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La recompensa del Príncipe — capítulo 16
Lo se soy malisima por no actualizar, pero esta semana estuve bastante ocupada lo siento! Espero que la siguiente semana sea mas tranquila y pueda escribir al menos cada tercer día. Gracias por leerme y por comentar. Igual este capitulo no es muy bueno espero comentarios y sugerencias.
Severus estaba nervioso ese día había despertado particularmente temprano, más bien no había podido dormir mucho en toda la noche , a pesar de haberse enfrentado a muchas dificultades en toda su vida, sin duda lo que venía era un gran problema. De haber tenido una hija seguro no estaría feliz si ésta llegaba tomada de la mano de un hombre 20 años mayor que ella y lo presentaba como su novio. Incluso a su edad la palabra novio sonaba ridículo. No esperaba que sus suegros lo recibieran con una sonrisa o un abrazo. Estaba preparado para lo peor. Aunque lo peor significara que Hermione lo dejara. Ella estaba durmiendo tranquilamente a su lado, entre sus brazos. Se veía muy tierna.
Ya no podía retrasar ese momento, pronto amanecería así que decidió levantarse y ducharse, entre más pronto comenzara más pronto terminaría con esa tortura que representaba para él esa incertidumbre.
Hermione lo sintió levantarse y escuchó el agua correr en el baño. Ella había pasado una noche tranquila, estaba segura (o casi) de que tarde o temprano sus padres aceptarían la relación que mantenía con el pocionista. Aun así se negaba a levantarse no quería estar equivocada, no esperaba que sus papás recibieran a Severus con los brazos abiertos o que hicieran una gran fiesta para celebrar su relación, simplemente tenía la esperanza de que no lo rechazaran simplemente al verlo. Que se dieran el tiempo para conocerlo, y descubrir al hombre que ella conocía. Sabía que su mamá se mantendría al margen pero ella era tan obstinada porque lo había heredado de su padre. Con él las cosas no iban a ser tan fáciles. De lo que si estaba completamente segura era de que mantendría la promesa que había hecho. Sin importar lo que sucediera en ese desayuno ella no se alejaría de Severus, tampoco de sus padres. Se sentiría dividida al no poder compartir con ellos la felicidad de esta nueva etapa de su vida, no los iba a obligar a convivir.
Mientras ella seguía meditando los posibles sucesos de esa mañana Severus salió del baño y la encontró cubierta hasta la cabeza con una sábana y murmurando cosas inaudibles. Le causo un poco de gracia verla así, pero después meditó que lo que hacía era demostrar su nerviosismo y sin quererlo lo estaba contagiando.
Hermione por fin noto su presencia se sintió tonta al estar "cubriendo" sus temores con una simple sabana.
-"Buenos días"- Dijo sonrojada
-"Buenos días. ¿Se fue el monstruo que estaba bajo tu cama?"- No podía perder la oportunidad de burlarse de ella.
-"No estaba bajo mi cama, estaba sobre ella, y sí; se fue a bañar hace unos minutos. Ahora yo seguiré su ejemplo, con permiso"- Hermione le sonrió y fue su turno de ducharse. Al salir encontró a su 'novio' listo para partir y jugando con su varita.
-"Te ves muy guapo. ¿Piensas conquistar a alguien?"-
-"Si, a tu madre. Ese es mi plan. Coquetear con ella para que me permita estar contigo"- Ella enrojeció por completo
-"Si esa es tu estrategia para que te permitan estar a mi lado la estas empleando mal. Tendrías que cambiarla por completo ella te aceptará solo porque sabe que te amo. Con quien tendrías que coquetear sería con papá. Llevas mucha tela sobre las piernas como para llamar su atención."- Esta vez fue el quien cambio el color de su rostro. La broma no le había salido como el esperaba. Se puso serio.
-"Creo que es momento de irnos, no debemos hacerlos esperar. ¿Crees que debemos llevar algo?"-
-"Mamá ama cocinar. Seguro tiene cinco platos diferentes en la mesa esperándonos. Además ya no es momento de preparar algo, y recuerda que para cocinar soy muy mala"-
-"No es necesario prepares algo. Podemos pedir algo en la cocina. Una tarta algo así"- Hermione sonrió complacida.
-"Tienes razón, vamos. Sólo una cosa trata de sonreír por favor"- Antes de salir del castillo pasaron por la cocina y tomaron dos postres diferentes.
Se aparecieron tomados de la mano en Australia justo frente a la casa de sus padres. Ambos estaban bastante nerviosos. Pero no querían demostrarlo.
