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Cuando los lobos descienden — capítulo 23

Gracias a todas las personas que comentaron el capítulo anterior y que me han agregado a favoritos :) Por ellos, actualicé antes de lo esperado.

Capítulo 23:

Era una mañana sombría en Hogsmeade.

Desde que había amanecido, no dejaba de llover, y aquello parecía presagiar un mal día.

Hermione, estaba parada al pie de su ventana y observaba como las gruesas gotas de lluvia empañaban el vidrio.

Dentro de pocos minutos, se reunirían en la iglesia con las demás familias, y escucharían lo que el sacerdote tenía que decirles.

Ya habían pasado dos días, desde el incidente con Ronald, y era como si se hubiera quitado un enorme peso de encima.

Sin embargo, no sabía cómo ni por qué, pero desde que se había levantado, aquella tranquilidad se había desvanecido.

-¿Hermione?-inquirió una voz masculina a su lado.

-Oh, Harry… No te escuché…-dijo volviendo a la realidad.

-No te preocupes…

Ella, asintió en silencio, pero al cabo de unos segundos, notó que el azabache, aún seguía a su lado.

-¿Deseas algo?-inquirió finalmente.

Harry, parecía indeciso.

-Sí… Necesito hablar contigo.-respondió.

-¿Qué ha ocurrido?-preguntó Hermione, creyendo que sólo se trataba de algo sin importancia.

Pero, se equivocó.

Harry, tragó espeso, y sin más rodeos, fue directo al grano.

Ella era, prácticamente, su hermana, y así como él había sido sincero al confesarle todo sobre Pansy, esperaba que Hermione también lo fuera y le dijera todo sobre Draco.

-¿Qué es lo que existe entre Draco y tú?-cuestionó cerrando la puerta, para que nadie más oyera.

Aquellas palabras, la tomaron desprevenida.

¿Acaso había oído bien?, pensó Hermione, en un intento por creer que sólo era un malentendido.

-¿Qué? ¿De qué estás hablando…?-fue lo primero que dijo.- No sé, a qué te refieres…

-Miéntele a Ron, si quieres, pero no a mí.-le dijo Harry perdiendo la paciencia.- ¿Qué es lo que existe entre tú y ese chico?-repitió.

-Nada, no existe absolutamente, nada…-murmuró Hermione.

El azabache, no se tragó aquel cuento. No, después de lo que había oído la otra noche.

-¿Estás enamorada de él, no es así?-inquirió sin importarle que ella siguiera negándolo.

-No.-sentenció.- ¿Cómo puedes decir eso?

-Basta, Hermione. Es inútil.

Es cierto, pensó ella, Todo esto, es inútil.

No sabía cómo, pero Harry había terminado por descubrirlo, y ahora, sólo le quedaba afrontar la verdad.

-Esto no te concierne.-le espetó molesta por verse obligada a decir la verdad.

-¿Qué no me concierne?-preguntó él, sin poder creerlo.- Por supuesto, que me concierne, Hermione. Eres mi prima, y no permitiré que sigas al lado de un asesino...

-¿Qué estás insinuando?-le lanzó confundida.

¿Asesino?, pensó ella al borde del colapso.

¿Hasta qué punto Harry sabía sobre Draco? ¿Acaso también sabía que él era un lobo?

-Lo sé, Hermione…-respondió como si hubiera adivinado sus pensamientos.-Sé que él, es una de esas criaturas.

La chica, se llevó una mano a la frente y quiso desaparecer.

-Tú, no sabes nada…-le lanzó.

-Lo sé todo.-repitió con firmeza.- Él, es uno de los asesinos que busca el sacerdote… ¿Qué no ves que es una amenaza?

-Él, no es como ellos.-replicó ella de inmediato.-Es diferente.

El azabache, se quedó en silencio y confundido.

¿Cómo podía estar tan segura?

No entendía, como ella era capaz de protegerlo.

-¡Hermione!-llamó su madre desde abajo, interrumpiendo la agitada conversación.

Ambos, se miraron.

-Sé que tenemos que hablar, Harry…-empezó a decir más calmada.- Y prometo explicártelo todo… Pero, por favor, no digas nada… Confía en mí, cuando te digo que él no es como ellos…

El azabache, asintió levemente.

Jamás la delataría, pero no podía evitar sentirse preocupado por su prima.

Draco, no era un chico común y corriente.

¿Cómo podía estar tan segura que él no era un peligro para ella?

-Nunca diré nada.-respondió Harry finalmente.- Es por eso que vine hacia ti primero…

Hermione, esbozó una débil sonrisa, y abrazó a su primo, agradecida.

-Lo sé, Harry…-dijo.-Sabía que podía confiar en ti…

-Siempre, podrás confiar en mí…-respondió correspondiendo a su abrazo.-Pero, en verdad deseo saber que es lo que ocurre...

