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3º Generación: Primer año. — capítulo 5
Capítulo 4
Una tarde de Quidditch y suposiciones
Veinte de octubre. Las trompetas sonaban por todo el castillo, y los estudiantes estaban eufóricos llevando en sus manos pancartas, banderas y bufandas de los colores de la casa Gryffindor y Slytherin. Hoy comenzaba la temporada de Quidditch con la disputa de dos grandes casas de Hogwarts. Leones contra serpientes. Todos estaban preparados para el gran acontecimiento, y la mañana de aquel martes se suspendieron todas las clases para asistir al partido; incluso magos y brujas de Londres, estarían en el estadio. Albus yacía en su dormitorio preparándose con Scorpius y Stefan para ir al partido. A los tres les entusiasmaba asistir, pero más a Albus porque James le dijo hace unos días que en este partido había una gran sorpresa, tal que incluso familiares de éstos estarían en el partido; entre los padres de Victoire, Bill y Victoire, hasta Charlie que vino de Rumanía cuando recibió una carta de invitación del propio James Sirius Potter para que asistiese.
Albus miraba al resto de sus compañeros de habitación, y todos llevaron las bufandas de Slytherin con algunas pancartas en donde figuraba el nombre de Robbin Cupper, el mejor buscador de Slytherin que haya habido en la historia en esa casa. Era popular entre los jóvenes de Slytherin, pero entre las chicas era un galán. Albus temía sacar la bufanda que le cogió a su padre aquella madrugada de junio, la de Gryffindor de cuando él era un chaval. Pero visto que todos llevaban a su casa en su corazón, Albus intentó hacer lo mismo. Agarró la bufanda de Slytherin y abandonó el dormitorio junto a sus amigos, ya que Loren aguardaba más de diez minutos en el Hall de la común.
¡Venga chicos!, por una vez que no hay clase, ¡os retrasáis! -
Eso díselo a Al - farfulló Scorpius mientras se ajustaba la bufanda - Estaba tan indeciso, que hemos tardado por eso -
¡Bueno, me da igual! - Gritó una Loren emocionada - ¿Nos vamos ya?, ¡Rose debe estar peor que yo esperándoos, venga! - Dijo, tirando de los tres chicos - ¡Además tengo ganas de ver a Robbin! -
¿Pero qué les pasa a las chicas con ese tal Robbin? - preguntó Scorpius a Albus, del cual no obtuvo respuestas -
Al salir de las Mazmorras casi obligados por Loren, accedieron al Vestíbulo del castillo en donde una gran muchedumbre de estudiantes, aclamaban a un grupo de estudiantes que llevaban el uniforme de Quidditch de Gryffindor. Rose se reunió con ellos tras apartar a varias chicas gritando al equipo.
¿Pero qué está pasando ahí? - preguntó Stefan -
¡El nuevo buscador de la casa de Gryffindor! - exclamó Rose - ¿Sabéis quién es, no?, - pregunto mirando exclusivamente a Albus - ¡Es tu hermano, James!, se estrena hoy como buscador de Gryffindor -
¿Cómo? -
Albus quedó sorprendido. Todo el verano, James estuvo entrenando junto a su padre para las pruebas de Quidditch, y en todo ese tiempo, el mayor de los hermanos Potter mostró gran torpeza con la escoba y más jugando. Aún era sorprendente de que le hubiesen cogido, tanto que Albus no se lo creyó hasta que llegara la hora del partido. ¿Cómo han podido coger a un James torpe en la escoba?, ¿o esperaban que esa torpeza se convirtiera en un gran talento como lo fue su padre en el primer partido?. Por otro lado, Albus no se sorprendió tanto, ya que siendo un Potter, ¿cómo no vamos a coger a un Potter en nuestro equipo?... estaba claro que el apellido era más importante que el talento que tenía su hermano mayor con la escoba, incluso ni barrer sabe con ella. Cuando ya se acercaba la hora del partido, Albus y sus amigos avanzaron con el resto de estudiantes por los terrenos y después por un camino empedrado que les llevaría al gran campo de Quidditch, dividido en cuatro regiones para las cuatro casas y compuesta por casi doce torres, donde jefes de las casas, profesores, directora e invitados de Londres, tenían un sitio guardado para ver el partido. Albus sabía que Victoire y Bill estarían en esas torres junto a su tío Charlie, el cual no veía desde invierno.
