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3º Generación: Primer año. — capítulo 7
Capítulo 6
Sir Nicholas de Mimsy-Porpington
Un arco de piedra se alzaba ante los ojos de Rose. La pared rocosa había desaparecido para mostrar a la chica un estrecho y largo pasillo que conducía a una puerta de grandes dimensiones. Entró sin miedo y caminó lentamente contemplando las paredes oscuras que sostenían pequeñas antorchas. Había un olor que Rose le agradaba, entre antiguo y cerrado, el típico olor que esconde las guardillas durante mucho tiempo. Rose se sentía segura por cada paso que daba, y no temía a nada. A su espalda, el muro volvió a regenerarse para ocultar el pasadizo, y la puerta que tenía al fondo se abrió poco a poco. Cuando llegó al final, entró dudosa cuando apoyó su mano en el pomo, hasta que una voz escuchó en su cabeza de que entrase. Después de estar semanas investigando el broche y sus orígenes, al fin encontró alguna respuesta. El broche era una especie de llave que ha podido abrir el pasadizo secreto, y extrañamente, estaba relacionado con las desapariciones. Rose empujó decisiva la puerta y entró a una antecámara en donde la luz no se filtraba por ningún hueco. Era una sala circular cubierta de alfombras y tapizado verde oscuro, como si perteneciese esa parte a una habitación de la sala común de Slytherin. En el medio se hallaba un baúl de grandes proporciones, y en el resto de la antecámara había cajas, libros, garabatos, e incluso una cama deshecha al fondo, cubierta por un manto de polvo y más libros. Rose se aventuró más y vio también un pequeño escritorio donde se dirigió sin ninguna duda. Sobre la mesa había papeles, fechas y nombres; pero ninguno le resultaba interesante para leer. Echó otro vistazo sobre la silla donde había otra pila de pergaminos. Los apartó y los echó un vistazo por encima. Eran más fechas y nombres, pero hubo algo que le llamó la atención con creces. Entre los pergaminos había un antiguo retrato de varios magos y brujas posicionados en fila y frente a una torre en medio de un reflejo que parecía agua. Cada pareja de magos, llevaba en sus manos la varita, cruzada con el del compañero de al lado. Todos vestían antiguas túnicas, y en el reverso del pergamino, se apreciaba el nombre de cada uno de esos magos del retrato, acompañado de una fecha.
LA CAMARILLA
Forjada en 1640 por la paz de nuestra comunidad
Arthemius Fott
Charlus Leptón
Artemisa Monclow
Morgana Fott
Theodosius Hackett
Penelope Deacorde
Delphon Radford
Jean Adams
Lucius I Malfoy
Mace Garett
Penelope Deacorde… Lucius I Malfoy… - leyó una y otra vez aquellos nombres, inconscientemente de que sabía que Stefan y Scorpius estaban conectados - ¿Qué tiene que ver todo esto? -
Pues antes de los tiempos de tus padres, existió otros magos que defendieron esta comunidad de una gran amenaza - añadió una segunda voz -
Rose se sobresaltó en cuanto escuchó la voz de un hombre. Se echó hacia atrás y tropezó con el montón de pergaminos que había ahí, y ante sus ojos, estaba el único que estaba en pie en el castillo, posiblemente la persona que podría ayudar a sus amigos a resolver ese misterio.
¡Sir Nicholas! - Exclamó cuando vio a Nick flotando en la antecámara - ¿Usted sabe que le está pasando a sus compañeros…? -
Debemos salir de aquí, no es lugar para hablar. Te esperaré en la Torre de Gryffindor, y te recomiendo que guardes eso que tienes en las manos… -
Pero… -
No es momento para hablar -
Mientras el misterio rodeaba la mente de Rose de lo que obtuvo en la antecámara de la Sección Prohibida, Albus y sus amigos llegaron al final del pasadizo. Llegaron como dijo Scorpius, al embarcadero de Hogwarts, en donde había cinco pequeñas barcas tambaleándose bruscamente por el temporal. El viento soplaba fuertemente y la lluvia caía con fuerza y sin cesar. Loren fue la última en salir del pasadizo y dejó, bloqueando la puerta con un barril para poder regresar por ahí. No le gustaba la idea de estar fuera del castillo con ese temporal, pero había que ver lo que Scorpius afirmaba. Stefan fue el primero que avanzó con la capucha puesta y la varita en la mano.
