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Historia 161312 — capítulo 10
Capítulo 10: El Pasillo del Tercer Piso
Neville fue el primero en despertar aún estaba preocupado por el retraso de la visita
-madrugador no es así señor Longbottom
-oh profesor me asusto… la cosa es que me preocupa que aún no haya llegado la visita
-¿cuantos vendrán?
-6 aunque ahora no estoy tan seguro
-calma señor Longbottom - dijo mientras la daba ligeros golpes en la espalda - calcularon todo antes de venir - Neville estaba por responderle cuando apareció Alice y Frank
buenos días profesor, buenos días mi bebe - le dijo Alice mientras abrazaba a Neville
-jajajaja buenos días profesor, buenos días Alice Frank, buenos días BEBE - dijeron los merodeadores a coro que recibieron un zape de Lily que estaba detrás de ellos - AUUU
no lo molesten, buenos días - dijo antes de abrazar a James
-creo que todos deberíamos desayunar - dijo Dumbledore al ver a la mayoría despiertos
-cambiarnos y bañarnos también - dijo Lily
Luego de que todos se asearan y desayunaran estaban listos para continuar con la lectura
-canuto te hago una apuesta - le dijo James
-¿Cuál?
-
le pregunto
te apuesto diez galeones a que Harry termina con Antares
-qué te pasa James si mi canutita es apenas una niña
-canuto no me digas que estas celoso - al ver la cara de Sirius continuo - además me refiero que será después cuando ya estén más grandes - termino con un puchero
-está bien - acepto a regañadientes - y yo te apuesto 10 galeones a que Harry termina con Ginny, recuerda cada Potter tiene su pelirroja
-yo igual apuesto 10 galeones por Harry y Antares -dijo Lily, todos la miraron incrédulos - tu hija me agrada
-yo le voy por Harry y Ginny - dijo Remus
-trato hecho - dijeron los 4
-estoy segura de que Potter y Evans perderán - dijo Narcissa - Antares me agrada para mi hijo es perfecta para Draco
-¿Qué es perfecto para mí? - pregunto un chico que recién acababa de llegar, era rubio platinado y llevaba un caldero, el cual lo dejo al lado de la puerta
-yo te mato, ¿Por qué tardaste tanto? - le regaño Neville
-fue por tu culpa - Neville solo puso cara de confundido - se te olvido lo que pasara dentro de 10 días - al parecer Neville al fin recordó - no trajiste el veneno de araña todos tuvimos que ir a tu casa a buscarla solo te diré que tardamos horas y pues ya era tarde para que yo venga
-¿para qué quieren el veneno de araña? y ¿quién es usted? - le pregunto Dumbledore
-oh disculpen mi nombre es Draco Malfoy - enseguida sus padres se levantaron, su madre lo abrazo y su padre solo le puso la mano en el hombro
-¿quiénes más vendrán Draco? - le pregunto Lily
-oh es un honor señora Potter perdón Evans - todos se asombraron del respeto con el que le hablo a Lily - eh faltan 4 más, el plan original era que las visitas terminaran mañana pero por un olvido de Neville llegaran hasta pasado mañana así que creo que es mejor que empecemos con la lectura - dijo mientras se sentaba - ¿Quién leerá ahora?
-yo lo hare - dijo Moody - el capítulo se llama "El Pasillo del Tercer Piso"
Harry nunca había creído que pudiera existir un chico al que detestara más que aDudley, pero eso era antes de haber conocido a Draco Malfoy. Sin embargo, los deprimer año de Gryffindor sólo compartían con los de Slytherin la clase de Pociones, asíque no tenía que encontrarse mucho con él. O, al menos, así era hasta que apareció unanoticia en la sala común de Gryffindor; que los hizo protestar a todos. Las lecciones de****vuelo comenzarían el jueves... y Gryffindor y Slytherin aprenderían juntos.
-Perfecto - dijo en tono sombrío Harry - Justo lo que siempre he deseado. Hacer el ridículo sobre una escoba delante de Malfoy, Deseaba aprender a volar más que ninguna otra cosa.
-No sabes aún si vas a hacer un papelón - dijo razonablemente Ron - De todos modos, sé que Malfoy siempre habla de lo bueno que es en quidditch, pero seguro que es pura palabrería.
