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"Conquistando al Lobo." — capítulo 9
Capítulo 8:
"Misión de rescate"
Una vez que el auto de la familia Dursley se hubiera alejado del número 4 de Privet Drive, una figura oculta en la oscuridad de la noche, salió de su escondite. Atravesó el jardín y se asomó a las ventanas de la casa.
-Lumus.-susurró y una tenue lucecita se encendió en la punta de su varita. Con aquella luminosidad investigó el interior de la propiedad. La sala, impecablemente ordenada, se hallaba a oscuras. Al parecer el resto de la casa se encontraba en las mismas condiciones. La única presencia, que no representaba una amenaza, debía de estar en el segundo piso.
Andrómaca miró a su alrededor y luego dejó escapar dos chispas rojas. Aguardó en silencio unos instantes y a modo de respuesta, ocho escobas descendieron en el jardín de los Dursley.
-¿Cómo está la situación, Weasley?-preguntó una voz ronca, acompañada de una figura que rengueaba.
-Todo despejado, señor.-informó, yendo hacia la puerta de entrada.-No sé con exactitud cuánto tiempo les tomé a estos muggles darse cuenta de que cayeron en una trampa y regresen.-
-Mmm.-gruñó Moody.-Será mejor que nos apuremos.-le dio la espalda a Andrómaca y sacó algo de su capa de viaje. Con un leve pum, las luces de la calle se apagaron.-Date prisa, Weasley.-
Andrómaca se acercó a la puerta y apunto a la perilla con su varita.
-Alohomora.-susurró y los mecanismos que traban la puerta, fueron cediendo. La pelirroja apoyó su mano contra el pomo y este se abrió.
-Excelente trabajo, joven, excelente trabajo.-a pesar de que todo estaba a oscuras, Andrómaca se sonrojó
La tropilla de magos y brujas ingresaron a la casa. Las órdenes de Moody eran simples: vigilar y mantenerse en silencio.
-¡No veo nada!-exclamó Tonks, llevándose puesta la mesita de café.
-¡Shhh!-ocho personas se volvieron hacia ella. La joven Metamorfamaga musitó unas disculpas y siguió su camino.
-Por lo que dijo Ron, la habitación de Harry está en el rellano superior.-informó Andrómaca, señalando las escaleras con su varita.
-Antes de ir por él, nos aseguraremos de que esté todo en orden.-murmuró Remus.
La tropilla inspeccionó cada rincón de la casa, procurando mantenerse en completo silencio. Tonks y Andrómaca se encargaron de ir hacia la cocina. La pelirroja miró por la ventana; al parecer los vecinos no se percataron del súbito apagón en la cuadra y mucho menos sospecharía de un grupo de personas ingresando a una casa de forma misteriosa; tampoco sospecharían que esas personas bajaron del cielo con escobas.
-¡Increíble!-exclamó Tonks, revisando los electrodomésticos.- ¡Estos muggles tienen muchas cosas increíbles!-abrió tan fuerte un cajón que los cubiertos se elevaron, muy apenas, y volvieron a caer de forma estruendosa.- Ups…-Tonks volvió a cerrar el cajón, como si nada hubiera pasado. Andrómaca la miraba de reojo mientras cerraba las cortinas.-Oh, vaya.-comentó la joven bruja, subiéndose a la mesa e intentando abrir una de las alacenas.-Esta puerta está atorada.-se colocó la varita en la boca y con ambas manos intentó abrirlas.
-Dora, no pierdas tiempo con…-antes de que Andrómaca pudiese finalizar la oración, un estruendoso escandalo cayó a pocos centímetros de su posición. Ollas, cacerolas, coladores y demás objetos de metal se esparcieron por el suelo. Segundos más tarde, un suave estallido resonó. Un plato se había estrellado contra el piso.
