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Historia 161312 — capítulo 9
Capítulo 9: El Profesor de Pociones
- y estoy muy orgulloso solo por saber que es mi hija
-me alegra que piense así señor Black -le dijo McGonagall con una amplia sonrisa -bien inicio el capítulo se llama "El Profesor de Pociones"
-¿hablaremos de Quejicus ahora?
-no Lunático de seguro es por algo que hará- dijo Sirius
-ay de ti que le hagas algo a mi hijo Quejicus
-tranquilo señor Potter - lo calmo Neville que se veía nervioso desde el anterior capítulo solo que sus nervios ahora eran más notorios
-¿qué te pasa hijo? -le pregunto Alice al verlo
-oh ah nada -dijo pero al ver que sus padres no le creían - es que alguien debió haber llegado
-¿quién? - preguntaron Lily y Molly amabas pensando que podrían ser Harry o Ron
-¿Por qué no ha venido?- preguntaron los merodeadores esperando que no le haya pasado nada
-no puedo decirles quien y además no sé porque no ha llegado tal vez lo sabremos dentro de poco -dijo con una sonrisa - empiece profesora
- Allí, mira.
- ¿Dónde?
- Al lado del chico pelirrojo y de la chica Black
- ¿El de gafas?
- ¿Has visto su cara?
- ¿Has visto su cicatriz?
**Los murmullos siguieron a Harry desde el momento en que, al día siguiente, salió de la sala común. Los alumnos que esperaban fuera de las aulas se ponían de puntillas para****mirarlo, o se daban la vuelta en los pasillos, observándolo con atención. Harry deseaba que no lo hicieran, porque intentaba concentrarse para encontrar el camino de su clase.**En Hogwarts había 142 escaleras
-enserio las conto - dijo James
-Harry sí que se pasa contar las gradas- dijo Sirius
-oigan no se metan con mi hijo -los regaño Lily
Algunas amplias y despejadas, otras estrechas y destartaladas. Algunas llevaban a un lugar diferente los viernes. Otras tenían un escalón que desaparecía a mitad de camino y había que recordarlo para saltar. Después, había puertas que no se abrían, a menos que uno lo pidiera con amabilidad o les hiciera cosquillas en el lugar exacto, y puertas que, en realidad, no eran sino sólidas paredes que fingían ser puertas. También era muy difícil recordar dónde estaba todo, ya que parecía que las cosas cambiaban de lugar continuamente. Las personas de los retratos seguían visitándose unos a otros, y Harry estaba seguro de que las armaduras podían andar.
Los fantasmas tampoco ayudaban. Siempre era una desagradable sorpresa que alguno se deslizara súbitamente a través de la puerta que se intentaba abrir. Nick Casi Decapitado siempre se sentía contento de señalar el camino indicado a los nuevos Gryffindors, pero Peeves el Duende se encargaba de poner puertas cerradas y escaleras con trampas en el camino de los que llegaban tarde a clase. También les tiraba papeleras a la cabeza, corría las alfombras debajo de los pies del que pasaba, les tiraba tizas o, invisible, se deslizaba por detrás, cogía la nariz de alguno y gritaba: ¡TENGO TU NARIZ! Pero aún peor que Peeves, si eso era posible, era el celador, Argus Filch. Harry, Antares y Ron se las arreglaron para chocar con él, en la primera mañana. Filch los encontró tratando de pasar por una puerta que, desgraciadamente, resultó ser la entrada al pasillo prohibido del tercer piso. No les creyó cuando dijeron que estaban perdidos, estaba convencido de que querían entrar a propósito y los amenazó con encerrarlos en los calabozos, hasta que el profesor Quirrell, que pasaba por allí, los rescató.
