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"Conquistando al Lobo." — capítulo 2
Capítulo 1:
"Grimmauld Place"
A medida que pasaban los días, la situación en la Madriguera se iba calmando. Sí, aún quedaban recuerdos de la noche en la que Percy se había ido pero tanto Andrómaca como Bill trataban de estabilizar el ambiente.
La mayor de los Weasley, por otro lado, había estado estudiando para poder bien los exámenes para por fin graduarse de Auror. Obviamente, sus padres nos sabían nada eso. Ya que cabía destacar a la señora Weasley le aterraba la idea de que sus hijos se enfrentasen a semejantes peligros. Pero sabía que tarde o temprano debía de decírselos.
-Oye, ¿podrías dejar en engullir libros?-preguntó Bill, sentándose junto a su hermana. La cama chilló bajo su peso.
-Sabes que debo estudiar y practicar.-repuso ella, ladeando la cabeza y subrayando algunas palabras.
-Alastor Moody.-leyó el mayor, recostándose sobre la cama.- ¿Lo tienes a él como profesor?-
-Así es.-respondió Andy, tratando de concentrarse.-Se suponía que el año debía de graduarme, pero debido a ciertas complicaciones de Ojoloco, no he podido.-
-Ha estado encerrado en un baúl por meses y su identidad fue robada, ¿sabías?-
-Aja.-Andrómaca se llevó el lápiz a la boca, mordisqueándolo. Cuando estaba por pasar unos apuntes a su cuaderno, un estruendo el rellano de afuera le hizo rayar la hoja.- ¿Puedes ir a ver qué pasó?-preguntó apretando el lápiz.
-Ya rugiste.-Bill se puso de pie en un segundo y abrió la puerta de la habitación de su melliza. En el exterior se hallaba Ginny, en medio de un lio de valijas.- ¿Piensas mudarte, Ginn?-
-Oh…-la menor se retiró el cabello que le caía sobre los ojos.-Solo estoy preparando mi equipaje.-respondió mientras se apresuraba a guardar algunas prendas que estaban tiradas.
-¿Vas a algún lado?-preguntó Andrómaca, sin levantar la vista de sus libros.
-No lo sé.-dijo la menor.-Mamá solo dijo que empaquemos, que en la cena tendrían algo que decir.-
Andrómaca miró el reloj que estaba en la mesa de luz. No quedaba más que diez minutos para la cena.
-Bueno.-dijo, cerrando el libro y depositándolo sobre la cama.-Creo que es tiempo de hacer una pausa.-
Los mellizos ayudaron a Ginny a guardar todas sus pertenencias dentro de las valijas con dos simples movimientos de sus varitas y luego, bajaron.
Apenas llegaron al primer descanso, un suave olor a estofado subió por las escaleras y los embriagó. Casi que se podría decir que los tres llegaron a la cocina siendo guiados por el olor a comida.
-Chicas, pongan la mesa que papá llegará pronto y la cena estará servida.-habló la señora Weasley con una mano en la cintura y con la otra revolviendo el contenido de una enorme cacerola.
-Huele exquisito.-comentó Andy, pasando por detrás de ella y besándole la mejilla.-Eso es lo que más me gusta de volver a casa.-
-Para cuando vuelvan a sus trabajos me encargaré de hacer como hacen los muggles…de…-
-Delivery.-terminó Bill, haciendo levitar unos cuantos vasos hacia la mesa.
-¡Eso!-la señora Weasley soltó una carcajada.
-Andy.-llamó Ginny.- ¿Trajiste a Archie?-
-Está en mi habitación.-la mayor le guiñó un ojo y la chica corrió escaleras arriba.
-¿Trajiste a ese hurón?-preguntó la Señora Weasley.
-Fue un regalo de Selene y, por supuesto, Archie es un adorable hurón.-respondió Andrómaca, defendiendo a su mascota. La señora Weasley rodó los ojos.-Aparte, no tuviste la oportunidad de conocerlo en persona.-
Los pasos de Ginny rebotaron contra la madera de la escalera. Entre sus manos traía una pequeña bola de pelos. Archie era tan pequeño que cabía perfectamente en la palma de alguien; tenía el pelaje de color canela, diminutos ojos color chocolate y una pequeña nariz que siempre estaba húmeda y siempre olfateando el aire.
-¡Pero si parece una rata!-chilló la señora Weasley.
