Renaciendo a tu lado — capítulo 10
A ti, que solo con un abrazo me das la paz que necesito para escribir, y para vivir, Astoria. ...-º-...
Negro, hormigueo de colores, negro.
Respiro, asfixia, respiro.
Calor, calor, y mas calor.
Hermione, Hermione… Hermione. Si, esa era su nombre, pero muchos susurros se escuchaban alrededor, y todos rezaban su nombre. Arrugó el entrecejo y sus párpados reaccionaron; si, ahora sentía sus ojos. Entreabrió las cortinas y la luz penetró lentamente en ellos: primero veía borroso, manchas negras alrededor de ella, que luego fueron tomando forma hasta que se materializaron en ellos… ellos .
Estaban aquí, con ella, los tres. Y eso significaba que por fin, el pasado había quedado atrás. Se incorporó rápidamente ante los ojos atónitos de todos y abriendo sus brazos a más no poder, encarceló a los tres Slytherin en ellos. Inmediatamente fue correspondida por todos, que estando igual de conmocionados, no pudieron hacer más que actuar por instinto.
Al rato después, Theo se soltó de su agarre y sosteniendo el mentón de la castaña con el dedo índice levantó su cara haciendo que sus miradas se encontraran; él le sonrió y guiñandole un ojo se incorporó y le extendió una mano a Narcissa. La mujer le sonrió de vuelta y apretando más a la chica le susurró al oído -"Gracias", mientras una solitaria lágrima saltó de su mejilla a la de Hermione; y aceptando la ayuda, se puso de pie y se retiraron en silencio.
Severus no hizo ningún intento por marcharse; por el contrario, apretó aún más a la castaña pegandola a su pecho; hundió su cara en el cuello de la chica y respiró con fuerza, queriendo succionar hasta la última gota de perfume en el.
- ¿Estas bien?
- Supongo que nunca he estado mejor - La chica le respondió apenas terminó la pregunta y tomando aire lo miró a los ojos, y sonrió. El profesor extrañado de la respuesta de la castaña no pudo más que callar; y es que no entendía como, luego de haberse desmayado en plena sesión del ministerio y venir recién retomando conciencia la chica hacia tal declaración. Decidió tras esto que era el momento indicado y luego decirle que la llevaría a su habitación a descansar, se levantó prolijo con ella entre sus brazos y la condujo gustosa a lo prometido
Ginny fue interrumpida por unos leves golpecitos en la puerta que se invitaron solos a entrar, dejando a la vista los azules ojos de Theo.
La pelirroja se levantó abrupta del sofá y se dirigió a él.- ¿Cómo salió todo?- sin querer, se había aireado más de la cuenta al decir esto, haciendo que el chico despertara su lado malvado y decidió jugar un poco.
- Bien - declaró - Asesinamos con la ayuda de Hermione a los cuatro jueces, sin mayor dificultad - Theo hizo un gesto con la mano restándole importancia al asunto, y al ver la cara de impacto de la chica continuó. - Hubieses visto tal espectáculo - la rodeó entrando en la habitación y con su voz teatral comenzó su discurso - aquellos tipos nos querían mandar a Azkaban… pero Hermione salió entre las tinieblas y con un AVADA certero exterminó al juez mayor y… - Pero un libro que voló sobre su cabeza interrumpió al chico.-
- ¡ TE ESTOY HABLANDO EN SERIO MORTIFAGO DE CUARTA! - Ginny lo apuntó con su varita mientras su cara superaba con creces el color de su pelo. Theo miró a la chica y se dio cuenta que quizás, este no era el momento para bromear con el asunto… todavía.
- Hey Ginny… lo siento - Levantó ambas manos en señal de inocencia y la chica bajó la guardia sin quitarle la mirada furiosa de encima. - Todo salió bien, el juez me dió a entender que ya no tendríamos más problemas con el ministerio.-
Ginny arrugó el entrecejo y le preguntó. - ¿Por qué te lo dio a entender?¿No les leyó el veredicto?-.
Theo se aclaró la garganta y se preparó para el estallido que anunciaba aquel volcán borgoña. -Iba a hacerlo… pero Hermione se desmayó.-
- ¿QUEEEE?- exclamó la chica apenas Nott terminó la pregunta.- ¿¡ Y dónde está!?- ella se volteó rápidamente para salir en busca de su amiga, pero la firme mano del Slytherin la detuvo.