-Ohm…-Tonks se mordía en el labio mientras se sentaba en la mesada.-Ahora que lo pienso, mejor dejo esa puerta como estaba.-
-¿Qué está pasando?-un agitado Remus ingresó a la cocina. Tuvo que sostenerse de la mesa cuando pisó accidentalmente un colador.
-Mi culpa.-Tonks levantó la mano.-Pero… ¡Ya lo recojo!-
-Yo me encargo.-repuso Andrómaca. Hizo un suave movimiento con su mano y todos los cacharros que cayeron, volvieron a su lugar y la puerta volvió a cerrarse.
-Quedó como la encontramos.-comentó la Metamorfamaga sonriendo.- ¡Buen trabajo, Andy!-le palmeó la espalda y salió de la cocina.
Andrómaca y Remus compartieron una breve mirada antes de salir al recibidor.
De nuevo reunidos en la puerta de entrada, se hallaban los nueve magos que habían ingresado.
-Todo limpio.-anunció una voz.
-Sí.-confirmó Moody.-Ahora, iremos por el chico.-estaba por subir las escaleras, cuando se escuchó un chirrido en el piso de arriba. Todos levantaron la cabeza e hicieron silencio, incluso Tonks se quedó quieta.
-Hay alguien.-murmuró Lupin.
-Puede ser Harry.-acotó Andrómaca.
Los pasos continuaron hasta detenerse en el inicio de las escaleras. Por lo que alcanzaban a ver, gracias a la luz lunar, fue a un adolescente, no muy alto, de cabellos oscuros y revueltos que los miraba fijamente y con la varita en alto.
-¡Baja eso, muchacho!-gruñó Moody.- ¡A ver si le vas a sacar un ojo a alguien!-
-¿Profesor Moody?-preguntó el joven con tono inseguro.
-No sé si debes llamarme profesor.-repuso Ojoloco.-Nunca llegué a enseñar gran cosa, ¿no?-soltó una risa ronca.- Baja, queremos verte bien.
El adolescente bajó un poco la varita, pero sin dejar de asirla con fuerza, y no se movió. Andrómaca entendió su desconfianza..
-No pasa nada, Harry.-habló Remus, acercándose un poco más a las escaleras.- Hemos venido a buscarte.
-¿Profesor Lupin?-preguntó Harry, un poco más confiado pero aún con la varita en alto.
-¿Por qué estamos aquí a oscuras?-cuestionó Tonks, mirando para todos lados.- ¡Lumos!
La punta de su varita se encendió e iluminó el vestíbulo con una luz mágica. Los magos y brujas apiñados contra las escaleras, mantenían la vista fija en Harry; alguno estiraba el cuello para poder verlo mejor.
-¡Oh! Es como me lo imaginaba.-comentó Tonks que mantenía la varita iluminada en alto- ¿Qué hay, Harry?-
-Sí, entiendo lo que quieres decir, Remus.-terció Kingsley con voz grave y pausada.-Igual a su padre.
-Salvo por los ojos.-aportó otro mago de cabello plateado que hablaba con voz jadeante.-El muchacho tiene los ojos de Lily.
Ojoloco Moody miraba con recelo a Harry, entrecerrando sus desiguales ojos.
-¿Estás seguro de que es él, Lupin?-masculló.- Menudo problema vamos a tener si llevamos a un Mortifago que se hace pasar por el chico. Tendríamos que preguntarle algo que sólo pueda saber el verdadero Potter.-se giró hacia el grupo.- A menos que alguien haya traído Veritaserum.
-Harry, ¿qué forma adopta tu Patronus?-preguntó Lupin, finalmente.
-La de un ciervo.-contestó, nervioso.
-Es él, Ojoloco.-afirmó Lupin.
Consciente de que todos seguían mirándolo, Harry bajó la escalera guardando la varita en un bolsillo trasero de los vaqueros.
-¡No te pongas la varita ahí, muchacho!-bramó Moody.- ¿Y si se enciende? ¿No sabías que magos mucho mejores que tú han perdido una nalga?
