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"Conquistando al Lobo." — capítulo 3
Capítulo 2:
"Presentando a la Orden"
-¿A ti se te daba muy bien Adivinación, verdad Bill?-preguntó Andrómaca, sacudiéndose el polvo que le había caído en la cabeza al abrir un armario.-Digo, profesaste un predicción, aunque obvia, de lo que pensaba nuestra madre.-
-Ya cállate.-le espetó el mayor, palpando unos almohadones.-Dijo que en cuanto términos esta parte, nosotros dos.-le dirigió una mirada al resto de sus hermanos.-Sí, nosotros dos, iríamos a conocer al resto de la Orden y tal vez a ponernos un poco al tanto.-
-Eso me parece genial.-murmuró la pelirroja.
-Conocerán a uno de nuestros ex profesores de DCAO.-habló Ron, pasando con desgana un plumero.
-Remus Lupin.-respondió Ginny.
-¿El amigo de Sirius?-los cuatro menos asintieron.
-Creo, que en los cinco años que he estado en Hogwarts, él ha sido el mejor.-
-Sin contar a Moody.-replicó Fred.
-Al falso Moody.-enfatizó Bill.- Como sea. Lo que estuve investigando sobre la Orden, Lupin y Black son miembros originales de la primera Orden del Fénix.-
-Genial.-murmuró Andrómaca.-Oye, Ron, ten cuidado con ese nido de Doxys.-
-Archie podría encargarse de eso, ¿verdad?-preguntó Ginny, temiendo encontrarse con algo desagradable dentro de una vitrina de vidrio.
-Por lo general come insectos.-la mayor se mordisqueó el labio.- ¿Los Doxys entran en la familia de los insectos?-
-Supongo.-Bill se encogió de hombros.- Habría que probar.-
-¡Yo lo traigo!-se ofreció Ron, sacando su varita y señalando a la puerta entre abierta.- ¡Acc…!-
-¡No! ¡No!-exclamó Andy, bajándole el brazo.-No hay nada peor que traer a un hurón con el encantamiento invocador.-lo apremió.
-Es cierto.-asintió Bill.-Yo lo hice. Digamos que a Archie no le gusta volar de una habitación a otra.-
-Yo lo traigo.- Andrómaca se deshizo de aquellas cortinas empolvadas hasta el hilo más fino y salió. Al estar en el pasillo, al fin pudo respirar algo que no sea humedad. Subió los pisos que la separaban de su habitación.
Al parecer le agradaba haber dejado los abrasadores días en Egipto para unirse a la Orden. Pero aún, ella y Bill, seguían recibiendo indicaciones. Andrómaca había hablado con su padre y ocuparía, en cuanto se graduase de Auror, un puesto en el Ministerio. La Orden necesitaba la mayor cantidad de ojos y oídos posible ahí dentro para recolectar la mayor cantidad de información.
Apoyó u mano sobre el picaporte de la puerta y, haciendo un poco de fuerza para adentro, logró abrirla. Al ingresar descubrió que tendría que hacerse cargo un poco de la limpieza y ordenanza de ese cuarto. Casi que le tomó cinco minutos hallar la jaula de Archie, la cual estaba bajo una remera. El hurón daba vueltas y se detenía para olfatear el aire y seguía dando vueltas.
-Buenos días, muchachito.-lo saludó Andrómaca, corriendo el pestillo de la jaula.- ¿Has dormido bien?-le dio un beso en la nariz y lo acunó entre sus brazos.-Espero que estés con mucha energía, Archie, tienes mucho trabajo que hacer.-volvió a cerrar la jaula, tomando una golosina para hurones y luego salió de la habitación.- Ojala te gusten los Doxys.-murmuró, bajando la primera escalera.- La verdad es que no tengo ni idea de si son insectos, pero puedo asegurarte que no se comparan con los cascarudos verdes de Egipto.-con la mano libre acarició la madera de la baranda, manchándola con el polvo acumulado.-Ah, enserio, está casa necesita una limpieza más que profunda.-al llegar al piso de la habitación de Ginny, se estampó contra alguien. Archie se tambaleó entre sus brazos, pero logró aferrarse con sus pequeñas uñas a la piel de su dueña. Andrómaca, por otro lado, pareció reaccionar como si su cuerpo fuese un resorte.- ¡Lo lamento!-exclamó, ayuda dando a la persona que había chocado.