- Esta con Snape.- Los ojos de Ginny casi se salen del asombro que le provocó lo que había escuchado, y se volteó vertiginosa hacia Theo. Pestañeó un par de veces mirando el suelo hasta que comprendió lo que había escuchado, y lentamente una sonrisa cómplice se formó ante el chico, que él correspondió al instante y sin decir más, cerraron la puerta de la habitación de Draco decididos a no interrumpir ningún "momento perfecto" que por alguna casualidad del destino, se estuviese viviendo en la mansión.
Y así, entre cartas de Theo a Luna y Luna a Theo, órdenes y desórdenes de Narcissa, Largas horas de Severus en la biblioteca, con la cada vez más frecuente compañia de cierta castaña que luchaba poco a poco por ganarse el corazón del caballero y la penosa ausencia de Ginny en la mansión, los días pasaron volando y tras una semana y media de espera, había llegado el momento de despertar a nuestro bello ( ¡o bellísimo!) durmiente de su sueño.
La mansión se esforzaba por brillar en su máximo esplendor; y es que Narcisa había hecho un trabajo exquisito con la decoración del lugar, sin embargo la fachada requería aún de esfuerzos mayores, por lo que un par de mañanas luego de la mejoría de Draco en el desayuno, y tras recibir una respuesta satisfactoria de Severus y Theodore, decidió organizar algo a partir de la ocasión.
- Hermione- dijo llamando la atención de la chica - el día está precioso como para hacer un día de picnic, ¿No te parece?.-
Hermione la miró y en lo que se demoró en esbozar una sonrisa, planeó absolutamente todo en su cabeza, por lo que al momento de abrir la boca no pudo decir más resuelta que le encantaba la idea de tomar el té en los jardines de Malfoy Manor, y con el permiso de la mujer, se dirigió a su habitación para enviar dos invitaciones a las chicas que se estaban transformando en las infaltables de los panoramas Malfoy.
- ¡Es que me parece el colmo Ronald Weasley que vengas apareciendo por estas horas, y en estas fachas!- La señora Weasley agitaba su paño de cocina en el aire tan rápido que parecía que en cualquier momento sacaba alas y emprendía vuelo. Ron se agarraba la cabeza fuertemente con las manos mientras Harry a su lado hacía el mejor de los esfuerzos (considerando su estado) por mantener la compostura - Y tu Harry Potter, andar secundando al irresponsable de mi hijo; ¿¡Es que no tienen idea de quién son!?-
- SI LO SABEMOS!- Ron se levantó abruptamente, lo que hizo que se tambaleara y de un solo empujón del viento volvió a sentarse donde estaba.- Somos los HÉROES del mundo mágico… ni más ni menos - y dicho esto último casi en un susurro, su cabeza cayó sobre su hombro, profundamente dormido.
Harry bufó hastiado y dirigiéndose a la señora Weasley comenzó.- Señora Weasley… lamento profundamente que haya tenido que presenciar esto… yo…-
- No quiero una palabra más - Lo interrumpió. - Llévalo a su habitación y descansen, y ojalá descansen harto ya que de esta no se salvan tan fácilmente.- Harry asintió con la cabeza y en silencio tomó a Ron y apoyando a este en sus hombros, se dirigió a la escalera.
Ginny había despertado de pésimo humor, y es que el espectáculo que estaba montando su hermano en la sala habría levantado a todo Londres. Sin embargo, una lechuza alegró rápidamente su mañana y tras cambiarse de ropa en un dos por tres, bajó las escaleras para pedir permiso a su madre. Y en eso estaba cuando se encontró con los protagonistas del show.
- Buenos días- Harry miró a Ginny completamente avergonzado de la escena, pero ella no pudo mas que sentir rabia ante las constantes borracheras del parcito, y de las entradas tan...dignas que hacían al hogar.
- Buenas noches diría yo.- espetó con todo el sarcasmo que pudo.- aunque de buenas creo que mas bien podrías hablar tu- y diciendo esto avanzó sin mirar atrás hacia la cocina.
La señora Weasley ya había olvidado el incidente y se concentraba en los budines cuando su hija menor entró y se paró a su lado.
- Mmm… que rico huele eso mama - apuntó la pelirroja. Sin embargo, su madre que no en vano había criado bastantes hijos la miró de reojo y con una sonrisa perspicaz se dio media vuelta y lo colocó sobre la mesa diciendo.
