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la hija de bellatrix, bajo la sombra — capítulo 5
4-Amistades Comparto la habitación con otras cuatro niñas, sólo queda una cama sin ocupar, así que la tomo sin hacer mucho escándalo. No me gusta, me toca la parte de arriba de una cama marinera, eso me pasa por no estar el primer día para la repartija de camas.
Hay dos niñas en la habitación, me saludan, una es Ritta y la otra Clarisa, parecen llevarse bien entre ellas.
Muestran un particular interés por mi familia, les digo que no me gusta hablar de ello. Ellas insisten, nos quedamos hasta altas horas de la noche hablando, ellas me cuentan más a mí de mi misma que lo que podría haber imaginado.
Clarissa tiene especial interés por los mortifagos, me ha explicado todo acerca de ellos. Son aterradores me dan miedo pero no lo digo. Acostumbro oír a la gente más de lo que hablo, me cuesta trabajo confiar en extraños.
Les he contado lo que jenna me ha dicho. Ellas me miran con ojos ansiosos esperando que les diga algo más. No sé cómo se tomarán cuando les explique que no sé nada de magos, ni buenos, ni malos. Tal vez lo deje pasar un tiempo, no creo que sea el momento.
Por lo que me han contado hoy no han hecho mucho en clases, estoy ansiosa por que sea mañana, no quiero retrasarme el primer día. Estoy agotada. Apenas apoyo la cabeza sobre la almohada mi cerebro se desconecta.
Me despierto con un dolor punzante en la coronilla, no demasiado fuerte como para faltar a clases, más bien constante, como si tuviera algo pinchándome en la nuca. Por momentos parece intensificarse.
Las otras niñas con las que comparto cuarto se llaman Willia y Diana, parecen conocerse de antes de venir o haberse hecho muy amigas de pronto. Las oigo cotillear entre risitas acerca de un guapo profesor de adivinación, tienen las mejillas ruborizadas. No logro entender su emoción, me limito a no decir nada.
Las mazmorras son más frías que el resto de Hogwarts, pero fuera corre un veranillo esquicito, el sol es lo suficientemente cálido como para sentir su beso en las mejillas cuando sales.
Hoy es martes y nuestra primera clase es vuelo.
Bajamos las cuatro a desayunar, Willa y Diana se dan empujoncitos cada vez que pasa algún muchacho guapo.
Son tan obvias que solo les faltaría ponerse un cartel en la frente.
En el gran comedor el muchacho del cabello de limón me aparta un asiento a su lado. Me siento halagada, él se porta condescendiente conmigo sin dejar de prestar demasiada atención a sus amigos.
Me alcanza una taza de té. Charlamos un poco, me cuenta un par de chismes, y cerca de media hora después se levanta para ir con sus amigos a clase. Me sorprende verdaderamente cuando se inclina hacia mí y me da un beso en la mejilla. Mi cuerpo se tensa, me mira con una mueca extraña antes de marcharse, creo que he sido demasiado dura con él, ni siquiera le devolví el saludo.
Cuando se marcha oigo el coro de risitas nerviosas de mis compañeras a mis espaldas. Siento que mis mejillas se calientan suavemente. Apuro mi chocolate y me levanto. Willa, Di, Clary y Ritta me siguen como una corte ¿de eso se trata tener amigas? no lo sé, nunca tuve una, supongo que solo debería mostrarme amable. Ellas me preguntan sobre luck, me encojo de hombros y las dejo hablar.
Fuera la briza es fresca en contraste con el sol tibio que aún no es más que una luz dorada bañando la hierba verde del patio.
En el campo de vuelo nos espera una anciana profesora rodeada de unos cuantos niños de primero de Ravenclaw.
Hay una hilera de viejas escobas acomodadas paralelamente. Nos indica que nos acomodemos dos por cada una, por lo visto no hay suficientes.
Mis "amigas" forman grupo entre ellas y me abandonan. La mayoría de los Raveclaws ya están en parejas, y los Slythering somos número impar por lo que soy la única sin pareja. Me acerco a una niña de Ravenclaw que también está sola, tiene el cabello de color vino rojizo, los ojos azules y profundos. Cuando me acerco, me mira con una expresión que no logro distinguir al cien por ciento. Creo que es mofa o altanería.
--¿Podemos compartirla?—pregunto.
Asiente.
La instructora nos da una pequeña explicación de lo que es el vuelo. Lo primero que vamos a hacer, es extender la mano y llamar a la escoba. A mis lados veo un par de escobas removiéndose, nadie lo ha conseguido aún.
--son unos ineptos—es la chica Ravenclaw, Tiene acento, no es de aquí.
También se ha quedado mirándolos a los otros, pero su rostro muestra desprecio y aburrimiento. Me enfado, no me gusta la gente presuntuosa. ¿Quién se cree que es? ¿Si es tan buena por qué no lo hace?
--¡hazlo tú!—le digo. Mi tono es más fuerte del que debería. Me mira alzando una ceja y sonríe. Extiende su mano desafiante sobre la escoba.
--arriba—su voz autoritaria hace que la escoba vuele con precisión hasta su palma y sus dedos la apresan. Ahora si sonríe engreídamente.
