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3º Generación: Primer año. — capítulo 4

Capítulo 3

Una noche de fantasmas.

                       El primer día para Albus y sus amigos fueron inmemorables. Aparte de aprender el encantamiento de levitación, Wingardium Leviosa, y de conocer al nuevo profesor de Historia de la Magia, Arthur S. Prewett, también hubo los primeros enfrentamientos entre Slytherins y Gryffindors de mano de Malfoy y por el otro lado de Weasley. Cómo Albus esperaba, Rose se dirigió a Malfoy de mala manera cuando en clase de Transformaciones,  Malfoy destacó más que Rose, y aquello la pelirroja no le agradaba bastante de que un Malfoy como él destacase en algo que a ella también dominaba. Durante toda la tarde, Rose intentó estar con su primo Albus, pero como era de esperar, su primo estaba acompañado por Stefan, alguien que le agradaba a la pelirroja, a Loren, una chica sin pelos en la lengua, pensó Rose al conocerla, y por último a Malfoy, con quién no intercambió ni una sola palabra en toda la tarde cuando merodeaba con ellos por el castillo después de clase. Hoy era un día diferente, fuera de lo común y extraño; si bastante era que el joven Albus era el tema a tratar por ser Slytherin, ahora hablaban de Rose, una Gryffindor que merodeaba con cuatro Slytherins después de clase; y aquello le iba a pasar factura tarde o temprano.

En la Torre de Gryffindor, ya siendo medianoche y apunto de marchar a la cama con el resto de sus compañeras, vio a su primo Fred y James que la esperaban en los pies de la chimenea.

Buenas noches prima - saludó Fred -

Buenas noches chicos… - dijo ésta cansada - 

¡Ey, ey, ey! -

Fred se incorporó del suelo y fue corriendo hacia Rose para que no subiese al dormitorio. James en cambio, reía con los brazos cruzados.

¿Qué queréis? - preguntó -

Nos hemos enterado por ahí que andas con los Slytherins, ¿es cierto? -

Claro… con Al y sus amigos - dijo ésta sin darle mayor importancia -

Pero eso es malo, primita - añadió James de fondo - Bastante que mi hermano debe lidiar con ellos… ¿pero tú?, te creía más lista -

¿Acaso soy tonta? - inquirió una Rose enfadada - Voy con tu hermano, si, porque no quiero dejarle solo como estás haciendo tú. ¡Le has estado evitando todo el día de hoy!, ¿lo sabes no?.... -

Si lo sabe - saltó Fred - Pero el tema eres tú. -

Rose notó que su primo comenzaba a atosigarla. Le dio un empujón a Fred e intentó subir por las escaleras, pero Fred alargó el brazo y la agarró.

No estés con ellos. Se lista anda… ¿o acaso tu madre no te ha enseñado? -

En ese momento Rose palucheó por su comentario. Sus mejillas rojas de cabreada desaparecieron, y sus ojos comenzaron a brillar y apagarse lentamente. Odiaba desde pequeña de que toda la familia, incluyendo su padre, le dijeran que fuera una gran Weasley con los conocimientos de su madre, que fuese una mini-Hermione-Granger, como soltaba Ronald en las cenas navideñas, que fuese, aunque le costara, ser tan talentosa e inteligente como su madre, y odiaba profundamente que toda su familia se lo recordase. Por esa razón, Rose y Albus eran tan inseparables, ya que era el único que le decía las palabras que necesitaba oír*: ''-Sé tú misma, porque podrás sorprender al mundo, Rose-''*. Él sí que la entendía en parte, porque a Albus también esperaban que fuese como su padre, pero visto lo visto en la ceremonia de ayer; no lo era. Rose se secó las lágrimas de sus mejillas y retrocedió alejándose de Fred y mirando furtivamente la sonrisa de James al comentario que soltó Fred. En un arrebato de la pelirroja, salió de la sala común atravesando el retrato de la Dama Gorda, sabiendo las consecuencias que eso conllevaría para su casa.

Entretanto en la sala común de Slytherin, Albus se levantó sobresaltado de la cama. La habitación estaba silenciosa excepto por los ronquidos y respiración de sus compañeros. La luz de la habitación era tenue, haciendo que Albus viese las sombras de sus compañeros. Vio a un Scorpius babeando sobre la almohada y con su ronquido silbante, en cambio en la cama de Stefan, no había nadie. Albus intentó dormir nuevamente, pero su mente se distrajo en Stefan, **¿Dónde estaría a estas horas?.**Se levantó de la cama con sigilo para no despertar a sus compañeros y amarró la varita y su túnica del baúl.

