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3º Generación: Primer año. — capítulo 3

Capítulo 2

¿Un fallo del Sombrero Seleccionador?

                       - Primer año por favor, seguidme hasta las Mazmorras -

La casa Slytherin fue la primera de las cuatro en abandonar el Gran Comedor. Albus disfrutó del banquete junto a Scorpius y Loren, en cambio con Stefan no, ya que su hermana mayor le tenía casi secuestrado en el banco. A lo largo del banquete, Albus se despreocupó e incluso se olvidó de que era un Slytherin por el ambiente que tenía a su alrededor. Los otros estudiantes de su misma casa dejaron el tema de Potter en su casa, y toda la mesa de Slytherin disfrutó por completo. En cambio en la mesa de Gryffindor, James estaba muy raro que de costumbre; no escuchaba a su prima Rose ni siquiera a sus compañeros de habitación que le hablaban. Él tenía la mente en la mesa de Slytherin, intentando comprender la elección del Sombrero Seleccionador respecto a su hermano, y cuando los de primer año de Slytherin se levantaron de la mesa junto al prefecto de la casa, James volvió a la mesa de Gryffindor, donde Rose no paraba de hablar con él.

Es raro, raro, raro… ¿crees que se ha equivocado el sombrero? -

No creo - respondió -

Entonces, ¿es posible que Al ha elegido ser Slytherin? -

No lo sé Rose, no lo sé… -

James estaba algo decaído y apenas le contestaba sinceramente a Rose. James tenía ganas de gritar, de tirar la mesa de Gryffindor al suelo e ir donde su hermano para agarrarlo y llevarlo con él; estaba furioso por dentro, y más por lo que Albus tenía en la cabeza para que el sombrero le invite a la casa de Slytherin, aunque pensó fríamente que Albus era muy diferente a él, a su padre y a su hermana pequeña Lily, aparte de su manera de pensar. Era algo que jamás podría obtener respuestas de lo ocurrido aquella noche en Hogwarts.

Entretanto, camino a las Mazmorras, los estudiantes de primer año seguían al prefecto por unos pasillos oscuros que la única luz que había era de las antorchas y el brillo que emanaba los fantasmas de allí, en exclusiva el travieso Peeves.  Albus caminaba como el resto, pero más torpemente porque se pisaba la túnica con los pies, y aparte de los empujones de sus compañeros de la fila. A su lado, al fin se incorporó un Stefan cansado y agotado, que tenía la túnica con migajas de pan.

Al fin pude escapar - les comentó a Al y a sus acompañantes - Mi hermana no me dejaba separarme de ella, lo siento -

No pasa nada - le dice Albus - Bueno, ya conocerás a Malfoy, ¿no? - Stefan asintió, y después miró a la chica que les seguía - Ella es Loren -

Un placer - dice Loren mientras le estrechaba la mano -

Siguieron caminando por las Mazmorras hasta llegar a un gran piso con varias encrucijadas a pasillos oscuros, puertas mugrientas y una gran escultura de un busto de una serpiente, en donde el prefecto aguardaba impaciente a que los estudiantes de primer año estarían a su alrededor. Albus recordó en ese momento que el curso pasado reformó las Mazmorras más complejas para añadir más aulas y algunos pasadizos secretos que estaban ocultos, y que únicamente algunos privilegiados, como le contó James este verano, conocían la contraseña. Albus se plantó junto al resto de sus compañeros, y fijó la mirada en el busto de la serpiente de piedra que tenía una mirada algo hipnótica.

Este es el camino más rápido para llegar a la sala común, así que espero que os halláis grabado en vuestras pequeñas mentes de cacahuete el camino - comenta el prefecto refiriéndose a los estudiantes - Detrás de este busto está vuestro hogar y vuestra familia, así que espero que el comportamiento vuestro sea digno de esta casa. Para entrar, únicamente hay que pronunciar el santo y seña. Cada tres meses se cambia, así que espero que estéis al tanto de esos cambios. - Explicó - Bien, ahora en orden, entraremos - el prefecto se centró en el busto y alzó ambas manos mientras pronunciaba el santo y seña - ¡Sangre pura! -

El prefecto retrocedió dos pasos y los estudiantes clavaron su mirada en el busto de piedra que comenzaba a vibrar levemente. De repente, la estatua se ladeó hacia la derecha y se hundió en el suelo con un mecanismo de elevadora. Frente a ellos, dejando hueco la estatua, había una entrada que tenía escaleras a un piso inferior al que estaban. El prefecto dejó paso y los estudiantes entraron en uno en uno, bajando las escaleras.

