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50 Sombras de oscuridad — capítulo 5
- Sí quiero
- susurro lentamente a la vez que asiento, Harry me pone el anillo y nos damos un suave y casto beso. Todo el mundo a nuestro alrededor empieza a aplaudir, se oyen varios silbidos de fondo de los amigos de Harry. Lentamente nos separamos
- Te amo, hoy y siempre - le susurro antes de volver a darle un beso.
No separamos lentamente, la gente a nuestro alrededor seguía aplaudiendo, era como un sueño, jamás me hubiera esperado que Harry me pidiera matrimonio.
Lentamente la gente se iba acercando a abrazarnos, mi padre iba a darme un abrazo pero antes si quiera de que terminara de abrir los brazos yo me había girado para abrazar a Elena, cuando volví a darme la vuelta su cara y la de mi madre no tenían precio.
- No me lo puedo creer, mi hermanita se va a casar - exclamó Teddy entusiasmado mientras me cogía en brazos y empezaba a dar vueltas conmigo. Empecé a reírme y le di un fuerte y sonoro beso en la sien - Te me has adelantado enana - se burla mientras me deja en el suelo, los dos empezamos a reírnos sin parar. Ni yo misma me creo lo mucho que lo quiero, nos leemos en el pensamiento, no parece que sea mi hermano, es como mi mellizo, si algo le pasa yo lo siento, hay algo dentro de mí que está en continua comunicación con él. - Styles eres mi mejor amigo, pero si le haces daño a mi hermana, te mataré - amenazó a Harry, todo el mundo empezó a reírse excepto, Harry, yo, Denisse y mis padres, no era una broma. Teddy haría lo que fuera por mí, y yo también por él.
El resto de la familia y los invitados nos dieron la enhorabuena. A pesar del problema con mis padres todo iba sobre ruedas, estaba tan feliz, aunque podía notar que mis progenitores no compartían mi alegría.
-
Si no quitáis esa cara la gente pensará que no os alegráis por mí ¿Y nadie quiere eso verdad? - todos estábamos de pie y yo me puse entre ellos, con la mejor de mis sonrisas.
-
Eres demasiado joven para casarte - murmuro mi padre entre dientes.
-
Tengo dieciocho años, soy adulta, estoy más que enamorada de mi prometido, no entiendo por qué no iba a poder casar. Puede que tú le tuvieras terror al compromiso, pero yo no soy igual que tú. Creo que es más que evidente - mi madre me apretó la mano para que no continuase. Y tenía razón, hoy es mi día y no tengo intenciones de amargármelo por su culpa, ni mucho menos - Ahora si me disculpáis para mí ya acabo la fiesta - anuncie mientras daba un paso adelante para irme con Harry, pero antes de que me diera cuenta mi padre me agarró del brazo y me obligo a girarme.
-
Quedaos hasta que se vayan todos los invitados, ya queda poco, tu madre y yo tenemos algo muy importante que anunciaros - asentí extrañada y seguí mi camino, aunque pude percatarme que mi madre había empezado a discutir con papa. ¿Qué serás eso tan importante que tenían que anunciar esa par?
-
¿Todo bien mi amor? - me pregunto Harry cuando hube llegado a lado, hice un esfuerzo por recuperar mi sonrisa y asentí, sin embargo no pude evitar mirar a mis padres de reojo de ver en cuando. Hasta que John me saco de mi ensimismamiento.
-
¿Podríamos hablar un momento en privado? - Cogí otra copa de champagne y nos alejamos levemente de la multitud - ¿Has tomado alguna pastilla? -
-
No, he conseguido tranquilizarme por mi misma - pude notar como mi respuesta le satisfajo - ¿Sabes lo que ese par tiene que decirme? Me han dicho que era muy importante y por eso no me he ido. Y si realmente es tan importante como dicen antes te habrán preguntado si me encuentro en condiciones para recibir una importantísima noticia , que seguro que no me va a gustar. Así que hablar, ya - le exigí.
