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amores y conflictos 3° generación — capítulo 3

scorpius.-

Observó la lechuza negra perderse en el horizonte. Había escrito a sus dos mejores amigos Albus y Aithsa. Curiosamente y muy a su pesar sus mejores amigos se odiaban. En especial, Aithsa odiaba albus. No sin motivos, claro. Scorpius no la juzgaba.

Sus amigos habían tenido un ligue casual y la muchacha se lo había tomado en serio, Scorpius la quería como una hermana y al verla tan ilusionada había presionado a Albus para que se la tomara en serio. Grabe error.

 Albus aceptó salir y hacerle de novio cerca de un mes, a la tercer semana, la muchacha entró en la habitación de los muchachos y se encontró a su "novio" en la coma con la cazadora de Sythering.

Cualquiera en el lugar de su amigo, habría corrido a pedirle disculpas a su supuesta novia. Pero no, albus no era cualquiera, y mucho menos se parecía al común de la gente. En ese mismo instante le informó que habían terminado y siguió con lo suyo.

Aithsa corrió llorosa en busca de consuelo a los brazos de Scorpius. Y muy a su pesar el rubio tuvo que admitir que su amigo se había pasado de la raya. 

Albus no era un mal tipo, pero podía llegar a ser un patán con todas las letras. Era un gran amigo, un cómplice ideal para salir por las noches, vivaracho y alegre. Lo que scorpius llamaba un fiestólogo.

 El rubio por su parte era más tímido, no era ningún santo pero tampoco iba por ahí follandose el mundo (con perdón de la expresión). En parte aquello podía deberse a que su padre era medimago y siempre le había recomendado al respecto, no quería acabar con su amiguito podrido y mucho menos ir por ahí haciendo proliferar alguna enfermedad venérea.

Miró su reloj, eran cerca de las siete. Bajó a cenar como de costumbre; la larga mesa del salón principal se encontraba ocupada por un único comensal. Su padre. A scorpius le parecía estúpido utilsar una mesa tan grande para solo dos personas. Pero su padre insistía y no discutiría con él.

Los señores Malfoy se habían separado hacía cosa de seis meses, aquello se le hacía raro, aún no se hacía la idea. A cada momento esperaba que su madre entrara por alguna puerta y le diera aquella extraña calidez que todas las mujeres agregan al hogar. Pero no. El motivo del divorcio no quedó claro, scorpius sospechaba de alguna infidelidad o varias, quien sabe. El muchacho no era un prodigio como su compañera weasley pero tampoco era tonto.

Iban a comenzar cuando el mayordomo se acercó informando de una mujer que insistía en la puerta para hablar con el sr. Malfoy. Su padre asintió y dio orden de que la dejaran pasar. Scor lo acompañó hasta la entrada más que nada movido por la curiosidad.

En la entrada una mujer pálida de cabello oscuro esperaba con semblante vencido. Scorpius apostaba que no pasaba de los treinta, y había algo familiar en ella que no lograba definir. Su padre se paró en seco observándola como si se tratase de un fantasma. 

La mujer no dijo nada, levantó la cabeza y dejó caer los bultos que traía consigo. Por largo rato los dos adultos se observaron a los ojos en una discusión no verbal. Aquello era raro por lo que scorpius se quedó callado observando con atención, de haber tenido un tercer ojo lo habría puesto en uso para no perderse ni un detalle de la escena.

-¿Bella?-preguntó su padre.

-es un placer verte primo.-replicó la mujer.

-no me lo creo…

Su padre cortó distancia con la mujer y le acarició el rostro como si quisiera comprobar que lo que veía era real.

-que merlín me hechice si no es cierto ¿Qué te trajo por aquí, ¡joder!?-  Scorpius no se hubiera quedado más atónito de haber visto una vela haciendo un baile erótico. En su vida había oído a Draco decir alguna vulgaridad como aquella. 

-no sabía a quién recurrir, todos me dan por muerta.

-ejem.-carraspeó el pequeño malfoy.

Los mayores se giraron tomando consciencia por primera vez de que estaba allí

-scor, ella es tu tia, lestrenge.

-creí que no tenías hermanos.-replicó el muchacho.

-entremos a la casa y te lo explicaré.

Aquella fue una de las cenas mas comunicativas que tuvo nunca con su padre. La charla fue tranquila y en cierto modo agradable. Los parentescos era algo complicado de recordar y el árbol genealógico poseía tantas ramas que se mezclaban entre sí una con otra. 

Sacando en limpio la mujer era prima directa de su padre, lo que la hacía una tía segunda suya o sea que él era sobrino en segundo grado de ella. Para resumirlo, la mujer le ofreció con una sonrisa que podía llamarla como más le apeteciera, daba tanto igual que la llamase Bella, Bellatrix, lestrange o Tia.