La verdad es que Malfoy hablaba mucho sobre volar. Se quejaba en voz alta porque los de primer año nunca estaban en los equipos de quidditch y contaba largas y jactanciosas historias, que siempre acababan con él escapando de helicópteros pilotados por muggles. Pero no era el único: por la forma de hablar de Seamus Finnigan, parecía que había pasado toda la infancia volando por el campo con su escoba. Antares le había contado que aprendió a volar cuando era muy pequeña y desde entonces le encanta volar tanto así que a sus tíos les costaba hacer que se bajara de la escoba. Hasta Ron podía contar a quien quisiera oírlo que una vez casi había chocado contra un planeador con la vieja escoba de Charles. Todos los que procedían de familias de magos hablaban constantemente de quidditch. Ron ya había tenido una gran discusión con Dean Thomas, que compartía el dormitorio con ellos, sobre fútbol. Ron no podía ver qué tenía de excitante un juego con una sola pelota, donde nadie podía volar. Harry había descubierto a Ron tratando de animar un cartel de Dean en que aparecía el equipo de fútbol de West Ham, para hacer que los jugadores se movieran. Neville no había tenido una escoba en toda su vida, porque su abuela no se lo permitía. Harry pensó que ella había actuado correctamente, dado que Neville se las ingeniaba para tener un número extraordinario de accidentes, incluso con los dos pies en tierra.
-¿enserio nunca tuviste una escoba? - le preguntó Frank
-sí y créeme que fue lo mejor
-¿Por qué? - le pregunto Alice
-yo era un experto para tener un montón de accidentes a cada rato los tenia - les explico
-por suerte ya no te pasa - le dijo Draco
-créeme que el que más lo agradece soy yo - dijo Neville
Hermione Granger estaba casi tan nerviosa como Neville con el tema del vuelo. Eso era algo que no se podía aprender de memoria en los libros, aunque lo había intentado. En el desayuno del jueves, aburrió a todos con estúpidas notas sobre el vuelo que había encontrado en un libro de la biblioteca, llamado Quidditch a través de los tiempos. Neville estaba pendiente de cada palabra, desesperado por encontrar algo que lo ayudara más tarde con su escoba, pero todos los demás se alegraron mucho cuando la lectura de Hermione fue interrumpida por la llegada del correo.
Harry no había recibido una sola carta desde la nota de Hagrid, algo que Malfoy ya había notado, por supuesto. La lechuza de Malfoy siempre le llevaba de su casa paquetes con golosinas, que el muchacho abría con perversa satisfacción en la mesa de Slytherin. Un lechuzón entregó a Neville un paquetito de parte de su abuela. Lo abrió excitado y les enseñó una bola de cristal, del tamaño de una gran canica, que parecía llena de humo blanco.
-¡Es una Recordadora! - Explicó - La abuela sabe que olvido cosas y esto te dice si hay algo que te has olvidado de hacer. Mirad, uno la sujeta así, con fuerza, y si se vuelve roja... oh... - se puso pálido, porque la Recordadora súbitamente se tiñó de un brillo escarlata
- ... es que has olvidado algo...****- termino Hermione
Neville estaba tratando de recordar qué era lo que había olvidado, cuando Antares recostó su cabeza en la mesa mientras murmuraba "por qué… ya le dije que no"
-Antares ¿qué paso?- le pregunto Harry
-…Draco… - murmuro, eso lo explicaba todo, Malfoy le seguía insistiendo a Antares de pedir que la cambien a la casa de Slytherin pero siempre Antares terminaba enfadada
-sigue insistiendo….es un cabeza dura se nota que es insoportable ¿estas segura que son familia?- dijo Ron, Harry pudo notar como Antares bajaba la mirada ella había crecido con Malfoy así que le dolía escuchar los comentarios negativos que hacían hacia Malfoy aunque sean ciertos
-eso dice mi tía - dijo con una falsa sonrisa, Harry no entendía cómo era posible de que Antares y Malfoy sean familia si son muy diferentes
-yo tampoco entiendo que tú y yo seamos familia - dijo Sirius mirando a Narcissa
-yo tampoco lo entiendo son tan diferentes como el agua y el aceite - dijo James
