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Estoy listo/ Ted Lupin — capítulo 27

Ted sintió un escalofrío. Por fin entendía a que se referían todos con lo de "Tus padres fueron unos héroes". Ellos habían estado en la Batalla Mágica más grande que había existido. Ellos dieron su vida por defender aquel castillo que se había convertido en su segundo hogar desde que tenía 11 años. 

  • Esa mañana - empezó de nuevo Andromeda tratando de controlar el llanto
  • te despertaste muy temprano como cada día. Tu madre te alimentó y tu padre te bañó. Mientras él te vestía, tu madre cambiaba su apariencia a la de diferentes animales y hacía sonidos graciosos para hacerte reír. Nada parecía funcionar. Hasta que tu madre tratando de alcanzar un juguete cayó a la cama haciéndote rebotar.

- ¡Lo lograste, Dora! ¡Lo hiciste reír!

- ¡Ohhh! ¡Mamáaa! ¡Se está riendo! ¡Trae la cámara rápido!

- ¡Dime si no es lo más lindo que hayas visto jamás!

- ¡Es hermoso! Y vaya que sí es igual a ti... ¡Que difícil es!

  • De verdad tenías una sonrisa hermosa... bueno, la misma que tienes ahora. Es igual a la de Remus -dijo Andromeda con nostalgia; sacó otra foto del álbum y se la pasó a Ted.

El chico no supo si sobreviviría a otra fotografía, pero no aguantaba la curiosidad, así que la miró: Los mismos 3 personajes de la fotografía anterior. Un pequeño de cabello azul turquesa recostado en la cama riendo mientras rebotaba en una cama; un hombre de cabello café, canoso y con cicatrices en la cara reía mirando al pequeño mientras ponía sus brazos a los lados del niño para evitar que cayera; y una mujer de un hermoso y brillante cabello rosa chicle también reía mientras con las manos movía el colchón de la cama para hacer saltar al niño.

A pesar del dolor que le producía a Ted no haber vivido más escenas como esa, o al menos recordarla, no pudo evitar soltar una gran sonrisa mientras la detallaba al tiempo que un par de lágrimas caían de sus ojos. Harry y Andromeda se miraron y sonrieron. Parece que Teddy por fin había decidido pasar por alto lo que pasó con Remus meses antes de su nacimiento.

  • Así se la pasaron casi todo el día. Bueno, después de eso casi todo te hacía reír: las transformaciones de tu madre, los gestos de tu padre, los sonidos graciosos que inventaban - siguió Andromeda un poco más tranquila - Cenamos como siempre a las 7 de la noche. Luego los 3 estuvimos alrededor de una hora jugando contigo aquí en la sala. Después yo subí a mi habitación y al cabo de un rato, ellos a la suya. Todo parecía normal… eran pasadas las 9 de la noche. Tú ya te habías dormido y ellos estaban recostados hablando, cuando la radio de Remus sonó y bueno… era de Hogwarts. Harry había regresado a la escuela y se preparaban para enfrentar a Voldemort. Ambos se levantaron al instante y empezaron a alistarse… yo los oí y:

- ¡Ni loco te permitiré que vayas!

-      - ¡Esto no es que lo permitas o no! ¡Iré! ¡Soy de la Orden!

- Lo sé, pero no... no puedes ir.

- ¿Acaso crees que no soy capaz de pelear?

- Dora, te conozco. Claro que sé que puedes es solo que...

- ¿Qué? ¿Cómo eres hombre debes ir tú y yo como mujer debo quedarme en casa?

- No, no, claro que no...

- ¿Entonces qué es? ¡Dime!

- ¡ES PELIGROSO, DORA! ¡Y YO NO QUIERO PERDERTE! ¡NO LO SOPORTARÍA!

-      - Remus... vivo con un hombre lobo. Creo que sé afrontar el peligro.

- Ay, Dora... Por favor.

- No esperes que me quede aquí sin saber que pasa contigo allí. Además, esta batalla también es mía.

- Dora, por favor... no lo hagas por mi. Hazlo por Teddy, por tu madre...

- Entonces tú también quédate por Teddy.

- Voy por él, Dora. Él no puede crecer en un mundo en guerra.

- Pensamos lo mismo. Lo siento, Remus, pero iré contigo.

- No, no, por favor, Dora. Te lo ruego. Teddy te necesita esta noche. Necesita que lo cuides.

-      - Mamá puede...

- Él necesita a su madre.

- Y a su padre.

- Te prometo que volveré. Pero necesito saber que tú y Ted estarán bien.

- Remus...

-      - Por favor, Dora. Por favor. Te lo ruego.