Al llegar a la entrada a las gradas, Rose tuvo que separarse de su primo y del resto, y continuar su camino por la región de los leones, donde todos los Gryffindor tenían ya asignados sitios para ver el partido. A Al le hubiese gustado estar junto a su prima animando a los equipos, pero al ser un Slytherin, debía seguir la normativa establecida. Albus subió por las gradas junto a Loren y Stefan, y se sentaron en primera fila junto a otros de primer año, y muy cerca Yordina, hermana de Stefan, con sus amigas.
¡Que nervios! - gritó Loren - ¡Que ganas de ver a Robbin! -
¿En serio? - Scorpius le echó una mirada furtiva a los catalejos que llevaba del cuello - ¿Y vendrás preparada para ver solo a él, no? -
¡SI! - Gritó nuevamente, más emocionada -
Oye - irrumpió Albus - ¿Podrías prestarme esos catalejos después? -
¿POR QUÉ? - saltó Loren aferrando los catalejos contra su pecho -
Es que quiero ver si han venido mis tíos… - le dijo - ¿Puedo? -
Bueno… ¡pero antes de que empiece el partido me los das eh! -
Loren le entregó con mala gana sus catalejos y Albus las tomó con ambas manos. Después se posiciono recto en su asiento y se los puso, enfocando cada torre del campo de Quidditch.
Divisó dos torres muy pegadas y céntricas, donde vio a la directora Minerva McGonagall junto a los cuatro tutores de las casas de Hogwarts. Allí también estaba una antigua cara conocida frente a los marcadores de los dos equipos. Dean Thomas, antiguo compañero de su padre, y funcionario en el Ministerio de Magia junto a él. Albus siguió buscando en las torres hasta que sus ojos se fijaron en una hermosa Veela que conocía a la perfección. Fleur, elegante como de costumbre y su cabello recogido en una trenza cayendo por el hombro, estaba sosteniendo sobre sus rodillas a un pequeño que irradiaba parte Veela como su madre; era su primo Louis Weasley. Y a su lado estaba Bill, su tío, que al igual que él andaba con los catalejos mirando las gradas de los estudiantes; pero aparte de ellos, Albus vio algo sobrevolar esa misma torre. Enfocó y ajustó las lentes y diviso a una luz que irradiaba poca luz que estaba desapareciendo poco a poco. Se agitaba de arriba abajo, y a contraluz, Albus vio a una Dama Gris desaparecer de repente; sin dejar rastro.
Albus se quitó los catalejos rápidamente.
¿Qué ocurre? - pregunto Stefan que le miraba extrañado -
La Dama Gris - dijo - ¡Acaba de desaparecer ante mis narices! - exclamó, mientras se levantaba del asiento -
¡Ey!, ¿adónde crees que vas? - le retuvo Malfoy - El partido está a punto de comenzar, no nos dejaran salir hasta que acabe -
¿No ves lo que está pasando Scorpius?, primero el Barón Sanguinario, después el profesor Binns, y ahora la Dama Gris… -
Hubo un silencio entre sus amigos hasta que Loren se levantó igual que él.
Tiene razón… esto es raro - apoyó a Albus -
¿Y qué pensáis hacer? - pregunto Stefan, dudoso de levantarse o no -
Peeves vio algo, fue el único que dijo que se salvó por los pelos - recordó Al
-
Si lo buscamos, sabremos lo que está pasando -
¿Pero no es mejor que se ocupen los profesores? - Insinuó Scorpius - Somos niños -
¿Y qué? - Saltó Albus en defensa - Mi padre se enfrentó con once años al mayor enemigo de todos los tiempos, salvó a varios estudiantes y descifró el secreto de la Cámara Secreta… ¡Se enfrentó a dementores en su tercer año!, ¿y yo no puedo investigar lo que está pasando, Malfoy? -
Scorpius no dijo nada al respecto y cuando se escuchó el silbato y varios cohetes, el partido dio comienzo. Albus y Loren se miraron y asintieron al mismo tiempo mientras abandonaban las gradas juntos, y Stefan se quedó sentado a la vera de Scorpius sin saber qué hacer, ir o quedarse…
* * *
Los golpeadores defendieron bien sus posiciones y avanzaron con las escobas hasta sus objetivos. Gryffindor iba en cabeza por veinte puntos, pero Slytherin estaba remontando en cada minuto del partido. La snitch dorada aún no era visible para ambos buscadores, pero James comenzaba a tambalearse de la escoba por el mal temporal que venía del norte, pero aguantó firmemente sin quitar ojo al campo y a Robbin Cupper, que también le miraba fijamente.