Los pasillos de las Mazmorras, relativamente en calma y en silencio, era muy diferente cómo se encontraba a las mañanas. Albus tuvo que salir de la común al ver que Stefan no estaba ahí, y quiso aventurarse por el castillo en su búsqueda. A medida que avanzaba por las Mazmorras contemplando las clases vacías, pudo divisar algo al fondo que se encaminaba hacia el vestíbulo del castillo. Quizás era Stefan, el celador o algún prefecto vigilando que los estudiantes estuviesen en sus camas, pero Albus quiso arriesgarse y seguir a esa sombra hasta el vestíbulo, que cuando llegó, vio que la sombra seguía su camino hasta el Gran Comedor. En ese instante momento, desde las escalinatas de mármol del castillo, una Rose llorosa bajaba a tropezones sin percatarse de la presencia de Albus.

¡Rose! - exclamó un Albus asustado -

¡Al!, ¿qué haces aquí? -

Lo mismo te podría decir a ti… ¿por qué estás llorando? -

Rose apenas le dirigió la mirada, y entonces Al fue hacia ella para abrazarla. Conocía esa expresión en su cara.

Deberías volver a tu habitación - le susurró - Y descansar… -

Lo sé… - dijo, secándose las lágrimas con la manga del pijama - ¿Y tú que hacías aquí?, ¿no deberías descansar? -

Si… pero Stefan no está en su habitación… y creo que he visto algo yendo al Gran Comedor… -

Rose ladeó la vista a las puertas y se le dibujó una pequeña sonrisa traviesa en su rostro. Albus asintió con la misma sonrisa, y eso significaba ¡¡SALTARSE LAS NORMAS!!. Los dos primos se agarraron de la mano y se encaminaron al Gran Comedor.

Albus y Rose serpentearon hasta el Gran Comedor, pero lo encontraron en calma y vacío, el techo brillando con un azul oscuro a medida que la noche de fuera absorbía esa luz. Al parpadeó y miró otra vez al frente. Algo se movía por la mesa de los profesores. Una forma oscura, como la silueta de una persona, levitaba frente a ellos. A medida que se acercaban, más veían claro quién era.

¡EH, ALEJAROS! - gritó de repente una figura que apareció de la nada, haciendo saltar a Rose y a Al -

Era un fantasma barrigón, calvo y vestido con una extravagante túnica muy antigua. Albus retrocedió cuando le reconoció. Era el Barón Sanguinario, fantasma de la casa Slytherin.

¡IROS DE AQUÍ, NO DEBÉIS ESTAR AQUÍ, NO DEBÉIS ESTAR AQUÍ! - Repitió una y otra vez a los chicos - ¡VOSOTROS TAMPOCO! - Gritó, esta vez a otras personas -

Albus se dio la vuelta temiendo de encontrarse a algún prefecto que andaba merodeando por la zona, pero para su sorpresa, vio a dos personas que no se esperaba encontrar a esas horas de la noche. Loren estaba aferrada a su túnica de Slytherin, ajustándose los botones, y Scorpius detrás de ella, con el pelo alborotado y cubierto por una manta negra. 

¡Chicos! - Exclamó Albus sorprendido - ¿Qué hacéis aquí? -

Siguiendo a Loren… - bostezó Scorpius -

Y yo te estaba siguiendo a ti, Albus… ¿Qué haces aquí? -

Buscando a Stefan - contestó Rose por él -

Y creo que lo hemos encontrado… - dijo Albus boquiabierto -

Frente a ellos estaba Stefan. Era aquella silueta que estaba levitando sobre la mesa de los profesores. Llevaba la túnica de Slytherin y flotaba inconscientemente, girando en pequeño círculos que no era muy visible por la altura en la que estaba. El Barón Sanguinario estaba a su lado, como si velara por su seguridad y de que nadie interrumpiese ese momento. Loren avanzó con Scorpius igual de boquiabierto que el resto.

¡Stefan! - Exclamó Loren -

¿Estoy soñando…? - Preguntó Scorpius mientras se rascaba los ojos - ¡Stefan…! -

¿Qué está haciendo ahí arriba? -

Albus miró al Barón Sanguinario esperando la respuesta a su pregunta, pero la única respuesta que obtuvo fue su silencio. En ese preciso momento, el techo del Gran Comedor se sumió a una oscuridad total, y después un pequeño brillo emergió. La luna. El cuerpo de Stefan comenzó a descender poco a poco del aire hasta posarse con cuidado sobre la mesa de los profesores. Albus soltó la mano de su prima y fue corriendo a socorrerle, ya que no respondía. Al aproximarse a él, vio que estaba más pálido de lo normal, y al tacto estaba frío. Albus lo cogió en brazos con dificultad y gritó:

¡Debemos llevarlo a la enfermería, no responde! -

 La directora Minerva McGonagall paseaba de arriba abajo por la enfermería junto a dos profesores más que estaban de guardia esa noche. Cuando Albus llegó a la enfermería con el cuerpo inmóvil de Stefan, la enfermera Pomfrey tuvo que avisar a los tutores de cada casa y al profesorado que estaba de guardia junto a los prefectos. El profesor Slughorn estaba al lado de la camilla en donde estaba Stefan, y el profesor Longbottom, como jefe sustituto de la casa Gryffindor, andaba hablando a solas con Rose por su inoportuna salida de la torre a estas horas; en cambio el grupo de Slytherin, no recibió charla alguna de su tutor, pero sí de la mismísima directora.

No me esperaba este comportamiento la segunda noche en Hogwarts… ¡Por favor señor Potter, incluso su hermano aguantó antes de hacer sus travesuras a que pasara una semana!, y tu… junto a ellos… ¡merodeando por el castillo! -

Lo siento directora… pero… -

¡No hay peros que valga señor Potter! -

Disculpe directora - irrumpió Loren - Si no fuese por nuestra pequeña escapada… no hubiéramos encontrado a Stefan… ¡y a saber si lo hubiéramos encontrado mañana en el Gran Comedor peor de lo que está ahora! -

Eso no es una justificación, señorita Silva. Merodear por el castillo está prohibido a estas horas de la noche, y claro está tendréis vuestro castigo los cuatro -

Los tres Slytherins se miraron bajando la mirada. Era su primer castigo, y la directora McGonagall había cogido una mala imagen de ellos por lo ocurrido esa noche. Poco después de la charla, Rose se incorporó al grupo después de su charla.

Ya que estáis los cuatro os impondré el castigo. Limpiaréis durante dos meses las cocinas los fines de semana, sin excusas ni vagezas lo haréis… así que espero que no se vuelva a repetir - explicó - ¡Ah!, y cinco puntos menos para cada uno -

Tras el castigo impuesto, la directora se acercó a la camilla de Stefan para que Slughorn pudiese volver a sus aposentos a descansar. La enfermería quedó vacía por parte de los dos tutores, pero al poco tiempo tuvieron la visita del pequeño y travieso fantasma Peeves, un peculiar inquilino del castillo que no se dejaba ver tan fácilmente, pero por la cara de miedo que llevaba Peeves, algo había pasado aquella noche aparte de la aparición de Stefan en ese estado.

¡Peeves está a salvo! - bramó Peeves revoloteando de arriba abajo - ¡Y ese viejo gordo se ha ido! ¡Igual que el pesado de Binns! -

¿Peeves? ¿Qué estas gritando? - pregunto la directora inquietada -

¡Binns ha desaparecido! ¡El gordo del Barón también! ¡Yo me he librado! -

¿Qué han desaparecido?... - McGonagall se levantó y después se dirigió hacia sus estudiantes que miraban a Peeves boquiabiertos - Vosotros iros a la común, mañana tenéis clase… -

Los cuatro salieron de la enfermería y los Slytherin acompañaron a Rose hasta la Torre de Gryffindor para que no fuese sola a esas horas, y más tras escuchar que dos fantasmas del castillo han desaparecido, y que por poco, Peeves también. Al llegar al séptimo piso, vio que Victoire aguardaba frente al retrato de la Dama Gorda, algo preocupada, pero cuando vio a Rose con el resto, salió corriendo hacia ella para abrazarla y después a Albus.

¡Estáis bien!, creía que… ¡Gracias a Merlín que estáis bien! -

Victoire - Rose la abrazó fuerte - Tranquila… -

¿Tranquila dices? - Victoire tenía una mirada de preocupación - Esta noche ha pasado varias cosas extrañas en el castillo, y más en mi ronda de vigilancia… -

¿Qué ha pasado si se puede saber? - preguntó Scorpius -

Pues estaba vigilando la cuarta planta... cuando veo al profesor Binns asustado… quise ver que le pasaba y… y… ¡DESAPARECIÓ! -

¿Desaparecer? -

Mirad lo que ha dicho Peeves, que Binns y el Barón Sanguinario han desaparecido esta misma noche, ¡HACE NADA! - comentó Loren -

Y la directora está preocupada… - dijo Rose -

¡Y yo asustada! - Exclamó dramáticamente la joven Victoire - ¿Desde cuándo un fantasma desaparece, así porque sí? -