- Esta.... esta bien. Me quedaré. Pero, si no regresas, Remus Jhon Lupin...

-      - Volveré. Volveré. Gracias, Dora. Me voy tranquilo si ustedes están seguros. Te amo. Y por favor, no vayas a hacer ninguna locura.

- Cuídate, por favor. Cuídate mucho. Te amo, y te necesitamos aquí. Ten mucho cuidado. Te lo suplico.

- Estaré bien. Y Teddy, mi pequeño, papá irá a luchar esta noche para darte un mundo seguro. Para que no crezcas como tuve que hacerlo yo. Tu mamá se quedará y te acompañará mientras yo no esté. Te prometo volver, hijo. Te amo. Gracias por cambiarme la vida.

- No te despidas, Remus, por favor. Dijiste que volverías.

- Y lo haré. Pero debes decir lo que sientes cada vez que tienes oportunidad, ¿no? Tú me enseñaste eso.

- Remus....

- ¡Oh, Andromeda! Harry volvió a Hogwarts y debo ir. Lucharemos contra Quien-Tú-Sabes.

- No, Remus, por favor, no te arriesgues....

- Lo siento, voy en camino. Ustedes están protegidos. Tranquilos, estarán bien.

- No me preocupo por nosotras, Remus.

- Tranquila, Andromeda. Estaré bien y volveré tan pronto todo esto termine. Por favor, tranquiliza a Dora mientras no estoy. Ahora, ¡debo irme!

- Y... - Andromeda sollozaba - bueno, fue la última vez que lo vi... con vida.

      Estas dos últimas palabras retumbaron en la mente de Ted. La última vez que lo vio con vida... y él también, solo que para su desgracia, él no podía recordarlo. Pero, no entendía....

      - Pero, ¿y mamá? Prometió que se quedaría... - lágrimas seguían rodando por las mejillas de Ted.

      - Querido, ¿de verdad crees que aguantó? - Respondió Andromeda - Dora se quedó echa un mar de lágrimas. Caminaba por toda la habitación sujetándose la cabeza. Su cabello se había vuelto café. Me preguntaba la hora cada dos minutos hasta que ya no pudo más....

- Ya cálmate, por favor.

- No puedo, mamá, de verdad no puedo. Lo siento.

- ¿De qué estas hablando?

- Voy a Hogwarts.

- ¡¿QUÉ?! ¡NO! ¡NO PUEDES!

- Claro que puedo...

- Le prometiste a Remus que...

- Y también prometí acompañarlo cada noche, y a levantarse cada mañana, ¿lo recuerdas? No puedo dejarlo solo.

- ¿Y Ted? ¿Ya lo pensaste?

- Por supuesto. Mira, tú y él estarán bien. Aquí no les pasará absolutamente nada. Estarán a salvo mientras Remus y yo volvemos.

- Hija, pero... ¿y... y si... si no... vuelven?

- Lo haremos.

-     - No, Dora, por favor...

- Lo siento, mamá, pero no aguanto estar acá esperando mientras allá se levanta una guerra y Remus esta en peligro.

- ¡Piensa en tu hijo, Dora!

- ¡Por él hacemos esto, mamá! ¿No lo ves? Yo tengo... tengo que asegurarme de que nunca nada le pasará...

- Entonces quédate con él esta noche.

- ¿Y el resto de su vida qué? No mamá.... Yo debo ir... debo acabar con esto. Bellatrix nunca nos dejará en paz. Tengo que saldar una deuda con ella y no permitiré que ella se acerque a ti o a Ted.

- Dora, por favor....

- Mamá, cuídalo mientras no estoy, por favor.

- Dora, no...

- Necesito que lo prometas, mamá.

- Ay, Dora, ¡pero claro que lo cuidaré! ¡Pero no para siempre, eh! ¡Necesitamos que vuelvan! Los... los necesitamos, Dora.

- Volveremos, mamá. Gracias, te amo. Cuídalo. Y Teddy, mi niño. Mami saldrá esta noche, pero recuerda que te ama y es por tu bienestar que saldrá a luchar. Irá a acompañar a papá. Tus padres estarán siempre juntos, siempre a tu lado, siempre dispuestos a protegerte. Cuida a tu abuela. Te amo, mi niño. Ya nos veremos de nuevo. Te lo prometo.

 - Y esa... esa fue... la última vez... que la vi a ella - Andromeda rompió en llanto. Ted la miraba afligido y llorando. Harry pasó su brazo por su hombro, intentando contener las lágrimas. Después de varios minutos...

      - Ninguno cumplió su promesa - Ted habló con más lágrimas aún y mirando la fotografía en la que reía junto a sus padres con apenas 17 días de nacido - No volvieron.