-Pero es adorable.- replicó Ginny, sosteniéndolo como a un bebé.
-Tal vez te regalé uno para tu cumpleaños.-Andrómaca le acarició la cabeza.
-Las lechuzas se las comerán.-murmuró Bill.
El reloj marcó la ocho de la noche y se escuchó un ¡Plop!
-¡Papá llegó!-anunció la señora Weasley, haciendo levitar una fuente de comida hacia la mesa.- ¡No olvides lavarte las manos, Ginny! ¡Fred! ¡George! ¡Ron! ¡Ya bajen!-se escuchó un estruendo en las escaleras y tres figuras pelirrojas bajaron en tropel.
-¡Comida!-exclamaron los gemelos, ocupando sus asientos y haciendo ruido con sus cubiertos.
-Ya cálmense, muchachos.-murmuró Andrómaca, sentándose entre medio de ellos.-George córrete un cachito para el costado.-entre los gemelos le hicieron un espacio.
-¡Buenas noches, familia!-exclamó el señor Weasley, abriendo de golpe la puerta.- Al fin he llegado.-tenía unas pronunciadas ojeras que casi lo hacían ver viejo.- Que día más agotador. Uff…-se quejó, dejándose caer en una silla.-…muchos problemas con una…espiradora.-
-Aspiradora.-lo corrigió Bill, sentándose a su lado.
-Eso.-asintió su padre.-Al parecer succionaba los pies de sus dueños. Sin duda, hechizada.-negó con la cabeza.-Mmm…-se inclinó sobre la mesa, aspirando el aroma a la cena.- ¡Esto huele delicioso! ¿Qué estamos esperando?-
La señora Weasley se encargó de servir ocho platos de lasaña y luego se sentó junto a su hijo mayor.
-Hable con Charlie.-murmuró Bill, mientras hacía llenar su copa con jugo de calabaza.- En unos días vendrá.-
-Sí, sí.-dijo el señor Weasley, metiéndose a la boca un trozo de lasaña.- Hace unas semanas le envié una carta.-
-¿Se puede saber para qué?-preguntó Andrómaca, masticando suavemente.
El señor y la señora Weasley se miraron brevemente.
-Bueno.-habló el hombre de la familia.- Hay un motivo por el cual Andy y Charlie tuvieron que interrumpir sus rutinas.-
-¿Por qué me dijeron que debía de empacar?-preguntó Ginny.
-Todo a su tiempo, querida.-respondió su padre.- ¿Ustedes le creen a Harry, verdad?-
-¡Claro que lo hacemos!-chilló Ron.- Él jamás mentiría con algo así.-
-¿Se refieren a lo…Quién-ustedes-saben?-quiso saber Andrómaca, corriendo su plato hacia adelante.
-Así es, hija.-aseguró la señora Weasley.
-Bien, luego de esa noche Dumbledore solicitó que la Orden del Fénix se reagrupase.-prosiguió el señor Weasley.
-¿Qué es la Orden del Fénix?-preguntaron los gemelos.
-Tiempo atrás, era una organización especialmente creada para combatir al Innombrable, reclutar magos y brujas que estuviesen en contra a sus principios y, principalmente, combatir.-
-Para ese entonces, los mellizos eran solo unos recién nacidos.-comentó la señora Weasley, acariciando la larga cabellera de su primogénito.
-¿Y por qué tuve que empacar?-insistió Ginny.
-Ah, sí, sí. A eso iba.-el señor Weasley bebió un poco de su vaso y se acomodó en su asiento.- Con su madre hemos estado desde el principio y ahora, con el retorno de Quién-ustedes-ya-saben, debemos de reorganizarnos.-
-¡Genial!-exclamaron los gemelos.
-Ustedes.-la señora Weasley los señaló con el dedo.-Ni se les ocurra.-
-El propósito de la Orden es reclutar, papá lo ha dicho.-indicó Andrómaca.- Si los gemelos no pueden, yo me apunto.-
-¡Yo también!-añadió Bill.
-Pero…
-Son mayores de edad, Molly.-intervino el señor Weasley.
-¿Por qué nosotros no?-se quejó Fred.-Tenemos 17, también somos mayores de edad.-
-Siguen siendo niños y no tienen ni la mínima idea de cómo es vivir en estas circunstancias.-los regañó la señora Weasley.