*  *  *

Una semana después de aquella noche de preguntas sin respuestas, todo en el castillo siguió a la normalidad y nadie supo lo ocurrido aquella noche, aunque notaron la falta de algunos fantasmas en el castillo. Aquel diecisiete de septiembre, Stefan se recuperó tras estar una semana en camilla. La enfermera no tuvo respuesta de lo que le pasaba, pero se recuperó como si estuviese dormido toda esa semana. Sus compañeros de Slytherin y Rose se alegraron por verle mejor, e incluso Rose se alegraba también por estar con Scorpius en ese momento. En esta semana de preguntas, Rose recapacitó y tuvo una charla con Malfoy en privado, y tras varias palabras mal dichas y arreglar la trifulca que tenían ambos, Rose y Scorpius estrecharon una pequeña amistad, ya que aunque ella no quiera, debía soportar a Malfoy en el castigo, y aparte en estos siete años en Hogwarts.

Cuando finalizó la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, los Slytherins y Rose se encaminaron hacia los terrenos, cerca del lago para poder hablar a solas con Stefan, y que al menos él respondiese a algunas preguntas de lo ocurrido.

Stefan… ¿Qué te pasó? - preguntó Loren para romper el hielo mientras se encaminaban al lago - Ya sabes… te encontramos levitando en el aire… -

Bueno… es largo de explicar - comentó Stefan intentando desviar el tema que le incomodaba un poco -

Tenemos tiempo - saltó Albus -

Pues… no sé qué me pasó la verdad, pero no es la primera vez que me pasa - contó

  • El día de mi cumpleaños, mi hermana Yordina me encontró en el pajar del pueblo dormido y no desperté tras siete días… y bueno… antes de recibir la carta de Hogwarts me volvió a pasar… - explicó - Mi padre me llevó a San Mungo para que me hiciesen pruebas de por qué me pasaba esto… pero no encontraron respuesta… Únicamente que caigo en un profundo sueño… -

Interesante… - comentó Loren - ¿Y recuerdas esos sueños? -

¡No seas tonta! - Exclamó Scorpius - Nadie puede recordar los sueños -

No tranquilos… sí que lo recuerdo, lo raro es que a la perfección. -       

Cuando llegaron al lado, todos se sentaron en unos bancos de madera que había cerca de la orilla, y Stefan se puso frente a ellos sentado en la arena, para contarles aquellos sueños que tenía cuando caía inconsciente sin explicación.

Pues siempre son iguales - cuenta - Cada vez que me ocurre esto, el sueño avanza un poco más… y ayer creo que llegué al final de esa pesadilla - dijo, abrumado - Me encuentro en un páramo oscuro, solo… y poco a poco aparecen luces azules, sombras luminosas que me llevan de la mano hasta una puerta… una puerta que se alza como una gran torre de castillo… y… - Stefan se rascó la sien - … una mujer me espera al otro lado de la puerta, apuntándome con su varita y… una luz verde me atraviesa el pecho -

Stefan concluyó, y sus amigos le miraron abrumados como él cuando lo contó.

Que raro… - comenta Rose - He leído varios libros de mi madre respecto a esos sueños, creo que puede ser un mensaje… -

¿Un mensaje? - Albus la miró -

Para eso está las lechuzas, ¿no es mejor dar un mensaje en lechuza que en un sueño?... - pregunta Scorpius -

¡No digas bobadas! - exclama Loren - Pero Rose tiene razón… creo que deberíamos saber que significa, así tal vez encontraremos una solución a ese problema -

¿Perdona?, ¿Deberíamos?, ¿encontraremos?... -

Scorpius les miro a todos.

Claro. ¿Somos amigos, no?, y los amigos se ayudan entre sí… -

Scorpius asintió y sintió un cálido sentimiento que jamás había sentido. Tenía amigos, pero amigos de verdad, algo que jamás había tenido en estos once años por ser Malfoy. Pero ahora Scorpius no estaba solo, tenía amigos de verdad.    

Nota de autor:¡Dios!, este capítulo me encantó escribirlo y no me canso de leerlo. Ya comienza los misterios en Hogwarts... ¡LOS FANTASMAS ANDAN DESAPARECIENDO!, y Victoire está dramáticamente asustada (xD), ¿Qué opináis de lo que está pasando? ¿Y el sueño de Stefan?. ¡TAN TAN TAN TAN!, a los nuevos lectores, suelo actualizar cada dos, tres o cuatro días como muy tarde. Así que nos leemos en el siguiente capítulo.

PD_ ¡Y crearé un DICCIONARIO en un blog para añadir la información de mis personajes, de los lugares de la saga que tengo escrita, y así podéis compartilo e informaros de datos curiosos creados por mí para esta nueva generación!, ¿os gustaria la idea de que publicase mis notas de esta saga en un blog para vosotros? :)