-además señor Malfoy una vez que el sombrero escogió ya no hay nada que hacer - le dijo Dumbledore
-deberías haber entendido eso - le dijo Molly
- era mi prima, crecí con ella y bueno fue un golpe fuerte el sepárarme de ella solo quería que estuviéramos en la misma casa - explico Draco
-si pero con insistir solo lograbas hacerle enfadar - le dijo Alice
-Antares ¿me prestas tu periódico? - dijo Harry tratando que su amiga se olvide del tema. Antares se dio cuenta de las intenciones de Harry así que le dedico una linda sonrisa
-Anto - le dijo
-¿Qué? - eso que significaba sí o no
-quiero decir que ya no me digas Antares sino Anto, tú también Ron - dijo mirando al pelirrojo - así me dicen las personas en las que puedo confiar, que quiero y son muy importantes para mí - termino con una sonrisa - y si, si te presto el periódico
-gracias - dijo Harry con una sonrisa, Anto se dedicó a leer una revista que igual le había llegado, Ron leía una carta de su hermano Bill, mientras que Harry no podía creer la nota del periódico - chicos miren es sobre el asalto a Gringotts - cuando sus amigos se acercaron Harry empezó a leer
ASALTO EN GRINGOTTS
« Las investigaciones sobre el robo en Gringotts que sucedió el 31 de julio se dieron por terminadas. El ministro de magia Cornelius Fudge ha exigido a los Duendes de Gringotts que muestren los informes de la cámara. En los informes de los duendes de Gringotts se confirma que la cámara 713 fue vaciada esa misma tarde. «Les hemos dicho que no faltaba nada ahora váyanse » declaro un duende portavoz de Gringotts. «Aunque se haya demostrado que no ha ocurrido un robo. Lo que nos preocupa en realidad es el hecho de que hayan podido entrar a las cámaras» declaro el ministro de magia »
-¿713?.... ¡esa fue la cámara a la que fui con Hagrid! - dijo Harry
-tranquilo Potter… ¿no sabes que había ahí? - le pregunto Anto
-no - Harry recordó que lo único que había ahí era ese… ¿paquetito arrugado? ¿Será que Dumbledore sabía que iban a tratar de robarlo?
Aquella tarde, a las tres y media, los Gryffindors bajaron corriendo los escalones delanteros, hacia el parque, para asistir a su primera clase de vuelo. Era un día claro y ventoso. La hierba se agitaba bajo sus pies mientras marchaban por el terreno inclinado en dirección a un prado que estaba al otro lado del bosque prohibido, cuyos árboles se agitaban tenebrosamente en la distancia. Los Slytherins ya estaban allí, y también las escobas, cuidadosamente alineadas en el suelo. Harry había oído a Fred y a George Weasley quejarse de las escobas del colegio, diciendo que algunas comenzaban a vibrar si uno volaba muy alto, o que siempre volaban ligeramente torcidas hacia la izquierda.
Hermione y Neville se pusieron nerviosos al verlas pero no eran los únicos Harry también estaba nervioso, su amiga al darse cuenta le dijo
-tranquilo si te pones nervioso te caerás de la escoba - Harry se puso más nervioso al escuchar eso - Harry solo confía en la escoba, piensa que es otra parte de tu cuerpo, te aseguro que te ira muy bien - le dijo con una sonrisa capaz de tranquilizar a cualquiera, Harry decidió hacerle caso a su amiga así que se empezó a tranquilizar
-buen consejo se nota que sabe sobre vuelo - dijo James
-que esperabas Cornamenta es mi hija - le dijo Sirius
-edemas lo que costaba hacer que se baje de una escoba, si fuera por ella nunca se bajaría de una escoba - dijo Draco
-lo saco de herencia si por mi fuera estaría todo el día en una escoba - dijo Sirius
-no lo dudo - le dijo Lily
Entonces llegó la profesora, la señora Hooch. Era baja, de pelo canoso y ojos amarillos como los de un halcón.
-Bueno ¿qué estáis esperando? - Bramó - Cada uno al lado de una escoba. Vamos, rápido.
Harry miró su escoba. Era vieja y algunas de las ramitas de paja sobresalían formando ángulos extraños.
-Extended la mano derecha sobre la escoba - les indicó la señora Hooch - y decid «arriba».
-¡ARRIBA! - gritaron todos.
