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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 16
-¡esto no es bueno chicos!-dijo Hermione leyendo el diario sentada en un compartimento del Expreso Hogwarts con sus dos amigos.
-jamás fue bueno que la marca tenebrosa apareciera, Hermione-se quejó Ron.
-sí, y nos salvamos por poco-admitió Harry-¿vieron cómo esos mortifagos hacían flotar sobre sus cabezas a esas pobres personas? Seguro las torturaban.
-fue terrible-exclamó su amiga moviendo la cabeza de un lado al otro.
-nos arruinaron lo que había sido un perfecto partido de Quidditch.
-¡Ron, yo que tú agradecería estar viva en lugar de pensar en ese estúpido partido!
-¿estúpido partido?-preguntó indignado- ¡Fue el campamento mundial de Quidditch!
-¿y eso que importa? ¡Casi nos matan, no sé si te diste cuenta!
-¡claro que me di cuenta! Solo digo que…
-¿quisieran-dejar-¡de discutir!?-con cada palabra Sindy se movía lentamente pero furiosa-¿acaso uno ya no puede dormir en paz en un tren?-todavía tenía los ojos entre cerrados, pues acababa de despertar.
-lo sentimos, Sindy-dijo Hermione apenada.
Sindy se sentó, se frotó los ojos, pestañeó varias veces para poder abrirlos por completo y bostezó. Miró a su izquierda para ver a Harry y luego en frente de ella para ver a Hermione, sentada al lado de Ron.
-escuchen, lo de la marca tenebrosa fue terrible, sí. Todos estamos de acuerdo en eso. Pero no vamos a poder derrotar al idiota de Voldemort sentados aquí diciendo en la horrible masacre en que se convirtió el campamento mundial de Quidditch.
-espera…-dijo Ron-¿dijiste "vamos a poder derrotar"?
-sí.
-¿te refieres a que nosotros tendremos que enfrentarnos a él?
-¿a quién?
-a él.
-Ron, si no aprendes a decir su nombre sin temblar, jamás podrás enfrentártele cuando estemos listos.
-¿tú de verdad piensas que algún día estaremos listos para enfrentarnos a él, Sindy?-preguntó Hermione, entre desconfiada y sorprendida.
-¡claro que sí!
-la verdad, admiro tu confianza.
-yo diría que es más odio lo que siento por él. No diría esto si no me hubiese quitado a mis padres y luego me…-pero en ese instante Neville abrió la puerta.
-disculpen chicos, pero no vieron a Trevor.
-¿volviste a perderlo, Neville?-Sindy y Hermione reían.
-si-les sonrío también, con algo de vergüenza.
-no, lo sentimos-dijo Hermione-no lo hemos visto.
-bueno, gracias de todos modos-y se fue.
-no pensé que fuese posible, pero él me da lástima y ternura…
-…a la vez-terminaron Hermione y Sindy al unísono.
Las dos amigas se miraron y rieron a carcajadas.
-¿oye cómo estás del brazo, Sindy?-preguntó Harry después de unos segundos.
-bien. Todavía me arde un poco, pero nada grave.
-¿segura?-cuestionó Ron
-sí, segura. Iré a cambiarme, ¿vienes Hermione?
-claro, vamos.
Y las dos amigas salieron del compartimento.
Al llegar a la estación, bajaron del tren y fueron en los carruajes hasta el castillo. Entraron al Gran Salón y Sindy fue a sentarse al lado de su tío.
Antes de que mágicamente apareciera la comida en cada plato, como siempre, Dumbledore se paró de su asiento y pidió silencio calmadamente. Nadie lo escucho. Rodeó la mesa de los profesores y fue a pararse delante de todos para que lo vieran mejor y poder pedir, por segunda vez y con calma, que se callaran.
Al ver que nadie le prestaba atención a su tío, Sindy golpeo la mesa con las manos para después levantarse y gritar:
-¡CALLENSE!-todos dejaron de hablar al instante-gracias-dijo en un suspiro y se sentó.