Filch tenía una gata llamada Señora Norris, una criatura flacucha y de color polvoriento, con ojos saltones como linternas, iguales a los de Filch. Patrullaba sola por los pasillos. Si uno infringía una regla delante de ella, o ponía un pie fuera de la línea permitida, se escabullía para buscar a Filch, el cual aparecía dos segundos más tarde. Filch conocía todos los pasadizos secretos del colegio mejor que nadie (excepto tal vez los gemelos Weasley), y podía aparecer tan súbitamente como cualquiera de los fantasmas. Todos los estudiantes lo detestaban, y la más soñada ambición de muchos era darle una buena patada a la Señora Norris.
-ese también es el sueño de nosotros - dijo Sirius con aire soñador
-profesora podemos darle aunque sea una ligera patadita
-no señor Potter lamentablemente no….no me miren así esa gata tampoco me agrada - les dijo McGonagall
-¿Por qué no podemos darle una patada? -pregunto Remus
-porque el señor Filch se enojaría y se nos armaría un problema -contesto Dumbledore
Y después, cuando por fin habían encontrado las aulas, estaban las clases. Había mucho más que magia, mucho más que agitar la varita y decir unas palabras graciosas. Harry se sintió muy aliviado al descubrir que no estaba más atrasado que los demás. Muchos procedían de familias muggle y, como él, no tenían ni idea de que eran brujas y magos. Había tantas cosas por aprender que ni siquiera unos chicos como Ron o Antares tenían mucha ventaja.
Tenían que estudiar los cielos nocturnos con sus telescopios, cada miércoles a medianoche, y aprender los nombres de las diferentes estrellas y los movimientos de los planetas. Tres veces por semana iban a los invernaderos de detrás del castillo a estudiar Herbología, con una bruja pequeña y regordeta llamada profesora Sprout, y aprendían a cuidar de todas las plantas extrañas y hongos y a descubrir para qué debían utilizarlas.
Pero la asignatura más aburrida era Historia de la Magia
-más bien es la clase de dormir - dijo James
-todos nos dormimos en sus clases - aseguro Remus
-eso no es cierto - dijeron en coro Lily, Alice y Severus
-bueno todos menos la pelirroja, Alice y el tonto de Quejicus
-señor Black deje de indultar al joven Snape -lo regaño McGonagall
-por qué si usted sabe que yo le digo Quejicus de cariño - dijo Sirius inocentemente todos rieron menos los Slytherins
La única clase dictada por un fantasma. El profesor Binns ya era muy viejo cuando se quedó dormido frente a la chimenea del cuarto de profesores y se levantó a la mañana siguiente para dar clase, dejando atrás su cuerpo. Binns hablaba monótonamente, mientras escribía nombres y fechas, y hacia que Elmerico el Malvado y Ulrico el Chiflado se confundieran. El profesor Flitwick, el de la clase de Encantamientos, era un brujo diminuto que tenía que subirse a unos cuantos libros para ver por encima de su escritorio. Al comenzar la primera clase, sacó la lista y, cuando llegó al nombre de Harry, dio un chillido de excitación y desapareció de la vista.
La profesora McGonagall era siempre diferente. Harry había tenido razón al pensar que no era una profesora con quien se pudiera tener problemas, era estricta e inteligente, Harry y Ron habían causado una mala impresión llegando tarde a su primer día de clases, ante la mirada severa de la profesora se sentaron en el asiento atrás de Antares y Hermione (que al parecer ahora se llevaban bien) luego de que ocuparan su asiento la profesora empezó
-Transformaciones es una de las magias más complejas y peligrosas que aprenderéis en Hogwarts - dijo - Cualquiera que pierda el tiempo en mi clase tendrá que irse y no podrá volver. Ya estáis prevenidos.
