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amores y conflictos 3° generación — capítulo 4
--James—
Aún no habían comenzado las clases y ya se sentía exhausto, los ingresantes eran un lío. Todos pequeños y aterrizados, lo tenían corriendo de un lado a otro. Para la hora que debía bajar del tren lo único que quería era echarse a dormir.
Rose, estaba a su lado, rose siempre estaba a su lado, james la adoraba, era su mejor amiga y sostén cuando sentía que las cosas iban mal.
Se encaminaron a la mesa Gryffindor más atentos a sus hermanos que a los niños que en verdad debían estar observando. Rose observaba a Hugo en la mesa Hufflepuff junto a Lois, los muchachos charlaban tranquilamente, emocionados por algún asunto que escapaba de ellos.
Scorpius y Albus casi no hablaban, una muchacha de cabello rubio observaba a su hermanito con el rostro fruncido. Para james no era más que un chiquillo que intentaba llamar la atención, aunque conocía la fama que le precedía al menor de los Potter. Albus encontró la mirada de su hermano mayor y le sacó la lengua, Scorpius siguió la mirada de su mejor amigo y saludó a james.
James no trataba demasiado con el rubio, en verdad casi no hablaban, conocía a la otra muchacha de vista, fue en una ocasión uno de los ligues de Albus, y siempre andaba con Malfoy, había cierto parecido entre Aithsa y Malfoy, a simple vista podrían ser hermanos.
<Aunque ni Lily, ni Albus, ni yo nos parecemos>>pensó.
Albus era un caucásico perfecto con la piel pálida y venosa, sin ninguna peca. Lily tenía el cabello rojo como el fuego y los ojos chocolate de Giny, era su madre en pequeña, y james, era la mescla entre sus dos padres, tenía el cabellos castaño, algo así como el bronce, una mezcla entre el negro de su padre y el pelirrojo de su madre, su piel pálida llena de pecas molestas y los ojos avellana, ni marrones ni verdes, la mezcla exacta de sus dos padres, o como diría Albus ojos color marrón podrido.
Albus hacía lo que estaba a su alcance para molestar a james. Naturalmente james tenía una paciencia increíble con todo el mundo, solo Albus conseguía sacarlo de quicio.
James le sacó la lengua en respuesta a su hermano con aire cansado, se giró y comenzó a hablar con rose. Por lo que se sabía, había sospechas de que Victorie estaría embarazada. Ni Ted ni Victorie, abrían dicho nada oficialmente, pero la gente comenzaba hablar al respecto.
--la gente siempre habla—se quejó rose con el ceño fruncido. -además aún no se han cazado.
James la miró pensando en que no se necesitaba estar cazado para dejar embarazada a una chica pero se calló. Rose leyó sus ojos.
--sé lo que piensas james, pero no lo sé. Nos habrían dado la noticia, Lois no ha dicho nada, cada vez que se saca la conversación, evade el tema o simplemente se encoje de hombros.
--Ted es como parte de mi familia, pero últimamente no ha ido por casa, ni siquiera ha escrito, es como si definitivamente se lo hubiera tragado la tierra. Papá está preocupado—james se mordió el labio pensativo, rose le pegó una palmadita suave en los labios para que dejara de hacerlo. James sonrió dócilmente, le molestaba un poco que no lo dejaran ni morderse el labio tranquilo, sabía que lo hacía porque lo cuidaba, pero de todos modos le molestaba.
Solía morderse siempre en el mismo lugar y el rose de los dientes constante le habían hecho una laceración dolorosa a la vista. El dolor lo ayudaba a concentrarse cuando se sentía agotado, rose no lo entendía pero agradecía su intención de protegerlo, siempre maternal con todos.
--tú lo conoces james, no intentes hacerme creer que Ted ha dejado de hablarte—rose lo miró a los ojos. James sostuvo la mirada de la pelirroja un momento y luego la desvió con las mejillas sonrosadas.
--tu sabes algo—lo acusó.
James musitó unas disculpas que fueron acalladas por el ruido de las puertas del gran comedor al abrirse. Todos levantaron la vista, incluso en el estrado de los profesores.
Una mujer de negro entró con el rostro en alto y la mirada fija en el frente. Los murmullos se alzaron, la directora se puso de pié y pronunció una bienvenida a la nueva profesora de pociones que llegó rezagada a la cena. Cuando el alboroto hubo pasado james comenzó a revolver su comida, le había lanzado una mirada de reojo a la nueva profesora sin prestarle demasiada atención. Otra vez volvió a morderse el labio pensativo.
--¡james!—chilló rose, llamando su atención. James levantó la vista de su comida rendido.
--debo contarte algo, pero aquí no. Ahora tenemos que trabajar rose, el primer día siempre hay niños perdidos—james se levantó huyendo de su prima y fue a cumplir con su deber como prefecto.