  La mujer era hermosa, tenía una voz suave y pese a la apariencia derrotada que había mostrado a la entrada, conservaba cierto orgullo y un atractivo peligroso.  Ese era el tipo de mujeres que le gustaba al pequeño Malfoy, si no hubiera habido lazos familiares que lo unieran a aquella mujer y no hubiera sido bastante mayor que él, seguramente hubiera estado colado por ella.

 Que en realidad lo estaba, aunque no lo admitiera, en aquel momento, era como todos los muchachitos que a su edad ven a una chica mayor que les gusta, un sueño inalcanzable, pero eso no significa que no se comportara como un crío idiota de todos modos.

Cuando dieron las diez, su padre lo envió a dormir, el joven rubio se veía reacio a marcharse pero a fin de cuentas acabó aceptando. Tirado en la cama jugueteaba con sus manos de forma ausente. Pensaba en cualquier excusa que le sirviera para volver a ver a aquella hermosa mujer.

-bellatrix-

El recibimiento de los malfoy fue más cálido de lo que esperaba. El niño, que ya no era tan niño, se había mostrado de lo más amable. Bella se sentía una anciana al verlo, lo había conocido cuando no era más que un bebe sonrosado, parecía que hubiera sido ayer.

pensó con nostalgia.

-¿te apetece tomar unas copas?-ofreció el señor malfoy. El hombre la miraba con una incredulidad palpable.

Por un momento estuvo tentada de aceptar pero se contuvo, desde que había acabado Hogwarts, no había vuelto a probar una gota de alcohol, su adicción le había sido difícil de superar. Y aún no se sentía cien por ciento segura con una copa frente a ella. La morocha negó con un leve movimiento de cabeza.

-vamos, déjame insistir.

-soy una alcohólica en recuperación, preferiría abstenerme.

-prometo que no dejaré que bebas más de una copa, tómalo como una forma de retribuir mi hospitalidad. me gustaría que me acompañaras a mi oficina.-insistió Draco, era un hombre testarudo hasta límites insospechables.

<me lo debes Malfoy, no tengo por qué retribuirte nada. A fin de cuentas, Tu arruinaste mi vida, es hora de que pagues tu deuda> pensó con rencor. Lestrenge se maldijo e inclinó la cabeza de forma sumisa <aprovecha que te necesito, malnacido>

Lo acompañó hasta la oficina, era una gran biblioteca de paredes tapizadas con unos complicados diseños, estanterías de polvorientos libros se alzaban a ambos lados formando un arco en la pared trasera. Un escritorio coronaba la ornamentación, detrás del mismo, un cristalero con unas copas y varias botellas con luquidos de diferentes colores. Había algo frío y agradable en el conjunto que le recordaba las habitaciones de los slythering en Hogwarts.

El hombre le señaló unos asientos en un costado, no los había notado hasta entonces, sobre una alfombra de piel natural descansaba un juego de sillones en tono verde oscuro a juego con la cortina de la única ventana.

Bella aceptó el ofrecimiento y se sentó con cierta incomodidad. El sr malfoy se sentó a su lado invadiendo su espacio personal. Llenó dos copas de champaña burbujeante y comenzó una charla que se parecía mas a un monologo del rubio. Al final se había bebido tres cuartos de la botella. La copa de la mujer seguía intacta.

-te has transformado en una mujer hermosa.-comentó el hombre de golpe y le acarició la mejilla. Lestrenge se apartó.

--has bebido demasiado, malfoy.  --Bella se levantó y se marchó.

salió al pasillo. el hombre no la siguió.

mejor. 

subió por las escaleras a un laberinto de habitaciones, no tenía idea de adonde ir.

llamó al pequeño malfoy en tono quedo. el muchacho apareció al tercer llamado. nada mas verla se sonrojó. había estado pensando justo en aquella mujer y no de forma decente cuando oyó su llamado.

bella lo notó pero no hizo mención al respecto.

<genial. padre he hijo, esto va a traer problemas.>> pensó

-¿podrías ayudarme?-preguntó en tono suave.-tu padre ha bebido demasiado y se ha quedado dormido.¿donde puedo pasar la noche?

<en mi cama. no me importaría>>pensó el muchacho como todo chiquillo alborotado de hormonas.  albus seguro se lo hubiera dicho. albus era un descarado. probablemente pensaran lo mismo, pero albus era un bocazas y él era reservado. tal vez por ello eran mejores amigos. 

malfoy asintió y la llevó hasta la habitación de huéspedes mas cercana a su habitación. se quedó haciendo tiempo hasta que la mujer mayor lo despidió.

<<maldición morque debe estar tan jodidamente buena?>> pensó una parte de él y fue la otra , la reservada, la centrada la que le recordó que era su tía. aquella noche el muchacho se durmió pensando en una sola cosa. deseaba que las vacaciones pasaran mas lentamente si aquella mujer se quedaba en su casa.


hola cronológicamente esta historia puede parecer mal organizada pero quiero advertirle que algunas coas pasan al mismo tiempo.  gracias por leer