Entonces transformó un escritorio en un cerdo y luego le devolvió su forma original. Todos estaban muy impresionados y no aguantaban las ganas de empezar, pero muy pronto se dieron cuenta de que pasaría mucho tiempo antes de que pudieran transformar muebles en animales. Después de hacer una cantidad de complicadas anotaciones, les dio a cada uno una cerilla para que intentaran convertirla en una aguja. Antares logro transformar la cerilla en aguja al primer intento
-esa es mi canutita igual de brillante como su padre - dijo Sirius con orgullo
la profesora McGonagall felicito a Antares por su increíble trabajo y dio a Gryffindor 5 puntos, Harry pudo oír como la profesora murmura "brillante como su padre"
- ay Minie yo sabía que usted me quería - dijo Sirius con una sonrisa
-aunque sea un REVOLTOSO eso no quita que tiene talento en el arte de la transformación y me alegra que su hija haya sacado eso de usted
-créame que no es lo único que saco de el -dijo Neville
Pero cuando apenas terminaba esa oración su rostro se volvió severo otra vez.
-de seguro porque recordó todas las bromas que hicimos
-eso está más que confirmado cornamenta -le dijo Remus
-tal vez por otras cosas
- dijo Neville serio y con la mirada baja
-¿Qué cosas?- pregunto Sirius
-que…ah nada continúe profesora
Al final de la clase, sólo Hermione había hecho algún cambio en la cerilla (después de que Antares le explicara cómo se hacía). La profesora McGonagall felicito a ambas niñas y les dedico una excepcional sonrisa.
La clase que todos esperaban era Defensa Contra las Artes Oscuras, pero las lecciones de Quirrell resultaron ser casi una broma. Su aula tenía un fuerte olor a ajo, y todos decían que era para protegerse de un vampiro que había conocido en Rumania y del que tenía miedo de que volviera a buscarlo. Su turbante, les dijo, era un regalo de un príncipe africano como agradecimiento por haberlo liberado de un molesto zombi, pero ninguno creía demasiado en su historia. Por un lado, porque cuando Seamus Finnigan se mostró deseoso de saber cómo había derrotado al zombi, el profesor Quirrell se ruborizó y comenzó a hablar del tiempo, y por el otro, porque habían notado que el curioso olor salía del turbante, y los gemelos Weasley insistían en que estaba lleno de ajo, para proteger a Quirrell cuando el vampiro apareciera.
-tal vez el aroma sea por otra cosa -dijo Moody
-¿qué otra cosa podría ser Alastor? -preguntó Dumbledore más interesado
-no sé qué cosa pueda ser pero ajo en el turbante se me hace difícil de creer
-tal vez tiene mucho miedo….o que se yo… de seguro lo sabremos más adelante - dijo Remus
- así es señor Lupin - le aseguro Neville, Remus se sonrojo por el hecho de que Neville (siendo 1 o 2 años mayor que el) le dijo señor - continuemos
El viernes fue un día importante para Harry y Ron. Por fin encontraron el camino hacia el Gran Comedor a la hora del desayuno, sin perderse ni una vez.
-¿Qué tenemos hoy? - preguntó Harry, mientras echaba azúcar en sus cereales.
-Pociones Dobles con los de Slytherin - respondió Ron - Snape es el Jefe de la Casa Slytherin. Dicen que siempre los favorece a ellos... Ahora veremos si es verdad.
-Ojalá McGonagall nos favoreciera a nosotros - dijo Antares. La profesora McGonagall era la jefa de la casa Gryffindor; pero eso no le había impedido darles una gran cantidad de deberes el día anterior.
Justo en aquel momento llegó el correo. Harry ya se había acostumbrado, pero la primera mañana se impresionó un poco cuando unas cien lechuzas entraron súbitamente en el Gran Comedor durante el desayuno, volando sobre las mesas hasta encontrar a sus dueños, para dejarles caer encima cartas y paquetes. Hedwig no le había llevado nada hasta aquel día. Algunas veces volaba para mordisquearle una oreja y conseguir una tostada, antes de volver a dormir en la lechucería, con las otras lechuzas del colegio. Sin embargo, aquella mañana pasó volando entre la mermelada y la azucarera y dejó caer un sobre en el plato de Harry Este lo abrió de inmediato.