-Y lo sabrás, lo prometo...

Ambos, se miraron una última vez, y sin demorar ni un minuto más, bajaron al primer piso, ante el insistente llamado de la madre de Hermione.

La castaña, aún seguía pensando en lo ocurrido, pero al ver la expresión en el rostro de sus padres, supo que algo no andaba bien.

-Padre, madre… ¿Deseaban hablar conmigo?-preguntó rompiendo el hielo ante aquel sepulcral silencio.

-¿Y te atreves a preguntarlo?-le espetó su madre.

Inmediatamente, sintió un escalofrió por su espalda.

*¿Por qué tenían que pasarle todas esas cosas el mismo día?,*pensó sintiendo que podía adivinar a lo que se referían.

-Ronald, tu prometido, ha venido hacia nosotros diciendo que tú has decidido anular el compromiso. ¿Es eso cierto?-preguntó su padre enarcando una ceja.

Hermione, había acertado.

Ronald, finalmente, lo había hecho, y sin poder soportar la ruptura, el muy idiota, había ido a decirles todo a sus padres.

-¿Es eso cierto, Hermione?-repitió su madre con dureza.-No volveré a repetirlo.

Se sintió en una encrucijada.

No tenía escapatoria, ni siquiera podía negarlo. Sabía que ellos, le habían creído absolutamente todo al pelirrojo, podía verlo en sus miradas.

La castaña, asintió débilmente.

-¿Cómo has podido hacer algo así?-sentenció su madre con decepción.- ¿En qué estabas pensando, niña?

Hermione, sabía lo importante que eran esas cosas para su progenitora, pero no podía seguir con esa farsa.

-Madre, lo único que siento por Ronald, es amistad. Sólo, eso.-le reveló esperando que entendiera.

-Basta.-exclamó la mujer sin poder creer lo que oía.-Siempre hemos mantenido una buena relación con los Weasley... Y Ronald, ha sido muy amable en no comentarles absolutamente nada a sus padres, porque él confía en que nosotros te haremos entrar en razón…-agregó verdaderamente molesta.-Pero, si insistes en esto… Los Weasley, lo tomarán como una ofensa.

-Lo que dice tu madre, es verdad, Hermione.-continuó su padre.- ¿Sabes lo que pensarían de nosotros?

Sí, ella ya había pensado en eso.

Sabía que el honor de sus padres, estaba en juego. Aquellas, promesas de matrimonio, eran demasiado importantes, en especial, en pueblos pequeños como Hogsmeade, y algo así, podía arruinar la reputación de cualquiera.

Pero, no podía sacrificar su felicidad y aparentar algo que no sentía.

-Toda la aldea sabe sobre la boda…-murmuró su madre, al imaginarse lo que la gente diría.-Sería una vergüenza.

Hermione, no sabía ni que decir. Sólo, esperaba que la situación, no empeorara aún más.

-Tu madre, tiene razón.-le dijo su padre con firmeza.-Yo les di mi palabra.

El hombre, aún no entendía como su hija podía estar en medio de esa situación.

De todos los muchachos en la aldea, Ronald era la mejor opción, y ya había hecho un compromiso con los padres del chico. Un compromiso, que simplemente, no podía romper.

-Lo siento, Hermione, pero tendrás que casarte con él... Ronald, es un buen muchacho.-seguía insistiendo.-Sé que serás feliz con él… Te prometo, que yo mismo me encargaré de que sea así.

Ella, miró fijamente a su padre, y supo que jamás ganaría esa batalla.

Fingiendo haber aceptado lo que le habían dicho, asintió y enterró toda la furia que sentía, en lo más profundo de su alma.

-Lo sé…-mintió sabiendo que esa era su mejor salida.-Padre, tienes razón… Perdona mi comportamiento… No sé, en qué estaba pensando…. Pro-prometo, no volver a actuar de ese modo.

-Así es como debe ser.-le increpó su madre.-Te casarás con él, y verás que el amor llegará con el tiempo… Le pedirás disculpas personalmente, y dirás que sólo fue un malentendido. Los matrimonios, son así, Hermione… Y nosotros, sólo queremos lo mejor para ti. Lo entenderás, cuando tengas hijos.

Pero, en cambio, Hermione, sólo quería gritarles y decirles que se callaran, que ella odiaba a Ronald, y que en su corazón no había lugar para otra persona que no fuera Draco, sin embargo, logró mantenerse en sus cabales y tuvo que tragarse su orgullo.

Odiaba tener que seguir las normas de la sociedad en la que vivía, verse atada de manos y no poder decidir, ni siquiera por su propio futuro.

Miró a Harry.

¿Qué hubiera pasado si se trataba de él?