-
Ten un poco de paciencia, la mayoría de los invitados ya se están yendo y pronto te van a dar la noticia. Por favor estate tranquila - me pidió, de acuerdo, esa era la confirmación que necesitaba, la noticia me caería muy mal, estaba segura. Me di la vuelta y entre en la casa, cuando estuve a punto de entrar en el baño, pude distinguir la voz de mis padres discutiendo.
-
Christian deberíamos esperar antes de decirle nada a Grace, sabes que a ella no le va a gustar, hoy se ha comprometido y esto la pondrá furiosa - le pidió mi madre a punto de llorar. ¿De qué demonios estaban hablando?.
-
Mira Anastasia tu hija ya no es una niña, tu misma lo acabas de decir esta noche se ha comprometido así que tendrá que aceptar que tendrá un nuevo hermanito en unos meses. Así que deja de llorar que no es bueno para él bebe - me falta el aire dios mío, yo me acabo de comprometer y mi madre está embarazada. Por dios que aberración es esa, yo tengo casi diecinueve años y mi hermano casi veintidós. Cuando conseguí salir del shock, me encontré de frente con mi madre que acaba de abrir la puerta, se estaba limpiando las lágrimas con una servilleta. A pesar de que ambas llevábamos tacones yo era un par de centímetros más alta con ella, así que tenía que mirar un poco hacia abajo para mirarla a los ojos . Mi mirada expresaba el suficiente asco como para que se dieran cuenta de que los había odio hablar, ni siquiera le di tiempo suficiente para decir mi nombre cuando salí casi corriendo de la casa. Ella salió tras de mí, podía oírla llorar a mis espaldas. Llegue a la entrada de la propiedad y cogí las llaves del coche de Harry.
-
Señorita espere nosotros le sacamos el coche - dijo el aparca pero yo ya me estaba subiendo en el coche. Salí del aparcamiento justo a tiempo para ver como mi madre caía al suelo de rodillas gritando mi nombre, no me importa, pise el acelerador como si me fuera la vida en ello. A los pocos minutos estaba en la interestatal, no sabía hacia donde iba, pero me daba igual, lo único que quería era escapar, olvidarme de todos y de todo.
Mire un par de veces por el espejo retrovisor, me estaba siguiendo un Camaro del 69, no hacía falta ser ingeniero para darse cuenta de que era el coche de mi hermano. Sin duda el que conducía era Taylor, pude distinguir otras dos sombras en el coche.
Cerca de la frontera con Canadá había un puente preciosos, allí me llevo Harry en nuestra primera cita, y me di cuenta que estaba yendo hacia allí, e ir a 200Km/h hacia que el transcurso fuera más rápido. En cuarenta minutos llegaría, mi móvil no dejaba de sonar en la cartera, pero me deba igual.
Antes si quiera de darme cuanta me estaba metiendo en la playa con el coche, me di cuenta cuando vi el océano a veinte metros de distancia, mierda, Harry me mataría, me costaría un infierno sacarlo de la arena sin una grúa. Frene bruscamente y salí del coche y empecé a correr hacia el agua. Cuando estaba a menos de dos metros de distancia dos grandes brazo me agarraron con fuerza y me impidieron moverme, sabía que era Harry. Me siento tan culpable, debió asustarse mucho me vio salir a así y tan gran velocidad.
-
Perdóname, por favor perdóname - le suplique mientras dejaba caer mi cabeza hacia atrás sobre su pecho - Sé que he actuado mal y que te e asustado pero no era mi intención te lo juro, perdóname - volví a suplicarle.
-
No, no te perdono - se negó mientras me separaba de él, me gire para mirarle, estaba muy enfadado, piensa Grace, piensa. Di un paso hacia él, levantó los brazos y dio varios pasos atrás para que no me acercara y empezó a caminar en sentido contrario a los coches y a mí. Las lágrimas inundaron mis mejillas con más ahínco.