La escoba de Harry saltó de inmediato en sus manos, pero fue uno de los pocos que lo consiguió. La de Hermione Granger no hizo más que rodar por el suelo y la de Neville no se movió en absoluto. «A lo mejor las escobas saben, como los caballos, cuándo tienes miedo», pensó Harry, y había un temblor en la voz de Neville que indicaba, que deseaba mantener sus pies en la tierra. Luego, la señora Hooch les enseñó cómo montarse en la escoba, sin deslizarse hasta la punta, y recorrió la fila, corrigiéndoles la forma de sujetarla. Harry y Ron se alegraron muchísimo cuando la profesora dijo a Malfoy que lo había estado haciendo mal durante todos esos años.
-Ahora, cuando haga sonar mi silbato, dais una fuerte patada - dijo la señora Hooch - Mantened las escobas firmes, elevaos un metro o dos y luego bajad inclinándoos suavemente. Preparados... tres... dos...
Pero Neville, nervioso y temeroso de quedarse en tierra, dio la patada antes de que
sonara el silbato.
**-¡Vuelve, muchacho! - gritó, pero Neville subía en línea recta, como el corcho de una botella... Cuatro metros... seis metros... Harry le vio la cara pálida y asustada, mirando hacia el terreno que se alejaba, lo vio jadear; deslizarse hacia un lado de la escoba y...**BUM... Un ruido horrible y Neville quedó tirado en la hierba.
-oh mi pequeño - le dijo Alice mientras abrazaba a Neville - estas bien te duele algo
-mama eso paso hace más de 7 años
-de hecho Neville se podría decir que aún no ha pasado - le dijo Remus
-es cierto créeme que yo me encargare de que no te pase eso - dijo Alice mientras lo abrazaba con fuerza
-Alice, Neville necesita respirar - dijo Frank al ver que su hijo se volvía morado, Alice de inmediato lo soltó - mejor continuemos
Su escoba seguía subiendo, cada vez más alto, hasta que comenzó a torcer hacia el bosque prohibido y desapareció de la vista. La señora Hooch se inclinó sobre Neville, con el rostro tan blanco como el del chico.
-La muñeca fracturada - la oyó murmurar Harry - Vamos, muchacho... Está bien... A levantarse.
Se volvió hacia el resto de la clase.
-No debéis moveros mientras llevo a este chico a la enfermería. Dejad las escobas donde están o estaréis fuera de Hogwarts más rápido de lo que tardéis en decir quidditch. Vamos, hijo.
Neville, con la cara surcada de lágrimas y agarrándose la muñeca, cojeaba al lado de la señora Hooch, que lo sostenía. Casi antes de que pudieran marcharse, Malfoy ya se estaba riendo a carcajadas.
-¿Habéis visto la cara de ese zoquete? - dijo Malfoy los otros Slytherins le hicieron coro.
-¡Cierra la boca, Malfoy! - dijo Parvati Patil en tono cortante.
-Oh, ¿estás enamorada de Longbottom? - dijo Pansy Parkinson, una chica de Slytherin de rostro duro - Nunca pensé que te podían gustar los gorditos llorones, Parvati.
-¡Mirad! - Dijo Malfoy, agachándose y recogiendo algo de la hierba - Es esa cosa estúpida que le mandó la abuela a Longbottom - La Recordadora brillaba al sol cuando la cogió.
-Trae eso aquí, Draco - dijo Anto con calma.
-NO - dijo todo enfadado. Todos dejaron de hablar para observarlos. Malfoy sonrió con malignidad - Creo que voy a dejarla en algún sitio para que Longbottom la busque... ¿Qué os parece... en la copa de un árbol?
-¡Tráela aquí! - rugió Harry, pero Malfoy había subido a su escoba y se alejaba. No había mentido, sabía volar. Desde las ramas más altas de un roble lo llamó:
-¡Ven a buscarla, Potter! - Harry cogió su escoba.
-¡No! - Gritó Hermione Granger - Madame Hooch dijo que no nos moviéramos. Nos vas a meter en un lío.
Harry no le hizo caso. Le ardían las orejas. Se montó en su escoba, pegó una fuerte patada y subió. El aire agitaba su pelo y su túnica, silbando tras él y, en un relámpago de feroz alegría, se dio cuenta de que había descubierto algo que podía hacer sin que se lo enseñaran. Era fácil, era maravilloso. Empujó su escoba un poquito más, para volar más alto, y oyó los gritos y gemidos de las chicas que lo miraban desde abajo, y una exclamación admirada de Ron. Dirigió su escoba para enfrentarse a Malfoy en el aire. Éste lo miró asombrado.