-bien-su tío empezó a hablar-primero que nada quiero que le den la bienvenida al profesor Alastor Moody, quien dará las clases de Defensa Contra la Artes Oscuras… de este año.
Sindy abrió los ojos como platos, sonrío emocionada y vio como Ojoloco, llamado así por algunos, aparecía por el lado derecho de la mesa de los profesores.
Muchos aplaudieron pero nadie más que ella.
-muy bien-siguió el anciano profesor-tal vez algunos lo sepan o hayan escuchado hablar de esto y otros no, pero este año se celebrará el torneo de los tres magos.
Debo aclarar que este torneó consiste en tres pruebas muy peligrosas. Muchos participantes tuvieron la mala suerte de morir en él; así que está de más aclarar que no es un torneo… para los asustadizos. Como saben, es una competencia inter-escolar así que estudiantes de otros dos colegios vendrán a hospedarse en Hogwarts, y espero que los reciban y traten de la manera que se merecen.
-Sin más preámbulo, demos la bienvenida a las estudiantes de la Academia Beauxbatons-aplaudió y todos comenzaron a imitarlo. Dumbledore volteó la cabeza y le hizo señas a Sindy para que fuese al frente y se parara a su lado.
-¿estás emocionada?-le preguntó en un susurro su tío.
-¡claro que sí! ¡Hace mucho que no veo ninguna de las dos!-su tío río entre dientes.
-pues creo que ya vi a una.
Sindy no pudo reprimir una amplia sonrisa de oreja a oreja cuando vio a su hermana menor, Mandy, entrar por esa puerta al lado de Madame Maxime, la directora de ese colegio y mentora de su hermanita. Las alumnas venían caminando delante de ellas.
Llegaron hasta donde el director y su sobrina estaban. Maxime estrecho la mano de Dumbledore para después ir a sentarse a la mesa de los profesores, y Mandy se quedó abrazándolo.
-¡te extrañe tanto, tío!-dijo sin soltarse de su cintura.
-nosotros también, dulzura-sonrío enternecido.
-¡Sindy!
-¡Mandy!
Ambas se abrazaron con la emoción de dos amigas de diez años que hacía mucho que no se veían.
-¡estoy tan feliz de estar aquí!-dijo la menor de las trillizas.
-¡yo esto muy contenta de volver a verte!
-¡te extrañe mucho!-dijeron al unísono y rieron por ello.
En la mesa de Gryffindor los amigos comentaban.
-¡miren chicos!-dijo Hermione-¡es una de las hermanas de Sindy!
-¿y por qué no estudiara aquí con su tío, como ella?-se extrañó Ron.
-ni idea-dijo su amiga.
-bueno Harry-le dijo Fred-ahora tienes "otra Sindy".
-si-agregó George-¡dos por uno!-y los gemelos rieron.
-cállense-dijo Harry sonriendo un poco pero sin darles mucha importancia.
-y ahora-prosiguió Dumbledore-demos la bienvenida a los estudiantes del Instituto Durmstrang-y al igual que antes, los estudiantes entraron, mientras que detrás de ellos venían caminando Igor Karkarov con Roxy a su lado.
El director del Instituto estrechó la mano de Dumbledore y luego Roxy abrazó a su tío.
-¡tío!
-hola, Roxana… te extrañamos mucho.
-¡no tienes una idea de cuánto los eché de menos!
-¡Roxy!-dijeron Sindy y Mandy al mismo tiempo y la tres hermanas se abrazaron.
-¡chicas! ¡Como las extrañe!
Reían como niñas sin importarles que estuvieran en frente de todos.
Tantos los estudiantes de Durmstrang como las chicas de Beauxbatons se sentaron entre los distintos estudiantes de Hogwarts. Mientras las tres hermanas se mantenían de pie al lado de su tío éste dejó a la vista detrás de ellos, al Cáliz de Fuego.
-bien… ahora que están todos presentes puedo hablarles un poco de las reglas y riesgos que implica este torneo. Primero que nada, para poder participar deben poner, en un pequeño pedazo de pergamino, su nombre y luego depositarlo dentro del Cáliz.
