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"Conquistando al Lobo." — capítulo 4

Capítulo 3:

"La llegada de Selene"

Tras una tarde completamente abrumadora junto a Moody, Andrómaca regresó a Grimmauld Place. En la mañana se había dado una ducha y su cabello brillaba en una perfecta catarata de rulos rojizos, ahora no eran más que bolas de nudos, opacos y sin brillo.

-Madre mía.-murmuró la joven Tonks al verla ingresar.- Al menos dime que te fue bien en el examen.-

Andrómaca se dejó caer sobre una silla y suspiró, lanzando su mochila sobre la mesa, haciendo que algunos apuntes salieran despedidos.

-Velo por ti misma.-le extendió un pergamino, firmado y con un gran sello al final. Los curiosos ojos de Nymphadora examinaron el papel con demasiada atención.

-¡APROBASTE!-chilló, poniéndose de pie y agitando los brazos.- ¡OFIACIALMENTE ERES UNA AUROR!-

La pelirroja sonrió con cansancio y se recostó sobre el respaldo de la silla.

-Después de haber estado meses sin dormir, lo logré.-Tonks la aplaudió.- ¿Hay alguien en casa?-preguntó con los ojos cerrados.

-Tú madre salió con Ginny, los gemelos están arriba, Ron…debe de estar con Sirius y los demás están afuera.-Andy asintió lentamente.-Al parecer hoy llegará un nuevo miembro.-

-Genial.-repiqueteó sus dedos contra la mesa.-Creo que iré a mi habitación a descansar un poco.-

-Nos vemos más tarde, graduada.-Tonks le guiñó un ojo.

Andrómaca junto todas sus cosas con un simple movimiento de su varita y las hizo levitar detrás de ella. Subió las escaleras cancinamente y al llegar a su habitación dejó caer sus cosas al suelo y se lanzó de espaldas a la cama. No se escuchaba el repiqueteó de las patitas de Archie. La pelirroja miró hacia su jaula y se encontró al hurón blanco, durmiendo plácidamente, abrazado a un viejo peluche, (donado por Ginny). Andy le sonrió, se soltó el cabello, cerró los ojos y suspiro.

Cuando la habitación quedó en completo silencio, se comenzaron a escuchar las agujas del reloj; estas marcaban las 6:15 PM.

Andy se deshizo de sus botas, quedando solo con sus calcetines blancos. Farfullando,  se puso de pie y se arrastró pesadamente por el piso de madera. Días atrás había ordenado todo el contenido de sus valijas con ayuda de Tonks y Ginny, y hasta se podría decir que la habitación quedó un tanto más ordenada, a pesar de que le hacía un feo contraste el color de las paredes.

Frente al espejo de cuerpo completo se deshizo de la fina camisa blanca y la dejó deslizar por sus brazos hasta que la prenda toco el suelo. Abrió una de las puertas del armario y extrajo la misma remera de Bulgaria, la que utilizó días atrás, y la anudó a un costado de su cadera. Aun mirándose al espejo se ató el cabello en una coleta alta y se colocó un poco de maquillaje para intentar cubrirse las ojeras.

-En vez de estar haciendo esto…-se dijo, esparciendo  un poco de base por sus mejillas.-…debería de estar durmiendo.-soltó una risa amarga y se alejó del espejo, guardando el maquillaje usado. Con la varita dobló y ubicó la ropa que se sacó y se sentó en la cama, sacando un par de zapatillas rojas. Justo cuando se estaba atando los cordones, llamaron a la puerta.

-¡Pase!-exclamó, teniendo el mentón entre las rodillas.

La puerta chirrió un poco y parecía que costaba abrirla, pero al final terminó cediendo.

-Disculpa.-Andrómaca levantó la vista rápidamente. En el marco se encontraba Remus.- ¿Estás ocupada?-

-En absoluto.-respondió, sonriendo y poniéndose de pie. Al hacerlo la coleta se bajó y terminó por deshacerse. Andrómaca soltó una risa nerviosa y se acomodó el cabello. Remus seguía sonriéndole.- Hum...-se aclaró la garganta y un rizo le cayó ante los ojos.- ¿Ocurrió algo?-preguntó finalmente.