-¡Déjala - gritó Harry - o te bajaré de esa escoba!
-Ah, ¿sí? - dijo Malfoy, tratando de burlarse, pero con tono preocupado. Harry sabía, de alguna manera, lo que tenía que hacer. Se inclinó hacia delante, cogió la escoba con las dos manos y se lanzó sobre Malfoy como una jabalina. Malfoy pudo apartarse justo a tiempo, Harry dio la vuelta y mantuvo firme la escoba. Abajo, algunos aplaudían.
-Aquí no están Crabbe y Goyle para salvarte, Malfoy - exclamó Harry Parecía que Malfoy también lo había pensado.
-¡Atrápala si puedes, entonces! - gritó. Giró la bola de cristal hacia arriba y bajó
a tierra con su escoba. Harry vio, como si fuera a cámara lenta, que la bola se elevaba en el aire y luego comenzaba a caer. Se inclinó hacia delante y apuntó el mango de la escoba hacia abajo. Al momento siguiente, estaba ganando velocidad en la caída, persiguiendo a la bola, con el viento silbando en sus orejas mezclándose con los gritos de los que miraban. Extendió la mano y, a unos metros del suelo, la atrapó, justo a tiempo para enderezar su escoba y descender suavemente sobre la hierba, con la Recordadora a salvo.
-¡BRAVO! - dijeron los merodeadores mientras aplaudían-ese es mi hijo
- saco tu talento cornamenta - le dijo Sirius todo emocionado
-eso no lo duden - les dijo Neville
-¡HARRY POTTER!
Su corazón latió más rápido que nunca. La profesora McGonagall corría hacia ellos. Se puso de pie, temblando.
-Nunca... en todos mis años en Hogwarts... - La profesora McGonagall estaba casi muda de la impresión, y sus gafas centelleaban de furia - ¿Cómo te has atrevido...? Has podido romperte el cuello...
-No fue culpa de él, profesora...
-Silencio, Antares**-Pero Malfoy...**
-Ya es suficiente, Weasley. Harry Potter, ven conmigo.
**En aquel momento, Harry pudo ver el aire triunfal de Malfoy, Crabbe y Goyle, mientras andaba inseguro tras la profesora McGonagall, de vuelta al castillo. Lo iban a expulsar; lo sabía.**Quería decir algo para defenderse, pero no podía controlar su voz. La profesora McGonagall andaba muy rápido, sin siquiera mirarlo. Tenía que correr para alcanzarla. Esta vez sí que lo había hecho. No había durado ni dos semanas. En diez minutos estaría haciendo su maleta. ¿Qué dirían los Dursley cuando lo vieran llegar a la puerta de su casa? Subieron por los peldaños delanteros y después por la escalera de mármol. La profesora McGonagall seguía sin hablar. Abría puertas y andaba por los pasillos, con Harry corriendo tristemente tras ella. La profesora McGonagall se detuvo ante un aula. Abrió la puerta y asomó la cabeza.
-Discúlpeme, profesor Flitwick. ¿Puedo llevarme a Wood un momento?
« ¿Wood? - Pensó Harry aterrado - ¿Wood sería el encargado de aplicar los castigos físicos?»
Pero Wood era sólo un muchacho corpulento de quinto año, que salió de la clase de Flitwick con aire confundido.
-Seguidme los dos - dijo la profesora McGonagall. Avanzaron por el pasillo, Wood mirando a Harry con curiosidad - Aquí - La profesora McGonagall señaló un aula en la que sólo estaba Peeves, ocupado en escribir groserías en la pizarra - ¡Fuera, Peeves! - dijo con ira la profesora. Peeves tiró la tiza en un cubo y se marchó maldiciendo. La profesora McGonagall cerró la puerta y se volvió para encararse con los muchachos - Potter, éste es Oliver Wood. Wood, te he encontrado un buscador - La expresión de intriga de Wood se convirtió en deleite.
-¿Está segura, profesora?