Querido Harry
Sé que tienes las tardes de los viernes libres, así que ¿te gustaría venir a tomar una taza de té conmigo, a eso de las tres? Quiero que me cuentes todo lo de tu primera semana. Envíame la respuesta con Hedwig.
Hagrid
Harry cogió prestada la pluma de Ron y contestó:
«Sí, gracias, nos veremos más tarde»
En la parte de atrás de la nota, y la envió con Hedwig. Fue una suerte que Hagrid hubiera invitado a Harry a tomar el té, porque la clase de Pociones resultó ser la peor cosa que le había ocurrido allí, hasta entonces. Al comenzar el banquete de la primera noche, Harry había pensado que no le caía bien al profesor Snape. Pero al final de la primera clase de Pociones supo que no se había equivocado. No era sólo que a Snape no le gustara Harry: lo detestaba.
Las clases de Pociones se daban abajo, en un calabozo. Hacía mucho más frío allí que arriba, en la parte principal del castillo, y habría sido igualmente tétrico sin todos aquellos animales conservados, flotando en frascos de vidrio, por todas las paredes. Snape, como Flitwick, comenzó la clase pasando lista y, como Flitwick, se detuvo ante el nombre de Harry
-Ah, sí - murmuró - Harry Potter. Nuestra nueva... celebridad.
Draco Malfoy y sus amigos Crabbe y Goyle rieron tapándose la boca. Snape terminó de pasar lista y miró a la clase. Sus ojos eran tan negros como los de Hagrid, pero no tenían nada de su calidez. Eran fríos y vacíos y hacían pensar en túneles oscuros.
-Vosotros estáis aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones -comenzó. Hablaba casi en un susurro, pero se le entendía todo. Como la profesora McGonagall, Snape tenía el don de mantener a la clase en silencio, sin ningún esfuerzo -Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de vosotros dudaréis que esto sea magia. No espero que lleguéis a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñaros cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... si sois algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar.
-vaya inicio de clases señor Snape - le dijo McGonagall
-de seguro asusto a muchos estudiantes - opino James
-para eso solo necesita mostrar su cara - se burló Sirius
-señores Black, Potter compórtense por favor
-pero si usted también lo regaño - dijeron a coro
-es que yo tengo derecho soy la profesora
Más silencio siguió a aquel pequeño discurso. Harry y Ron intercambiaron miradas con las cejas levantadas. Antares estaba mirando su cabello como si el profesor no estuviera ahí, mientras que Hermione estaba sentada en el borde de la silla, y parecía desesperada por empezar a demostrar que ella no era un alcornoque
-¡Potter! - dijo de pronto Snape - ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?
¿Raíz en polvo de qué a una infusión de qué? Harry miró de reojo a Ron, que parecía tan desconcertado como él. La mano de Hermione se agitaba en el aire.
- No lo sé, señor - contestó Harry. Los labios de Snape se curvaron en un gesto burlón.
- Bah, bah... es evidente que la fama no lo es todo -No hizo caso de la mano de Hermione -Vamos a intentarlo de nuevo, Potter. ¿Dónde buscarías si te digo que me encuentres un bezoar?- Hermione agitaba la mano tan alta en el aire que no necesitaba levantarse del asiento para que la vieran, pero Harry no tenía la menor idea de lo que era un bezoar. Trató de no mirar a Malfoy y a sus amigos, que se desternillaban de risa.
- No lo sé, señor.
- Parece que no has abierto ni un libro antes de venir. ¿No es así, Potter?- Harry se obligó a seguir mirando directamente aquellos ojos fríos. Sí había mirado sus libros en casa de los Dursley, pero ¿cómo esperaba Snape que se acordara de todo lo que había en Mil hierbas mágicas y hongos? Snape seguía haciendo caso omiso de la mano temblorosa de Hermione**-**Potter ¿Cuál es la diferencia, entré acónito y luparia?