¿Mas para abajo? - preguntó Loren -

Ah, ¿no lo sabéis? - Scorpius se giró mientras descendían - La sala común de Slytherin está en las profundidades del lago negro. Así que tendremos buenas vistas de las profundidades en la común -

¿Có-cómo? - saltó Loren aterrada - Odio nadar… odio todo lo relacionado al mar, ¿Y voy a convivir en las profundidades del lago negro? -

Así es - asintió Scorpius sonriendo -

Tranquila, mientras que no se hunda la común, puedes dormir tranquila - vaciló Stefan, acompañado de la carcajada de Albus a su comentario -

Entre el descubrimiento del miedo de Loren y las carcajadas que se escuchaba por los comentarios de Stefan al respecto, el grupo avanzaba por las escaleras hasta llegar a una gran sala recubierta por tonos verdes y oscuros. Estaba decorado al detalle con esculturas colgantes de piedras, grandes retratos de antiguos magos que marcaron historia y una gran cristalera, de veinte metros de altura, donde se reflejaba las profundidades del lago negro, reflejando a algunas criaturas marinas curiosas, contemplando la llegada de los nuevos Slytherins. Cuando entraron, el prefecto les explicó la ubicación de los dormitorios; derecha las chicas e izquierda los chicos. Ahí, Loren se despidió de los chicos y siguió a otra prefecta que les esperaba en el umbral de los dormitorios; en cambio los chicos, siguieron al prefecto.

Cómo veis, hay varias salas bastante grandes… así que elegid vuestro lugar que será para todo el curso escolar, ¿entendido? -

¡Sí! - exclamaron varios -

Y antes de irme, recordad la puntualidad. Los puntos son siempre bienvenidos a esta casa… así que… ¡bienvenidos a Slytherin, chicos! -

El pasillo de las habitaciones se inundó de aplausos cuando el prefecto se marchó y cada uno comenzó a elegir sus habitaciones. Albus se juntó con Scorpius y Stefan para coger una habitación para ellos, aunque todas eran con doce camas. Escogieron una habitación al azar y cogieron las primeras camas para estar los tres juntos; y detrás de ellos entraron más. Albus se quedó mirando al resto de sus compañeros, y notó varias miradas que le incomodaban al joven Potter, aunque tenía claro que la presencia de un Potter en la casa Slytherin, incomodaba a la mayoría, aunque no lo gritasen a los cuatro vientos, ya que por las miradas se podía saber todo.

No te preocupes más - saltó Scorpius mientras se quitaba las zapatillas - Da igual en que casa estar, lo importante son los conocimientos que obtengas a lo largo de los siete años, ¿no crees Stefan? -

Es cierto lo que dice Scorpius. Una casa no marca el rumbo del mago, más bien el propio mago marca su propio rumbo…

  • explica Stefan, recordando unas palabras que escuchó a su madre antes de que muriese -

De todas formas… - suspiró Albus - Slytherin es mi nuevo hogar - añade, intentando ocultar la tristeza y el miedo en su rostro -

En la Torre de Gryffindor, el apellido de Potter resonaba por todos los rincones cuando los de primer año se hallaban en sus dormitorios conociendo a sus compañeros. James yacía en uno de los sofás de terciopelo que daban vistas al exterior. Estaba acompañado de su primo Fred, hijo de George y Angelina, que se encontraba en cuarto curso.