No tenemos que perder más tiempo… - dijo Stefan - Este tiempo es peligroso… -
Tranquilo que está cerca - comentó Scorpius - Seguidme… -
Avanzaron los Slytherins con las capuchas puestas y salieron del embarcadero. La tierra estaba tan húmeda que los pies se les hundían como si pisaran arenas movedizas. Loren se agarró al brazo de Albus para caminar, y Albus a la túnica de Stefan, y éste a Scorpius, quién llevaba la varita iluminada. Continuaron siguiendo la orilla del lago, que estaba muy ajetreado que parecía que el calamar gigante estuviese haciendo remolinos con sus tentáculos, algo que asustó a Loren por su fobia a nadar. El agua del lago era tan negra como la noche, y comenzó a cubrir parte de la orilla por el volumen de agua que tenía por la lluvia. Scorpius intentó mantener la varita en alto hasta que llegaron a una gran piedra rocosa donde había un hueco donde podían resguardarse. Avanzaron rápido y se resguardaron.
-
Maldito tiempo - maldijo Loren - ¿Es aquí, no Scorpius? -
-
Si chicos… aquí está la marca… - respondió Stefan por él -
Frente a ellos y entre metido entre unas piedras afiladas como dientes, había una marca con un orificio, el mismo que Rose encontró en la Sección Prohibida. Albus iluminó también su varita y Stefan se inclinó para poder tocarlo. Apenas llegaba por lo estrecho que era las rocas que ocultaban el orificio, pero pudo rozarlo con las yemas de sus dedos. En ese momento, Stefan notó como un escalofrío le recorría el cuerpo y en su pequeña mente visualizó algo que hacía meses no veía. Estaba acostumbrado a tener esos extraños sueños cuando dormía, pero no cuando estaba despierto. De nuevo, vio en su mente la misma torre de sus sueños, pero había algo diferente. La torre se sumergía en el agua…
¡Stefan! - Le meneó Scorpius al ver que no respondía - ¡Chicos, Stefan le pasa algo! -
¡No debíamos a ver venido! - Exclamó Loren enfadada - ¡Regresemos al castillo!
¡Stefan! - insistió Albus esta vez, pero no respondía -
Los gritos de Albus y Scorpius a Stefan se apagaron cuando notaron que algo frío les cubría sus tobillos. El agua comenzó a subir de nivel y pronto la orilla iba a desaparecer por una gran ola del lago. Albus no tuvo otro remedio que coger a Stefan, con ayuda de Scorpius, y salir corriendo hacia el embarcadero. Era hora de irse si querían regresar enteros al castillo.
La Torre de Gryffindor estaba en penumbras porque estaban todos durmiendo en sus habitaciones. Rose Weasley se encontraba frente a la chimenea junto a ese retrato realizado a lienzo (pero el retrato se movía como los cuadros del castillo), esperando a que Sir Nicholas llegase para contarle lo que sabía al respecto. Entretanto le daba vueltas a la cabeza la relación de Stefan y Scorpius con aquellas personas nombradas. Tal vez sus antepasados, o igual alguna coincidencia… no estaba segura, pero ese broche había querido mostrarle eso a Rose esa noche. Cuando Sir Nicholas apareció atravesando el retrato de la dama gorda, Rose se incorporó nada más verlo para preguntarle, pero el fantasma fue el primero en hablar.
No sé qué tramáis vosotros… tu primo, esos Slytherin y tu… pero debéis de dejar de indagar en estas desapariciones -
¿Pero por qué?, solo queremos saber lo que está pasando Sir Nicholas -
El fantasma suspiró.
Y he encontrado esto - le enseñó el pergamino - ¿Quiénes son? ¿Qué es La Camarilla?, necesito respuestas… -
Eres como tu madre - le dijo - Las mismas ganas de saber la verdad, la misma vitalidad, comprendo que seas una gran Gryffindor… - le alagó - Y esos del retrato son La Camarilla, un grupo de magos y brujas que defendían nuestro mundo… nosotros los fantasmas de Hogwarts les debemos mucho… y ellos a nosotros
¿Un grupo?, ¿pero qué defendían?, Lord Voldemort apenas había nacido en la época que aparece en el reverso… -
Jajaja - rio éste a su ignorancia - No siempre ha sido él… ha habido otra persona en el pasado que causó más daño que ese innombrable… -
Rose quedó atónica.
¿No sabes quién es?, porque creo que si sabes… sino, no hubieras encontrado la antecámara secreta de La Camarilla -
Entonces Rose sacó el broche ciegamente y acarició las iniciales a la par que clavaba su mirada en el fantasma. Sir Nicholas asintió.