-No, no.-dijo el ex profesor, agitando las manos levemente.-Solo venía a felicitarte.-

-Oh…ah…-

-Tonks me contó sobre tu examen para ser Auror.-explicó Remus.-Felicitaciones por aprobar.-le extendió la mano. Andrómaca dudo un momento y terminó aceptándola.- Tus padres deben de estar orgullosos.

-Sí…-la pelirroja alargó la I y ladeó la cabeza.-Aún no les he dicho.-un fuerte sonrojo subió por las mejillas de Andrómaca: aún estaban tomados de las manos. Era un tacto suave. Remus sonrió nuevamente y cortó la unión.

-Bueno, ya encontraras la ocasión para hablar con ellos.-murmuró Lupin, llevando sus manos a los bolsillos de su túnica.-De seguro te apoyarán.-ambos quedaron en silencio. Archie seguía dormido y las dos únicas personas despiertas, se miraban a los ojos. Andrómaca distinguió en aquellos orbes ambarinas la honestidad y la gentileza pura.

-¡Andrómaca, Remus!-aquel grito los despabiló a los dos.- ¡Han llamado a la puerta!-

-Mejor…mejor bajo.-murmuró Lupin, señalando el pasillo.

-Voy contigo.-repuso Andrómaca, atándose nuevamente el cabello.

Los dos bajaron en silencio las escaleras, teniendo mucho cuidado con el retrato del primer piso, y llegaron al recibidor. Tonks estaba recostada sobre una de las paredes, teniendo su varita entre sus manos.  Justo cuando Remus y Andy se estaban acercando, sonó el timbre. Cuando resonó la última nota musical, se escuchó una sarta de gritos e insultos.

-Al parecer la señora Black se despertó.-comentó Lupin, volviendo al pasillo que conducía a las escaleras.-Oh, Andy, ¿te encargarías de la puerta?-la pelirroja asintió.- Tonks, ven conmigo.-la Metamorfamaga le sonrió a Andrómaca y pasó a su lado.

-Me llamó Andy.-susurró, cuando quedó sola. Con una gran alegría en el corazón, atravesó el pasillo y abrió la puerta. Detrás de ella, ya no se oían los gritos de la señora Black.

-¿Hace falta llamar tres días antes para que atiendan?-una joven de oscuros cabellos chasqueó la lengua y estrelló su equipaje contra el estómago de Andrómaca.- No te das ni una idea del calor que hace afuera y yo esperando como una Mandrágora.-agitó su larga cabellera y se levantó los lentes de sol. Unos penetrantes ojos verdes escudriñaron a Andrómaca.-Weasley, ¿qué estás esperando para saludar a tu vieja amiga?-

-Solo déjame recuperar el aire.-ironizó Andrómaca, dejando el equipaje en el suelo. Selene la esperaba con los brazos abiertos y una gran sonrisa que dejaba ver una hilera de perfectos dientes blancos.

-¡Te extrañé mucho!-exclamó, estrechando a Andrómaca contra sí. Tenía puesto unos tacos tan altos que la coronilla de la pelirroja le rozaba la perilla.- ¡Tengo tantas cosas que contarte, que si te las mandaba por carta iba a necesitar una bandada de lechuzas!-

-¿Y qué ha pasado?-quiso saber Andrómaca, arrastrando detrás de sí el equipaje de su amiga.

La azabache dejó escapar una exclamación y comenzó con el cotilleo.

Selene era la hija de Marlene Mckinnon, un miembro de la vieja Orden del Fénix. A la edad de 11 años conoció a Andrómaca y Bill en el Expreso de Hogwarts. Fue seleccionada para Ravenclaw, pero según los mellizos, elle poseía el alma de una Slytherin, la honestidad de una Hufflepuff y la valentía de una Gryffindor.  De aspecto físico era una joven, de casi 26 años, muy bella: acompañando esa larga cabellera azabache, iban un par de ojos verdes que te hacían estremecer con solo una mirada. Andrómaca adoraba a Selene y estuvo con ella en los momentos más difíciles.