-¿A quién conoces tú que haya perdido una nalga?- preguntó con interés Andrómaca. Tenía una mezcla de diversión y seriedad en su rostro.
-¡Eso ahora no importa, pero sácate la varita del bolsillo de atrás!-gruñó Ojoloco.-Es una norma elemental de seguridad de las que ya a nadie le importan.-fue pisando fuerte hacia la cocina.- Y lo he visto con mis propios ojos.-añadió de mal talante mientras Andrómaca rodaba los ojos.
Lupin extendió un brazo y le estrechó la mano a Harry.
-¿Cómo estás?-le preguntó, mirándolo a los ojos.
-Bi…bien...
La tropilla de magos seguía mirándolo con avidez.
-Por favor, gente.-habló la pelirroja.-Déjenle algo de espacio.-se colocó frente a Harry y fue empujando a los magos hacia la cocina.-el muchacho se llevó las manos a la cabeza e intentó peinarse.
-Yo... tienen mucha suerte de que los Dursley hayan salido...-farfulló, siguiendo a Andrómaca.
-¿Suerte? ¡Ja!-se mofó Tonks.- He sido yo quien los ha quitado de en medio. Les he enviado una carta por correo muggle diciéndoles que habían sido preseleccionados para el Concurso de Jardines Suburbanos Mejor Cuidados de Inglaterra. Ahora van hacia la ceremonia de entrega de premios...o eso creen ellos.
Harry sonrió, tal vez imaginándose las reacciones de sus parientes.
-Bueno, nos vamos, ¿no?-preguntó, saliendo de su ensoñación.- ¿Ya?
-Sí, enseguida.-asintió Lupin.-Sólo estamos esperando a que nos den luz verde.
-¿Adónde vamos? ¿A La Madriguera?-inquirió, esperanzado.
-No, no vamos allí.-contestó Andrómaca, sentándose en la mesada tamborileando la varita entre sus dedos.-Eso sería demasiado arriesgado. Hemos montado el cuartel general en un lugar indetectable. Nos ha costado bastante tiempo…
En ese instante Ojoloco Moody estaba sentado a la mesa de la cocina, bebiendo de una petaca; su ojo mágico giraba en todas direcciones, deteniéndose en cada uno de los electrodomésticos de los Dursley.
-Éste es Alastor Moody, Harry.-presentó Lupin, señalando a Moody.
-Sí, ya lo sabía.-asintió el chico.
-Y ésta es Nymphadora...
-No me llames Nymphadora, Remus.-protestó la Metamorfamaga, estremeciéndose.-Me llamo Tonks.
-Nymphadora Tonks, que prefiere que la llamen por su apellido.-terminó Lupin.
-Tú también lo preferirías si la necia de tu madre te hubiera puesto Nymphadora.-farfulló Tonks.
-Ella es Andrómaca Weasley.-la pelirroja le guiñó un ojo y le regaló una sonrisita a Harry.-Y, sí; es la hermana de Ron.-añadió Remus.-Éste es Kingsley Shacklebolt.-señaló al mago alto y negro, que inclinó la cabeza.- Elphias Doge.-el mago de la voz jadeante asintió.- Dedalus Diggle...
-Ya nos conocemos.-gritó el excitable Diggle, quitándose el sombrero de copa de color violeta.
-Emmeline Vance.-una bruja de porte majestuoso, que llevaba un chal verde esmeralda, inclinó la cabeza.-Sturgis Podmore.-un mago con la mandíbula cuadrada y cabello grueso de color paja le guiñó un ojo.-Y Hestia Jones.-una bruja de mejillas sonrosadas y cabello negro los saludó con una mano desde el rincón de la tostadora. -Una sorprendente cantidad de personas se ofrecieron voluntarias para venir a buscarte.-explicó Lupin.
-Sí...bueno, cuantos más, mejor.-agregó Moody en tono misterioso.- Somos tu guardia, Potter.
