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3º Generación: Primer año. — capítulo 2
Capítulo 1
El destino de cada uno
Albus y Rose se miraron algo incómodos por la presencia de aquel Malfoy en el compartimento. Desde que tenían uso de razón, han escuchado más de mil veces la historia de sus padres, a los que se les llaman los Héroes de Hogwarts. Rose siempre le fascinaba escuchar esa historia antes de ir a dormir, sobre todo el momento en que su madre le narraba cómo poco a poco, en medio de la guerra, se pudo enamorar de aquel pelirrojo que tanto le hacía la vida imposible; aunque claro está que cuando venía su padre a narrar la historia, nuevamente, añadía su odio a los Malfoy, aquella familia que apoyaba a Lord Voldemort y que después abandonaron a su Señor cuando éste comenzó a perder poder. En pocas palabras, Rose veía a los Malfoy como cobardes por culpa de esos pequeños argumentos de su padre Weasley. Albus en cambio, sabía que los Malfoy tuvieron su papel importante en la guerra, pero les veía de diferente manera que el resto, algo que hizo enemistarse desde los cinco años con su hermano mayor James. ''-Pequeño Al, todos reciben su merecido tarde o temprano. No tengas compasión por esa familia-'', le repetía una y otra vez James, cuando surgía el tema, y también antes de subir al tren aquella misma mañana. Aunque la mayoría odiasen a los Malfoy, Albus tenía compasión por ellos.
Esto… ¿Estáis nerviosos por esta noche? - preguntó Stefan, rompiendo el silencio que había desde que partieron de Londres - He oído que el Sombrero puede indagar en tu mente, incluso en tu corazón… ¿es cierto lo que dicen? -
Claro que si - contestó Rose muy segura - El Sombrero se guía por nuestra mente y corazón para determinar nuestra casa, ¿a que si Al? -
Así es, aunque a veces, si se te presenta la oportunidad, puedes determinar tu propia casa, como le pasó a mi padre… según me contó él, por poco es llevado a Slytherin -
Pero decidió ser Gryffindor - añadió Rose, orgullosa por rozar ese nombre en sus labios - ¿Y tú, en donde esperas estar? -
Pues como mi hermana mayor… seguramente Slytherin -
El joven Malfoy ladeó la vista de la ventana y miró a Stefan cuando habló.
Es buena casa - comentó Malfoy a su comentario - Además de que en esa casa aprendes a defenderte por ti mismo - explicó -
Pero pronto acaban devorado por su egoísmo - añadió Rose al comentario -
¿Tienes algún problema con Slytherin, Weasley? - Preguntó, inclinándose poco a poco del asiento -
¿Y tú conmigo, Malfoy? - concluyó -
En ese momento la discusión entre Malfoy y Weasley fue irrumpido por un grupo de chicas que abrieron la puerta del compartimento. Ahí, Stefan reconoció a su hermana mayor que iba acompañada de dos chicas, las cuales a una ya conocía como Elisabeth Nott, hija de Theodore Nott y nieta del mortífago ya derrotado, Nott. La otra chica no llevaba el uniforme de Slytherin como ellas, así que Stefan supuso que era su primer año como el suyo.
Scorpius - nombró Elisabeth con una sonrisa de oreja a oreja - Te estábamos buscando, ¿vienes con nosotras? -
Bueno… - dijo éste, mientras se levantaba del asiento y salía del compartimento, sin antes mirar a Rose y fulminarla con la mirada - ¿Y a qué se debe este placer? -
No queremos que estés con gentuza - recalcó después Yordina, mirando a Albus y a Rose - Stefan, ¿vienes? -
No… estoy bien aquí -
Cómo veas - masculló - ¿Vamos Scorpius? -
Cuando se fueron las chicas con el joven Malfoy, Albus se dirigió a Stefan, el cual volvió a mirar al suelo y sus manos, rasposas y sudosas, pasaba una y otra vez por sus rodillas. Estaba nervioso.
Esa chica… - musitó Albus, esperando a su respuesta -
Mi hermana mayor - asintió -
Perdona que te diga, pero que desagradable es - dice Rose mirando al techo como si nada -
Jajajaja, bueno… estoy acostumbrado a sus faltas de respeto. Pienso lo mismo que tú, tranquila… -
De repente el tren comenzó a disminuir su velocidad y todos los pasajeros notaron un balanceo en los vagones, aunque en el último vagón en donde se encontraban ellos, notaron un fuerte golpe. Al, Rose y Stefan giraron la vista hacia la puerta de su compartimento, y vieron varias sombras corriendo de derecha a izquierda. No sabían lo que estaba pasando, pero el tren se detuvo a cinco minutos de la estación de Hogsmeade.
