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Cuando los lobos descienden — capítulo 21
Capítulo 21:
Hermione, supo que había amanecido cuando una débil luz se filtró por la ventana.
De inmediato, salió de la habitación de Draco, esperando no ser vista, y subió las escaleras en dirección a su alcoba.
Todo parecía estar en completa soledad, y nadie había despertado aún, sin embargo, cuando ya tenía la mano en el picaporte y estaba a punto de girarlo, alguien la detuvo por detrás.
-¿Qué haces despierta a estas horas?-inquirió una voz.
Cuando volteó, se encontró cara a cara con Harry. Él, lucía cansado y tenía el aspecto de haber pasado toda la noche fuera.
-Debería preguntarte lo mismo…-respondió ella con naturalidad.- ¿De dónde vienes?
El azabache, se llevó una mano a la cabeza, y no dijo nada, pero sabía que era imposible negar lo evidente.
-¿Estuviste con ella, no es así?-inquirió Hermione refiriéndose a Pansy.-No quiero meterme en tus asuntos… ¿Pero, cuándo piensas terminar la relación que llevas con Ginny?
-Lo sé.-dijo sin mostrar arrepentimiento.
-Harry, estoy hablando en serio…-exclamó la castaña al reconocer su actitud.-Ginevra, está muy mal y sospecha de ti. Sabe que algo está pasando, y sé que no tardará en descubrirlo. Por favor, acaba con eso.
Él, sabía que había cometido muchos errores, pero no se arrepentía de nada, el amor que sentía por Pansy, era único y verdadero. Algo, que jamás había logrado sentir por Ginevra.
-Escaparé con ella.-sentenció de pronto.- Escaparé con Pansy.
Sus inesperadas palabras, crearon confusión en Hermione.
¿Acaso había escuchado bien?, pensó mientras creía estar en medio de una pesadilla.
Eso no podía estar pasando. No, ahora, cuando ella tenía planeado hacer lo mismo.
-No puedes estar hablando en serio, Harry…-trató de decirle, mientras se llevaba una mano a la frente.
Ambos, no podían escapar al mismo tiempo.
-Hermione, deseo casarme con Pansy.-le aseguró observándola fijamente.-La amo.
La castaña, conocía bastante bien esa mirada. Si él hablaba de esa forma, era porque ya lo había decidido, y nadie ni nada, lo haría cambiar de opinión.
Demonios, pensó.
-Harry, no puedes hacer algo así… No puedes irte de ese modo.
-Jamás podría quedarme con Pansy en este pueblo... La gente, nos despreciaría y sólo seríamos una vergüenza para tus padres…
Hermione, entendía perfectamente lo que intentaba decirle. Era obvio que si Harry se casaba con esa chica, tendría que huir a un lugar donde nadie conociera el pasado de ella.
En una aldea tan conservadora como lo era Hogsmeade, aquello sería un verdadero escándalo.
-¿Por qué no esperas un poco más?-trató de decirle.
-No puedo, Hermione.-le dijo.-No me pidas que lo haga…
-Y...¿Cuándo planeas irte?-le preguntó resignada.
-Pensaba hacerlo después de tu boda…
-No, no habrá ninguna boda.-le confesó tan pronto como pudo.
-¿Entonces, ya lo decidiste?
-Sí.-sentenció ella.
-¿Él, lo sabe?-inquirió Harry, echándole una mirada.
Hermione, demoró en responderle.
-No, aún no se lo he dicho, pero lo haré en estos días.-le respondió.-Tú, deberías hacer lo mismo.
Harry, supo a lo que se refería.
Por su propio bien, él también acabaría su noviazgo con Ginevra esa misma semana.
-Es mejor que vayas a la cama...-le sugirió Hermione.-Se te ve exhausto…
-Eso haré.-respondió él, quitándose la capa.-Te veré, después.
Ella, asintió en silencio y lo dejó marchar.
Luego, la castaña se encerró en su habitación y trató de calmarse, sin embargo, con el pasar de las horas, se sintió agobiada de tanto pensar en lo que Harry le había confesado.
-Esto, no puede estar pasando.-se repitió a sí misma, mientras miraba el cielo a través de su ventana.
¿Por qué tenía que escaparse con esa chica, ahora?, pensó tratando de hallar alguna solución.
Pero, era imposible. Él estaba profundamente enamorado de Pansy, y ella, conocía bastante bien lo que significaba eso. Los dos, se encontraban en situaciones similares.
-¡Hermione!-llamó su madre desde la cocina.
Aquello, la hizo volver a la realidad, y no demoró en bajar.
-Tráeme algo de agua, por favor.-le pidió la mujer, entregándole un pequeño balde de madera.
Ella, asintió en silencio, y salió en dirección al pozo que había frente a su casa.
Por muy difícil que fuera, ya había tomado una decisión.
De la misma manera que su primo deseaba ser feliz al lado de Pansy, ella también deseaba serlo al lado de Draco.
Sabía que sus padres, estarían decepcionados de ambos, pero si de algo estaba segura, era que definitivamente ni ella o Harry, serían felices en Hogsmeade.
-Me alegra encontrarte sola.-irrumpió alguien sus espaldas.
Hermione, reconoció al dueño de aquella voz y quiso desaparecer.