Venga James, ¿Qué te pasa?, llevas todo el día ido… -

¿Qué te esperas Freddy?, ¿cómo estarías si tu hermana estaría en Slytherin? -

Pues… - Fred miró al techo pensativo - No sé… porque ella está en Ravenclaw y no estoy como tú de ido -

Pero no compares. Tú hermana a Ravenclaw, mi hermano a Slytherin. A SLYTHERIN -

Tranquilo - saltó Fred al ver que comenzaba a subir su tono de voz - ¿Por qué no le escribes a tu padre de lo que ha pasado? -

No… ¿para qué?, ¿para qué me diga que en Slytherin está mejor que aquí, en Gryffindor, como todo Potters Weasleys? -

Hubo un silencio entre los dos, incluso el apellido Potter y el rumor del accidente del tren, comenzaban a silenciarse en la torre. Hoy era una gran noche para todos, para la mayoría, ya que James estaba disgustado.

*  *  *

Al día siguiente en Hogwarts, los rumores cesaron por completo. Había empezado un nuevo día, comenzaba las clases para todos, y Albus ya tenía las ganas de reunirse con su prima Rose en la clase de Historia de la Magia, para que le contase su primera noche en Gryffindor.

Albus caminaba solo por el segundo piso. No había ido a desayunar con Stefan y Scorpius, y fue directamente a la clase. Llevaba el libro de Historia de la Magia en sus manos, junto a varios pergaminos y una plumilla para escribir. Por suerte había tinta en clase según James, así que se ahorraba en usar los que compró en el Callejón Diagon. Cuando llegó a la clase, entró llamando a la puerta cuando vio a un fantasma flotando en el aire con una pila de libros y la silueta de un hombre a su vera.

Buenos días, ¿puedo pasar? -

El fantasma y el hombre se giraron a la vez y asintieron. Albus entró con la cabeza agachada y se sentó en la primera fila de mesas que había. El aula estaba repleta de libros, la mayoría flotaban como el fantasma, y pequeñas velas sobre la mesa del profesor, donde estaba el hombre sentado.

¿Es usted… Potter? -

Así es - asintió éste -

Profesor Binns, ya puedo ocuparme - le dice el hombre al fantasma -

Espero que cuidas mi puesto mejor que yo eh… - le dice - ¡Pero lo querré de vuelta! -

Tranquilo Binns - sonrió el hombre - Lo mío son las Transformaciones -

Bueno,  bueno - farfullaba el fantasma mientras se dirigía hacia la puerta - Hasta la vista profesor, buenos días Potter… -

Albus vio como el fantasma se fue del aula y se quedó a solas con el profesor. Tras esa conversación, supuso que el profesor Binns, que durante muchas décadas ha impartido la clase de Historia de la Magia, ya no iba a ser profesor este año por motivos que desconocía Potter. Albus se sintió aliviado, ya que James contó lo duro y cruel que era ese profesor cuando a finales de curso obligó, más bien como tarea, a escribir una redacción de más de quince hojas sobre la edad media para poder aprobar su asignatura; recordó que James vino en verano con el brazo lleno de moratones por estar escribiendo ese trabajo que le quitaba el sueño las últimas semanas de curso. Cuando escuchó el reloj marcar las nueve, el nuevo profesor se levantó del escritorio y alzó la varita, haciendo elevar unos pergaminos que se depositaron en cada pupitre. Albus lo cogió y lo leyó para sí mismo:

''Archidestre Longobell Arthur Sullivan Prewett, premiado escritor del año y transformista avanzado en la Comunidad Mágica. Nuevo profesor de Historia de la Magia. ''

Archidestre Longobell… ¿así debemos llamarte? - Preguntó Albus antes de que los estudiantes entrasen -

Arthur mejor - vaciló - ¿Eres Albus Severus Potter, no? - Preguntó de nuevo, mirando extrañado los colores de Slytherin que tenía en la túnica -

Así es - asintió - Y cómo ves, soy Slytherin… -

Te esperaba en Gryffindor como mucho - dijo al aire - Con el coraje que tenías de pequeño, creía verte en los leones… -

¿Y cómo sabes cómo era de pequeño? - preguntó extrañado -

En ese momento los estudiantes abordaron la entrada del aula y no le pudo responder. Albus alzó la vista e hizo un gesto a su prima Rose, que entraba acompañada de una chica de Gryffindor y Scorpius y Stefan iban detrás. Rose le saludó y fue corriendo hacia él, a la mesa de al lado, mientras que sus dos amigos de Slytherin tomaron la mesa continua a su espalda.