¡Por favor, alumnos de primer año, abandonen los compartimentos en orden, los carruajes os esperan! -
La voz de aquella chica resonó por todo el tren y los estudiantes nuevos obedecieron como marionetas. Albus fue el primero en levantarse y en agarrar la mano de Rose por si acaso. Stefan iba detrás de ellos.
Que raro, creía que iríamos en barcas… - comentó Rose, recordando las palabras de su madre - ¿Habrá pasado algo? - preguntó mirando a los dos chicos -
No creo… - dice Stefan algo asustado -
Será mejor hacer caso y salir… -
Ordenadamente todos salieron del tren, incluido los demás estudiantes. Albus bajó del tren con cuidado y aterrizó, hincando sus zapatos, en una tierra fértil húmeda. Ayudó a bajar a Rose y a Stefan, y después marcharon con el resto de estudiantes que andaban confusos y asustados. Ahí se encontraba una chica de séptimo año, que lucía una larga cabellera rubia que reconocieron Al y Rose al instante. Era Victoire, y por tanto la voz de antes, era de ella.
¡Estudiantes de primer año, por favor, suban de cinco en cinco en los carruajes de inmediato, y no os entretengáis! -
Victoire agitó la varita y la iluminó para alumbrar un camino empedrado que se introducía en las profundidades de ese bosque en donde estaban. Todos fueron en orden, y vieron a lo lejos que el tren sí que había recibido un golpe. Albus no paraba de mirar hacia atrás en busca de Malfoy, el cual se marchó con esas chicas de Slytherin, y también a James, que no le había visto bajar aún.
Menudo primer día - farfulló uno de primero que andaba a tropezones detrás de ellos, junto a una chica que se aferraba a su túnica por el frío -
Algo habrá pasado… - irrumpió Rose en su conversación - Pero bueno, mientras lleguemos esta noche al castillo… - suspiró -
Pero hemos recibido un golpe… - comentó la chica que estaba al lado de aquel - Íbamos en el segundo vagón y notamos que algo… nos atravesaba -
Nosotros íbamos en el último - dice Rose mientras avanzaba - Y solo notamos el golpe y vimos algo moviéndose fuera… -
Espero que esa cosa… no esté por aquí ahora mismo - comentó Stefan, asustado -
¡Mirad!, los carruajes - exclama Albus cuando los divisa - Somos tres… y vosotros si queréis… así somos cinco en el carruaje -
Me parece bien - saltó la muchacha antes de su compañero - No me gusta este sitio para nada… -
Llegaron a un pequeño claro del bosque en donde poco a poco los prefectos guiaban los carruajes con cuidado. Estaba bañado en un color negro y decorado con cuatro focos, uno en cada esquina. El carruaje no lo llevaba nadie, o a simple vista eso parecía. Stefan era el único de los cinco que veía a una gentil y hermosa criatura agitando sus alas; estaba inquieto.
Stefan, ¿subes? - Preguntó Albus antes de que subiese él -
Esto… si… - contestó, sin apartar la vista de la criatura -
Albus miro la expresión de Stefan antes de subir y miró donde él miraba. En efecto él no veía a esa criatura, y subió al carruaje sin más demora.
* * *
Los murmullos de los estudiantes era lo único que se escuchaba en el vestíbulo de Hogwarts. Tras el percance del tren y la llegada al castillo en los carruajes, varios rumores pasaron de boca en boca de lo ocurrido, pero ninguno afirmaba nada. Cuando los de primer año aguardaban frente la gran puerta de roble del Gran Comedor, el rumor volvió a aparecer entre los nuevos estudiantes.
¿Y si ha sido carroñeros? -
Tonterías - dijo una chica algo ofendida - Ha sido un fallo técnico del tren -
¿Y cómo explicas el golpe del último vagón? - saltó una tercera persona -
Pues… pues… igual ¿los centauros se han revelado? -
¡Imposible!, son pacíficos - bramó otro chico -
Silencio por favor -
Un carraspeo irrumpió a los estudiantes, que callaron al instante al ver a uno de los profesores de Hogwarts. Rose y Albus reconocieron al profesor. Era Neville, Neville Longbottom.
Tras los percances ocurridos en vuestro viaje, espero que vuestra estancia sea grata y cómoda, como es para todos. Ahora, ordenadamente, y por favor… nada de comentar lo ocurrido… pasaremos al Gran Comedor, en donde tendrá lugar la selección. Así que por favor, seguidme -
En fila y en orden siguiendo las indicaciones del profesor, entraron en el Gran Comedor. Albus entró junto a Rose, y Stefan estaba más atrás, cerca de Malfoy. El Gran Comedor estaba a rebosar de estudiantes, y la mayoría seguían con los murmullos hasta que vieron al profesor Longbottom carraspear. Todos guardaron silencio. En la mesa de Gryffindor estaba James, de brazos cruzados y mirando a su hermano y a Rose algo aliviado, ya que desde lo ocurrido en el tren, James les perdió de vista.