-…fue un año muy bueno.-prosiguió la azabache, yendo hacia la cocina.-La verdad debo admitir que fue un milagro haber salido de esa casa.-soltó un bufido.- ¡La tía Eve ya me tenía harta con sus quejas! Que el gato deja muchas bolas de pelos en el sofá, que el Boggart del armario de tú abuelo se me aparece a cada rato…-sacudió las manos y se dejó caer sobre una silla.- ¿Sabes? Necesito distraerme un poco.-abrió los ojos, como si se le hubiese ocurrido algo. Chasqueó los dedos y sonrió.-Debemos salir esta noche. Tener un poco de diversión en algún bar Muggle, tal vez coquetear con algunos chicos…-

-Ohm…-Andrómaca se mordió el labio.

-Oye, ya no tienes 17 años.-la apremió Selene.-Ya estás bastante mayorcita como para depender de la autorización de tus padres.-dio una palmada a la mesa y sonrió.-Está decidido: hoy tendremos una noche de brujas.

..*

Llegada la noche y a minutos de la hora acordada, Andy trato de vestirse lo menos llamativa: solo un jean desgastado, una remera simple, (a la cual se le caía el hombro derecho, dejando la clavícula de la pelirroja, y sobre esta el pequeño tatuaje que compartía con Selene, una delicada mariposa quedaba al descubierto), y las mismas zapatillas rojas. Con un simple movimiento de su varita se acomodó el cabello haciendo que quedase en una coleta alta y algo despeinada. Muy apenas se maquillo y luego salió.

Al bajar las escaleras se reunió con los demás en la cocina. Los Weasley, Tonks, y Sirius estaban sentados en torno a la mesa a la espera de la cena de la señora Weasley. Ya todos se habían enterado de la llegada de la joven Mckinnon, la cual intentó mucho en pasar desapercibida.

-Espero que se diviertan.-dijo el señor Weasley, sonriéndole a su hija. Andrómaca asintió y también le sonrió.

-Psst…-del otro lado de la mesa, Tonks se inclinaba hacia adelante y se cubría la boca de costado, como si no quisiera que la escuchasen.- Andy…psst…Andy.-la pelirroja volteó hacia ella y la miró inquiridoramente.- ¿Se…los…dijiste…?-articuló la Metamorfamaga.

Andrómaca apretó los labios y miró de reojo a sus padres. Se rascó la cabeza y arrimó la silla a la punta de la mesa.

-Ohm… ¿papá?-llamó.

-¿Sí?-dos ojos azules la miraron por detrás de un par de anteojos.

Andrómaca se aclaró la voz.

-¿Recuerdas que te dije que estaba tomando clases vía correo?-el señor Weasley dejó el ejemplar del Profeta sobre la mesa y cruzó las manos, prestándole toda la atención a su hija.

-Estoy viejo, pero claro que me acuerdo. Tan mala memoria no tengo.-soltó una corta carcajada.- ¿Por qué lo dices?-

-Bueno…jamás mencioné de que eran esas clases…y bueno, hoy fui a rendir el último examen y…-se armó de valor, infló el pecho y sonrió.-Me acabo de graduar como Auror.-

-¡FELICITACIONES!-exclamó Nymphadora, aplaudiendo ella sola.- ¡Andrómaca, jamás estuve tan orgullosa de ti!-

Los aplausos siguieron hasta que la señora Weasley dio vuelta el rostro hacia los demás presentes. Andrómaca por un momento que se enfadaría con ella, pero en vez de eso, le apretó los hombros suavemente y le sonrió.

-Felicidades, cariño.-le besó la coronilla.-Sé que debería de decirte que es algo peligroso, pero ya estás grande como para que te lo repita.-

-¡Eso no es justo!-exclamó Fred, cortando su conversación con su gemelo.- Si le permites ser Auror, lo mínimo que puedes hacer es dejarnos entrar a la Orden a George y a mí.-

-¡Ustedes siguen siendo niños y aún viven bajo mi responsabilidad!-replicó la señora Weasley, con voz fuerte y clara.- ¡Qué eso no te olvide, Fred!-el pelirrojo masculló un "Sí" y volvió a enfrascarse en la conversación con su gemelo.

