Estoy listo/ Ted Lupin — capítulo 30
Después de poco más de una hora de viaje, Ted y Andromeda por fin llegaron a la casa de Narcisa en Wilthsire. Había un largo camino de arbustos, un hermoso jardín, una fuente, e incluso pavos reales; al fondo se veía una gran masión. Todo estaba rodeado por grandes barrotes de hierro, y en las puertas había una gran M dorada. Todo era muy pretencioso para el gusto de Ted. Andromeda tocó las puertas de hierro con extrema frialdad. A Ted le sorprendió ver que las puertas se transformaron y de ellas salió una voz:
- ¿Quién es y cuál es el motivo de su visita a la mansión Malfoy? - Andromeda TONKS - Andromeda se esforzó en vocalizar muy bien su apellido - Vengo a hablar con mi hermana: Narcissa Malfoy. Las puertas volvieron a su forma original y después de poco más de 1 minuto, se abrieron. Ted y Andromeda caminaron por el largo camino hasta la mansión. Ted estaba nervioso, y notó que a su abuela le temblaba la mandíbula. Iban subiendo las escaleras de la mansión cuando las puertas se abrieron y salió una mujer con una gran sonrisa y los brazos abiertos. Ted vio a una mujer de cabello largo y rubio, cara pálida, elegante, con un largo vestido negro, a pesar de su edad; Ted tuvo que admitir que debió ser una mujer hermosa años antes.
- ¡Ohhh! ¡Andromeda! ¡Viniste! ¡Por fin! ¡No imaginas lo feliz que me hace verte aquí! - dijo Narcisa muy emocionada intentando abrazar a Andromeda. Esta dio unos pasos atrás para evitarla.- Si, si. Hola Narcissa - dijo Andromeda muy seria. - ¡Y vienes acompañada! ¿Quién es éste apuesto caballero? Me parece que lo he visto antes... - dijo Narcissa acercándose a Ted y detallando su cara. Él puso su cabello café. Narcissa abrió los ojos tanto como pudo.- Seguro conociste a mi padre, pero seguro nunca le dirigiste la palabra... ya sabes, por eso de que era un hombre lobo - dijo Ted con un tono algo sarcástico. El rostro de Narcissa había cambiado a uno de extrema confusión - Mucho gusto, Ted Remus Lupin. - Oh... - Narcissa bajó la mirada, como si ya no se sintiera capaz de ver a los ojos al chico - De verdad son muy parecidos...- Veo que sí recuerdas a mi yerno, Narcissa - interrumpió Andromeda - Él es mi nieto. Narcissa no supo que decir. Por alguna razón, no lograba quitarle la mirada a Ted.
- ¿Por qué viniste, Andromeda? - dijo por fin la mujer de cabello rubio.- ¿No era eso lo que querías? ¿Qué habláramos? - contestó Andrómeda desafiante.- ¿Viniste a hacerme sentir mal? ¿A seguir juzgándome? ¿A recriminarme lo que le pasó a tu hija? ¿Por eso lo trajiste a él? - dijo Narcissa con los ojos aguados.- No, vinimos a escuchar lo que tienes que decir - intervino Ted y miró a su abuela - A hacer las pases si eres sincera con nosotros - Narcissa lo miró aún más sorprendida - Ah, y no olvides que la hija de mi abuela, mi madre, también era tu sobrina - terminó Ted.- Yo...- Era lo que ibas a hacer aquel día que fuiste a mi casa, ¿no? Querías hablar y disculparte. Bueno, aquí estamos - siguió Andromeda. - No creí que...- ¿Qué vendría con él? - Andromeda señaló a Ted - Fue él quien insistió en venir. Claro que yo entiendo si te sientes aún más culpable con él presente. Narcissa no supo que responder.
- Yo... por favor, sigan - dijo por fin sin mirarlos a los ojos. Andromeda y Ted se miraron y entraron a la mansión. Narcissa los siguió. A Ted seguía sorprendiéndole aquella casa. Había pinturas y esculturas preciosas y que se notaba eran de mucho valor. Pasaron a un salón con una gran chimenea de mármol y decorada con oro. Habían varios sillones, y unas finas mesitas. En ellas habían fotos de un pequeño niño rubio y pálido, como aquella mujer.
- Mi nieto - dijo Andromeda al ver que Ted se fijaba en las fotografías - Scorpius. Mi hijo y su esposa también viven con nosotros. Quizá los conozcan más tarde... ¿Quieren algo de tomar? ¿Ya desayunaron o les gustaría...- Té esta bien, gracias - dijo Andromeda. Narcissa miró a Ted y el chico asintió. Narcissa fue por el té, y Andromeda supo que estaría pensando que iba a decirle a ella y a Ted, pues en la mansión habían suficientes elfos para traer el té. Al cabo de unos minutos, Narcissa volvió con una bandeja con tres tazas y un jarrón de té. Lo puso en la mesita del centro y lo sirvió.
- Y... ¿cómo han estado? - dijo Narcissa mientras les daba el té. - Muy bien, muchas gracias - se apresuró a decir Andromeda - Mira, no planeo quedarme mucho tiempo así que dí lo que tengas que decir rápido. - ... Está... bien... si... - Narcissa se veía nerviosa - Bueno, es que tú sabes lo que pasó Andromeda. Pero, yo en realidad nunca fui mortífaga...- Pero apoyabas sus ideales, y apoyabas a tu esposo; y tu hijo...- ¡Jamás quise que Draco lo fuera! ¡Tampoco él lo quería! ¡Pero de habernos negado él ahora estaría muerto! ¡Los tres nos arrepentimos tanto de haber seguido sus órdenes! - los ojos de Narcissa se llenaron de lágrimas - Andromeda, yo sé que me porté muy mal contigo, pero mira con quienes crecí y lo que me enseñaron...- No uses eso como excusa. Crecimos en la misma familia y yo jamás estuve de acuerdo con ustedes y su estúpida obsesión por la sangre limpia -Andromeda empezaba a enojarse.- Lo sé, lo sé... siempre fuiste mejor persona que todos nosotros.- Si, si... - dijo indiferente.