-Joven, si buscas abrazarme, deja de lado las excusas.-Sirius soltó una carcajada y le apretó el hombro.-No hace falta que te disculpes, bonita.-
-Soy media distraída.-murmuró Andy, bajando la vista.
-A cualquiera le puede pasar una situación como esta.-replicó otra persona. Andrómaca pasó de Sirius y miró un poco más atrás.-Oh, Lupin. Remus Lupin.-se presentó, extendiéndole la mano. La pelirroja parpadeó varias veces y luego reaccionó.
-An…Andrómaca Weasley.-le iba a corresponder el saludo, pero vio su mano ennegrecida por el polvo.-Lo…lo lamento.-soltó una risita nerviosa y cambio de brazo a Archie, dejando su mano limpia.
-Un placer.-sonrió Remus, haciendo que una línea, parecida a una profunda cicatriz, se le marcase en la mejilla. Andrómaca le sonrió de vuelta.
-¡Andrómaca!-se escuchó un piso más abajo.- ¡Sí pudieras bajar, te lo agradeceríamos!-
-Oh…ah.-ella señaló el inicio de la otra escalera y cerró los ojos.-Debo irme.-murmuró finalmente, luego de haber armado una frase coherente en su cabeza.-Fue un placer conocerte, Remus. Sirius.-a ambos hombres le dio un asentimiento con la cabeza y se deslizó escalera abajo.
..*
Al parecer los hermanos Weasley habían descubierto que a Archie si le gustaban los Doxys, ya que en menos de diez minutos acabó con una plaga entera. Obviamente, quedaban muchísimas más habitaciones pero para el hurón, ya había sido mucho trabajo para una tarde.
Cuando faltaba una hora para la cena, Andrómaca volvió a su habitación, encerró a Archie y tomó algo de ropa para darse una ducha.
Al ingresar al baño se soltó la coleta y su cabello cayó pesadamente sobre sus hombros y espalda. Andrómaca lo sacudió apenas y una nube de polvo se filtró a la tenue luz del cuarto de aseo. Un mechón cayó ante sus ojos, pero ella lo apartó de un bufido. Luego se deshizo de su ropa y se deslizó hacia la bañadera. Cuando giró la llave del agua, esta salió congelada. Andrómaca se dobló sobre sí misma y se apartó un poco, castañeando los dientes. Y una vez que el agua estuvo templada, comenzó a bañarse.
Al estar en una casa, que tiempo atrás albergó a una familia de la alta sociedad, pudo haberse permitido un largo y relajante baño de espuma, pero…seguía siendo una Weasley y prefería seguir manteniendo las mismas costumbres que venía practicando desde hacía 25 años: ducha rápida y dejar pasar al pelirrojo que siguiese.
Pero, esta vez, tenía un baño para ella sola.
Se pasó las manos por el rostro para borrar los rastros de polvo y suspiró. De una jabonera de cerámica tomó una delgada ficha de jabón y comenzó a enjabonarse los brazos y las piernas. La espuma soltaba un agradable aroma a anís, parecido a aquellos frascos que estaban en el baño de Prefectos.
Mientras se llenaba las manos de shampoo, sonrió. Cuando se había encontrado con Remus y Sirius, había actuado como una tonta colegiala enamorada. Se retaba a sí misma pero al mismo tiempo le daba risa acordarse. Pero se planteaba una simple pregunta; teniendo a dos hombres…apuestos, tan cerca, ¿cómo poder reaccionar?
Al conocer a Lupin algo se le había removido en el interior: el verano anterior, luego de que Ginny hubiese terminado su segundo año, le envió una carta contando sobre los chismorreos que habían disipado los de Slytherin por orden de Snape: se decía que el profesor de DCAO, Remus Lupin, era un hombre lobo.