Rose podía ser un año menor que él, pero podía leer en su rostro cada uno de sus pensamientos. James y rose eran los hijos mayores, ambos compartían aquello, se habían criado juntos (prácticamente) ambos eran los muchachos ejemplares, ambos eran prefectos, ambos amaban el Quidditch y eran los mejores de la clase, lo compartían todo salvo el curso.
Rose, no era tan fácil de evadir, se levantó detrás de él enganchando su enseña de prefecta en el pecho, el recorrido para los de primer año fue tranquilo, ninguno se perdió, vomitó o se largó a llorar, eso era fantástico. Cerca de media noche hicieron su último recorrido y volvieron a su sala común. James iba a subir a su habitación con los muchachos de sexto curso, pero rose fue más rápida y se plantó en medio de la escalera.
--no tan rápido, Potter.
--tú ganas…-se rindió james dejándose caer en la escalera. Se miró las manos y se mordió el labio nuevamente hasta probar su sangre—Rosie… Ted va a matarme…-se removió incomodo, se revolvió el cabello y volvió a peinarse de forma inconsciente.
--sabes que puedes confiar en mí jamie…--Rose apoyó su mano sobre las de su primo y clavó sus ojos chocolate en los de james dándole confianza—nunca te he fallado,..
--lo sé rose…-james se quitó las manos de su prima, se levantó y caminó hasta la chimenea. El silencio pareció eterno hasta que james habló—Ted se marchó, vino a pedirme dinero para comprarse un boleto a parís.
--¡¿le has dado dinero para que se marche y deje a Victorie sola y con un embarazo en camino?!—preguntó rose escandalizada, el reproche presente en su voz.
--¡no lo sabía!—le espetó james exasperado a la vez que molesto consigo mismo. Se había estado torturando todo el tiempo desde que se había enterado de los rumores sobre el embarazo de viki. Si Ted no volvía el principal cómplice iba a ser él—además, no sabemos a ciencia cierta sí prima Vi, está embarazada, hace meces que no la veo y de todos modos… --se calló.
--me lo estás confirmando James, ¿Por qué sino crees que Ted se marcharía de la noche a la mañana? Pobre Vi, debe estar aterrada, tan sola, tan desprotegida, ¿Cómo se lo dirá a sus padres? Tienes idea de lo que debe ser para ella James?… esto es espantoso--dijo rose compadeciéndose por su mismo sexo.
--¡¿Cómo iba a saberlo?! Creí que simplemente se pelearon y el pobre Ted decidió cambiar de aires, tu sabes que Viki nunca fue una niña pura y virginal—se quejó james, volteándose, se sentía tan culpable como si el mismo fuera el acusado de dejar embarazada a una muchacha y haber huido. Estaba furioso consigo mismo, y Rose se estaba llevando la peor parte.
--¡estás hablando de tu prima! ¡Es tu familia!
--soy realista—cortó distancia y quedaron frente a frente.—viki es promiscua, Lily es un chillona malcriada, Albus es un patán, Lois es un idiota que se cree interesante, y tu eres…--james se dio cuenta de lo que iba a decir y se tragó las palabras.
--¿soy qué?—le interrogó la muchacha ahora enojada—dí lo que piensas de mí, ¡vamos! ¿soy una ñoña? Una engreída? Una idiota? Vamos tienes un mote privado para llamarnos a todos? Cuando te escribes cartas con tus amigos pones la engreída hiso tal cosa, el idiota tal otra, no sabía que nos tuvieras tan poca estima potter. Lo olvidaba ayudas a extraños a que abandonen los hijos de tu familia.—sus palabras salieron llenas de ponzoña.
James tomó aire y se desinfló como un globo pinchado—lo siento Rose, no quise decir eso, me refiero a que no por eso dejan de ser mi familia, los quiero igual.
--eres un cobarde, Albus tiene razón. Siempre te rindes, siempre pides disculpa, y con quien deberías enojarte no es conmigo sino con Ted, ¿entiendes? T-E-D , él es el que tiene la culpa, pero no claro, tú te haces responsable, te crees tan superior que intentas cargarlo con todo y te la tomas conmigo. Me importan tres rábanos lo que pienses de mí. ¿Quieres saber que pienso de ti?
James no dijo nada, miró al suelo y aguardó la descarga de ira de la pelirroja. Se lo merecía, últimamente se las agarraba con rose, cada vez que se molestaba con alguien o se sentía frustrado se le daba por gritarle a su prima, que era la única que nunca le contestaba, que jamás reaccionaba ante la ira del castaño.
--¡respóndeme james, no me dejes gritando como una desequilibrada!—chilló la muchacha.
--por favor, rose, no quiero pelear, quieres herirme, vamos dime lo que quieras decir, pero no me pelearé contigo.
--¿lo ves? No quieres pelear conmigo, pero siempre me lanzas maldiciones cuando te enfadas con alguien y yo tengo que ser tu pushing aguantármelo todo. Siempre te he seguido en todo y siempre tienen que ser las cosas como tú quieres. ¡¿no quieres pelear? Escucha qué: yo hoy sí quiero pelear contigo!—la voz de la muchacha se quebró y james levantó la vista como si lo hubieran abofeteando, rose estaba llorando.