-Es injusto.-se quejaron los gemelos.-
-Tal vez puedan cuando terminen sus estudios.-añadió el señor Weasley.-Pero, por el momento, su madre tiene razón.-
-¡¿Y por qué tuve que empacar?!-insistió Ginny, ya perdiendo la paciencia.
-Cómo mencione antes, su madre y yo hemos sido miembros y ahora se requieren nuestros servicios de nuevo.-respondió el señor Weasley con calma.- Y es por eso que pasaremos el resto del verano con la Orden.-
-Ah…-Ginny parecía satisfecha.
-¿Y dónde está la sede de la Orden del Fénix?-quiso saber Andrómaca.
-Por medidas de seguridad, debido a pasadas traiciones, decidimos que el nuevo Cuartel de la Orden del Fénix será en Grimmauld Place.-respondió el señor Weasley.
-¿Grimmauld Place?-repitió Andrómaca.- Pero… ¿esa no es la mansión de la Ancestral Familia…?-
-Sí, lo es.-respondió su madre, interrumpiéndola.-Pero, el deber nos llama.-
-Su actual dueño es Sirius Black.-añadió el señor Weasley.
Los seis chicos Weasley quedaron en silencio.
-¡Genial!-gritaron los gemelos, chocando palmas.
-¿No es quién escapó de Azkaban?-quiso saber Andy.- ¿Tanto he estado fuera de Inglaterra?-
-Es inocente.-aseguró Ron.-Cuando lo vean, comprobaran que no es ni por asomo como lo pintaron en el Profeta.-
Los mellizos intercambiaron una mirada, pero no dijeron nada.
-Bien.-el señor Weasley se pusieron de pie.-Saldremos mañana en la mañana. Ahora, vayan a empacar y asegúrense de descansar.-
De regreso en su habitación, Andrómaca, no hizo el gran esfuerzo por empacar. Aún tenía todo guardado en las maletas, tal como había traído cuando regreso. Solo se acordó de guardar sus libros; ya tendría tiempo de seguir estudiando.
Cuando se estaba cambiando la ropa por el pijama, una brillante luz, irrumpió en medio de su cuarto. Al principio se asustó, pero luego, se relajó. Aquella luz adquirió la forma de un majestuoso águila.
¡Andy!
-Selene.-rió Andrómaca, sentándose frente al Patronus.
¡Tengo buenas noticias! ¡Pasaremos el resto del verano juntas! ¿No es emocionante? Lo es para mí. La tía Eve ya está al tanto. Le mencioné que era por asuntos de la Orden, ya sabes, mi mamá perteneció a ella y a la tía le dieron ganas de llorar. Pero al fin, nos vemos en unos días; tengo tantas cosas que contarte que no me alcanzan las palabras…
Se escuchó un ruido de fondo y el águila se desvaneció, dejando la habitación con su iluminación natural.
..*
Cuando la mañana llegó, la Madriguera se vio sumida en un laberinto de valijas. Andrómaca tropezó varias veces con ellas cuando intentaba abrirse paso a la alacena. Los gemelos, Ron y Ginny, tenían más cosas ya que se llevaban los útiles para Hogwarts.
-¡Niños! ¡Niños!-llamó la señora Weasley, poniendo un poco de orden.- ¡Fred! ¡George! ¡Ya dejen de jugar!- les reprochó, levantando su varita y apagándoles una bengala.- Uff… ¿Ya están listos?-
-¡Lo estamos!-exclamaron los gemelos.
-Bien, su padre fue a trabajar temprano pero para el mediodía estará en el Cuartel.-explicó.-Pediríamos unos de esos automóviles del Ministerio, pero estaríamos revelando la ubicación de la Orden, es por eso que decidimos ir mediante otro método: sujeten sus pertenecías y sujétense fuertemente de las manos.
-¿Aparición conjunta?-preguntó Bill.
-Así es.-respondió la señora Weasley, poniéndose en el medio de sus hijos.- ¡Ni se les ocurra soltarse!-Ginny apretó la mano de su hermana.-Bien…-
-¡Espera!-Andy salió de la formación y sostuvo su bolso. Lo acercó a su boca y susurró algo.
-¿Qué haces?-preguntó George.
-Son muchas cosas con las que debemos cargar y se hace imposible aferrarnos.-respondió, abriendo el bolso.-Sé que a ninguno le gustaría pasar por una desmembración, así qué…pongan todo aquí adentro.-los gemelos se echaron a reír.- No le veo lo gracioso.-dijo, enarcando una ceja.
