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Cuando los lobos descienden — capítulo 22
Capítulo 22:
Ronald, llegó a las afueras de su casa, sintiendo que la furia aún recorría cada parte de su cuerpo.
No te dejaré, pensó recordando las frías palabras de Hermione, y de inmediato, pateó al suelo con impotencia.
-¿Ron?-preguntó Ginevra, saliendo de la cabaña.- ¿Qué ha ocurrido?
Al principio, él no dijo nada. Se sentía demasiado humillado, como para hablar de ese tema con su hermana, pero sabía que debía decírselo.
-Es Hermione…-admitió.
Inconscientemente, la pelirroja, ya se lo imaginaba.
-¿Qué ha hecho?-preguntó con curiosidad.
-Quiere cancelar la boda…-exclamó, sin disimular su rabia.
La chica, se llevó una mano a los labios sin poder ocultar su sorpresa.
-¿Qué?-inquirió.-¿Estás seguro?
Él, asintió.
-Ella mismo me lo dijo, Ginny...-respondió Ronald, recordando el horrible episodio.-Dijo que ya no desea casarse conmigo.
-No puedo creerlo...-murmuró.
Sabía que la relación entre su hermano y Hermione, había empeorado, pero siempre pensó, que con el tiempo ambos llegarían a arreglar sus diferencias.
-... Ella no puede hacer algo así.-continuó diciendo el pelirrojo con frustración.-La decisión, fue de los dos…
Lucía devastado y parecía querer darse por vencido, pero Ginevra, no lo permitiría.
Viendo como habían sucedido los hechos, para ella la única culpable era Hermione, y definitivamente, no podía salirse con la suya.
-Por supuesto, que no puede, Ronald.-comenzó a decirle.- La decisión fue de ambos, pero tú pediste su mano a su padre, y es con él con quien debes hablar… Sé que el señor Granger, no lo permitirá… ¿Cómo quedaría su familia, si se rompe el compromiso? Nadie creería en su palabra…
Ronald, ya había pensado en eso. Sabía que la decisión de cancelar la boda, no dependía de Hermione, sino de su padre. Sin embargo, eso no era lo único que parecía molestarle. Había algo mucho peor.
-¿Qué estás esperando, Ron?-instigó la pelirroja.-Tienes que hablar con el señor Granger, ahora mismo…
Él, asintió brevemente.
-Sé a lo que te refieres, Ginny. Pero, no sólo es eso… Yo vi su mirada, y sé que ella ya no siente nada por mí.
Ginevra, sintió pena por su hermano, y supo que aquella mirada era la misma que había visto en los ojos de Harry.
-Así es, muchacho.-exclamó una macabra voz femenina tras de ellos.-Ella, ya no siente nada por ti.
De inmediato, ambos chicos giraron y se encontraron con la presencia de cierta mujer indeseable.
-¡Largo de aquí, bruja!-gritó Ginevra, al reconocer a Mcgonagall.
¿Qué hacía aquí?
La mujer, le dirigió una mirada de rencor y se rio de ella.
-Y a ti, niña, tampoco te ama aquel chico con el que tanto deseas casarte.-le espetó con maldad.
Al principio, Ginny, no supo cómo reaccionar, aquello había sido como un baldazo de agua fría, pero no demoró en desatar su furia y la insultó.
-¡Fuera de aquí, arpía!-le increpó con odio.- ¿Cómo te atreves a dirigirnos la palabra? ¡Lárgate, bruja!
La vieja, estaba por hacerlo, pero inesperadamente, Ronald la detuvo.
-No, espera…-le dijo sintiendo curiosidad por sus palabras.
Aquella mujer podía ser despreciada por el pueblo entero, pero muchas veces, había vaticinado cosas que con el tiempo se habían vuelto realidad, y corrían los rumores, de que los más desesperados, acudían a ella.
-¿Qué es lo que sabes?-le exigió el pelirrojo, ante la mirada atónita de su hermana.
¿Cómo podía estar haciendo eso?
La bruja, miró con cierta diversión al muchacho.
-¿Qué me darás a cambio?-le preguntó como si fuera obvio.
Él, se quedó en silencio, debatiéndose, en si hacia lo correcto o no.
-Ron, no lo hagas…-le ordenó Ginevra.
Pero, la bruja era astuta, y sabía que aquel chico estaba lleno de dudas que ella, fácilmente, podía responder.
-¿Tú quieres saber sobre tu prometida, no es así?-le preguntó incitándolo a que aceptara.- ¿Quieres saber por qué ella siente tanto rechazo hacia ti?
La tentación pudo más, y sin que Ronald, pudiera evitarlo, terminó arrojándole un par de chelines al suelo.
Más le valía a la bruja decir algo creíble o de lo contrario, le daría su merecido, por atormentarlos en vano.
La mujer, recogió las monedas de inmediato y trató de ver más allá de lo que él sabía.
Un aura sombría, se sintió en los aires, y repentinamente, los cielos se oscurecieron más que de costumbre.