-¿Qué deseas, Ronald?-inquirió de mala gana.
-Vengo a verte, y a disculparme por lo del otro día…-comenzó a decirle, mientras se acercaba.
-¿Disculparte?
-Siento mucho lo que dije…-reconoció.-Fue una locura de mi parte.
-Está bien…-contestó la castaña, sin ganas de continuar con eso.
-Todo seguirá como antes.-insistió él.-La boda se realizará como la teníamos planeada, y te prometo que no la adelantaremos.
Hermione, se quedó de piedra.
Eso significaba que el maldito casamiento seguía en pie.
De todas formas, ya no tenía por qué importarle. Si todo salía bien, ella ya no estaría presente cuando aquel día llegara.
-¿No vas a decir nada?-preguntó él.
En verdad, no tenía nada que decir. No le interesaba lo que Ronald pensara o tenía planeado hacer.
-¿Qué es lo qué te ocurre?-le increpó de pronto, comenzando a sentirse exasperado e impaciente por la falta de interés de su novia.- ¿Es que acaso ya no quieres casarte conmigo?-le lanzó.- ¿Es eso, verdad? Admítelo, Hermione…
La castaña, suspiró resignada.
No podía seguir creándole falsas ilusiones.
Tarde o temprano, tendría que saberlo.
-Sí, tienes razón...-sentenció ella con firmeza.- Yo, ya no deseo casarme contigo.
De inmediato, Ronald sintió como si el mundo entero se desplomaba bajo sus pies. Jamás pensó, que Hermione llegaría a aceptarlo de esa forma.
No podía estar hablando en serio, se dijo a sí mismo.
¿Acaso nunca había tomado en cuenta sus sentimientos?
-¿¡Por qué!?-exclamó al borde de la desesperación.
Qué situación tan incómoda, pensó ella, con temor a que Draco saliera por esa puerta y cometiera una locura.
-Ya no siento lo mismo por ti... Creo que siempre confundí el amor que te tenía, con la amistad que nos une desde niños…-trató de explicarle, pero él no entendía razones.
Aquello, había rebalsado su paciencia y sentía que ella sólo se estaba burlando de él.
-No puedes decir eso…-le espetó con furia.
-Sólo te estoy diciendo la verdad.
Ronald no quería seguir oyéndola y se arrepentía de haberle hecho aquella fatídica pregunta.
Sus palabras, habían herido sus sentimientos, y era como si todo el futuro que se había imaginado a su lado, hubiera desaparecido de inmediato.
¡No!, se dijo a sí mismo. No permitiría que aquello se fuera.
No la perdería.
Ella, había prometido casarse con él, y así sería.
-No me importa lo que digas, Hermione.-le dijo con rabia.- Nos casaremos, quieras o no. Tus padres, no permitirán que anules el compromiso… No lo permitirán.
-No, me casaré contigo, Ronald…-repitió sin temor a sus advertencias.- Y será mejor que te vayas. Esta conversación no nos llevará a nada...-finalizó, mientras se alejaba de su lado.
De ninguna manera, la dejaría ir.
Sin poder controlarse, Ronald, fue tras ella, y cuando estaba por detenerla, alguien se interpuso y bloqueó su camino.
El pelirrojo, no lo había visto venir.
-Ella, ha dicho que te vayas.-ordenó una voz que Hermione reconoció al instante.
¿De dónde había salido?, pensó la castaña, mientras sentía que su peor pesadilla se había cumplido.
Al girar, vio a Draco furioso, y observaba a Ronald como si lo fuera a asesinar en cualquier momento.
-Esto no es contigo…-le dijo el menor de los Weasley, creyendo haber visto aquel rostro antes. -Tú debes ser el desconocido al que tienen alojado aquí. ¿Verdad?-preguntó dando en el clavo.-Pues bien, volveré a repetírtelo, esto no es de tu incum…
-¿Me estás ordenando algo a mí?-le interrumpió Draco, sin dejarlo terminar.
Su actitud amenazadora, y sin contar con que el rubio*,* era varios centímetros más alto que él, intimidaron al pelirrojo.
-Está bien…-trató de decir Hermione en medio de ambos.-Ronald, es mejor que te vayas… Ya no tenemos nada de qué hablar…
Esto no podía seguir, o de lo contrario, ocurriría una tragedia.
-¿Ron?-cuestionó Harry, saliendo de la casa.- ¿Qué haces aquí?
Él, apenas había oído las palabras de su amigo. Su atención estaba enfocada en Hermione y en aquel desconocido, que había salido en su defensa.
-Sólo venía a visitar a mi prometida, Harry.-respondió.- ¿Acaso, también estás de su lado?
El azabache, miró a Hermione, y luego a Ronald.
Ya se imaginaba lo que ella debía haberle dicho, pero la entendía y siempre estaría de su lado.
-Es mejor que te vayas.-le sugirió al pelirrojo.-Yo, hablaré con ella.-mintió sabiendo que no la haría cambiar de parecer.
Esto, no se queda así, pensó Ronald, mientras les daba una última mirada, y se iba de ahí.
Bueno, gracias por leer, y como siempre, espero que les haya gustado.
No tengo nada más que decir, sólo dejen un comentario, si desean que actualice pronto :)
Saludos!
Rosalie...