-Hermana, tu bolsito tiene las mismas dimensiones que el cerebro de Filch: pequeñas.-explicó Fred.
-Bueno, bueno.-habló la señora Weasley.-Niños pongan sus cosas ahí dentro y háganlo rápido.-los gemelos seguían mofándose, pero dejaron de hacerlo cuando Ginny, con ayuda de Bill, colocaron su mochila. El objeto parecía no tocar fondo dentro del bolso.-Bien, bien. Vuelvan a agarrarse de las manos y ¡NO SE SUELTEN!-
Andrómaca volvió a la formación, cargando su bolso y luego cerró los ojos. Casi ni sintió cuando sus pies se separaron del suelo. Pero si sintió la sensación de que le clavasen un gancho en el ombligo. También sintió como que algo le obstruía el pasaje de aire. Luego, todo pasó.
-Oh…uff…-la señora Weasley se balanceó en su lugar.- Me parece que ya hemos llegado.
-¿Segura?-preguntó Ron.- ¿No que era una mansión?-
-Lean esto sin hablar.-les ordenó, sacando un trozo de pergamino de su bolso.-En cuanto lo memoricen, me lo devuelven.-
"Los cuarteles de La Orden del Fénix pueden ser encontrados en el número 12, Grimmauld Place, Londres."
-Encantamiento Fidelio…-susurró Andrómaca.- ¡Está escondido!-exclamó en voz baja.
-En sus mentes, relean lo que estaba escrito.-pidió la señora Weasley, mirando para todo lados.
Cuando sus seis hijos cumplieron con lo pedido, los edificios 11 y 13, comenzaron a moverse. Andy notó que los propietarios de dichos edificios parecían no darse cuenta del movimiento.
-Wow.-comentaron los gemelos, en cuanto el edificio 12 apareció.
-No pierdan tiempo.-los apremió la señora Weasley.-Entren, entren.-les dio empujones a los mayores para que fuesen en la delantera con ella cerrando la marcha.
Con solo entrar al recibidor, el olor a humedad y polvo se impregnó en las narices de los mellizos.
-Leí sobre esta casa.-susurró Andrómaca, escuchando el correteó de Archie en su jaula.- Los Black, una familia más que aficionada a la pureza de la sangre y a las artes oscuras. De solo pensarlo, me dan escalofríos.-
-Que no te den.-murmuró Bill.-Estamos emparentados con ellos.-Andy se estremeció cuando una telaraña se le enredó en el cabello.
-Avancen, avancen.-los apremió la señora Weasley desde el fondo.
-¡Quítamelo!-pidió Andrómaca, manteniendo bajo el tono de voz. Bill depositó su equipaje en el suelo y socorrió a su hermana.
-Listo.-
-Niños.-habló la señora Weasley, abriéndose paso entre ellos.-Pasen a sus habitaciones, dejen sus cosas y bajen.-
-¿Y dónde se supone que dormiremos?-preguntó Ginny.
-Bill y Andy, comparten la misma habitación en el cuarto piso.-los dos hermanos asintieron.-Fred y George, también, cuarto piso. Ron tercero y Ginny segundo.-
-¿Y el dueño no se presentará?-preguntó Fred, mirando por encima de lo que alcanzaba a ver.
-Después.-la señora Weasley avanzó hasta que llegó a una sala.- ¡Bajen en cuando estén listos!-
Los seis subieron las escaleras. Al llegar al primer descanso, Ginny estuvo a punto de gritar de no ser por Bill que le tapó la boca. En una estantería había cabezas de elfo.
-No se detengan y sigan.-dijo Andrómaca.
Al llegar al segundo piso, se despidieron de Ginny. Los otros cinco subiendo y se despidieron de Ron. Cuando llegaron al cuarto piso, los gemelos escogieron una habitación y casi ni dijeron adiós. Solo quedaron los mellizos.
-Ohm…-Andy se rascó la cabeza.- Selene vendrá en unos días.-
-Necesitan espacio. Lo entiendo.-Bill sonrió.- Charlie también vendrá y también necesitamos espacio.-ambos sonrieron.-En cuanto estés lista, paso por ti.-
-Me parece bien.-Andrómaca empujó sus cosas dentro de la habitación con un sutil movimiento de su mano y se despidió de su hermano.