M.R - pronunció - Mnemone Radford, creadora de encantamientos modificadores de memoria y… por ser la primer innombrable que llegó a nuestra comunidad -
Mnemone Radford… - repitió - ¿Pero qué tiene que ver con las desapariciones?, ¿y con La Camarilla?... sigo sin entenderlo -
Rose aguardó a que el fantasma le diese una respuesta, pero Sir Nicholas estaba callado e inmóvil como una piedra. Rose se levantó y se acercó para ver que le pasaba, y fue en ese momento ante sus ojos y en la Torre de Gryffindor, cuando Sir Nicholas, el fantasma de la casa Gryffindor, fue engullido por una luz que le hizo desaparecer de ahí…
¡SIR NICHOLAS! -
* * *
Las semanas avanzaron rápidamente desde aquella noche en el cuál, definitivamente, todos los fantasmas del castillo habían desaparecido a excepción de Peeves. Rose se reunió con su primo y los demás para contarles lo que había descubierto, y los Slytherins a Rose de lo que había pasado esa noche en la orilla del lago. Supusieron que si el broche pudo abrir aquel pasadizo en la Sección Prohibida, igual si lo hicieran de nuevo pero con el orificio de las rocas, tal vez descubriesen algo. Stefan estuvo todas estas semanas sin poder pronunciar ni una sola palabra, pero les contó lo que vio en su mente. Una torre como la del broche y el retrato que encontró Rose, y una marea agitada que engullía y ocultaba la torre. Esa información dio que pensar sobre lo que Stefan tenía en su mente. ¿Podía ver los acontecimientos con solo tocarlo o soñarlo como pasó los primeros días de Hogwarts, o había algo que sus amigos desconocían de él?. De todas formas, había otro misterio para resolver, pero que Scorpius lo aclaró en seguida. El tal Lucius I Malfoy fue, por así decirlo, un antepasado, quizás el bisabuelo de su abuelo Lucius, y respecto a Penelope Deacorde, Stefan no dijo nada al respecto.
* * *
Mediados de diciembre. El mal temporal cesó hace pocos días, pero un manto blanco comenzaba a cubrir el castillo. Las cartas en Hogwarts comenzaron a volar por allá y por ahí, donde recibían la mayoría de los estudiantes los permisos firmados para regresar a Londres estas navidades. James, Albus y Rose recibieron, cómo no, la carta firmada; al igual que Scorpius; aunque Stefan y Loren no. Debían quedarse esas navidades en el castillo con los profesores que se quedaban, entre ellos el profesor Slughorn y Arthur Sullivan, que se reincorporó a las clases a finales de noviembre.
Esa mañana de invierno, había mucho ajetreo en el castillo moviendo baúles de arriba abajo, y despidiéndose de sus compañeros hasta que volviesen en enero. Rose se despidió de algunas compañeras de Gryffindor, y Albus y Scorpius de sus amigos.
Ya lo siento que os quedéis aquí - les decía Scorpius - Si no tendríamos cena con mi familia paterna, seguro que mi madre os invitaría a casa -
Para la siguiente, ya verás - dijo Stefan -
Bueno, ¡recordad en escribirnos eh!, por favor - pidió Loren -
¡Lo mismo digo! - Exclamó Albus sonriendo - Y ya sabéis, no hagáis nada que le moleste a Slughorn, últimamente anda muy severo con Slytherin -
Si tranquilo, no quemaré a nadie - se bufó Stefan recordando el pequeño percance en clase de pociones la semana pasada -
Algo había en esos Slytherin que les hacían tan diferentes que el resto. Había un cálido ambiente entre los cuatro, una amistad extraña por ser quienes son y por los secretos que esconden unos de otros, pero eran amigos; una extraña amistad que para muchos eran de admirar, pero para otros no, como Yordina, la hermana de Stefan…
Los odio - gruñó Yordina a Elisabeth -
Cálmate - le dijo - ¿Qué más te da?, tu hermano se quedará con esa chica -
Vale, bien… ¿y? -
Podemos aprovecharnos y jugar con ellos, ya sabes - vaciló Elisabeth -
A Yordina se le dibujó una sonrisa en el rostro ante su propuesta.
Uhm… ¿con maldiciones? - susurró una Yordina malvada -
Claro que sí, soy una Nott, enseñémosles estas navidades quienes son los verdaderos merecedores de estar en Slytherin -
Al parecer las dos chicas de Slytherins tenían un as bajo la manga para hacer que estas navidades sean las peores para Stefan y Loren.