-Totalmente - dijo la profesora con vigor - Este chico tiene un talento natural. Nunca vi nada parecido. ¿Ésta ha sido tu primera vez con la escoba, Potter? - Harry asintió con la cabeza en silencio. No tenía una explicación para lo que estaba sucediendo, pero le parecía que no lo iban a expulsar y comenzaba a sentirse más seguro - Atrapó esa cosa con la mano, después de un vuelo de quince metros - explicó la profesora a Wood - Ni un rasguño. Charlie Weasley no lo habría hecho mejor
Wood parecía pensar que todos sus sueños se habían hecho realidad.
-¿Alguna vez has visto un partido de quidditch, Potter? - preguntó excitado.
-Wood es el capitán del equipo de Gryffindor - aclaró la profesora McGonagall.
-Y tiene el cuerpo indicado para ser buscador - dijo Wood, paseando alrededor de Harry y observándolo con atención - Ligero, veloz... Vamos a tener que darle una escoba decente, profesora, una Nimbus 2.000 o una Barredora 7.
-Hablaré con el profesor Dumbledore para ver si podemos suspender la regla del primer año. Los cielos saben que necesitamos un equipo mejor que el del año pasado. Fuimos aplastados por Slytherin en ese último partido. No pude mirar a la cara a Severus Snape en varias semanas...
La profesora McGonagall observó con severidad a Harry, por encima de sus gafas.
**-Quiero oír que te entrenas mucho, Potter, o cambiaré de idea sobre tu castigo -**Luego, súbitamente, sonrió - Tu padre habría estado orgulloso.
-por supuesto que lo estoy - James se levantó de su asiento y se dirigió hacia la profesora - gracias Minie - dijo mientras la abrazaba
-no me agradezca nada señor Potter - dijo McGonagall sonrojada - usted sabe que yo deseo que Gryffindor gane los partidos de Quidditch
-pelirroja si yo fuera tu cuidaría a James por ahí Minie te lo quiere cuidar
- le dijo Sirius
-¡señor Black como se le ocurre decir eso! - le regaño McGonagall
-era bromita Minie - se excusó Sirius
-pues vaya controlando sus bromitas señor Black
-¡¿es una broma verdad?! - grito Anto
-shh, silencio que se enteran todos y Wood quiere mantenerlo en secreto. - le susurro Harry
Era la hora de la cena. Harry había terminado de contarle a Ron y a Anto todo lo sucedido cuando dejó el parque con la profesora McGonagall. Ron tenía un trozo de carne y pastel de riñón en el tenedor; pero se olvidó de llevárselo a la boca.
-¿Buscador? - Dijo Ron - Pero los de primer año nunca... Serías el jugador más joven en...
-Un siglo - terminó Harry, metiéndose un trozo de pastel en la boca. Tenía muchísima hambre después de toda la excitación de la tarde - Wood me lo dijo.
Ron estaba tan sorprendido e impresionado que se quedó mirándolo boquiabierto.
Fred y George Weasley aparecieron en el comedor; vieron a Harry y se acercaron rápidamente.
-Bien hecho - dijo George en voz baja - Wood nos lo contó. Nosotros también estamos en el equipo. Somos golpeadores.
-te aseguro, vamos a ganar la copa de quidditch este curso - dijo Fred - No la ganamos desde que Charlie se fue, pero el equipo de este año será muy bueno. Tienes que hacerlo bien, Harry. Wood casi saltaba cuando nos lo contó.
-Bueno, tenemos que irnos. Lee Jordan cree que ha descubierto un nuevo pasadizo secreto, fuera del colegio.
-Seguro que es el que hay detrás de la estatua de Gregory Smarmy, que nosotros encontramos en nuestra primera semana.