Adentro Alan y Jane estaban ansiosos. Él estaba enojado. Aún recordaba la fotografía que le había mostrado Hermione de sus maestros en sus tiempos de escuela y no podía imaginar a su hija con ninguno de ellos. Jane estaba bastante nerviosa, temía las reacciones de su esposo, esperaba que las cosas no salieran tan mal que pudiera tener una relación cordial con su hija después de eso. Sabía del mal carácter de su esposo y esta vez los motivos si eran válidos. Aun así mantenía la esperanza de tener una charla civilizada y seguir todos con su vida.
Hermione tocó el timbre y ambos esperaron. Adentro Alan y Jane estaban parados junto a la puerta. Jane abrió y ninguno de los dos pudo evitar sorprenderse al ver a Severus. De entre todos los pretendientes que esperaban para su hija un hombre completamente serio, con cara de maldad y lo peor de todo más cerca de su edad que de la de su hija, no estaba para nada en el número uno de su lista.
-"Buenos días"- Dijeron los invitados al unísono. Hermione se acercó y besó a sus papás. Severus se quedó un paso atrás hasta que Jane lo tomo de la mano y lo atrajo hacia ella para darle un beso en la mejilla. Alan simplemente le tendió la mano mientras lo miraba de pies a cabeza.
-"Señores Granger es un gusto conocerlos he escuchado muchas cosas de ustedes"- Severus trataba de ser lo más cordial que podía sin dejar de sentirse incómodo.
-"Y nosotros hemos oído cosas muy buenas de ti Severus"- Dijo Jane -"Gracias por ayudar a nuestra niña a encontrarnos"- Realmente estaba dispuesta a darle una oportunidad, si lo que decía Hermione era verdad gracias a él era que estaban juntos en ese momento.
-"Para mí fue un placer señora, es un gusto que puedan estar juntos ahora. Espero que me den la oportunidad de tratarlos. Hermione es muy importante para mí"- La pocionista estaba asombrada. Nunca había visto a Severus tan amable y no era tan agradable el verlo así. Ese no era él y quería que sus padres conocieran su personalidad. No quería que fingiera.
-"Nuestra hija es lo más importante para nosotros, lo que la haga feliz nos hace felices a nosotros. ¿Cierto Alan?... ¿Alan?" - El mencionado no reaccionaba, miraba fijamente a Severus. Su esposa le dio un codazo en las costillas para que reaccionara -"Le decía a Severus que lo que haga feliz a Hermione nos hace felices a nosotros ¿Cierto?"- El no respondió y siguió en su guerra de miradas con su ahora yerno.
-"Es momento de que pasemos a la mesa"- Hermione estaba cada vez más preocupada, no tenía miedo de que Severus pudiera hacer algo contra su padre, si acaso se defendería pero no lo atacaría. Aun así por precaución mientras se dirigían atrás de sus padres a la mesa le sacó la varita de su pantalón.
El desayuno transcurrió de una manera tranquila hasta que sin proponérselo Hermione alteró aún más la tranquilidad de su papá al recargarse sobre la pierna de Severus para poder tomar un poco del postre que ellos llevaron.
Alan trataba de controlarse aun cuando sentía que quería ahorcar al pocionista por el simple hecho de tocar a su hija.
Hermione y Jane pasaron a la cocina para traer café a la mesa. Los hombres se quedaron solos y hubo un silencio incómodo. Alan decidió romperlo y dejar de una vez en claro las cosas con Severus.
-"No espero que comprenda lo que estoy sintiendo en estos momentos. Usted no es para nada lo que yo quiero para mi hija, aunque respeto su decisión en verdad espero que su relación fracase, que ella se dé cuenta que su futuro es al lado de otra persona. No sé nada de usted y tampoco quiero enterarme de su pasado. Sólo quiero advertirle que si por algún motivo mi hija sufre por usted, me va a importar poco que sea el gran mago que Hermione dice. Yo con mi propia mano voy a tomar venganza"- Severus esperaba algo así, por suerte tenía una buena respuesta que darle a su suegro.
-"No se preocupe señor Granger, si Hermione llegara a sufrir por mi causa aun cuando fuera indirectamente yo sería el primero en recriminarme y atentar contra mí mismo"- Alan aún se mostraba reacio a aceptar la realidad, al menos la respuesta del pocionista lo había tranquilizado. Le daría una oportunidad.
Hermione había escuchado todo, le gustó la forma en la que su novio defendió su amor. Y estaba segura de que para su papá había sido suficiente… por el momento.
Las cosas por fin mejoraban para ella, tenía a sus papás a su lado y tenía el amor de Severus. No podía pedir nada más.