-¡QUE! COMO PUEDES BURLARTE DE QUE MI HIJO NO SEPA LAS RESPUESTAS - grito Lily, no solo estaba molesta por que Severus se burlaba de su hijo sino que era el odio que tenía hacia Harry, sabía que Severus odiaba a James pero Harry no tenía la culpa de eso - ADEMAS ESAS PREGUNTAS SON PARA GRADOS SUPERIORES….TE LO ADVIERTO SNAPE NO TE ATREVAS A HACERLE ALGO A MI HIJO - para ese instante Lily ya había sacado la varita
-calma Lily - le decía James mientras la abrazaba por la espalda
-Tranquila señorita Evans - le dijo Dumbledore, Lily se calmó a petición del profesor pero seguía molesta con Severus
Ante eso, Hermione se puso de pie, con el brazo extendido hacia el techo de la mazmorra.
-No lo sé - dijo Harry con calma - Pero creo que Hermione lo sabe. ¿Por qué no se lo pregunta a ella?
Unos pocos rieron. Harry captó la mirada de Antares, que le guiñó un ojo. Snape, sin embargo, no estaba complacido.
-Siéntate - gritó a Hermione - Para tu información, Potter; asfódelo y ajenjo producen una poción para dormir tan poderosa que es conocida como Filtro de Muertos en Vida. Un bezoar es una piedra sacada del estómago de una cabra y sirve para salvarte de la mayor parte de los venenos. En lo que se refiere a acónito y luparia, es la misma planta. Bueno, ¿por qué no lo estáis apuntando todo?
Se produjo un súbito movimiento de plumas y pergaminos. Por encima del ruido, Snape dijo:
-Y se le restará un punto a la casa Gryffindor por tu descaro, Potter.
Las cosas no mejoraron para los Gryffindors a medida que continuaba la clase de Pociones. Snape los puso en parejas, para que mezclaran una poción sencilla para curar forúnculos. Se paseó con su larga capa negra, observando cómo pesaban ortiga seca y aplastaban colmillos de serpiente, criticando a todo el mundo salvo a Malfoy, que parecía gustarle. Pero Harry noto que Snape tampoco criticaba a Antares más bien cada vez que Snape miraba a Malfoy también miraba a Antares que al parecer hacían los mismos movimientos
En el preciso momento en que les estaba diciendo a todos que miraran la perfección con que Malfoy había cocinado a fuego lento los pedazos de cuernos, multitud de nubes de un ácido humo verde y un fuerte silbido llenaron la mazmorra. De alguna forma, Neville se las había ingeniado para convertir el caldero de Seamus en un engrudo hirviente que se derramaba sobre el suelo, quemando y haciendo agujeros en los zapatos de los alumnos. En segundos, toda la clase estaba subida a sus taburetes, mientras que Neville, que se había empapado en la poción al volcarse sobre él el caldero, gemía de dolor; por sus brazos y piernas aparecían pústulas rojas.
-¡Chico idiota! - Dijo Snape con enfado, haciendo desaparecer la poción con un movimiento de su varita - Supongo que añadiste las púas de erizo antes de sacar el caldero del fuego, ¿no? - Neville lloriqueaba, mientras las pústulas comenzaban a aparecer en su nariz - Llévelo a la enfermería - ordenó Snape a Seamus. Luego se acercó a Harry y Ron, que habían estado trabajando cerca de Neville - Tu, Harry Potter. ¿Por qué no le dijiste que no pusiera las púas? Pensaste que si se equivocaba quedarías bien, ¿no es cierto? Éste es otro punto que pierdes para Gryffindor.