Andrómaca se apoyó contra la fría pared y suspiró. A eso se debía la profunda línea que le cortaba la mejilla.
-Pobre.-susurró, enjuagándose en el cabello.
Luego de diez minutos más, se envolvió en una toalla y buscó otra para ponerse en la cabeza. Regresó a su habitación y revolvió entre sus maletas hasta que encontró un enterito corto de jean y una remera, que le había traído de Bill del último mundial, de Bulgaria.
Se cambió en silencio y el único sonido que escuchaba era el repiqueteó de las patitas de Archie contra el suelo de su jaula. Una vez que estuvo lista, se deshizo de la toalla que llevaba a modo de turbante y lo dejó caer nuevamente sobre sus hombros y espalda. Ni siquiera se tomó la molestia de peinarlo. Se calzó unas zapatillas cómodas y salió de su habitación.
El simple hecho de haberse sacado todo el excedente de mugre, la hacía sentir mucho más libre. Con suma ligereza, bajó los escalones de dos en dos y al llegar al rellano del primer piso, tuvo la delicadeza de ir de puntillas de pie y no hacer el menor ruido posible. Al seguir bajando se encontró con el mismo elfo doméstico, quien la miró de arriba abajo y luego murmuró cosas en su contra.
Al entrar a la cocina vio que más miembros de la Orden se habían sumado: estaba Ojo Loco, el verdadero, una joven de cabellos color rosa chicle y un hombre de baja estatura, con la misma apariencia de un perro Baset triste, desde el marco de la cocina podía sentirse que apestaba a tabaco y alcohol, llevaba puesta una túnica desgarrada, sus ojos eran rojizos y tenía el cabello color anaranjado jengibre y rojizo. Mundungus Fletcher. Andrómaca frunció el ceño y avanzó.
-¡Andy!-la abordó la chica de cabello rosa chicle, qué prácticamente, se le tiró encima. Andrómaca se balanceó hacia atrás, pero alguien logro sostenerla.
-Lo lamento.-la pelirroja abrazaba a su amiga, mientras giraba lentamente hacia atrás. Decir que se puso colorada, queda completamente corto cuando descubrió que las manos de Remus Lupin la sostenían. El ex profesor le sonrió amablemente y luego ocupó asiento junto a Sirius, quién estaba sumido en una conversación con los gemelos.
-¡Hacía tiempo que no nos veíamos!-exclamó la chica de cabellos rosa chicle.
-Es cierto, es cierto.-asintió Andrómaca, sentándose en el extremo opuesto a donde estaban los gemelos.- ¿Y cómo has estado, mi querida Tonks?-
-Pues, no me quejó.-reconoció la chica, cambiando de color su cabello. Ahora estaban de un lila clarito.-Hace un año atrás recibí mi diploma, que me certifica oficialmente, mi cargo como Auror.-casi que se le infló el pecho del orgullo.-Y ya sabes, debido a mi condición de Metamorfamaga puedo cambiar a mi gusto y nadie me reconocería.-
-Eso es bueno.-Andrómaca le sonrió.
-Moody dijo que también estaba preparándote para esa carrera.
-Lo estoy.-aseguró.-En unos días será el examen final.-
-De seguro te ira bien.-Tonks apoyó su mano contra la de la pelirroja y sonrió.
-¿Ya está la cena?-preguntó Ron, uniéndose al grupo de personas que hablaba en grupitos.
-No falta mucho, cariño.-respondió la señora Weasley.- Chicas, ¿pondrían la mesa?-tanto Ginny, Tonks como Andrómaca asintieron.
-¿Dónde estarán los platos?-preguntó Ginny.
-Hay que preguntarle al tío Sirius.-murmuró Tonks, curvando los labios.
-Y, ¿quién va?-las tres se miraron entre sí. Al parecer ninguna parecía dispuesta a molestar al grupo que formaban los gemelos, el dueño de la casa, Remus, Ron y Bill.