-Sólo estamos esperando que nos den la señal de que podemos marcharnos sin peligro.-dijo Lupin, y miró por la ventana de la cocina.- Nos quedan unos quince minutos.
-Estos muggles son muy limpios, ¿verdad?-comentó Tonks, que observaba a su alrededor examinando la cocina con gran interés.- Mi padre es muggle y es un dejado. Supongo que habrá de todo, como ocurre con los magos.
-Pues... sí.-contestó Harry.-Oiga.-añadió, volviéndose hacia Lupin.- ¿Qué está pasando? No he tenido noticias de nadie. ¿Qué hace Vo...?
Varios magos y brujas hicieron extraños ruidos silbantes; Diggle volvió a quitarse el sombrero. Andrómaca, accidentalmente, le dio una patada a la alacena baja que se encontraba a la altura de sus tobillos.
-¡Silencio!-gruñó Moody.
-¿Qué pasa?-preguntó Harry.
-Aquí no podemos hablar de eso, es demasiado arriesgado.-dijo Moody, dirigiendo su ojo normal hacia él. El mágico seguía clavado en el techo.- ¡Maldita sea!-exclamó con enojo.- Se atasca continuamente desde que lo usó aquel canalla.
Y dicho eso se quitó el ojo, lo cual produjo un desagradable ruido de succión, como el de un desatascador en un fregadero.
-Ojoloco, ya sabes que eso que estás haciendo es asqueroso, ¿verdad?-comentó Tonks con desparpajo.
-¿Me das un vaso de agua, Harry?-pidió Moody.
El azabache fue hacia el lavaplatos, sacó un vaso limpio y lo llenó de agua en el fregadero, sin dejar de sentirse atentamente observado por el grupo de magos. Sus insistentes miradas empezaban a fastidiarlo.
-Salud.-dijo Moody cuando tuvo el vaso. Metió el ojo mágico en el agua y lo empujó varias veces con un dedo; el ojo cabeceó mirando a los presentes uno por uno.-Necesito una visibilidad de trescientos sesenta grados para el viaje de regreso.
-¿Cómo vamos a ir... a donde sea que vayamos?-quiso saber Harry.
-En las escobas.-contestó Lupin.- Es la única forma. Eres demasiado joven para aparecerte, deben de estar vigilando la Red Flu y no vamos a jugárnosla montando un traslador no autorizado.
-Remus dice que vuelan muy bien.-comentó Andrómaca, con cierto fulgor en sus ojos.
-Vuelan de maravilla.-afirmó Lupin, que estaba mirando su reloj, para luego dirigirle a la pelirroja una cálida sonrisa.- Bueno, será mejor que subas a hacer el equipaje. Tenemos que estar preparados cuando llegue la señal.
-Voy a ayudarlo.-se ofreció Tonks alegremente.
-Yo también.-añadió Andrómaca, bajándose de la mesada.
Ambas brujas siguieron al azabache hasta el vestíbulo y subieron con él la escalera, mirando alrededor con gran curiosidad e interés.
-Qué sitio tan raro.-comentó Tonks.-Está demasiado limpio, no sé si me entienden. Es poco natural.-Hestia se desvió junto a Harry mientras que las otras que ella ingresaba a la habitación de la pelirroja.- Ah, esto está mejor.-añadió cuando vieron una pila de libros desparramada por el suelo, ropa sucia, el armario a medio abrir y abarrotado de mugre.
-¿Te sorprendimos, Harry?-preguntó Andy, pasando su dedo por encima del escritorio. El muchacho se apresuró a levantar la ropa y a ocultar un repentino sonrojo.
-¡Mira esa jaula!-exclamó Tonks. En efecto, la jaula de la lechuza de Harry era básicamente de desechos más que de metal.
-¿Enserio eres la hermana de Ron?-preguntó Harry, abriendo el baúl.
