Renaciendo a tu lado — capítulo 14
Hola a todos! Primero que todo.. ¡Lo siento!... definitivamente la universidad es algo así como un "chupavidas" y bueno, eso pasó. Les comento, que he editado todos los capítulos anteriores, ( están ahora con un (*) ), pero no cambiando el sentido de la historia, sino que mejorando la ortografía y la escritura, para una mejor lectura. También, quisiera agradecer a los que siguen pasando por aquí, agregando esta historia a sus favoritos, comentando y sobretodo, leyéndola, ya que es super ver como hay, al menos, una persona a la que le guste lo que escribo. De verdad, ¡Gracias!Y finalmente, aqui esta el cap... ¡Ojalá lo disfruten! Abrazos! Astoria,
...-°-...
Severus soltó un bufido rodando los ojos tras mirarse en un espejo que había en el lobby del hotel. Casi ni se reconocía con el pelo un poco más recortado, con mechones que caían hasta su pómulo y el pelo tapándole un poco más abajo de sus orejas, haciéndole parecer un poco más joven. El abrigo negro que se ceñía a su cuerpo le tapaba un poco más arriba de sus rodillas, y los pantalones negros, ajustados, delineaban sus piernas perfectas hasta llegar a los lustrosos zapatos, evidentemente, negros también. Se veía guapísimo, claro… pero según él, se veía ridículo intentando parecer un muggle.
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Quisiéramos registrarnos por favor- La voz de la castaña interrumpió sus pensamientos y se dispuso a sacar la documentación necesaria.
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Por supuesto señorita…?-
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Granger.- le respondió Hermione.
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Muy bien señores Granger, tengo una suit disponible en el pi…-
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¡No!- la castaña la interrumpió nerviosa y completamente sonrojada - Nosotros.. ehh.. no.. queremos.-
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Quisiéramos habitaciones separadas- Severus llegó al rescate de la castaña, que parecía al borde del infarto-
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Oh, disculpe, señor-
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Snape- la cortó - habitaciones...contiguas.- ella asintió con la mirada fija en el ordenador que tenía enfrente mientras el profesor mantenía su reprobatoria mirada en ella. "Que inoperante..." pensó, pero no hizo ningún comentario ya que Hermione seguía claramente incómoda. Después de unos minutos, la recepcionista le entregó las dos llaves al mago que se dio la vuelta inmediatamente, escuchando casi al vuelo a la mujer que les decía que sus habitaciones se encontraban en el piso veintiuno.
Ambos se subieron en silencio al elevador que primero estaba lleno, pero a medida que los pisos avanzaban la gente fue desocupándolo hasta que quedaron solos. Hermione miraba el piso nerviosa mientras Severus la miraba de reojo con una media sonrisa. Era muy divertido ver como el error de la estúpida entrometida esa la había puesto así. "Señores Granger"...no, tampoco le hacía gracia..."Señora Snape"... eso si suena mejor… pensó, pero rápidamente soltó un bufido y miró hacia el lado contrario de la chica. "no te ilusiones" se dijo a sí mismo y desechó la idea por completo.
Sin darse cuenta, ya habían llegado a su piso y ambos salieron en silencio del cubículo. Severus guió a la castaña a su habitación y le entregó la llave.
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Señorita Granger… - la castaña lo miró aún sonrojada mientras recibía la llave en su mano, la que el profesor había atrapado entre sus dedos. Ella bajó la vista por un momento a su mano sostenida en la de él y volvió a los túneles negros que le preguntaron si quería bajar a cenar.
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Me encantaría- respondió ella.- aunque no quisiera bajar a cenar con el bullicio que hay abajo… podríamos pedir servicio a la habitación y cenar aquí.- sugirió ella.
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Me parece bien.- respondió - iré a mi habitación a dejar mis cosas y vuelvo en un segundo. Encargue lo que usted desee.- Hermione le sonrió asintiendo y se dispuso a entrar en su habitación, mientras Severus avanzaba los pocos pasos que los separaban.