--felicidades, srta. Cats ¡lo ha conseguido!—canturrea alegre la instructora.
La pelirroja no le presta atención y arroja la escoba al suelo con más fuerza de la necesaria, hay desafío en su mirada, no necesita decirlo.
Sus ojos claros me observan fijamente, quiero desviar la vista de ella. Aprovecho la excusa de la escoba y mis ojos vuelan perdiendo el contacto visual con ella. Extiendo la mano, aflojo un poco los hombros, estoy nerviosa, mis manos traspiran, respiro.
Tengo que hacerlo.
Puedo hacerlo.
--¡arriba!—me sorprendo a mí misma cuando la madera de la escoba choca contra mis manos, por poco no la dejo caer de vuelta, logro atraparla. ¡Es fantástico! ¡Lo logré! Quiero bailar de felicidad pero me contengo. Principalmente porque no sé bailar.
--a que no te atreves a salir volando—es la voz de la pelirroja con su marcado acento.
No, es verdad, no me atrevería. La instructora ha dicho expresamente que no hiciéramos ese tipo de idioteces. Pero sus palabras arden en mi oído. Levanto la vista, sus ojos están clavados en los míos, tiene una sonrisa desagradable en los labios. Paso mi pierna sobre la madera pulida, siento como vibra su energía mágica. La instructora se da cuenta de mi repentino ataque de estupidez y comienza a acercarse gritando amenazas. Mis pies se despegan y estoy volando.
La Ravenclaw me grita algo y extiende su mano para que la tome. Me estiro automáticamente no sé que estoy haciendo con certeza pero es genial, el impulso mágico de volar es simplemente fantástico, ella agarra mi mano para darse impulso y se monta detrás de mí. Golpea el suelo con uno de sus pies y salimos disparadas al cielo.
Oigo los gritos de la instructora, no puedo distinguir lo que dice, la Ravenclaw grita de emoción en mi oído y tapa cualquier otro sonido.
Agarro con todas mis fuerzas la escoba para direccionarla, los músculos de todo mi cuerpo se tensan, mis manos duelen, pero no me suelto. Llevo la responsabilidad de dos vidas, si nos estrellamos moriremos ambas.
--¿sabes volar?—me grita, sobre el viento. Siento sus brazos alrededor de mi cintura. Temo que si hablo perderé el control de la escoba.
--jamás lo he hecho—replico, mi voz sale apenas audible. Ella ríe de forma histérica, volamos hacia las nubes rompiendo el cielo con la imagen del sol mañanero detrás de nosotras.
Damos varias volteretas, por momentos pierdo el control, cuanto más me tenso es más difícil mantenerse en el aire. Puede que hayamos volado instantes, o años, pero a mí me pareció el tiempo suficiente para darme cuenta de que si la manejo con suavidad la escoba responde mejor.
Al final acabamos en un aterrizaje forzoso sobre un montículo de hojas pintadas de otoño. Nos levantamos aun riendo histéricamente, tengo la cara raspada, y mis rodillas sangran. Ella tiene el labio partido, su cabello está revuelto con restos de ramitas enredadas pero sus ojos reflejan una alegría demencial.
--Annette, Cats.—me tiende la mano, esta vez sonríe con sinceridad. Me agrada. Se la estrecho.
--Lestrange, Bellatrix—me presento.—prefiero que me llamen Kendra.
Oímos a la instructora llegar detrás de nosotras, está histérica. Si fuéramos sus hijas nos hubiéramos ganado unos cuantos coscorrones. Nos envía a la enfermería para que nos revisen, no sin antes descontar 20 puntos a cada casa.
Entonces marchamos con la promesa de un castigo y la carga de ser la razón por la cual nuestros contadores de punto estén en desventaja esta semana. Sin embargo la emoción aun recorre nuestras venas y estamos llenas de una energía adrenalínica. Esperamos a salir fuera de la vista de la profesora y nos jugamos una carrera hasta el ala de la enfermería.
Annette, se ha transformado en mi mejor amiga, no puedo decir que sea exactamente la chica más buena de todas, es mala pero nos llevamos bien.
No es como mis compañeras de cuarto que siempre se ríen de chistes que no hago y parecen creer que quiero que sean como yo. Annette las llama "la corte lameculos" no me gusta que sea así, pero debo admitir que tiene algo de razón, en cierto modo.
El jefe de mi casa me ha reprendido por haberme metido en líos tan pronto, es el hombre rubio que vi la primera vez en la enfermería. Imparte defensa contra las artes oscuras. Dicen que se irá el año que viene, es una pena. Es un buen profesor.
O eso creo.
Luck, sigue simpático, Ritta y Clarrisa son mi sombra, sólo me deshago de ellas cuando Annette las hecha. La adoro, siempre tan simpática, nótese el sarcasmo.
Matthew no me habla, supongo que no tiene mucho que compartir con alguien de primero, siempre está rodeado de sus amigos mayores, no me atrevo a saludarlo. Jenna es simpática cuando me la cruzo, Jana no me mira.