-Será mejor, que vayan por sus cosas.-sugirió su padre.-Iré a preparar los caballos. Harry, ven conmigo.

-Oh, tienes razón, ya casi es hora de ir a la Iglesia.-murmuró su madre.-Ya oíste a tu padre. Ve a prepararte, Hermione.-le ordenó con seriedad, mientras se iba.

La castaña, no lo soportó más y corrió a su habitación en busca de su capa roja.

¿Por qué?, se preguntó a sí misma, mientras entraba*. ¿Por qué no podían respetar su decisión?*

-No llores…-le pidió una voz, abrazándola por detrás.-Te prometo, que ese idiota, pagará por esto.-sentenció Draco sin soltarla.

Ella, se sentía a gusto en sus brazos, pero no podía impedir que las lágrimas salieran.

-Nunca, me perdonarán…-susurró Hermione en voz baja.

-Tal vez, no...-le aseguró, girándola para que quedara frente a él.-Pero, no olvides que yo siempre estaré contigo... Nunca te dejaré, Hermione. Eres lo más importante que tengo. Puede que algún día, tus padres acaben por comprenderlo todo, pero hasta ese momento, siempre me tendrás a mí. Jamás, lo dudes…

Ni él había esperado decir algo tan profundo como eso, pero ese era el resultado de haberse enamorado tan perdidamente de ella.

-Gracias...-murmuró la castaña sorprendida.-Nunca dudaré de ello, Draco...

Él, se acercó con lentitud, y depositó un suave beso en sus labios.

Odiaba verla llorar. Pero más odiaba, pensar que todo era culpa de él.

-Perdóname, por hacer que hagas esto…-susurró el rubio, secando sus lágrimas.

-Esto, no es tu culpa…-insistió Hermione de inmediato.-No me has obligado a nada…

Podía ser verdad, pero eso no borraba todos los problemas que le había generado a la castaña.

Nuevamente, Draco, la abrazó y la tuvo entre sus brazos por varios segundos más.

Había sido una mañana, llena de problemas para Hermione, y quería que se olvidara de todo eso.

-Draco…-comentó ella de pronto.

-Dime…

-Harry, también lo sabe…-sentenció separándose de él.-No sé cómo, pero lo ha descubierto... Sabe que eres un lobo y que…

Él, asintió.

-Tranquila, lo sé…-murmuró.

Hermione, le miró confundida.

-¿Escuchaste lo que me dijo?

-No…-respondió Draco.-Él, nos escuchó a nosotros...

-¿En qué momento...?

-La otra noche, cuando hablábamos sobre el imbécil de Weasley... Sentí a tu primo, detrás de la puerta. Al parecer, le gusta oír conversaciones ajenas.

Ahora, ella lo entendía perfectamente.

Así era, cómo Harry había terminado por descubrirlo.

-¿Y por qué, no me dijiste nada...?

-Lo siento.-admitió sonriendo.- Estábamos tan entretenidos, y por ningún motivo, iba a dejar que nos interrumpiera...

-Draco.-protestó ella.

-No te preocupes, preciosa.-le interrumpió.-Tu querido primo, no dirá nada. Puedo sentirlo. Él, tiene más lealtad hacia ti, que hacia tus padres.

Aquellas palabras, mejoraron su ánimo.

-Lo sé, pero, aun así, le debo una explicación…-le dijo.

-Él, piensa que quiero raptarte…-murmuró el rubio, cortando la poca distancia que les separaba.-Y creo que no se equivoca...

Hermione, esbozó una pequeña sonrisa.

-Estoy hablando en serio, Draco.

-Está bien, habla con él, si eso te hace sentir mej…-pero el rubio, no pudo continuar.

Repentinamente, había percibido una extraña sensación a su alrededor.

Agudizó sus sentidos, y pudo sentirlo a kilómetros de la aldea.

-¿Draco?-inquirió Hermione, al ver que no decía nada.- ¿Qué ocurre?

Apenas, había escuchado lo que la castaña le había dicho.

-¿Estás bien?-insistió ella.

-No es nada.-respondió dejando de sentir aquello.- Es mejor que no hagas esperar a tus padres…

-¿Te veré allá?-preguntó Hermione, en voz baja.

Él, asintió.

De inmediato, la castaña se puso su capa roja y salió de la casa en dirección a la carreta en la que su familia le esperaba.

Draco, los vio alejarse y entendió que lo que había sentido, no era una simple casualidad.

Sus sentidos, no le habían fallado. Sabía que algo se acercaba.

No lo dudó, y con la agilidad que le caracterizaba, se adentró a los bosques.

Por Dios, quien será? jajaja.

Bueno, como siempre, espero que el capítulo, les haya encantado.

Cualquier duda o crítica constructiva, ya saben que hacer :)

Eso ha sido todo. Gracias por leer :)

Rosalie.