-Lo soy.-asintió Andrómaca, inspeccionando una foto en movimiento del matrimonio Potter. La pelirroja sonrió; a pesar de que era una niña, alcanzó a conocerlos.-Soy la mayor de los Weasley, hermana melliza de Bill.-Harry sonrió un poco más y con ayuda de Andy, logró guardar los libros.
Tonks se detuvo frente al armario abierto para mirar con ojo crítico la imagen que le devolvía el espejo de la cara interna de la puerta.
-Creo que el color violeta no es el que más me favorece.-comentó con aire pensativo, tirando de un puntiagudo mechón de cabello.- ¿No creen que me da un aire un poco paliducho?
-Es lindo color...-murmuró Harry. Tonks, no conforme con la respuesta, cerró con fuerza los ojos dibujando una expresión crispada, como si intentara recordar algo. Un segundo más tarde, su cabello se había vuelto de un tono rosa chicle.- ¿Cómo lo has hecho?-preguntó el chico, mirándola de hito en hito.
-Soy una Metamorfamaga.-explicó y volvió a mirarse en el espejo, girando la cabeza para verla desde todos los ángulos.- Quiere decir que puedo cambiar mi aspecto a mi antojo.-añadió.- Nací así.-
-¡Es increíble!-exclamó Harry.
-Ni que lo digas; obtuve un sobresaliente en Ocultación y Disfraces en el curso de Auror sin estudiar ni gota. Fue genial.
-¿Eres una Auror?-los ojos verdes del muchacho brillaron de la emoción.
-Sí-respondió Tonks con orgullo.- Andy y Kingsley también lo son.-
-Aunque él tiene un rango superior.-acotó la pelirroja, curvando los labios.-Nosotras recién empezamos.-
-Estuve a punto de suspender Sigilo y Rastreo.-añadió Tonks.- Soy tremendamente patosa; ¿no me has oído romper un plato cuando hemos llegado?-Andrómaca negó varias veces y sonrió.
-¿Se puede aprender a ser Metamorfamaga?-preguntó Harry.
Tonks chasqueó la lengua.
-Seguro que a veces te gustaría ser irreconocible, ¿verdad?-
-¿Te gustaría ocultar la cicatriz de vez en cuando, no?-Andrómaca levantó sus ojos hacia la frente de Harry.
-Bueno, me temo que tendrás que aprender de la forma más dura.-dijo Tonks.- Hay muy pocos Metamorfagos, y no se hacen, sino que nacen. Casi todos los magos han de usar una varita mágica, o pociones, para alterar su aspecto.-soltó un suspiro.-Pero debemos movernos, Harry; se supone que estamos haciendo el equipaje.-añadió.
-Sí, sí.-coincidió él.
-Iremos mucho más rápido si me encargo yo. ¡Bauleo!-exclamó Andrómaca, agitando su varita con un amplio movimiento sobre el suelo. Libros, ropa, telescopio y balanza se levantaron y volaron en tropel hacia el baúl.
-No ha quedado muy ordenado.-observó Tonks al echar un vistazo al enmarañado interior.- Mi madre tiene una habilidad especial para hacer que las cosas se coloquen en orden ellas solas.-intentó hacer que los calcetines se doblasen bien, pero volvieron a quedar como antes.
-¿Y eso?-la pelirroja señaló a la jaula con la cabeza.
-¡Fregotego!-exclamóTonks. La jaula se limpió a profundidad y terminó quedando impecable.- Bueno.-dijo al finalizar.- ¿Lo tienes todo? ¿El caldero? ¿La escoba?-
Harry sacó la suya del interior del armario.
-¡Caramba!-exclamó Tonks.- ¿Tienes una Saeta de Fuego?-abrió mucho los ojos al ver la escoba.-Y yo todavía llevo una Cometa 260.-murmuró con envidia.
-Mejor yo no hablo.-terció Andrómaca, encogiéndose de hombros.-Tenemos que irnos.-añadió, levantando su varita.- ¡Baúl locomotor!