En sí, la habitación escogida era muchísima más grande que la que tenía en la Madriguera. El papel tapiz estaba algo caído, pero tiempo atrás debió de haber sido de color verde mate. Había más telarañas y montañas de polvo por doquier. Archie daba vueltas en la jaula, chillando de vez en cuando.
-Tranquilo.-dijo su dueña sacándolo.-Podría ser peor.-sosteniendo a su hurón recorrió la habitación. Abrió la puerta de un gigantesco armario y la visión de un centenar de vestidos la impacto: había de todo tipo de telas pero todos eran negros. El olor a humedad se intensifico y se mezcló con más polvo. Andrómeda no pudo evitar estornudar. Archie se removió entre sus manos.- Uff, sí que hay que hacer una limpieza profunda.-se sobó la nariz y cerró el armario.
-¿Andy?-Bill se asomó apenas por la puerta principal.- ¿Vamos?-
-Ajam.-aun sosteniendo a su hurón, fue al encuentro de su hermano.
-Veo que tu habitación también tiene polvo.-el pelirrojo rió y le pasó una mano por la mejilla.-Mucho mejor.-ella sonrió.-Mamá dice que estaban en peores condiciones. No me sorprende si pone a los chicos a limpiar.-
-¿Dónde están los demás?-preguntó.
-Abajo, ya conocieron a Sirius.-respondió Bill.-Solo faltamos nosotros.-
-Esta casa me da miedo.-reconoció Andrómaca, viendo las viejas paredes.
-A mí ya no tanto.-añadió su hermano. Al llegar al primer piso se detuvo.-Mamá dice que debemos de ser cuidadosos cuando pasemos por aquí. Debemos ir despacio y sin hacer ruido.-
-¿Por qué?-
-Retratos de mal carácter.-respondió Bill con sorna.
Mientras bajaban por las escaleras vieron una larga tela de terciopelo que cubría algo que estaba suspendido contra la pared.
-Traidores de sangre. Eso es lo que son.-frente a la tela había un elfo domestico.- Esto no pasaría si la Ama estuviera aquí. De seguro los sacaría a patadas a esos… traidores.-
Los mellizos intercambiaron una corta mirada y se apresuraron a bajar, sin hacer ruido.
-Están todos locos.-comentó Andy cuando ingresaron al comedor.
-¡Chicos!-exclamó la señora Weasley al verlos llegar.- Sirius, ellos son los mellizos: William y Andrómaca.-
-Los recuerdo, los recuerdo.-el joven hombre se acarició la barba antes de extenderle una mano a Bill.
-Un placer.-respondió el pelirrojo.
Sirius le sonrió de lado.
-Eran solo dos niños cuando los vi por primera vez.-se dirigió a Andrómaca, besándole el dorso de la mano. La chica se puso colorada.-Encantado.-el tono se volvió rojizo intenso cuando le guiñó un ojo.
Sin duda, Sirius Black estaba en mucho mejor estado que en las fotos que lo retrataban en los carteles de "se busca". Tenía el cabello negro y con pronunciadas ondas, sus ojos eran grises intensos y a sus 36 años, seguía viéndose a puesto.
-Gracias.-musitó la pelirroja, retrocediendo hasta quedar junto a su mellizo.
-Ellos son los más viejos.-murmuró Ron, tapándose la boca y señalándolos.- Creo haberte hablado de ellos. Son los mandones.
-¡Ronald!-Molly le despeinó los pelos de la nuca con una suave golpecito. Sirius soltó una carcajada.
-Como sea.-carraspeo y se irguió en su lugar.-Sean bienvenidos a esta…-miró despectivamente todas las paredes.-…humilde morada. No sé si su madre les ha advertido, pero hay muchas habitaciones que aún no se han limpiado, excepto aquellas que ya están en uso. El resto…-soltó una risita y guardó su mano dentro de los bolsillos de su pantalón y se balanceó suavemente hacia adelante.-…el resto es una caja de sorpresa.-
-¿Hay más miembros ya instalados?-se animó a preguntar Bill.
-Por el momento, solo uno.-respondió el dueño de la casa.-Mi amigo, Remus Lupin.-
..*
¡Hola!
Les traigo el primer capítulo. Espero que les guste. Ya más adelante se vienen cosas más interesantes.
También quería agradecer a las 27 personas que pusieron esta novela entre sus favoritos. También les quería pedir perdón por la demora en subir.
¡Gracias!
PD: Los días en que voy a subir van a ser todos los lunes.
¡Besos!