Severus se quitó el abrigo y del bolsillo de su pantalón sacó el baúl en miniatura que agrandó con un hechizo, volviendo a su tamaño normal.
- "Accio Capa"- dijo y su gran capa negra voló a sus manos. Colocó la guesa tela sobre sus hombros y soltando un suspiro dijo -por fin.
Miró la habitación en la que se encontraba y que, seguramente, era igual a la de Hermione: tenía un comedor en la entrada, un pequeño living con unos bellos sillones y a la izquierda, unas puertas casi enteras de vidrio daban paso a la habitación principal. Abrió la puerta y se encontró de frente con una gran cama matrimonial con bellos doseles, todo en colores pastel y en un lado en la habitación una puerta blanca daba a lo que seguramente sería el baño.
Se miró fugazmente en un espejo y levantó su ceja.
- Volviste a la dignidad, Severus Snape.-
Hermione estaba en el gran sillón junto a la ventana mirando la luna; La cena había llegado hace unos minutos, y ya estaba todo listo. Unos golpes en su puerta avisaron que el profesor Snape ya había llegado, por lo que intentando controlar su respiración, avanzó a invitarlo a entrar.
Severus Snape estaba frente a ella tal como se paseaba por la mansión Malfoy o por los castillos del colegio: era evidente que no le iba a durar mucho tiempo eso de parecer muggle. Una traviesa risita se escapó de la boca de la chica, haciendo que el profesor alzara una ceja.
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Hay algo de lo que debamos reirnos, Granger?- le siseó, haciendo la sonrisa de la castaña más evidente aún.
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No, nada profesor... adelante, por favor.- lo invitó la castaña y él entró curioseando solo con los ojos la habitación. Era idéntica a la suya, con la diferencia que todo aquí estaba orientada al lado contrario: eran solo dos espejos.
Su vista deparó en la mesa adornada con velas y rosas, dos puestos vacíos y las charolas de las cuales el vapor se fugaba dibujando en el aire el exquisito sabor de la comida.
Hermione avanzó hacia su lado y él, como siempre, corrió la silla para ella. La castaña sonrió complacida y ambos empezaron a cenar.
- Entonces…- Agregó con tono lúgubre- la malvada bruja revolvió y revolvió la sopa mientras soltaba una horrible risotada diciendo: "Esta sopa de Hanzel quedará exquisi…Que basura…- Draco paró su relato y cerró el libro, lanzandolo al otro lado de la habitación.
-¿Te imaginas a Hermione - le sugirió Theo- engordando a Severus para comérselo en la cena?- El ojiazul terminó la frase riendo, pero Draco lo miró y no pudo evitar dar el golpe final. - Pues te aseguro que no lo engordará… pero si se lo comería en la cena… ¡Jajaja!- los dos chicos estallaron en carcajadas, que fueron interrumpidas por dos ¡PLOP! que llenaron la estancia con un rico olor a chocolate caliente.
-
Mejor, pongámonos a trabajar - sugirió el ojiazul levantándose y tomando su taza para avanzar hacia el escritorio donde Draco estaba sentado. El platinado extendió un mapa del mundo muggle que había comprado esa tarde en la librería junto a aquel patético "cuentos de brujas malvadas" y utilizando las piezas de un ajedrez que adornaba el escritorio marcó todas las ciudades que Hermione había mencionado como "posibles".
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Bien…- dijo cuando terminó el trabajo- Herms y Severus partieron en Francia, pasarán a Holanda y finalmente irán a Italia.-
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Pero...¿dejaron a España fuera?- le comentó Theo.