El baúl se elevó unos centímetros sobre el suelo. Sosteniendo la varita Andrómaca hizo que el baúl cruzara volando la habitación y saliera por la puerta por delante de ellos; Tonks llevaba la jaula.
Los tres entraron en la cocina y vieron que Moody ya había vuelto a ponerse el ojo y le había devuelto la luz a Privet Drive. Kingsley y Sturgis estaban examinando el microondas. Lupin estaba sellando una carta dirigida a los Dursley.
-Excelente.-dijo Remus, levantando la cabeza al verlos entrar.-Creo que nos queda un minuto. Tendríamos que salir al jardín para estar preparados. He dejado una carta a sus tíos diciéndoles que no se preocupen...
-No se preocuparán.-aseguró Harry.
-...que estás a salvo...
-Eso sólo los deprimirá.-
-...y que los verán el verano que viene.
-¿Es inevitable?-
Lupin sonrió, pero no contestó.
-Ven aquí, Harry.-dijo Moody con brusquedad, haciéndole señas con la varita para que se acercara.-Tengo que desilusionarte.
-¿Que tiene que hacer qué?-preguntó Harry nervioso.
-Un encantamiento desilusionador.-explicó Moody mientras levantaba su varita.- Lupin dice que tienes una capa invisible, pero no te serviría mientras volamos; esto te disfrazará mejor. Allá vamos...-le dio unos fuertes golpes en las coronilla; a continuación, notó que unos fríos hilos recorrían su cuerpos desde el punto donde les había golpeado la varita.
-Muy bien, Ojoloco.-celebró Tonks con admiración, contemplando la cintura de Harry.
Él bajó la cabeza y se miró el cuerpo, o, mejor dicho, lo que había sido su cuerpo, pues ya no se parecía en nada a lo que era antes. No se había vuelto invisible, sino que había adoptado el color y la textura exactos de la cocina que tenía detrás.
-Vámonos.-urgió Moody, y abrió la puerta trasera con la varita para que todos salieran al jardín perfectamente cuidado.- Una noche despejada.-gruñó, recorriendo el cielo con su ojo mágico.-Habría preferido que estuviera un poco nublado.-se volvió hacia los Harry.- ¡Bueno, tú!- gritó.-Vamos a volar en formación cerrada. Tonks irá delante, así que no te separes de su cola. Andrómaca irá a tu lado. Lupin los cubrirá desde abajo. Yo iré detrás. Los demás nos rodearán. No hemos de romper filas bajo ningún concepto, ¿entendido? Si alguno de nosotros muere...
-¿Puede pasar?-preguntó Harry con aprensión, pero Moody no le hizo caso.
-...los otros que sigan volando, sin parar y sin romper filas. Si nos liquidan a todos nosotros y tú sobrevives, la retaguardia está en estado de alerta para entrar en acción; sigue volando hacia el este y ellos se reunirán contigo.
-No seas tan jovial, Ojoloco, o el muchacho creerá que no estamos tomándonos esto en serio.-intervino Andy mientras ataba el baúl y la jaula a un arnés que colgaba de su escoba.
-Sólo le explico el plan al muchacho.-gruñó Moody.-Nuestra misión consiste en entregarlo sano y salvo en el cuartel general, y si morimos en el intento...
-No va a morir nadie.-terció Kingsley con su voz grave y tranquilizadora.
-¡Monten en las escobas, ésa es la primera señal!-exclamó Lupin, de repente, señalando el cielo.
Por encima de ellos, a lo lejos, una lluvia de brillantes chispas rojas había estallado entre las estrellas. Harry pasó la pierna derecha por encima de escoba, sujetando el mango con fuerza.
-¡Segunda señal, vámonos!-gritó Lupin cuando de nuevo estallaron chispas, esta vez verdes, por encima de sus cabezas.
Como si estuvieran esperándolo desde hacía semanas, le dieron una patada al suelo y despegaron.