-
Harry - lo llamé con la voz entrecortada - Harry por favor - rogué mientras daba dos pasas hacia donde él estaba yendo. Se giró y dio varios pasos hacia mí.
-
¿Qué? - me preguntó furioso, él también estaba llorando.
-
Por favor escúchame, cuando sepas lo que ha pasado lo ente…
-
Es que no quiero escucharte ¿Es que no lo entiendes? Ya estoy harto de escucharte, estoy harto de tus arranques, de tus berrinches, de tu maldito trabajo, de que solo pienses en ti. Se supone que estamos los dos en esto, pero nunca cuentas conmigo para nada, siempre quieres hacerlo todo tu sola, como lo de mudarte de casa de tus padres, no me dijiste nada, como si fuera a estropearte los planes, como si yo no estuviera de tu lado, no confías en mí, no me amas como yo a ti - articulo, no me esperaba tantos reproches.
-
Cómo puedes decir eso, sabes que eres lo más importante para mí, te amo más que a mi vida y lo sabes muy bien. Además están siento injusto - al decir lo último su semblante se tornó aún más serio si es que eso era posible.
-
Saben tu hermano o tu padrino a lo que te dedicas, no verdad - Teddy y Jason se acercaron más a nosotros ya que habían escuchado a Harry.
-
Harry por favor - le suplique que no siguiera. Mi hermano y mi padrino nos miraban cada ver más confundidos.
-
¿De qué mierda estás hablando Styles? - le preguntó mi hermano encolerizado. Le suplique a Harry con la mirada que se callara, pero me ignoro.
-
Tu querida hermana pequeña
-
cerré los ojos con fuerza - trabaja desde hace un año en un club de striptease - Abrí los ojos. Ted abrió tanto la boca que en cualquier momento parecía que le llegaría al suelo. ÉL y Jason me miraban con profunda decepción. Teddy se acercó a mí en tan solo dos zancadas y me agarró con fuerza del brazo.
-
¿Eres stripper? - el asco y la decepción en su voz y su mirada eran más que notorios.
-
No Theodore no soy ninguna stripper, yo solo bailo, nunca me he quitado nada - me defendí.
-
Bailas en lencería para todos los borrachos que van a ese maldito club, tampoco es que haya mucha diferencia. Hace seis meses fuimos a ese club con nuestros padres y unos clientes, ella junto con otras dos rubias estaban bailando para nosotros, ese día la descubrí, porque tu hermana tiene un lunar en el muslo derecho - al oír eso, Teddy me soltó como si mi tacto le quemase, vi como una lágrima resbalaba por sus mejillas.
-
Basta - grité harta - Basta ya los tres, dejad de mirarme como si hubieses matado a alguien. Soy bailarina en un club de striptease ¿Y qué? No he hecho nada de lo que deba sentirme avergonzada. Ninguno de vosotros tiene derecho a juzgarme. Theodore tu siempre has sido el preferido de toda la familia, sobretodo de mama y papa y lo sabes, más de una vez dormiste conmigo intentado consolar mi llanto, tu siempre has tenido su apoyo, lo has tenido todo, yo no, Jason tú también has sido un gran testigo del gran infierno que ha sido mi vida. Y tu Harry, siempre has tenido a tus padres que te consienten a tu hermana que te adora, tu tampoco tienes derecho a juzgarme, sé que me he equivocado mucho y que he sido muy injusta contigo y lo siento, pero te amo más que a nada en este mundo y si algún día me dejas, contigo se iría mi única razón para seguir respirando - declare. Harry se acercó a mí y cogió mi mano.
-
Te perdono, pero esta es la última vez, solo quería que te dieras cuenta de que te estas equivocando y que tú también eres lo más importante para mí - asentí y me arroje en sus brazos que estaban abiertos esperándome.