Tras las despedidas y algunas lágrimas de más por parte de Loren y que apenas se separaba de Rose en el vestíbulo, Hagrid y el profesor Longbottom aguardaban en el umbral de la puerta a los estudiantes que se marchaban. Todos salieron ordenadamente subiéndose en los carruajes que esperaban en el patio empedrado, ya que el tren escarlata les esperaba silenciosamente en la estación de Hogsmeade…
Volvemos a casa - suspiró Scorpius -
No te veo con muchas ganas la verdad - comentó Rose al rubio -
Ahora que teníamos más información de lo que está pasando… ¡nos tenemos que ir a Londres!, ¿no os da rabia? -
Así descansaremos… y cuando volvamos iremos al lago a probar el broche - propuso Albus mientras subía al carruaje - Por cierto Rose, ¿llevas el broche y el pergamino? -
Si si… lo iba a dejar aquí, pero lo guardé en el baúl -
¿Para qué? - se preguntó Scorpius -
En casa tengo más libros… y siempre tío Harry puede ayudarnos a conocer más sobre esa mujer Radford -
Oh vale… - añadió Scorpius mientras subía detrás de Rose - Bueno Hogwarts, ¡nos veremos en Enero! -
Rose y Albus se miraron y después a Malfoy.
¿Perdón? -
Me despido del castillo, ¿vale? - dijo en tono burlón - Imaginaros que el tren descarrila y morimos todos… -
Scor… -
¡Que sí!, o que los centauros nos maten -
Scor por favor… - siguió un Albus cansado -
¡Y si…! -
¡Igual te pego la lengua al paladar y te tiro del tren en marcha! - exclamó Rose
* * *
El andén nueve y tres cuartos estaba a rebosar de magos y brujas a la espera de la llegada de sus hijos. Entre la muchedumbre había un cuarteto de aurores vigilando cada esquina, ya que desde las noticias de los asesinatos, Harry puso más seguridad en los lugares mágicos. Ahí en la estación, Draco y Astoria aguardaban en un banco nerviosos, y a su vera, Ronald junto a su hijo Hugo, y Harry con la pequeña Lily, esperaban ansiosos también. Cuando el revisor de taquilla anunció a todo el andén de la llegada del tren, los Malfoy se levantaron y Astoria avanzó hasta el límite del andén para ver el tren llegar. Draco se acercó disimuladamente a Harry y compañía.
Enhorabuena por tu hijo. Es un gran Slytherin me han comentado -
Muchas gracias, igual que el tuyo… ya me ha contado Albus que es gran amigo de tu hijo, ¿Qué te parece? -
Fantástico… yo no tuve el placer… pero me alegro que mi hijo si… -
Harry sonrió ante su comentario, porque sabía que Malfoy había cambiado en estos años. Desde el ingreso en Azkaban de su padre y de que su madre quedara sola en la gran mansión Malfoy, Draco se volvió más humilde… y quizás él sea un gran ejemplo de cambio.
¡Cariño, ya viene nuestro pequeño! - exclamó una Astoria emocionada -
Ya está aquí la tropa…. - comentó Ronald sabiendo lo que le esperaba estas navidades con James y Albus -
Oh Ronald… no me lo recuerdes - dijo - ¿Lily, vamos a por ellos con Hugo? -
¡Si! - exclamaron los dos pequeños -
Así que Ronald, vete cogiendo tres carros para trasladar los baúles, venga… -
¡Por qué siempre lo tengo que hacer todo! ¡POR QUÉ! -
No te quejes… que si estuviese aquí mamá… - dijo Hugo entre cortado y a la vez riéndose junto a Lily.
El tren escarlata llegó al andén nueve y tres cuartos, y al abrirse las puertas, una muchedumbre de jóvenes magos corrieron hacia sus familias. Comenzaban las navidades.
Nota de autor:
¡Y al fin llegamos a este capítulo con respuestas y más preguntas!, JAJAJAJA, si habéis llegado hasta aquí significa que me queréis (?)... bueno. Este capítulo quiero aprovechar a dar la bienvenida a nuevas lectoras y lectores, y sobre todo a todos los que esperan mis actualizaciones. La próxima actualización será la próxima semana, donde conoceréis por COMPLETO a la familia Potter-Weasley y quién sabe... alguna sorpresa más. Cómo veis , ya quedará poco para acabar este primer año, que por cierto tengo ganas ya de publicar el segundo año que es el que más me ha gustado escribir (me costó dos meses escribirlo x_x), así que bueno, espero vuestros ...
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