Una vez que Selene estuvo lista, ambas chicas se despidieron de los demás y salieron de Grimmauld Place. La joven Mckinnon había propuesto ir a un bar muggle que estaba cerca de Charing Cross. Las dos fueron hasta el callejón que estaba a dos cuadras de la base de la Orden y desaparecieron bajo el manto de la noche.

-También podríamos ir a las Tres Escobas.-murmuró Selene, mientras se escuchaba el eco de sus tacones.

-Oye, no quiero ser aguafiestas ni nada pero…-la pelirroja se mordisqueó el labio.-Ha sido un día bastante pesado y solo acepté salir porque necesitaba una distracción para recompensar tantos días de estudio y después de esta salida, solo quiero tirarme en la cama y dormir un mes entero.-

-Hum…-Selene curvó los labios y luego sonrió.-Hasta las doce, ni un minuto más ni un minuto menos, ¿crees poder soportar hasta media noche?-Andrómaca asintió.-Genial.-

Tras caminar una cuadra y media llegaron al bar. El lugar tenía grandes ventanales que permitían ver el interior. Era una suerte que Selene no la hubiese llevado a esos bares donde incluía estar en un lugar muy pequeño, con mucho calor y gente bailando alrededor.

-Iré por las bebidas.-anunció la azabache, apenas ingresaron.- ¿Por qué no vas a buscar asientos? Enseguida te alcanzo.-

Andrómaca la despidió con una leve inclinación y recorrió el pasillo que daba a las mesas. La mayoría estaban ocupadas por parejas que pretendían tener un viernes, por la noche, tranquilo.  La pelirroja tomó uno de esos sillones rojos y mullidos junto a la ventana, esperando a su amiga.

Tras el ventanal, la calle se veía vacía. Era una pacífica noche de verano. No faltaba mucho para que las clases en Hogwarts volvieran a comenzar, Andrómaca comenzaría con su trabajo en el Ministerio.

"Pronto comenzaré con una nueva rutina"

Pensó, mientras descansaba el peso de su cabeza contra su palma.

Tras un corto suspiro, el sonido de un taconeó la trajo de vuelta al mundo.

-Espero que no haber tardado mucho.-comentó Selene llevando dos vasos largos en sus manos.-Vaya, chica, ¿no pudiste haber elegido una mesa más lejos a la barra?-Andrómaca apenas sonrió.-Ten, aquí tienes un delicioso té helado.-al arrastrar el vaso contra la mesa, dejó una estela húmeda.-Me acordé que te gusta con una pisca de menta, por lo que pedí que le agreguen una hoja, ¿está bien así, no?-

-Perfecto.-murmuró la pelirroja, jugueteando con la pajilla en forma de sombrilla.-Casi que no recordaba cuando fue la última vez que salimos juntas.-

-Oh…-Selene dejó un pequeña mancha roja sobre el inicio de la pajilla.-…coincido contigo. Siempre es un placer salir con mi mejor amiga.-ambas quedaron en silencio. Se oía el murmullo de los demás clientes y el movimiento de los cubos de hielo al estar en una temperatura diferente.- ¿Qué harás después de las vacaciones?-

-Papá me consiguió un puesto en el Ministerio.-respondió Andrómaca, haciendo girar la sombrilla color salmón.-Y supongo que esté pendiente de…tú ya sabes qué.-a pesar de estar en un barrio Muggle, los señores Weasley siempre les enseñaron a sus hijos a tener precaución sobre los temas relacionados al mundo mágico.

-Cierto, cierto.-acordó Selene, poniéndose seria.-No sé si Bill te contó, pero presencie la tercera prueba.-a la azabache le dio un escalofrío.-De solo recordar el rostro de ese chico…tan pálido…tan…muerto.-hizo silencio y bebió un poco de té.-No cabe duda que le creo a Potter. Aparte, teniendo en cuenta su historial de vida, no creo que sea capaz de jugar con un tema tan delicado como el regreso de… Tú-ya-sabes-Quién.-

-Papá dice que en el Ministerio están tratando de ocultarlo.-comentó Andrómaca.