-La mayor se hace cargo.-dijeron Tonks y Ginny al mismo tiempo.
Andrómaca rodó los ojos y enfiló hacia el final de la mesa.
-…pasé muchos días vagando por Londres, hasta que llegué a Hogwarts.-los que estaban en torno a Sirius lo escuchaban atentos, en especial Fred y George, quienes parecían haberle preguntado cómo había escapado de la prisión más segura del mundo mágico, a pesar de las negativas de su madre.-No fue muy agradable, pero todo por mi ahijado.-
Como ninguno había notado la presencia de Andrómaca y ella tampoco se había molestado por llamar la atención, la cosa se complicaba un tanto.
Al fin, decidió aclararse la garganta y seis pares de ojos voltearon hacia ella.
-Disculpen la intromisión…-comenzó, con tono natural.
-¡De tantas remeras, tenías que ponerte esa!-exclamó Ron. Andrómaca bajó la vista hacia la prenda señalada.
-¿Qué problema tiene, Ronald?-inquirió con una ceja en alto. El menor no dijo nada, pero la miró ceñudo.-Bien. Sirius, ya iremos poniendo la mesa y necesito saber dónde están los platos.-
-Oh, sí, claro.-se puso de pie y señaló un armario al otro lado del comedor.-Allí.-
-Gracias.-Andrómaca le sonrió de lado y dio media vuelta. Mientras caminaba a lo largo de la mesa, sentía la mirada de aquellos seis pares de ojos.
Una vez que encontraron los platos, Ginny, Tonks y Andy se encargaron de poner cada cosa en su lugar. La señora Weasley había solicitado ayuda para llevar las bandejas con la cena y sus hijas la asistieron. En torno a la mesa, los comensales ya se habían acomodado. Los gemelos seguían junto a Sirius, Remus conversaba secretamente con Moody, Tonks tarareaba una canción mientras repartía las servilletas y Mundungus miraba a su alrededor. Según Ojo Loco, siempre estaba alerta y vigilando de que nadie lo mirase a la hora de cometer sus robos.
-¡La cena está servida!-exclamó la señora Weasley, en cuanto Andrómaca y Ginny depositaron las bandejas en la superficie dura. Con un movimiento de la varita de la señora Weasley, los platos comenzaron a llenarse y las dos pelirrojas comenzaron a repartirlos.
-Gracias.-gruñó Mundungus arrebatándole uno de los platos a Ginny. Andrómaca, al pasar a su lado, le empujó la silla hacia adelante haciendo que se le volcase la copa de la cual bebía. Obviamente, nadie le recriminó ese acto.
-Aquí tienen.-murmuró Andy, haciendo levitar seis platos en dirección al grupo de Sirius. Los gemelos apenas tuvieron los suyos, comenzaron a comer como si los hubieran tenido encerrados y a base de migas de pan.
-Gracias.-dijo el dueño de casa, guiñándole un ojo.
Andrómaca le sonrió.
-Gracias.-añadió Remus Lupin. Cuando los azules ojos de la pelirroja se encontraron con aquel pequeño y redondo manantial color ambarino, no pudieron evitar brillar.
Andrómaca se aclaró la garganta.
-De nada.-del lado de los gemelos, Fred y George le hacían muecas de besos y caras de enamorada.-Con permiso.-se excusó, apenas frunciéndole el ceño a sus hermanos.
La pelirroja regresó junto a Ginny y ocupó asiento al lado de Tonks. La pequeña Weasley le alcanzó un plato y se inclinó sobre su hermana.
-Olvide mencionar algo: el profesor Lupin tiende a ser un hombre encantador.-
..*
¡Hola!
Primero que nada, ¡feliz navidad atrasada! Ojala que la hayan pasado lindo con sus seres queridos. Segundo: les quería desear a todos ¡Feliz año nuevo!, por si no llego a actualizar para el 31.
Ojala que les guste el capítulo.
¡Besos!