-
¿Por qué saliste así de la fiesta? - me preguntó Ted cuando hubo recuperado la voz. Me separé de Harry y di un paso hacia Jason que estaba detrás de Teddy.
-
Vamos díselo - lo rete - Vamos, dale la buena nueva - lo provoque de nuevo, Jason me miraba fijamente a los ojos sin decir ni una sola palabra - Que se lo digas maldita sea - le ordene.
-
La señora Ana está…
-
La hija de puta que tenemos por madre, está preñada, vas a tener un hermano pequeño - lo interrumpí, Jason me remprendió con la mirada cuando llame a mi madre así, pero me dio igual, sin embargo a mi hermano parecía que le habían dado una patada en sus partes más intimas
-
Pero tampoco es tan malo, quiero decir vamos a tener un hermano, además papa y mama no son tan malos - dijo Teddy.
-
Tal vez tu tengas buenos recuerdos con ellos, pero yo no, ni uno solo, y me hierbe la sangre de pensar que a ese niño que viene en camino le van a dar todo el amor, las atenciones que a mí nunca me dieron, no odio a esa criatura, sino a ellos ¿Y me pregunto por qué a mí no me quisieron como a ti o como están queriendo a ese bebe? - jamás creí poder decir eso fuera de las cuatro paredes del despacho de John, a él era al único que le dije todas esas cosas. Mi hermano me miraba deseando se lo tragase la tierra y por sus mejillas no dejaban de correr millones de lágrimas.
Pase de largo hasta llegar al coche de Harry, me subí, con una brutalidad poco apropiada le di la vuelta al deportivo y lo lleve hasta la calle. Salí del coche y me apoye en él, lentamente los tres fueron viniendo hacia nosotros, saque las llaves del apartamento del bolso.
-
Dáselas a uno de los amigos de Harry para que puedan entrar en casa - le pedí a Teddy mientras le daba las llaves.
-
¿No volvéis a Seattle? - preguntó, yo negué.
-
Os quiero a los dos - les dije mientras les daba un abrazo, después me subí al coche, estaba vez en el lado del copiloto. Un par de minutos Harry también entró.
-
¿Ya no quieres conducir? - me preguntó intentando cambiar de tema.
-
No, solo quiero que me saques de aquí - dije mientras me quitaba los pendientes, acto seguido apoye la cabeza en la ventana.
-
¿No prefieres que esta noche volvamos a Seattle y ya mañana viajamos a donde quieras? - me preguntó con la esperanza de que acepara. Al ver que me quedaba en silencio dio por sentado que no quería volver - De acuerdo - murmuro para si - Supongo que quieres que vayamos a Vancouver - tampoco dije nada esta vez. Harry sabía que adoraba esa ciudad, perdí mi virginidad allí con él hace un año y medio, sus padres tuvieron que ir durante una semana y nos llevaron con ellos, pero a la mitad de la semana tuvieron que ir a Ontario y nosotros nos quedamos solos, por primera vez completamente solos. Desde entonces los dos le tenemos especial cariño a esa ciudad. Sabía que no llegaríamos hasta mañana pasado el mediodía, aunque condujese yo. Nosotros por el momento debíamos llegar a Ciudad Langley, de ahí hasta Vancouver había otras ocho horas. Antes si quiera de darme cuenta me quede dormida.
Narra Harry:
Hacia una hora que Grace se quedó dormida estábamos a punto de llegar a frontera con Canadá, aunque esta vez tome un "atajo" por donde no solía haber policía y podía pisar el acelerador. Gracias a mi maravilloso Ferrari nos ahorramos dos horas y media de viaje, ni si quiera cuando llegamos a la frontera se dio cuenta, estaba profundamente dormida.
Le entregue nuestros pasaportes al policía, estuvo a punto de despertarla, pero al final desistió al ver lo plácidamente que dormía. Si tenía suerte en tres horas y media llegaríamos a Surrey. Salimos de casa de los señores Grey a las nueve y media y ahora eran las doce.