¡Y ahí están los Buscadores, suspendidos en el aire sin ver la snitch dorada!, por suerte sus equipos están haciendo algo de provecho. ¡Venga! -
En ese momento una luz dorada y el sonido de un aleteo llamó la atención a Potter, y vio que la snitch estaba justo detrás del otro buscador. Robbin también lo escuchó, giró rápidamente su escoba y fue detrás de la snitch antes de que James reaccionase. Reaccionó tarde, pero comenzó a seguir a Robbin por detrás, mientras que fuertemente comenzaba a caer una gran llovizna, encharcando el terreno y haciendo que un golpeador de Slytherin cayese de la escoba.
¡Cupper y Potter van detrás de la snitch!, ¡Y ya tenemos al primer lesionado de Slytherin!, ¡¡VENGA CHICOS!!
Desde las gradas de Gryffindor, Rose animaba eufórica a su primo junto al resto de sus compañeros, y en los Slytherins, a Robbin. El duelo estaba tan reñido que apenas podían deducir quién la tomaría en sus manos, ya que James consiguió ponerse a la par del otro buscador y estaban a la misma distancia. Los dos alargaron sus brazos para poder cogerla, pero la snitch hizo una jugada bastante peligrosa. Se paró en seco cerca de las gradas de Ravenclaw y los dos buscadores se pasaron de largo, y fueron directos hacia las gradas. Los estudiantes de Ravenclaw se agacharon justo a tiempo antes de que James alzara la escoba y sobrevolase sus cabezas para no estrellarse; en cambio Robbin se paró a cinco centímetros de las gradas, suspirando aliviado y maldiciendo a la snitch.
¡POR LOS PELOS NO LO CUENTAN!, ¡ADORO ESA SNITCH! ¿Y VOSOTROS? -
¡Maldita sea! - gritó James cabreado -
Retomando el control de su escoba, James regresó al campo, al centro, donde tenía buena vista del lugar. Sobre su cabeza estaban los dos equipos y Robbin con las escobas, y la pequeña snitch, a sorpresa de él, estaba inmutada en los pies de los aros elevados de los Slytherins. James miró a Robbin, estaba despistado, así que avanzó rápidamente hasta la snitch que apenas se movía.
¡¿QUÉ ES LO QUE VEO!? ¡¡POTTER Y LA SNITCH!! ¿ES POSIBLE, ES POSIBLE? -
¡JAAAMES! ¡JAAAMES! ¡JAAAMES! - se escuchaba desde las gradas -
Y ahí estaba James Sirius Potter, el nuevo buscador de Gryffindor, tomando con la mano derecha la snitch dorada.
¡GRYFFINDOR GANA! -
* * *
El Gran Comedor aún estaba vacío. Albus y Loren habían llegado hace diez minutos, a poco de acabar el partido con la victoria de los Gryffindors. Los dos buscaban a Peeves en ese lugar, pero no había rastro de él, ni siquiera en las cocinas. Avanzaron después por las escalinatas de mármol, preguntando a algunos retratos que estaban despiertos, y la mayoría ni siquiera le había visto, o incluso alguno dijo que estaba en el baño de las chicas haciendo travesuras, como tanto le gustaba. Fueron después a la cuarta planta, donde por suerte de los dos escucharon la risa peculiar de Peeves, acompañado de una enfurecida prefecta de Gryffindor y empapada hasta los huesos. Victoire.
¡MALDITO FANTASMA! ¡YA VERÁS CUANDO LE DIGA A LA DIRECTORA…! -
¿Qué te has meado encima? ¡JAJAJAJAJA! -
¡PEEVES! -
Victoire salió del baño de chicas empapada de agua y corrió directa hacia la Torre de Gryffindor, pasando por lado de su primo.
Con lo poco que le gusta que la mojen… - comentó Albus -
Bueno… al menos hemos encontrado a Peeves -
Avanzaron por el pasillo encharcado hasta el baño, donde Peeves jugaba con los grifos y las cañerías empapando todos los rincones del lugar. Cuando vio a los dos Slytherins se retuvo y sonrió al reconocerlos.