-el equipo de quidditch cuenta contigo Harry, tienes que entrenar mucho para no defraudarlos - le dijo Anto
-y si solo hago el ridículo - dijo Harry preocupado - yo nunca he jugado quidditch
-no te preocupes, para eso existen los entrenamientos - le dijo Ron
- Antares viste que no era necesario que hicieras eso - dijo Hermione enojada
-se lo merecían - dijo mirando a Hermione
-¿Qué hiciste? - pregunto Harry preocupado
- bueno digamos que conseguí una hora extra en pociones durante un mes - le dijo a Harry, Ron le señalo la mesa de Slytherin. Harry vio que Pansy Parkinson tenía un ojo morado - después que te fuiste los de Slytherin se estaban burlando así que Ron y yo les gritamos y la tonta de Parkinson empezó a insultarnos, entonces yo… estalle… y le di un puñetazo
-esa es mi hija bravo para mi canutita - dijo Sirius que empezó a aplaudir junto con sus amigos
-cómo puede alegrarse de eso señor Black - le riño McGonagall
pero Minie tú la escuchaste ¿Pansy Parkinson? los provoco
-eso es cierto además Anto ya tuvo su castigo - la defendió Draco - aunque eso no le quita lo gracioso jajajaja - se empezó a reír con los merodeadores - si vieran la forma en que Pansy cayó al piso - pero se calló cuando vio a la profesora - continuemos
-para su suerte apareció Snape, si no fuera por Draco estoy segura de que me habría quitado más de 100 puntos, así que solo me castigo - dirigió la mirada hacia la mesa de Slytherin - debo practicar más mi intención no era dejarle el ojo morado mas bien****era romperle la nariz
-¡ANTARES! fue imprudente lo que hiciste y si Malfoy no te hubiera defendido habríamos perdido puntos - le riño Hermione, Anto solo se encogió de hombros, Hermione miro a Harry - y en cuanto al quidditch no temas hacer el ridículo, está en tu venas - los tres amigos se extrañaron por el comentario de Hermione que tuvo que llevarlos al salón de trofeos donde les mostro premios del equipo de Quidditch de Gryffindor donde se veía "James Potter Buscador"
-Harry no me dijiste que tu padre también fue buscador - le dijo Ron asombrado
-no solo fue buscador sino que también capitán del equipo - dijo Anto
-no lo sabía- le dijo Harry todo sorprendido
-está en tus venas ser buscador así que no temas - le dijo Hermione - ahora vámonos es hora de dormir y si nos ven nos van a quitar puntos - los cuatro Gryffindors se dirigieron a su sala común (que estaba lejos de la sala de trofeos)
-es escalofriante sabe más de ti que tú mismo - le dijo Ron a medio camino
-y quien no - le contesto Harry, enseguida escucharon un ruido - ¿que fue eso?
-de seguro fue Peeves mejor deberíamos apurarnos ya nos pasamos de la hora de dormir y estamos lejos de la sala común - les dijo Hermione, después de unos cuantos pasos se encontraron con Peeves que los vio y dejó escapar un grito de alegría.
-Cállate, Peeves, por favor... Nos vas a delatar - le dijo Hermione - Peeves cacareó.
-¿Vagabundeando a medianoche, novatos? No, no, no. Malitos, malitos, os agarrarán del cuellecito.
-No, si no nos delatas, Peeves, por favor - le dijo Anto
- Debo decírselo a Filch, debo hacerlo - dijo Peeves, con voz de santurrón, pero sus ojos brillaban malévolamente - Es por vuestro bien, ya lo sabéis.
-Quítate de en medio - ordenó Ron, y le dio un golpe a Peeves. Aquello fue un
gran error.
-¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA! - Gritó Peeves - ¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA, EN EL PASILLO DE LOS ENCANTAMIENTOS! - Pasaron debajo de Peeves y corrieron como para salvar sus vidas, recto hasta el final del pasillo, donde chocaron contra una puerta... que estaba cerrada.
-¡Esto es el final! - gimió Ron, mientras empujaban inútilmente la puerta. Podían oír las pisadas: Filch corría lo más rápido que podía hacia el lugar de donde procedían los gritos de Peeves.
-Oh, muévete - ordenó Hermione. Cogió su varita, golpeó la cerradura y susurró - ¡Alohomora! - El pestillo hizo un clic y la puerta se abrió. Pasaron todos, la cerraron rápidamente y se quedaron escuchando
-¿Adónde han ido, Peeves? - Decía Filch - Rápido, dímelo.
-Di «por favor».
-No me fastidies, Peeves. Dime adónde fueron.
-No diré nada si me lo pides por favor - dijo Peeves, con su molesta vocecita.
-Muy bien... por favor.
-¡NADA! Ja, ja. Te dije que no te diría nada si me lo pedías por favor. ¡Ja, ja!