Desde que tenía diez que no veía a Rose, llorar, siempre había sido su compañera, su par, no como Lily, a la que debía proteger. A rose había dejado de protegerla el día en que ambos se cayeron y se ayudaron a levantarse con las rodillas raspadas, masticándose las lágrimas, más preocupados por el otro que por su propio dolor. A muchos pudo parecerle poca cosa, pero para ellos fue una especie de pacto fraternal, en el que Rose dejó de ser uno más al que cuidar para pasar a ser alguien en el cual podía confiar para que cuidara de él.
James se acercó y la abrazó como a una niña pequeña, adoptando la postura de papá james, la que había adoptado siempre que alguno de sus hermanos o primos lo necesitaba. Rose intentó quitárselo de encima a empujones, tratando de ocultar las lágrimas.
--¡suéltame!!—chilló tratando de zafarse, pero james la estrechó con fuerza en su pecho hasta que la muchacha perdió las fuerzas y sollozó envuelta en los brazos de su primo.
Rose mordió la túnica de james tratando de contener su llanto, se estremeció compulsivamente como si algo se estuviese desgarrando en su interior, hasta que luego de un rato se calmó. Podría haber sido muy duro con ella, pero la reacción de la muchacha fue desmedida. James, la acompañó hasta uno de los sillones cerca de la chimenea. Se quedaron en silencio largo rato, james colocó uno de los almohadones sobre su regazo y la invitó a que se recostara. La pelirroja aceptó demasiado cansad y aturdida como para discutir.
--¿Qué ocurre, Rosie?-preguntó james jugueteando con los bucles de la pelirroja entre sus dedos.-y no intentes engañarme.
Rose permaneció en silencio rendida a las caricias de su primo, luego de un rato intentó hablar pero volvió a romper en llanto balbuceando cosas como "mamá" "fuera" "papá" y la definitiva "divorcio" el resto fue una sucesión de chillidos ahogados, gemidos, toces, gritos y arcadas, la muchacha comenzó a ponerse morada y james entendió lo suficiente como para comprender la gravedad del asunto.
--rosie, tranquila por favor, respira, todo va a estar bien.
--¡no me digas que todo va a estar bien!—chilló por momentos parecía que le costaba tragar el aire.
--de acuerdo, no todo va a estar bien pero al menos tranquilízate y explícame que pasó. Debe haber un error, Rose, no puedo entender lo que me dices… no me preocupes, te estás poniendo morada, pareces una cebolla—bromeó y la muchacha se aflojó un poco.
Rose levantó la vista y hundió su rostro en el hombro de james. La clavícula del muchacho parecía estar hecha a la medida exacta para recibir su rostro y consolarla, respiró profundamente un par de veces el familiar aroma de su primo y luego habló consiguiendo articular una frase coherente.
--mis padres van a separarse—se detuvo un momento para respirar y no volver a perder la calma.
-lo lamento mucho Rose.-james la estrechó entre sus brazos un poco incómodo, hacía años que no la abrazaba como a una niña y no había notado lo frágil y suave de su figura con el paso del tiempo. Desde hacía años que eran Rose y James para solucionar los problemas de todos, nunca se le pasó que Rose pudiera tener problemas, se sentía culpable—nadie me ha dicho nada.
-- tío Harry no lo sabe—replicó la pelirroja sabiendo a quien se refería por nadie, james y su padre tenían una relación muy estrecha casi de colegas.--nadie lo sabe, papá descubrió una infidelidad de mamá, y mamá le recordó varias infidelidades, yo no lo sabía. Ellos nunca nos dicen esas cosas, si lo escuché fue por un error, estaba practicando mi aparición y ellos no me oyeron, creyeron que no había nadie en casa. Mamá le pidió el divorcio—la voz de la muchacha tembló de nuevo amenazando con colapsar.
--tranquila, Rose, los matrimonios pasan por ello. Tal vez se arreglen, tal vez solo necesitan tiempo…
--no, james. No se arreglará. Papá la llamó ramera y la abofeteó, mamá no se lo perdonará. Puede perdonar la infidelidad, pero esto no lo va a perdonar, conozco a mi madre. Mamá estuvo mal, pero papá se pasó de la línea, se supone que esperarán a que volvamos a Hogwarts para separarse definitivamente. Cuando tengamos que ir para navidad nos saldrán con que ya no viven juntos ¡los odios a ambos!
--Rose, creo que no estás pensando en lo que dices, si fueran mis padres preferiría verlos separados a golpeándose…-Rose levantó sus ojos chocolate, grandes y enrojecidos, su nariz llena de pecas estaba tan roja como su cabello. La muchacha estuvo a punto de decir algo pero perdió las fuerzas en el último momento, hundió su nariz contra el cuello de james y siguió llorando hasta que las fuerzas la abandonaron y se durmió.