¡Al! - Rose le abrazó fuertemente, tanto que le hizo daño a su primo - ¿Sabes quién está en Hogwarts? ¿Sabes quién? -

Albus la miro extrañado por no escucharla decir: ¡Estás en Slytherin! ¡El Sombrero se ha vuelto loco!, o… ¡Ten cuidado con esas víboras, no seas como ellas!... pero en cambio, le preguntó sobre una persona que Albus no tenía ni idea.

Sorpréndeme prima -

El señor Sullivan, ¡ARTHUR!... -

¿Dices el profesor de Historia de la Magia? - le susurró señalándole -

¡SI! - Exclamó nuevamente ilusionada - ¡Es sobrino de la abuela Molly!, el mismo que estuvo en tu bautizo, el que venía en navidades a La Madriguera hace cinco años, ¿en serio que no te acuerdas de él? -

Indagó en su mente y poco a poco comenzó a reconstruir piezas. Lo primero, Prewett, se apellida cómo su abuela cuando era soltera, por tanto Rose estaba en lo cierto, aunque no recordaba lo del bautizo, tenía imágenes borrosas de él en una de las cenas navidades que preparaban sus abuelos para reunir a todos los miembros Weasleys, incluso a Charlie, que venía de Rumania en diciembre para estar con ellos. Albus miró a Arthur, al profesor, y sonrió. Él se la devolvió también. Era él sin duda, aquel hombre que venía con un regalo cada año a La Madriguera, hasta que dejó de venir por asuntos personales.

¡Hola a todos!, veo a muchos sorprendidos, ¿queríais a un profesor muerto o a alguien vivo como yo? - Vaciló Arthur para romper el hielo con sus estudiantes

  • ¡Soy Arthur!, como veis en mi pergamino de presentación, y este año a mi pesar, os daré Historia de la Magia - explicó - ¡Y como es el primer día y por no faltar las costumbres del viejo Binns, comenzaremos ya con el temario!, pero a mi manera… - dijo con tono misterioso, que hizo que algunas chicas sonreirían - Abrid por la página diecisiete, apartado B-2 -

Todos abrieron el libro por donde el profesor indicó. Arthur se había pasado los cuatro temas principales que debía dar antes de navidades, e iban a comenzar por el temario que daba Binns para cerrar el tema. Rose pasó las hojas hasta encontrar la página nombrada, y le llamó la atención el título del temario. Radford.

¿Radford? - dijo en alto Rose, extrañada - Creía que se daba a final de curso, como trabajo voluntario -

Así es señorita Weasley, pero el temario está en mi mano, así que empezaremos y acabaremos con los Radford - le dijo - ¿Alguien me puede decir que es Radford? -

Todos se miraron en busca de que alguno de ellos levantase la mano, incluso miraron a Rose por si sabía la respuesta. Habían pasado un bulo entre la Torre de Gryffindor de que la hija de Hermione Granger, una estudiante ejemplar y reconocida en Hogwarts, era la más inteligente de toda su generación; y esperaban a que Rose fuese igual que ella.

¿Señorito Deacorde? - saltó Arthur al ver su mano levantada -

Los Radford es una familia de gran importancia en nuestro mundo - contó - Pero desaparecieron… ya no queda ninguno que lleve ese apellido -

¡Exacto!, ¡cinco puntos para Slytherin! - Conmemoró Arthur a Stefan - ¡Deacorde tiene razón!; los Radford fueron una familia de gran poder… tanto que… la fundadora de la familia Radford fue la primera innombrable de la Comunidad -

Aquellas palabras inundó el aula en un gran silencio. Todos agacharon la mirada cuando nombró que era la primera innombrable. Arthur esbozó una pequeña sonrisa que de pronto se le borró cuando esos ojos verdes de Albus Severus Potter le miraban fijamente, como si indagase en su pequeña mente.

**Nota de autor:**Capítulo dedicado a todos los seguidores (que no son muchos, pero suficiente) y sobre todo a los que comentan. Este capítulo se lo dedico especialmente a Astrid Riddle & demás.