¡Señor MINIPO-POTTER! - Exclamó -
Peeves, ¿Qué estás haciendo? -
¡CELEBRAR QUE LA DAMA GRIS NO ESTÁ!, Al final seré el único -
Sabemos que no está - dijo Loren - ¿Sabes tú algo de lo que está pasando? -
PUUUUES… -
Peeves descendió del aire y se acercó a ellos.
SI Y NO. PUEDE O TAL VEZ. PERO JURÉ QUE NO DIRÍA NADA -
¿Sí o no?, ¡dinos! -
¡Tranquilo señor MINIPO-POTTER! - grita Peeves - Si os lo cuento, tal vez sea yo el siguiente… - dijo por lo bajo -
Pues tal vez te haga yo desaparecer - amenazó Loren -
¡NO POR FAVOR!; os lo diré, ¿vale? - Cedió - No quiero ser moco de Slytherin -
Loren sacó la varita por si las moscas, y Peeves comenzó a elevarse en el aire mientras rebuscaba algo en sus bolsillos. Sacó un pañuelo rojo, otro azul y otro naranja, y los lanzó al suelo. Siguió sacando más cosas, desde un bote de cristal, un libro y un caldero de bronce. Albus sabía que los fantasmas eran el mayor misterio del mundo, pero desconocía la capacidad y poder que tenían. Cuando Peeves vació todos los bolsillos, comenzó a reírse como un lunático, algo que hizo sospechar que le estaban tomando el pelo.
No os lo diré - se rio Peeves, y después salió volando de los baños -
¡MALDITO FANTASMA! - Gritó Loren - ¿Y ahora qué? -
Albus no la estaba escuchando porque estaba sumido en los objetos que Peeves había tirado. Loren volvió a insistir pero no le escuchaba. Albus se inclinó al suelo y vio todos los objetos que Peeves tenía en sus manos. Algo en su interior le decía que había algo ahí, aunque las palabras de su padre también le guiaban. Hace cuatro años, Harry le contó lo travieso que era Peeves, y que era una calca de James; pero Peeves, aparte de ser travieso, era listo, y aunque te la jugase, siempre te dejaba la respuesta ante tus narices.
Albus… -
Lo tengo - susurró -
Un broche de plata colgaba de las manos de Albus de las pertenencias de Peeves. Había un escudo grabado en el dorso de una torre y dos varitas cruzadas cubriendo el dibujo de la torre; y por detrás había algo escrito. Una fecha y unas palabras, que lo leyó Albus.
1552 - 1649
En memoria de M.R.
* * *
La noche cayó en el castillo con una gran cena en el Gran Comedor para celebrar la victoria de los Gryffindors. Ravenclaw y Hufflepuff se unieron en la mesa de Gryffindor para cenar con ellos, y algunos Slytherins también, aunque el resto se quedó en sus mesas. Albus, Scorpius, Loren y Stefan aprovecharon esa oportunidad para sentarse con ellos, y aparte, para comentar lo que habían descubierto. Rose fue informada por Stefan horas antes de la desaparición de la Dama Gris, así que estaba al tanto de lo ocurrido; en cambio Albus, antes de hablar con sus amigos, fue hacia James a felicitarle.
Enhorabuena… - le dijo - Papá estará contento -
Gracias… - contestó, secamente - Yo… quería hablar contigo, pero… -
Déjalo - le pidió - Estas navidades puedes hablarme sin miedo… -
No es miedo… sino que… me resulta raro, confuso… verte así - dijo, señalando el emblema de Slytherin - Pero bueno… -
No lo escogí - le susurró - Ya hablaremos… voy con Rose y mis amigos… -
James le dejó marchar y Albus regresó hacia sus amigos con una espina clavada en su pequeño corazón. Le dolía que su hermano no hablara con él sobre el tema, pero más de que le miraría de forma diferente…
¿Así que este broche llevaba Peeves? - preguntó Rose mientras lo veía con Scorpius y Stefan -
Si… - asintió Loren - ¿Tenéis idea de lo que puede significar? -
Debe ser de una persona ya muerta - dijo Scorpius -
¿Pero de quién? - Saltó Stefan mientras miraba el grabado - M.R… M.R… -
Sus iniciales - pensó Rose - Puedo, si queréis, buscar información en la biblioteca si me guio por la fecha de nacimiento y defunción… ¿os parece? -
Bien - añadió Albus - Y yo le llevaré este broche al profesor Prewett -
¿Y eso? - preguntó Scorpius mientras se apoyaba en la mesa -
Quizás sepa algo del escudo grabado en el broche… -