-… Aquella muchacha, que tanto dices amar…-comenzó a decir.-… Definitivamente, no siente nada por ti... No te ama, ni jamás lo hizo. Su corazón, nunca fue tuyo.
-¿A qué te refieres? -exclamó desesperado.
La bruja, sonrió maquiavélicamente. Le encantaba, destruir las ilusiones de los más incautos jóvenes.
-Ella, está enamorada de otro… De uno que está condenado y que ha conseguido arrebatártela por completo.-le confesó riéndose.-Es a ese, a quien el corazón de tu prometida, en verdad, pertenece.
-¿Quién?-inquirió con demanda.- ¿Quién es él?
-Eres un tonto, si aún no lo has notado. De todas formas, muy pronto, lo sabrás…-dijo mientras miraba a ambos lados.-Ellos, se acercan… Vienen por él… y por tu novia, también. Quieren venganza.
-¿Quiénes son ellos? ¿De qué estás hablando?-preguntó Ronald.
-¡No le hagas caso, Ronald! ¡Esa mujer está loca!-gritó Ginny, sintiendo temor por sus palabras.
-Pobre niña…-exclamó la mujer mirando a la pelirroja otra vez.-Tu amado novio, aquel del que estas profundamente enamorada, ha preferido el pecado antes que verse atado a ti.-finalizó largándose y habiendo cumplido con su propósito.
Ginevra, cogió una piedra y se la lanzó, pero falló en el intento.
-Esa mujer, sólo dice mentiras...-empezó a decir con impotencia.-No creeré en lo que dice. ¡Son mentiras!
Pero, Ronald, parecía tener otro punto de vista.
-Cálmate…-le ordenó a su hermana.
-No, lo haré…-dijo ella con lágrimas en los ojos.-Y no te atrevas a decirle a alguien sobre esto...-le exigió.
-No diré nada, pero intenta calmarte...-respondió sintiéndose igual de indignado o peor que Ginevra.
Apretó los puños con rabia.
Se negaba a creer que Hermione, hubiera sido capaz de hacer algo tan despreciable como eso.
Sin embargo, la bruja había sembrado la duda en su interior, y si lo que le había dicho, era cierto, entonces eso sólo significaba que su prometida, había estado engañándolo con otro.
De ser así, ¿Quién era ese otro?
La mujer, había dicho que era uno que estaba condenado.
¿A qué se refería?
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Blaise, escuchaba los fríos planes de Theodore, fingiendo sentir deleite con cada palabra que el alfa decía.
No podía dejarse llevar por sus emociones, o de lo contrario, sus planes se verían arruinados.
Tenía que estar ahí, aparentando ser un subordinado más de la manada.
Detestaba su situación, pero muy en el fondo, sabía que eso terminaría pronto.
-Él, se llevará una pequeña sorpresa…-decía Nott, mientras Crabbe y Goyle, le alentaban.
Cada vez que hablaban sobre Draco, salía a relucir el lado más insano de Theodore.
Esto, se había convertido en una especie de oscura obsesión para él, como si no pudiera descansar hasta que llevara a cabo, su macabro plan.
Acabar con Draco y la chica.
¿Por qué simplemente no podía olvidarse de ellos y los dejaba en paz?
Estúpida pregunta, se respondió Blaise a sí mismo. Era Nott, de quien hablaba. La persona más sádica y cruel que conocía.
En su retorcida mente, él creía tener la razón en todo.
Y Blaise, sabía que aquel odio acumulado hacía Draco, no era reciente.
Por mucho que lo negara, Theodore, siempre había sentido celos de él. Desde la infancia, ambos se habían profesado una rivalidad única, que había crecido conforme los años pasaban.
Y, ahora, tenía el resultado frente a sus ojos.
-Luces muy callado, Blaise…-murmuró Nott al sentir cierta inquietud en el chico.-Bueno, siempre lo has sido, pero ahora, es como si estuvieras más pensativo que de costumbre… ¿Acaso tienes algo que aportar?
Él, se quedó en silencio, y negó con la cabeza.
Era mejor, seguir aparentando y pensar en otras cosas, antes de que adivinaran sus pensamientos.
-En ese caso, todo sigue de acuerdo al plan…-sentenció Theodore, perdiendo interés en el muchacho.-No olviden que Malfoy, es el principal objetivo… -les advirtió.-Muy pronto, toda esa maldita aldea, sabrá que un asesino ha estado viviendo entre ellos...
-¿Que hay de la chica?-inquirió Goyle.
-Yo, personalmente, me encargaré de ella.-respondió con satisfacción, ante las risas cómplices que los otros dos se mandaban.
Hacía buen tiempo que Blaise había dejado de pensar como ellos, y sabía que seguir con la manada, no estaba en sus planes.
Draco, se había dado cuenta de eso y se había ido.
Muy pronto, no sería el único.
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Harry, se llevó una mano a la cabeza pensando en todo lo que había ocurrido durante la mañana.
No sólo le había confesado su más grande secreto a Hermione, sino que además, su prima había terminado la relación con Ronald.
