sé Harry. Seguramente ya está bien allá con los demás… ¡vamos! ¡No podemos perder tiempo!

-¡pero estaba contigo! ¿Dónde está ahora?

-no se… yo vi que ella corría detrás de mí pero cuando volví a buscarte la perdí de vista. No sé si siguió corriendo. Pero seguro que está bien, Harry ¡ya vámonos de aquí!

-¡no Hermione!-se soltó de su amiga-¡no me iré sin ella!-y empezó a correr.

-¡Harry espera!-su amigo se volvió.

-¡ve con Ron y los demás y diles que estoy bien!-le gritaba aunque no estaban muy lejos-¡volveré en un minuto!

-¡Harry! ¡Pero tal vez Sindy este bien y a salvo! ¡No te arriesgues!-su amiga empezaba a sollozar de la desesperación.

-¡no estas segura! ¡Tú vuelve, Hermione! ¡Estaré bien!

Su amiga, desesperada y preocupada, se dio la vuelta y empezó a correr en dirección al bosque, donde todos iban a refugiarse.

-¡Sindy!-gritaba Harry mientras tosía y corría en dirección contraria a la de Hermione-¡Sindy! ¿Dónde estás?-no obtuvo respuesta alguna.

Siguió corriendo; y cada tanto gritaba su nombre.

-¡Harry!-escuchó que alguien decía con una voz apenas audible. Sonaba como apagada y algo afónica-¡Harry!

-¿Sindy? ¿Eres tú?-se paró en seco para escuchar de done provenía la voz.

-¡Harry, ayúdame!

-¿Dónde estás?-miraba a su alrededor desesperado.

-¡aquí!-tocía.

Finalmente se arriesgó y fue hacia el lugar de donde, él creyó, provenía la voz. Al instante vio a alguien tirado en el piso en posición fetal al lado de una carpa completamente quemada.

Era Sindy. Harry corrió hacia ella lo más rápido que pudo y se arrodillo en el suelo a su lado. La puso bocarriba y le sostenía la cabeza con una mano mientras le acariciaba la mejilla con la otra. Tenía la cara toda sucia y una parte del antebrazo algo quemada.

-¡Sindy! ¡Sindy! ¿Estás bien?-si Harry tocía mucho, ella prácticamente no podía respirar.

-Harry…-dijo forzando la voz para hablar. Le había entrado tanto humo en los pulmones que le costaba respirar y más aún, emitir palabra alguna.

-¿Qué te paso?-Harry estaba desesperado.

-no… no me siento… bien…-comenzó a cerrar los ojos y él se desesperó aún más. ¡No podía estar muriéndose! ¡Tenía que lograr que se levantara y llevarla a salvo!

-¡no Sindy! ¡Mírame por favor!-le tomo la cara con ambas manos- ¡No me dejes!-le temblaba la voz-¡hay que ir a un lugar seguro! ¡Pero necesito que cooperes y te levantes! ¡Por favor Sindy!

-no… no puedo Harry. No siento l-las piernas.

Harry no podía creer lo que estaba pasando. Tenía que hacer algo y salvarlos a ambos… sobre todo a ella. Miró alrededor desesperado en busca de ayuda pero era inútil. Tenía que actuar… ¡y rápido!

Tomo a Sindy en brazos, la levantó y empezó a correr, pero entendió que no podía cargarla hasta donde estaban todos; él tampoco estaba en perfecto estado. Miró hacia su izquierda y vio el comienzo del bosque. Decidió ir hasta allí y quedarse a un costado de lo que se había convertido en una hoguera… un infierno.

Llegaron.Se aseguró de adentrarse un poco en el bosque para no estar a la vista de cualquiera que pasara. Acostó a Sindy en el pasto y apoyó su cabeza al pie de un árbol.

Luego de eso, él se sentó casi tirándose al suelo, apoyando su espalda en el mismo árbol. Ambos respiraron aire casi limpio por primera vez en un buen rato.

Harry cerró los ojos, y se hubiese quedado dormido si no fuera por la toz de Sindy que lo despertó. Se asustó de que otra vez le costara respirar, así que se puso de costado y se acercó más a ella.