- No te sienta la galantería Ginevra, asi que mejor dime lo que quieres decirme de una vez antes de que tus hermanos lleguen con su bullicio.- Ginny abrió mucho los ojos y fingiendo inocencia le dijo: - ¿Yo?- Molly levantó una ceja - Pero mamá si solo queria decir que el budín huele exquisito y…- Molly alzó aún más la ceja - Y… quería saber si puedo ir a visitar a Hermione a su departamento.- Ginny hizo un puchero ante su madre - Por favooooooooor ….- La señora Weasley sonrió al ver a su hija haciendo esa clase de ademanes y pasando su mano por la cara de su hija sentenció.- Me tendrás que ayudar a hacer la comida hoy, y luego lavarás los platos.- Ginny asintió enérgicamente y seguido de abrazar a su madre salió dando ligeros saltitos de la cocina, dejando a la señora Weasley satisfecha al tener menos trabajo que hacer gracias a las salidas de su hija, y a tremendo castigo que daría a los otros dos.
Narcisa tomó una cuchara mas grande de lo que estaba acostumbrada a utilizar y sacó un poquito de mermelada del frasco. Hermione la miró de reojo y se dió cuenta que esta era, si es que no la primera, una de las pocas vece que la mujer pisaba este lado de la casa.
- ¿Nunca ha cocinado Señora Malfoy? - Narcisa bajó velozmente la cuchara como un niño pillado con las manos en la masa y se aclaró la garganta.
- No - sentenció.- Las mujeres como yo no fuimos instruidas para eso- avanzó en dirección al horno y miró por la ventanilla lo que se cocinaba dentro. La castaña se aprovechó de la curiosidad de la mujer y la sorprendió con la pregunta .- ¿No le gustaría aprender?
Narcisa se incorporó de golpe y se giró hasta quedar frente a frente con la chica.
- Bueno… nunca me lo habían propuesto-
- A mi me encanta enseñar- Hermione le sonrió y descolgó de la muralla el otro delantal que había traído, en caso de que Luna o Ginny llegarán antes de lo previsto, y se lo extendió Narcisa. Ella primero miró atónita la horrible prenda que debía colocarse (que para colmo, era amarilla… ¡AMARILLA!), pero luego levantó los hombros y dijo.- ¿Qué más da?- tomó con su mano derecha la pechera y procedió a colocarsela. - Estamos aquí para cambiar…así que supongo que ha llegado el momento de que Cissy Malfoy cocine.
- ¡Eres tan necio como una roca Draco Malfoy!- Severus perdía la paciencia a medida que se paseaba como león enjaulado frente a la cama del platinado.- Si no me obedeces…-
- ¿Y qué harás!? - lo interrumpió el chico - ¿me amarrarás a la cama Snape?-
- ¡NO!- el profesor se detuvo abruptamente y con una sonrisa maquiavélica se llevó la mano a su bolsillo, sacando un pequeño frasquito de este.- pero puedo hacer algo parecido.-
Draco se levantó sobre la cama y de unas pocas zancadas llegó hasta la orilla y se abalanzó sobre Severus para quitarle la poción. Theo que miraba la escena divertido desde un rincón, creyó que ya era el momento oportuno de interrumpir y con ayuda de un hechizo, separó a ambos colocando una barrera invisible entre ellos.
- Creo que ya están bastante crecidos para este tipo de estupideces.- el ojiazul puso el tono más serio que pudo, pero Draco haciendo caso omiso intentaba con todas sus fuerzas abordar al profesor nuevamente.
- ¡Eres un traidor Severus Snape!¿¡ Cómo puedes dejarme hoy encerrado nuevamente en este lugar!?¿¡HOY!?- Theo agarró a Draco por los hombros y lo sentó a los pies de su cama.
Severus se colocó la levita en su lugar y arreglando su pelo con gesto adusto, miró a Draco a los ojos.
- Ocupa tu mente no solo para quejarte Malfoy, si es que tus quejas pasan por alguna neurona antes de ser escupidos.- y diciendo esto salió de la habitación dando un fuerte portazo.
Theo se sentó al lado del platinado que movía su cuello lentamente de un lado para el otro.
- ¿Estas bien?- le preguntó.
- Duele un poco, pero no es para quedarme aquí un minuto más.- apoyó los codos en las rodillas y miró el suelo durante varios minutos. Los ojos azules se posaron sobre aquel frasquito que había comenzado la disputa y levantándose elegantemente caminó hacia él. Draco levantó la vista al ver caminar a su amigo y al notar que frente a su bien lustrado zapato se encontraba la poción para dormir miró a su amigo suplicante y le pidió.
- Nott por favor...te prometo que hago lo que quieras...lo que sea.-
El chico sonrió y poniendo los ojos en blanco respondió.- Esta bien Draco, pensaba hacerlo gratuitamente, pero ya que insistes…- y dicho esto, colocó la punta de su zapato sobre el frasco y con una leve presión, hizo añicos los intentos de Severus por mantener a Draco en su habitación.