Sentía temor por lo que ocurriría con ella. Anular un compromiso, no era nada fácil.
Conocía a sus tíos, y sabía que convencerlos, sería extremadamente difícil. Ellos, eran muy conservadores, y su palabra, estaba en juego.
¿Qué es lo que ella planeaba hacer?, se preguntó a sí mismo.
Tenía que haber algo más. Algo, que la hubiera motivado a acabar con todo eso.
Por otro lado, también estaba el asunto de Ginevra.
Pero, no era momento de pensar en eso, ya habría tiempo después, ahora, sólo quería hablar con Hermione.
Quería sacarse las dudas que tenía encima y saber sus verdaderas intenciones.
De inmediato, el azabache, salió de su habitación y se dirigió a la de su prima, sin embargo, cuando llegó a su alcoba, no encontró a nadie.
Todo estaba en completa soledad.
¿En dónde se había metido?, pensó buscando por todas partes.
En verdad, deseaba hablar con ella, necesitaba hacerlo, pero era como si, repentinamente, se hubiese esfumado.
-¿Dónde estás?...-susurró para sí.
Ya casi era de noche. No podía haber ido a ningún lado.
Estuvo a punto a de preguntarle a su tía, pero se arrepintió de ello, cuando, inesperadamente, escuchó la voz de la castaña.
Al parecer, provenía de la parte trasera de la casa.
Harry, se acercó hasta la puerta, y mantuvo su mano en el picaporte, podía escuchar a Hermione, pero no estaba sola.
-No debiste intervenir.-decía ella.
*¿A quién le hablaba?,*pensó pegando el oído.
Sabía que era de mala educación escuchar conversaciones ajenas, pero él en verdad, estaba intrigado por saber de quién se trataba.
-No debiste, Draco.
¿Draco? ¿Acaso estaba con Draco?, se preguntó con sorpresa.
-Siempre que se trate de ti, lo haré.-exclamó él.- ¿Creíste que lo dejaría tratarte de ese modo?
-Herí sus sentimientos, era obvio, que reaccionaría así.-respondió ella.
-Estuve a un paso de asesinarlo, Hermione.
Harry, se quedó quieto y confundido.
¿Asesinarlo?
¿Hablaba en serio?
-Draco, por favor…-le pidió la castaña.
-Me contuve, por ti…-le aseguró.- Porque, tú estabas ahí. No sé, si lograré hacerlo una próxima vez…
-No lo harás... No matarás a nadie.
-Soy un lobo, y siempre tendré mis dudas sobre eso... Y Weasley, ya me está colmando la paciencia.
Harry, sentía que su cabeza daba vueltas por el exceso de información.
¿Lobo? ¿Acaso él era una de esas criaturas?
Recordó las palabras del sacerdote, y lo que había dicho sobre ellos, que se camuflaban como humanos y que estaban condenados a asesinar por toda la eternidad.
-Lo sé, pero ya no quiero pensar en eso.-murmuró Hermione.-Son cosas sin importancia... Yo sólo te amo a ti, y creo que con eso basta.
¿Amar?, se preguntó Harry, sin poder creer que ella en verdad había dicho algo como eso. ¿En qué momento había ocurrido algo así?
Él, era un asesino. No podía amar a alguien así.
-Yo también te amo a ti...-empezó a decir Draco.- Pero, no me pidas que haga como si nada hubiera pasado.
-No lo haré. Sólo quiero que no sigamos hablando sobre eso... Mejor, aprovechemos el poco tiempo que tenemos...
Ninguno dijo nada por unos segundos, hasta que el rubio, rompió el silencio.
-¿Y qué es lo que exactamente, quieres hacer?-le preguntó con diversión.
-No lo sé. Dímelo, tú...-respondió la castaña fingiendo inocencia.
-Ven aquí…-le ordenó Draco, cambiando el tono de voz a uno más relajado.-No te dejaré ir esta vez...
Sobrevino un momento de silencio, en el que Harry, supuso que se estaban besando, y no quiso imaginarse que más hacían.
Tenía tantas ganas de acabar con eso, que estuvo a un paso de intervenir, y alejar a Hermione de él, pero se mantuvo en su sitio, y muy a su pesar, logró alejarse de ahí.
Ahora, lo entendía todo.
¿Pero, cómo era eso posible? ¿Hermione, en verdad estaba enamorada de él?
Era difícil imaginarlo.
Ella, no podía confiar en él. Draco, era una de esas criaturas.
Durante todo ese tiempo, había fingido ser una persona normal, y había conseguido meterse en su hogar, mintiendo y enamorando a su prima.
Harry, se sentía entre la espada y la pared.
¿Le diría al sacerdote que ahí estaba uno de los asesinos que tanto buscaba, o hablaría primero con Hermione?
Hola! Lamento dejarlo ahí, jejeje, no me maten, prometo actualizar pronto.
Por cierto, creen que Harry diga algo?
Me lo dicen en un comentario!
Besos!
Rosalie...