¡Bienvenidos todos a Hogwarts!, comenzaremos cuanto antes - dijo una McGonagall alterada -
Todos los estudiantes de primero quedaron en un corro alrededor de un viejo sombrero que tenía una faceta mugrienta. Longbottom volvió a su mesa mientras que la directora extraía de su túnica un pergamino repleto de nombres.
Cuando diga vuestro nombre, subiréis y se os colocará el Sombrero Seleccionador. Por tanto comenzaremos… ¡ Donner, Arys! -
Una chica abandonó el corro y subió para que el sombrero la seleccionase, y fue en un par de segundos cuando el sombrero la recolocó en una de las cuatro casas.
¡Ravenclaw!, y la mesa de éstos se inundó en aplausos para ella.
¡Bones, Amelie! -
¡Hufflepuff!, y los tejones se levantaron de la mesa para recibirla.
¡Deacorde, Stefan! -
Stefan se encaminó hacia el sombrero y le dio una palma en el hombro a Albus. El pequeño miró la figura seria de McGonagall y comenzó a temblar. Se sentó y le colocó el sombrero.
¡Slytherin!,y las serpientes comenzaron a aplaudir, incluyendo su hermana Yordina.
Poco a poco los estudiantes fueron recolocados en sus respectivas casas. Rose acabó en Gryffindor, como era de esperar, y el joven Malfoy en Slytherin; hasta que llegó el turno de él.
¡Potter, Albus! -
El Gran Comedor guardó silencio, y James, Rose y Stefan, se inclinaron de sus mesas para saber cuál sería el veredicto del sombrero. La mayoría sabía que iría a Gryffindor, pero cuando el sombrero exclamó su casa, las serpientes se miraron entre ellos sorprendidos cuando Albus Potter, aquel hijo de quién era, iba camino a la mesa de las serpientes. A Slytherin.
¿Cómo es posible? - Farfulló un Slytherin, golpeando la mesa - ¡Que se vaya de aquí, no debe pertenecer a esta casa! -
¡Silencio! - Gritó McGonagall - El sombrero ha decidido -
Albus paseó la vista por la mesa de los Slytherin, y ninguno le miraba de buenas maneras. Stefan agachaba la mirada, y Malfoy sonreía sorprendido. Cuando miró a la mesa de Gryffindor, vio a Rose sorprendida y a su hermano James meneando la cabeza, negando de lo que estaba ocurriendo en ese momento.
Venga, siéntate - pide Malfoy a Potter -
Albus asintió y se sentó justo a la vera de él.
Mejor que seas de Slytherin, antes de ser un león llorón - le susurra - Y bueno… bienvenido a Slytherin, Albus Potter -
Era un extraño gesto del joven Malfoy cuando extendió su mano para estrecharla al de Potter; tal vez no sea tan parecido a su familia y de lo que cuenta su tío Ronald; ya que era el único, aparte de Stefan, que se alegraba de su presencia en Slytherin.
Gracias… - le dijo Albus a Scorpius - Espero no causaros problemas -
¿Por qué lo dices, Potter? - Preguntó una chica de Slytherin que estaba frente a ellos, mirándolos con interés a la pareja -
Albus alzó la vista al frente y vio quién estaba hablando. Era la chica con la que compartió carruaje hace unos momentos. También había acabado en Slytherin, aunque su primera impresión en el bosque, no era para estar en esa casa; tal vez, pensó Albus, que las apariencias engañaban a simple vista.
No creo que los otros cursos estén contentos en que tenga compañía -
Ignórales - dijo la chica ya extendiendo su mano - Antes no me he presentado en el carruaje; me llamo Loren Silva. -
Loren se volvió a sentar bien y echó la mano a los tentempiés que había en las mesas. La ceremonia de Selección ya había acabado y este año los Ravenclaw habían obtenido más estudiantes que el resto de casas, algo que se iba repitiendo desde hace cuatro años. Cuando la directora McGonagall apartó el pergamino del medio, se puso frente a sus estudiantes, a su familia.
Antes de comenzar con el festín, quiero daros la bienvenida nuevamente y me alegro de que estéis todos sanos y salvos. Lo ocurrido en el tren… está siendo investigado, pero sea lo que sea que hubiese provocado ese percance, os aseguramos que en Hogwarts estaréis seguros… - contó, algo nerviosa como el grupo de profesores que estaban detrás con el mismo rostro de preocupados - Así que, ¡BIENVENIDOS A HOGWARTS! -