- ESTO ES EL COLMO - grito Lily mientras se paraba seguida de los merodeadores - AHORA TIENE LA CULPA DE QUE NEVILLE PUSIERA LAS PUAS DE ERIZO
-tranquilícense por favor - pidió Neville al ver a los merodeadores y a Lily - o se acaba la lectura -dijo todo serio que los merodeadores y Lily se volvieron a sentar - continúe por favor
Aquello era tan injusto que Harry abrió la boca para discutir, pero Ron le dio una****patada por debajo del caldero.
-No lo provoques - murmuró - He oído decir que Snape puede ser muy desagradable -Pero al parecer Antares no lo escucho porque enseguida protesto
-usted es injusto, Harry no tuvo la culpa de que Neville agregara las púas de erizo
-esa es mi canutita - dijo Sirius todo orgulloso, mientras que Lily estaba más feliz al ver que su hijo tenía una amiga que lo iba a defender incluso ante los profesores
- usted se queja de que sus alumnos sean unos alcornoques pero es usted el que no enseña bien
-les informo que Gryffindor acaba de perder otro punto gracias a la falta de respeto de Black -dijo Snape mientras volvía a su escritorio
-el único que debería perder puntos es usted - le dijo Antares
-se nota que es tu hija Sirius - le dijo Frank
- que esperabas tiene los genes merodeadores -le dijo Lily
-pelirroja te recuerdo que tu hijo también tiene genes merodeadores - le dijo Sirius
Una hora más tarde, cuando subían por la escalera para salir de las mazmorras, la mente de Harry era un torbellino y su ánimo estaba por los suelos. Había perdido dos puntos para Gryffindor en su primera semana... ¿Por qué Snape lo odiaba tanto?
-Anímate - dijo Ron - Snape siempre le quitaba puntos a Fred y a George
-además a mí también me quito puntos -le animo Antares
-si pero tu ganaste puntos con McGonagall -dijo Harry todavía mal
-tranquilo de seguro recuperaras esos puntos - lo animo Ron -¿puedo ir contigo donde Hagrid?
-claro, ¿tú también vas?- Harry más animado le preguntó a Antares
-no tengo que ir a la biblioteca pero saluda a Hagrid por mi
Harry y Ron salieron del castillo cinco minutos antes de las tres y cruzaron los terrenos que lo rodeaban. Hagrid vivía en una pequeña casa de madera, en el borde del bosque prohibido. Una ballesta y un par de botas de goma estaban al lado de la puerta delantera. Cuando Harry llamó a la puerta, oyeron unos frenéticos rasguños y varios ladridos. Luego se oyó la voz de Hagrid, diciendo:
-Atrás, Fang, atrás. La gran cara peluda de Hagrid apareció al abrirse la puerta -Entrad - dijo - Atrás, Fang.
Los dejó entrar, tirando del collar de un imponente perro negro. Había una sola estancia. Del techo colgaban jamones y faisanes, una cazuela de cobre hervía en el fuego y en un rincón había una cama enorme con una manta hecha de remiendos.
-Estáis en vuestra casa - dijo Hagrid, soltando a Fang, que se lanzó contra Ron y comenzó a lamerle las orejas. Como Hagrid, Fang era evidentemente mucho menos feroz de lo que parecía.
-Éste es Ron - dijo Harry a Hagrid, que estaba volcando el agua hirviendo en una gran tetera y sirviendo pedazos de pastel.
-Otro Weasley, ¿verdad? - dijo Hagrid, mirando de reojo el cabello de Ron - Me he pasado la mitad de mi vida ahuyentando a tus hermanos gemelos del bosque.