-lo que nos costó enseñarle eso a Peeves - dijo Remus
-vieron que si sirvió de algo - les dijo James
-así que ustedes le enseñaron - dijo Draco
-saben todo lo que hizo con ese truquito - les dijo Neville - ahora se dé como Harry nunca caía en eso
-¿enserio causo muchos problemas? - pregunto Arthur
-mucho es poco al lado de todas las que causo - dijo Draco
-excelente - dijeron los merodeadores
Oyeron a Peeves alejándose y a Filch maldiciendo enfurecido.
-Él cree que esta puerta está cerrada - susurro Harry
-estaba cerrada - le susurro Hermione
-y miren la razón - les dijo Anto
Harry se dio la vuelta y vio, claramente, lo que pasaba. Durante un momento, pensó que estaba en una pesadilla: aquello era demasiado, después de todo lo que había sucedido. No estaban en una habitación, como él había pensado. Era un pasillo. El pasillo
prohibido del tercer piso. Y ya sabían por qué estaba prohibido. Estaban mirando directamente a los ojos de un perro monstruoso, un perro que llenaba todo el espacio entre el suelo y el techo. Tenía tres cabezas, seis ojos enloquecidos, tres narices que olfateaban en dirección a ellos y tres bocas chorreando saliva entre los amarillentos colmillos. Estaba casi inmóvil, con los seis ojos fijos en ellos, y Harry supo que la única razón por la que no los había matado ya era porque la súbita aparición lo había cogido por sorpresa. Pero se recuperaba rápidamente: sus profundos gruñidos eran inconfundibles. Harry abrió la puerta. Entre Filch y la muerte, prefería a Filch.
Retrocedieron y Harry cerró la puerta tras ellos. Corrieron, casi volaron por el pasillo. Filch debía de haber ido a buscarlos a otro lado, porque no lo vieron. Pero no les importaba: lo único que querían era alejarse del monstruo. No dejaron de correr hasta que alcanzaron el retrato de la Dama Gorda en el séptimo piso.
-¿Dónde os habíais metido? - les preguntó, mirando sus rostros sudorosos y rojos
-No importa... Hocico de cerdo, hocico de cerdo - jadeó Harry, y el retrato se movió para dejarlos pasar. Se atropellaron para entrar en la sala común y se desplomaron en los sillones.
-¿Qué pretenden, teniendo una cosa así encerrada en el colegio? - Dijo Ron - Si algún perro necesita ejercicio, es ése - Hermione había recuperado el aliento y el mal carácter.
-¿Es que no tenéis ojos en la cara? - Dijo enfadada - ¿No visteis lo que había debajo de él?
-¿El suelo? - Sugirió Harry - No miré sus patas, estaba demasiado ocupado observando sus cabezas.
-No, el suelo no. Estaba encima de una trampilla. Es evidente que está vigilando algo - Se puso de pie, mirándolos indignada - ahora si no les importa me iré a la cama antes de que se les ocurra una idea que nos mate a todos o peor que nos expulsen - Ron la contempló boquiabierto.
-porque se enoja si ella nos llevó a la sala de trofeos- dijo
-supongo que te culpa por empujar a Peeves y causar que empezara a gritar, buenas noches chicos - les dijo Anto antes de irse, después de unos minutos Harry y Ron se fueron a dormir, pero Hermione le había dado a Harry algo más para pensar, mientras se metía en la cama. El perro vigilaba algo... ¿Qué había dicho Hagrid? Gringotts era el lugar más seguro del mundo para cualquier cosa que uno quisiera ocultar... excepto tal vez Hogwarts. Parecía que Harry había descubierto dónde estaba el paquetito arrugado de la cámara 713.
-ahí termina el capítulo - dijo Moody
-¿Qué hay en el paquetito Dumbledore? - pregunto Lucius
-algo muy importante - le respondió Dumbledore
- y valioso, para tenerlo custodiado por un perro de tres cabezas - dijo Moody
-profesor estoy segura de que pudo ocultarlo en otro lado ese lugar es peligroso para los estudiantes - dijo Lily
-queras decir para Harry - le dijo Molly
-como también para Ron, él también estaba allí - dijo Neville
-yo ya arreglare cuentas con el - dijo Molly obviamente enojada
-pobre Weasley - dijo Draco - si no les molesta puedo leer el próximo capitulo
-adelante señor Malfoy -le dijo Dumbledore mientras que todos asentían y Moody le pasaba el libro
-bien el capítulo se llama….