-Es lo único que saben hacer.-por un momento Selene parecía resplandecer de la ira.- Hicieron lo mismo cuando los Mortifagos masacraron a toda mi familia. Nadie valoró el esfuerzo que pusieron para ir en contra a… El que no debe ser Nombrado.-chasqueó la lengua y cerró los ojos, haciendo aletear sus largas pestañas.-Mejor cambiemos de tema.-sonrió de oreja a oreja.- ¿Cómo has estado después de tanto tiempo sin vernos?-

-Tampoco fue tanto tiempo.-replicó Andy, riendo.-Nos vimos en noviembre, para mi cumpleaños.-

-Lindo viaje hasta Egipto me tuve que hacer, eh.-la azabache jugueteó con su pajilla.- Oye, ¿tienes a algún nuevo amor platónico?-

-¿Cuántos tuve?-

-Uff…si contamos los de Hogwarts…llegamos a cero.-Andrómaca rió con total libertad.-Bueno, hay alguien que te haya o esté en plan de conquistarte.-

-No, no por el momento.-respondió, acomodándose en el asiento.

-Hoy cuando me abriste la puerta parecías muy feliz.-canturreó Selene.-Sabes que a la buena Selenita, le puedes contar todo.-Andrómaca negó con la cabeza mientras sonreía.-Ese tal Remus parecía apuesto, ¿no lo crees?-

-Es el ex profesor de mis hermanos.-

-¡Yo no he dicho nada!-se defendió Selene, alzando las manos.-Pero por lo que has mencionado, te gustaría que pasase algo, ¿verdad?-

-No digas idioteces.-Andrómaca, miró por el ventanal y algo la hizo enderezarse en el asiento.- ¿Sabes? Creo que se me apetece una cerveza de mantequilla o algo más fuerte, tal vez whisky de fuego.-

-¿No era que querías una noche tranquila?-preguntó Selene, antes de que Andrómaca la arrastrase fuera del bar.

..*

Tras haber caminado otra cuadra y media llegaron al Caldero Chorreante. La fachada del lugar seguía siendo igual de atractiva y mágica como cuando los señores Weasley llevaron por primera vez a los mellizos.

-¿Por qué no pides dos cervezas y yo busco mesas?-

-Trata de sentarte en el piso de arriba.-ironizó Selene dando media vuelta y dándole con todo el pelo en el rostro de Andrómaca.

La pelirroja se abrió paso entre un laberinto de mesas individuales, pero no estaba verdaderamente interesada en buscar un asiento, aún no. En el bar muggle, al mirar por el ventanal había visto al profesor Remus Lupin caminando por la calle. Por la información que logró sacarle a Sirius, Remus aún no estaba del todo instalado en Grimmauld Place, aún seguía teniendo una habitación en el Caldero Chorreante y en cuanto hubiese menos gente en la casa de los Black, se asentaría definitivamente.

Y ahí estaba. Sentado en un rincón. Enfrascado en una interesante lectura. Con una taza, de lo que según Ginny le había contado, probablemente de chocolate. Andrómaca sonrió al verlo de esa manera. Nunca había conocido a un hombre tan…interesante como lo era Remus Lupin.

-Así qué…-la pelirroja dio un leve respingo cuando Selene se colocó a su lado, sosteniendo dos botellas de cerveza de mantequilla.-… ¿no era que nadie andaba rondando en tu vida? ¿No que era el ex profesor de tus hermanos?-

-No dije nada al respecto.-replicó Andrómaca, arrebatándole la botella.-Solo quería…venir a un lugar tan querido, como lo es el Caldero Chorreante. Que nos hayamos encontrado a Remus, es solo una coincidencia.-

-Claro.-Selene rodó los ojos.-Mejor cállate y ve a buscar una silla.-

..*

¡Hola!

¡Feliz año nuevo! Ojala lo hayan empezado muy bien con sus seres queridos y les deseo que sea un buen año para todos****J

Como vieron, se no suma un nuevo personaje a la historia. Espero que les guste.

¡Nos vemos el lunes que viene!

Les dejo una foto de cómo me la imagine a Selene