- pobre de mí con esos hijos - se lamentó Molly
-no exageres Molly - le dijo James
-que no exagere se nota que esos tienen la travesura en sus venas cualquiera diría que son hijos de ustedes
- ay Molly sé que estas enamorada de nosotros pero por favor disimula - todos rieron con la broma de Sirius pero Neville miraba muy preocupado hacia la puerta de visitas
-¿a qué hora tenía que haber llegado? - le pregunto Dumbledore al verlo preocupado
-en el capítulo anterior es raro que aún no esté aquí - dijo todo preocupado
-tranquilo de seguro ya llegara -le animo Alice - mejor continuemos
El pastel casi les rompió los dientes, pero Harry y Ron fingieron que les gustaba, mientras le contaban a Hagrid todo lo referente a sus primeras clases. Fang tenía la cabeza apoyada sobre la rodilla de Harry y babeaba sobre su túnica. Harry y Ron se quedaron fascinados al oír que Hagrid llamaba a Filch «ese viejo bobo».
-Y en lo que se refiere a esa gata, la Señora Norris, me gustaría presentársela un día a Fang. ¿Sabéis que cada vez que voy al colegio me sigue todo el tiempo? No me puedo librar de ella. Filch la envía a hacerlo.
Harry le contó a Hagrid lo de la clase de Snape. Hagrid, como Ron, le dijo a Harry que no se preocupara, que a Snape no le gustaba ninguno de sus alumnos.
- Pero realmente parece que me odie.
- ¡Tonterías! - dijo Hagrid - ¿Por qué iba a hacerlo? - Sin embargo, Harry no podía dejar de pensar en que Hagrid había mirado hacia otro lado cuando dijo aquello - ¿Y cómo está tu hermano Charlie? - preguntó a Ron - Me gustaba mucho, era muy bueno con los animales.
Harry se preguntó si Hagrid no estaba cambiando de tema a propósito. Mientras Ron le hablaba a Hagrid del trabajo de Charles con los dragones, Harry miró el recorte del periódico que estaba sobre la mesa. Era de El Profeta.
RECIENTE ASALTO EN GRINGOTTS
Continúan las investigaciones del asalto que tuvo lugar en Gringotts el 31 de julio. Se cree que se debe al trabajo de oscuros magos y brujas desconocidos. Los gnomos de Gringotts insisten en que no se han llevado nada. La cámara que se registró había sido vaciada aquel mismo día. «Pero no vamos a decirles qué había allí, así que mantengan las narices fuera de esto, si saben lo que les conviene», declaró esta tarde un gnomoportavoz de Gringotts.
-¡Hagrid! - dijo Harry - ¡Ese robo en Gringotts sucedió el día de mi cumpleaños! ¡Pudo haber sucedido mientras estábamos allí!
Aquella vez no tuvo dudas: Hagrid decididamente evitó su mirada. Gruñó y le ofreció más pastel. Harry volvió a leer la nota.
Mientras Harry y Ron regresaban al castillo para cenar, con los bolsillos llenos del pétreo pastel que fueron demasiado amables para rechazar; Harry pensaba que ninguna de las clases le había hecho reflexionar tanto como aquella merienda con Hagrid.
¿Hagrid sabría algo sobre el robo? ¿Sabría algo de Snape que no quería decirle?
-ese es el final del capitulo
-bien deberíamos cenar y después irnos a dormir - dijo Dumbledore, enseguida apareció Kreacher con la cena
-¿ahora que pasara con el visitante que no llego, Neville?- pregunto Molly
-de seguro llegara mañana y nos explicara el porqué de su demora - le dijo Neville, después de unos minutos todos terminaron su cena y se les notaba mas cansados
- bien buenas noches jóvenes
- dijo Dumbledore cuando los platos desaparecieron
-buenas noches - dijeron todos a coro y se empezaron a ir uno por uno
-
hasta mañana pelirroja de mi corazón - le dijo James antes de irse
-
hasta mañana mi amor - dijo antes de besarlo
-
por favor espérense a que estén solos - dijo Sirius
-que no ven que lo van a traumar - bromeo Remus
-ya quiero ver a Sirius cuando llegue Alexis -dijo Lily
- créeme pelirroja no va a ser apto para menores de edad- bromeo Sirius - que sueñen conmigo adiós
-hay no voy a tener pesadillas - bromeo Lily - buenas noches Chicos