-Sindy...-ella lo miró con cara como de dormida.

-gracias por salvarme, Harry-y con algo de esfuerzo, esbozó una sonrisa.

Su voz todavía sonaba algo rasposa y suave. Le costaba hablar.

-no me tienes que agradecer-él le dedicó una pequeña sonrisita-pero… ¿segura que estás bien?

-si… solo me siento… algo… algo cansada

-duerme entonces

-no puedo; tenemos que ir con los otros-se incorporó con mucho esfuerzo, pero él la detuvo.

-Sindy… aquí estamos a salvo. Éstas demasiado débil como para caminar hasta allá.

-pero no pienso dormir mientras los demás están en peligro, Harry-"que terca", pensó él.

-no están en peligro; todos están bien-la tranquilizó y después de unos segundos dijo-aunque sea cierra los ojos y descansa un poco. Cuando te sientas mejor iremos con ellos ¿de acuerdo?

-de acuerdo-dijo y suspiró.

Harry volvió a usar el árbol como respaldo y cerró los ojos por un momento. Al instante sintió unos húmedos labios que le tocaban la mejilla. Miro a su izquierda y vio los marrones y profundos ojos de Sindy a pocos centímetros de él.

-gracias por no abandonarme-le sonrío dulcemente.

Harry no pudo resistirlo: mientras tenía su mano izquierda  apoyada en el piso para soportar su peso, con la derecha le tomó la cara y la acercó hacia él.

Y si… fue casi perfecto.

Sindy puso su mano en el pecho del muchacho para que no acercarse más de lo que ya estaban. Con las bocas de ambos separadas por un ínfimo centímetro de distancia, ella habló con una sonrisa irónica.

-ni que tuvieras tanta suerte, Potter.

-no puedes culparme por intentarlo-dijo sonriendo mientras le soltaba la cara.

-pues vas a tener que aprender a controlarte si no quieres salir herido-dijo mientras volvía a apoyar su cabeza al pie del árbol.

-sin ofender, pero tu tío no me da miedo-volvió a adoptar la posición del principio-además, él jamás me haría daño.

-ah no… no hablaba de él. Me refería a mí.

-¡ja! Tú no serías capaz de hacerme nada malo.

-no me conoces.

-pues me encantaría hacerlo.

-Potter…

-está bien, está bien… me callo.

Sin verse el uno al otro, ambos sonrieron.


-¡Harry! ¡Sindy!-gritaban Hermione, Ron y el señor Weasley.

-¡tortolos! ¿Dónde están los enamorados?-gritaban Fred Y George.

-¡basta!-se quejó Hermione-¡no sabemos si están vivos y ustedes hacen bromas!

-ay Hermione no exageres-dijo Fred.

-si-asintió su gemelo-te apuesto a que están mejor que nosotros. Ambos rieron.

-¡Harry!-Sindy se acababa de despertar de un corto pero reparador sueño-¡Harry, no están llamando! ¡Despierta!

-¿Qué? ¿Quiénes?-se frotó los ojos por detrás de los lentes.

-me pareció que era Hermione. Supongo que estará con los demás. ¡Vamos! Las voces vienen de allá.

Ambos se pararon y empezaron a caminar y a los pocos segundos vieron a lo lejos a un grupo encabezado por Hermione y Ron.

-¡Harry!-gritó la muchacha y corrió hacia su amigo para abrazarlo-¡me tenías tan preocupada!

-no veo por qué, si está muy bien acompañado-dijo Ron.

-Ron-dijo Sindy-si no quieres que te mate, mejor te callas.

-¡Sindy!-Hermione pasó a abrazar a su amiga-¡me asustaste mucho! ¡Creí que te había pasado algo!

-estoy bien, tranquila-dijo mientras se separaban.

-tuviste mucha suerte, jovencita-dijo amablemente el señor Weasley-que bueno que no te pasó nada.

-créame-suspiró y miro a su amigo-si no fuese por Harry, yo no estaría aquí.

Él la miró también y se sonrieron mutuamente.