Han pasado cerca de cuatro semanas, Annette sigue siendo mi mejor amiga, nos gusta rondar por los pasillos en las noches y descubrir los escondrijos del castillo, llevamos anotaciones de ellos por si acaso alguna vez los necesitamos. Le he contado del tapete donde vi por primera vez a Josua, lo hemos investigado y parece ser un cubículo sin salida, nada en especial.
Matth sigue sin hablarme. Neville me ha preguntado por la lechuza, le he puesto Rowena por recomendación de Annette, es la lechuza más inteligente que haya visto.
He llevado mi pichón con el guardabosque. Nada más verlo pensé en que debían llamar a control de plagas. Hagrid es más grande de lo que uno se imaginaria cuando lo tienes frente a frente y apesta mucho más de lo que uno espera.
La primera vez que fui a verlo Annette me acompañó, el hombre nos miró largo rato con desconfianza y por fin nos dejó pasar. Nos sirvió té y unas galletas que casi me rompen los dientes, Annette fue más sensata y se negó a probarlas nada más verlas.
El semi-gigante dice que pronto podrá volar, tendré que llevársela la semana siguiente para que la revise una última vez pero Annette se ha negado a volver por lo que tendré que ir sola .
Mis calificaciones van bien, tengo especial talento para las pociones, me esfuerzo el doble en herbología para agradar al profesor. No es que se trate de algo especialmente difícil, pero todo lleva un poquitito de esfuerzo.
He perdido todo mi fin de semana en la biblioteca, Annette me ha acompañado, los mayores tenían día libre en Hogsmade, luck me ha traído dulces de regalo.
Todos (salvo los slytherin y Annette, obvio) me observan dos veces, corren la cara o fruncen el ceño cuando paso, no lo entiendo.
Alguien ha tratado de hacerme una cruel broma poniendo pastillas vomitivas en mi almuerzo. Ahora cada vez que voy a comer me encargo de revisarlo, Clary se ha ofrecido a catar mis alimentos, pero me parece extremista e injusto. Clary parece tener una enfermiza adoración por mí, es incómodo, aunque en cierto modo me hace sentir seguridad.
Matthew aun no me dirige la palabra, ni siquiera me mira y navidad se acerca, creo que voy a quedarme en Hogwarts, Anette, dice que le encantaría acompañarme pero no puede.
Se han jugado los primeros partidos de Qudditch, todos esperan una final clásica, Gry Vs Sly. Hufflepuff fue el primero en quedar afuera. Gryffindos acabó con Ravenclow, por lo que Anette se sentará a mi lado en la final para hacer porras a los Slytherin.
Al principio mis compañeros de casa la miraban raro, tan raro como el resto de Hogwarts me mira a mí, pero al final acabaron aceptándola como una serpiente perdida en el camino. Así la ha llamado luck, luck parece encontrar fascinante todo lo que hago, si vomitara en un vaso y se lo sirviese, se lo bebería y diría que estuvo exquisito. Le gusto, Annette me lo ha dejado bien en claro al confirmármelo.
Una vez leí en un libro que peor que un chico que te odia es uno que te quiere, eso creo que es verdad. No sé si Matth me odia, pero me rechaza he intentado hablarle pero me ha despedido con evasivas, y prefiero su nada al todo de luck. Me pone incomoda.
Hay una niña mayor que me ayuda a comportarme como serpiente, ella insiste en que si soy demasiado "buenita" me aplastarán. Se llama Lana, me agrada, es como una hermana mayor, una hermana mayor que nunca tuve. Y que morfológicamente me sería casi imposible de tener.
Tiene la piel negra, y los ojos grises como el hielo, posee la gracilidad de una pantera y me parece la muchacha más hermosa de todas.
Ella es premio anual, algunos dicen que tiene el don de la visión. No lo sé. Ella insiste en que debe protegerme y siempre me ayuda.
No le gusta luck, dice que los chicos como él no son buenos para mí. No fueron exactamente sus palabras, pero es más o menos lo mismo. Ella fue un poco más… como decirlo… ruda. Algo como "ten cuidado con los de su tipo, solo querrán de ti lo que hay entre sus piernas" luego tuvo que explicarme a que se refería y casi muero de la vergüenza.
Cuando se lo conté a Annette, ella se rio y me hizo sentir aún más niña.
Annette, es más madura, y ya ha tratado con muchachos o eso dice. Insiste en que besó al prefecto de Hufflepuff pero no sé si creerle.
No quiero decir que crea que mienta, pero Andrea Mancini es el chico más sexy y codiciado de todo Hogwarts, sus padres son Italianos, Tiene el cabello oscuro y con rizos bien formados, la piel levemente bronceada por la temporada veraniega, se deja un poco de barba y sus ojos son de un gris acero. Su cuerpo es musculoso por horas de entrenamiento y él es simplemente inalcanzable.
---- ¡gracias por leer amigo mío! lector querido gracias por llegar hasta aquí, te esperan unos cuantos capítulos más para seguir disfrutando. recuerda sonreír, darle me gusta, agregarlo a favoritos y disfurutar de cada segundo que inviertas en la lectura.
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