- Narcissa, ¿puedo preguntarte algo? - intervino Ted. - ... Cla... claro - respondió ella sin mirarlo a los ojos.- ¿Tú sabías que Bellatrix quería asesinar a mi madre?- .... bueno... - Narcissa lucía cada vez mas nerviosa y lágrimas empezaron a salir de sus ojos - Si, yo sabía. Lo siento tanto...- ¿Y tú también querías hacerlo? ¿Asesinarla?- No, no, jamás pensé en...- ¿Entonces por qué no hiciste nada para detenerla si dices que ya no estabas de acuerdo con ellos? - Porque... yo... querido... Mira, El Señor Tenebroso nos ordenó "limpiar" nuestras familias y Bellatrix... ella estaba feliz con esa orden. Debes saber que yo nunca intenté atentar contra Andromeda o Nymphadora...- Pero tampoco hiciste nada para detener a Bellatrix. Ah, y no la llames Nymphadora. - Yo...- ¿Crees que si hubieras hecho algo, mi madre seguiría con vida? - Ted, yo... yo no puedo saber eso... pero... tengo entendido que ella murió en la Batalla, ¿no?- Si, pero fue Bellatrix quien la mató. - Lo sé, pero estaban en batalla y... - Ted la miró con algo de enojo - Mira, pequeño, lo siento mucho. De verdad. Durante todos estos años me he arrepentido mucho de haber estado del lado del Señor Tenebroso. En serio. Pero ya no puedo hacer nada. Ahora vivo mi karma. Ahora a quien la gente juzga es a mi. Por eso necesito a mi familia lo más cerca posible; por eso quería decirles cuanto lo siento. Y creo que ustedes también lo necesitan. - Yo ya tengo a mi familia cerca. Fueron ellos quienes ayudaron a mis padres y me protegieron a mi. Pero, sé que mi abuela sí te necesita... Andromeda miró a Ted enojada.
- ¡Yo no necesito a... - gritaba Andromeda a su nieto.- Andromeda, por favor. ¿Cuánto llevamos separadas? Ya es tiempo...- ¡¿No te das cuenta, Narcissa?! ¡Se te rompe el corazón solo de pensar que pudiste haber perdido a tu hijo hace 15 años! ¡Pues yo lo hice! ¡Yo sí perdí a mi hija! ¡Gracias a todos ustedes! - Andromeda rompió en llanto y Narcissa sin pensarlo corrió a abrazarla antes que Ted pudiera levantarse. - Yo de verdad lo siento mucho. De verdad - Narcissa también empezó a llorar mientras abrazaba a su hermana - Lo siento tanto. Ustedes tienen razón... yo no merezco su per...- No, no, espera. Por eso vinimos - la interrumpió Ted - Yo confío en que tus disculpas son sinceras. - Ohhh - Narcissa esbozó una gran sonrisa y por fin pudo fijarse en los ojos del chico. Después de varios minutos Andromeda dejó de llorar. Levantó la cabeza y...
- ¡Ay, Narcissa! ¡Ted tiene razón! Yo sí necesito alguien... alguien como tú en mi vida. Y sí todo lo que dices es cierto...- ¡Es cierto, es verdad! ¡Te lo juro! ¡Yo de verdad estoy arrepentida! Ted vio como las dos hermanas se sumían en un gran abrazo mientras lloraban. Sintió que debía darles un tiempo; habían pasado muchos años sin hablar. Se asomó por la ventana y vio a un pequeño de cabello rubio de unos 7 años reír mientras jugaba con el que debía ser su padre: Un hombre también de cabello rubio y piel pálida. Ted se fijó de nuevo en su abuela y en Narcissa y decidió salir al jardín.
- ¡Ho... hola! - dijo el hombre - ¿Quién eres? - Hola... soy Ted, Ted Lupin - respondió el chico. - ¿Lupin? - el hombre abrió los ojos - ¿Eres... eres hijo de Rem..., del profesor Lupin? - Si - dijo Teddy orgulloso.- Él... yo nunca lo admití pero... fue el mejor profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que tuvimos. - Lo sé - dijo Ted sonriendo. - Siento mucho lo que le pasó - dijo el hombre con nostalgia.- Esta bien. Es un luchador. - Lo es... Por cierto, mi nombre es Draco, Draco Malfoy, y... ehhh ¡Scorpius! ¡Ven aquí! - el pequeño se acercó - Mira, te presento a mi hijo Scorpius Malfoy. Scorpius, él es Ted Lupin. - Hola, Scorpius... linda pelota. - ¡Gracias! La afinidad de Ted con los niños era increíble. Bastó un minuto para que el pequeño lo invitara a jugar con él. Ted y Andromeda pasaron todo el día en la Mansión Malfoy. Andromeda parecía una persona nueva después de haber hablado con Narcissa. Ted se había ganado el cariño de Scorpius. Y Draco.. bueno, él era mucho más serio que Harry y Ron, por ejemplo, pero fue muy gentil con Ted y su abuela. También conoció a Astoria, la esposa de Draco: hermosa y muy amable. Y Lucius, el esposo de Andromeda... él sí fue mucho más distante con ellos. Apenas y le conoció la voz cuando lo saludó. El ambiente allí era muy distinto a La Madriguera; todo era mucho más ordenado y elegante, pero a Ted lo tranquilizaba ver a su abuela feliz. Ella había hecho mucho por él y él quería retribuirle en algo.