Me arrepiento muchísimo de haberles dicho a Ted y a Taylor que Grace era bailarina en ese maldito club, espero que me perdone. Y no hemos podido disfrutar de nuestra noche, estamos prometidos, dios estamos prometidos, no hay nada que me haga más feliz que saber que dentro de poco será mi esposa y ya nada ni nadie podrá separarnos nunca, sé que somos muy jóvenes, sobre todo ella, pero yo la amo tanto y sé que ella a mí, así que no veo porque esperar para comenzar nuestra vida juntos. Mi madre y mi hermana la adoraban y mi padre la quería más que a mí, así que tenía el apoyo de mi familia, aunque me entristece mucho que la suya le ponga las cosas tan difíciles.
Pasaron cinco horas más, se me cerraban los ojos, sin darme cuenta ya nos habíamos pasado Surrey, estábamos en Burnaby, hasta Vancouver nos quedaban unos cincuenta minutos, así pare en un gasolinera, me lavé la cara con agua fría y compre dos cafés, así me despejaría un poquito. Cuando volví al coche Grace seguía dormida o al menos eso parecía, como pude la tumbe en el asiento de atrás para que estuviera un poco más cómoda y como estaba a punto de amanecer no quería que el sol le diera directamente en la cara. La tape con mi chaqueta ya que en el coche hacia un poco de fresco por el aire acondicionado, que me ayudaba a mantenerme despejado.
Me encanta verla dormir, parecía tan vulnerable y frágil, muchas veces tenía la costumbre de tumbarse encima de mí y poner la cabeza entre mi cuello y hombro, dice que inhalar mi olor le ayudaba a dormir, a mí me pasaba lo mismo, había veces que tenía pesadillas y solo podía dormir sobre su estómago, me reconfortaba tanto sentir su calor, siempre estábamos pegados como chicles.
Poco a poco se fue removiendo en el asiento, se estaba despertando, apartó la chaqueta y se incorporó, al principio vi que estaba un poco desconcertada, tal vez por el cambio de asiento.
-¿Dónde estamos? - me pregunto mientras se frotaba los ojos.
-
En Canadá, en una media hora llegaremos a Vancouver - me miro extrañada y pude distinguir un atisbo de enfado en su miraba.
-
¿Llevas conduciendo toda la noche? Harry podrías haberte quedado dormido y habernos matado -
-
Oh vamos crees que te pondría en peligro, si no hubiese podido continuar hace mucho que hubiese parado, así que si quieres echa otra cabezadita que ya nos queda poco - se colocó un poco el vestido y el pelo y me regalo su mejor sonrisa.
Narra Grace:
Cuando llegamos al hotel, me baje con mucho cuidado del coche, la cabeza me iba a estallar gracias al maldito aire acondicionado, además reconozco que me pase un poco de la raya con tantas copas de champagne y el coche de Harry no es que fuera muy cómodo a la hora de dormir en él. La verdad es que no quiero ni imaginarme a la velocidad a la que vinimos para llegar tan pronto, tampoco es que Seattle estuviera tan lejos, aunque tampoco estaba cerca.
Nada más salir del deportivo me puse la chaqueta de Harry, el cambio de temperatura era bastante notorio, me pasó un brazo por los hombros y entramos dentro, en la recepción estaba la misma adorable ancianita que estaba la primera vez que vinimos, nos recibió con una agradable sonrisa.
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Buenos días queríamos reservar la suite imperial del ático a nombre de Harry Styles y Elizabeth Grey - sacó la tarjeta de crédito y su carnet de identidad para evitar cualquier duda sobre su identidad, la señora me dio dos tarjetas/llaves.
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Esperamos que su estancia en el hotel sea lo más placentera posible, sobre cualquier duda o petición llaman al cero uno y se comunicaran con recepción, al lado del teléfono hay una lista con los números del restaurant y cualquier otra cosa que puedan necesitar. Es un placer volver a contar con su presencia -
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Creo que todavía se acuerda de nosotros - susurre mientras íbamos hacia el ascensor. Harry se empezó a reírse.