-¡genial!-decían algunos-¡fantástico!-susurraban otros; incluyendo a Sindy, porque sus hermanas no tenían ninguna intención de participar.
-Sin embargo-Sindy presto atención algo preocupada; cuando su tío decía "sin embargo", lo que seguía no era bueno… al menos para ella-solo los alumnos de diecisiete años o más podrán participar.
Fred y George se quejaron, al igual que la mayor de las trillizas, a quien le cambio la expresión en menos de un segundo.
-¡¿Que qué?!-le dijo a su tío-es decir que… ¿no voy a poder participar?-pero antes de que el director respondiera añadió-seguro conmigo harás una excepción, ya que soy tu sobrina… ¿no?
-¿y eso que tiene que ver?-pregunto Dumbledore algo confundido, con voz de "me la veía venir".
-pues… no sé. Pensé que tal vez ese sería un benefició de ser tu sobrina, porque la verdad hasta ahora no he encontrado ninguno-se cruzó de brazos.
-Sindy-suspiró-tu no participaras, punto.
-¿por qué?-sonó similar a una niña haciendo berrinche.
-porque no. Es muy peligroso.
-¡pero nunca me dejas hacer cosas divertidas!
-dime ¿te parece divertido estar al borde de la muerte?
-¡pues entonces no veo que este tonto torneo tenga sentido! ¿O sí?
-no voy a discutir contigo-y volvió a mirar al frente dispuesto a terminar de hablar.
Si sus hermanas no la hubiesen detenido, Sindy habría seguido discutiendo y quejándose.
-bien. El Cáliz estará en un salón hasta las once de la mañana del jueves; allí podrán ir y depositar los papeles con sus nombres para que el Cáliz elija a uno de cada colegio. Pero recuerden: si el Cáliz los escoge, ya no hay vuelta atrás.
-perfecto, iré y pondré mi nombre sin que se entere…-pensó Sindy-jamás de dará cuenta.
Pero pareció que su tío le leyó la mente porque al instante dijo:
-¡ah! Y para aquellos menores que pretendan hacer trampa, les aviso que yo mismo pondré una Línea de la Edad alrededor del Cáliz… así no podrán llegar hasta él-esas últimas palabras las dijo mientras se daba vuelta y miraba a Sindy con un dejo de gozo. Ella estaba que explotaba de la rabia y lo fulmino con la mirada.
El director se sentó, aplaudió y la comida apareció en los patos de cada estudiante.
-juro que a veces lo odio-le decía Sindy por lo bajo a sus hermanas mientras caminaban hacia la mesa de los profesores, para sentarse juntas por primera vez en cuatro largos años.
Sindy se sentó entre medio de sus hermanas.
-oye Sindy…-dijo Roxy con una sonrisa de complicidad a la vez que miraba a Mandy-escuchamos por ahí que tú y… Harry Potter tienen algo… ¿eh?-la golpeó suavemente con el codo y Roxy y Mandy rieron.
-¿de dónde sacaste tremenda estupidez?-dijo intentando no parecer tan nerviosa como se había puesto.
-ah no se… lo escuche por ahí-dijo Roxana.
-igual se nota que no le quitas los ojos de encima-agregó Miranda.
-y él tampoco a ti-agrego su hermana.
Y las dos miraron a Harry y se dieron cuenta de que él y Sindy se miraban sonriendo, hasta que ella bajó la mirada.
-cállense y coman.
-¡ay vamos! Solo admite que te gusta y ya-Roxy sonrió.
-no me gusta.
Sus hermanas la miraron con una sonrisa en sus bocas y una ceja levantada.
Ella las miró aleatoriamente y luego miró su comida.
-bueno si-admitió-pero no va a pasar nada porque nuestro tío no quiere.
-ay pero ¿para qué estamos aquí, hermana?-preguntó la menor.
-nosotras te ayudaremos-agregó la del medio.
-¡ah no! ¡No voy a dejar que metan sus narices en esto!
-está bien… está bien…-y entre las dos, y sin que Sindy se diera cuenta, se guiñaron un ojo y sonrieron.