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Al principio teníamos muchos destinos… -le respondió el platinado- pero dejamos los que eran… "más posibles" y así organizar la búsqueda mejor.-
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¿Y si no los encontramos en esos lugares?-
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Bueno…- reflexionó Draco jugando con un caballo de plata de su ajedrez.- tendremos que buscarlos en otros países, islas…-
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Donde sea necesario.- culminó el ojiazul, mientras Malfoy soltaba un pesado suspiro mirando al mapa que tenía enfrente… por su amiga, debía encontrarlos...costase lo que costase.
La luna frente a ella le daba un espectáculo único a Severus que podría haber mirado eternamente esa noche: solo su silueta, con leves tintes de color en su espalda gracias a las suaves ondas castañas que caían sobre ella… sus hombros descubiertos, sus manos abrazándose a si misma, dejando libre acceso a su cintura, sus caderas en perfecta armonía con sus piernas y su olor, que inundaba toda la habitación.
- La luna se aleja cada año una pulgada y media de nosotros- comentó la castaña en casi en un susurro - y aún así, ha llegado más gente a la luna que a las profundidades del océano.-culminó casi inaudible. El extraño estado de la castaña no había pasado inadvertido por el profesor, que se acercó lentamente a ella, y colocando sus manos en los hombros de la ojimiel la volteó lentamente, quedando frente a frente. - Puedo saber…- le dijo, con calma - ...qué es lo que la tiene así?-
Hermione levantó la vista para encontrarse con los ojos del mago que la miraban fijamente. Mordió su labio inferior un segundo y soltó un suspiro.- Tengo miedo de no encontrarlos...por mas que los busque.- los ojos de la chica se comenzaron a vidrear.- tengo miedo de que se alejen cada vez mas, que aunque los encuentre, no me escuchen… no me acepten… no me quie…- Severus tiró a la muchacha por los hombros hacia su pecho y la aprisiono entre sus brazos, mientras Hermione comenzaba a llorar sonoramente en el pecho del profesor.
Apoyó el mentón en la cabeza de la chica y cerró los ojos, aspirando el aroma que lo embriagaba. Le dolía, definitivamente le dolía admitir que la peor pesadilla de Hermione también era una opción… pero le dolía más aún pensar en lo devastada que estaría ella si no los encontraban. Colocó nuevamente sus frías manos en los hombros de la chica y la separó tortuosamente de su abrazo hasta que quedaron frente a frente. Recorrió sus brazos hasta llegar a sus manos y las sostuvo firmemente.
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Tenga lo que tenga que hacer Granger, encontraré a sus padres.- y diciendo esto, se llevó ambas manos de la chica hasta sus labios y con un frío beso selló su promesa.
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Lo sé profesor, créame que lo sé - le dijo ella con los ojos entre lágrimas, dejando escapar una que rodó rápidamente por su mejilla. Severus soltó una de sus manos para acariciar su pómulo en silencio sin parar de mirarla. Estaba cayendo, si es que ya no estaba absolutamente perdido en los mares del mundo de Hermione Jean Granger… y ya no quería hacer nada por evitarlo. La deseaba, la admiraba, y la necesitaba… más de lo que él en algún momento había creído posible.
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Me tengo que ir.- le dijo - duerma, que mañana será un día agitado.-
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¿Usted no va a dormir?- le preguntó la castaña, haciendo que Severus soltara una corta risa y mostrara su sexy sonrisa de medio lado
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Siempre tan perspicaz Granger.- ella no hizo caso al cumplido y alzó su ceja en señal de interrogación.
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Tengo cosas que hacer- le respondió.
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Debes dormir.- le ordenó la chica, pero Severus haciendo caso omiso, continuó. -Encontraré a sus padres… es una promesa..- le dijo finalmente y antes de que su cerebro pudiera retomar funciones, la capa ya ondeaba a través del marco de la puerta.
Hermione se dio media vuelta y posó nuevamente sus ojos en la luna con una sonrisa en su rostro.
- La única testigo de nuestro gran viaje- se despidió de ella con un suspiro, cerrando la cortina para irse a los brazos de Morfeo... y soñar con aquel hombre que la traía en las nubes.