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Tampoco fue para tanto - se defendió.
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Pusiste tanto gel para hacer espuma que el desagüe del yacusi se atascó e inundaste el baño y la habitación -
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En mi defensa diré que pague los daños y el doble, por eso esta tan contenta de la vida, de segura espera que estropee otra cosa y dejarme aquí otra fortuna - lo mire muy seria.
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Ni se te ocurra montar otro numerito, no quiero que nos prohíban la entrada al hotel -
-
Entonces buscaríamos otro
-
me susurro antes de darme un tierno y corto beso, salimos del ascensor y vamos hasta el final del pasillo.
-
Si nos prohíben la entrada a este hotel despídete del sexo durante el próximo año - amenazó mientras abro la puerta y entro en la suite.
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No creo que puedas abstenerte durante un año, si apenas aguantas tres días - me dijo con autosuficiencia.
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Creo que no me has entendido bien mi amor, he dicho tú vas a tener que abstenerte, no yo - su cara era todo un poema, sabía que jamás le engañaría, pero también era completamente consciente de que era más que capaz de dejar sin sexo el tiempo suficiente como para volverlo loco de la desesperación.
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De acuerdo prometo portarme bien, pero solo por esta vez y porque te amo - prometió. Abruptamente sentí como me cogía en brazos y me llevaba a la habitación, me tumbo con mucha delicadeza, como si en cualquier momento fuera a romperme como una figurita de porcelana, empezó a darme besos en toda la cara y lentamente fue bajando hasta el cuello, sabía que era mi punto débil, pero era muy temprano para sexo, así que con la mayor delicadeza que pude lo empuje de encima de mí y cayó a mi lado, estaba sorprendido por mi actitud.
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Apóyate en el cabecero - le ordene, él se incorporó lentamente y se apoyó en él. Con cuidado de no rasgar mi caro vestido me senté a horcajadas sobre él, lentamente fui desabrochando uno a uno de los botones de su camisa mientas nos besábamos lentamente, lo atraje hacia y termine que quitarle la camisa, le desabroche los pantalones y le baje la cremallera y me quite de encima suya y baje de la cama.
Me baje la cremallera del vestido y lo deje caer, después lo cogí del suelo y lo puse sobre la silla. Me volví a acercar a él y le quite los zapatos y los calcetines y los deje bajo la silla.
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Los pantalones vas a tener que quitártelos tú - Le digo mientras deshago mi peinado y me quito el collar y los anillos y los dejo en la mesilla de noche, mientras Harry se levanta lentamente de la cama y se quita los pantalones y los deja sobre mi vestido junto con su camisa - Es hora de dormir la mona - le anuncio mientras voy hacia la ventana para bajar la persiana y correr las cortinas.
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¿Estás te broma? - Pregunta incrédulo - No puedes dejarme así - se sentó delante de mí y puso ambas manos sobre mis caderas.
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Lo siento mucho mi vida pero ahora mismo lo único que vas a hacer será dormir, has conducido toda la noche para llegar aquí, así que ahora te toca descansar - era muy graciosos verle haciendo pucheros.
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No seas cruel conmigo sabes que te amo, y te necesito, ahora - me dice mientras me atrae más hacia él.
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No estoy siendo cruel, te prometo que la espera baldra la pena, ahora en serio tienes que dormir, no te sientan bien las ojeras - le doy un beso en la nariz y me alejo de él, entro en el baño y me quito el liguero y las medias, de haberlo hecho en la habitación sería una provocación muy grande para Harry. Cuando salí estaba profundamente dormido, mire el reloj de mi muñeca, eran las siete y media, así que me tumbe a su lado en la camada, era tan cómoda como la recordaba, y poco después yo también me quede profundamente dormida.