-¡Todo a la izquierda, todo a la izquierda, hay un muggle mirando hacia arriba!-indicó a los gritos Moody desde atrás. Tonks viró con brusquedad, Andrómaca la siguió y Harry fue tras la pelirroja.- ¡Necesitamos más altitud! ¡Asciendan cuatrocientos metros más!
El frío le heló las mejillas a Andrómaca, pero bajó la cabeza para cortar el viento.
-¡Virando a la izquierda!-gritó Ojoloco.- ¡Pueblo al frente!-giraron hacia la izquierda para evitar pasar por encima de la telaraña de luces que tenían a sus pies.- ¡Viren al sudeste y sigan subiendo; más allá hay unas nubes bajas en las que podemos perdernos!-
-¡No nos hagas pasar entre nubes!-repuso Tonks enojada.- ¡Vamos a quedar empapados, Ojoloco!
De vez en cuando rectificaban la trayectoria según las indicaciones de Ojoloco. La guardia de magos los rodeaba continuamente como aves de presa gigantes.
-¡Viren al sudoeste!-gritó Moody.- ¡Tenemos que evitar la autopista!-la guardia se turnaba para pasar por encima de Harry y vigilar.- ¡Deberíamos volver un instante sobre nuestros pasos, sólo para asegurarnos de que no nos siguen!-gritó Moody.
-¿Te has vuelto loco, Ojoloco?-gritó Andrómaca desde detrás.- ¡Estamos todos helados hasta el palo de la escoba! ¡Si seguimos desviándonos de nuestro camino no llegaremos ni la semana que viene! ¡Además, ya falta poco!
-¡Ha llegado el momento de iniciar el descenso!-anunció la voz de Lupin.- ¡Tonks, Andy, Harry, síganme!
El azabache siguió a ambas brujas en una caída en picado. Se dirigían hacia el grupo de luces más grande que había visto hasta entonces, un enorme y extenso entramado de líneas relucientes con trozos negros intercalados. Siguieron bajando hasta que empezaron a distinguir faros y farolas, chimeneas y antenas de televisión.
-¡Allá vamos!-gritó Tonks, y unos segundos más tarde había aterrizado. Harry tocó tierra justo detrás de ella; segundos después la pelirroja descendió grácilmente.
-¿Dónde estamos?-preguntó Harry.
-Espera un minuto.-respondió Remus.
Moody hurgaba en su capa con las nudosas manos entumecidas por el frío.
-Ya lo tengo.-masculló; a continuación, levantó algo que parecía un encendedor de plata y lo accionó. La farola más cercana hizo pum y se apagó. Volvió a accionar el artilugio, y se apagó la siguiente; siguió accionándolo hasta que todas las farolas de la plaza se hubieron apagado y la única luz que quedó fue la que procedía de unas ventanas con las cortinas echadas y la de la luna en cuarto creciente.-Me lo prestó Dumbledore.-dijo, guardándose el apagador en el bolsillo.- Por si algún muggle asoma la cabeza por la ventana, ¿saben? Y ahora en marcha, deprisa.
Tomó a Harry por un brazo y lo guio por la parcela cubierta de hierba; cruzaron la calle y subieron a la acera. Lupin y Andy los siguieron; transportaban el baúl e iban flanqueados por el resto de la guardia, que llevaba las varitas en la mano.
De una de las ventanas del piso de arriba de la casa más cercana, salía música amortiguada. Un intenso olor a basura podrida se expandía desde el montón de bolsas de desperdicios que había al otro lado de una verja destrozada.
-Es aquí.-murmuró Moody; le puso a Harry un trozo de pergamino en la desilusionada mano y acercó el extremo iluminado de su varita para que pudiera ver el texto.- Léelo rápido y memorízalo.
El azabache bajó la vista hacia el pergamino.
El cuartel general de la Orden del Fénix está ubicado en el número 12 de Grimmauld Place, en Londres.