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Una vida sin magia — capítulo 15
−¿Papa porque no podemos ir con nuestro avión? −Pregunto Scorpius que miraba por la ventanilla.−Eres como tu padrino. −Dijo Draco sonriendo. −Porque solo somos tres y el avión se ha quedado en casa.
−Mi padrino me dijo que el siempre lo utiliza, que es muy divertido. −Dijo refiriéndose a Taylor
−Cuando vuelva a casa, tendré unas palabras con él. −Dijo su padre.
Scorpius se rio.
−Tardaremos unas cuantas horas. −Dijo Hermione sonriéndole.
−Dormiré un ratito. −Dijo el niño apoyándose en su almohada.
−Sí.
−¿Nerviosa? −Pregunto Draco a su mujer, cuando vio que su hijo dormía.
−Bueno han pasado casi 12 años desde que nos fuimos de Londres. −Dijo mirándolo.
−Solo será una semana, luego volveremos a casa.
−Sí. −Dijo apoyándose en el pecho de su marido.
Unas horas después, bajaban del avión y Sirius los esperaba.
−Tío Sirius. −Grito Scorpius que se le acerco corriendo y lo abrazo.
−¿Qué tal el vuelo?
−Divertido. −Dijo el niño.
−Vamos a casa, Susan y los niños nos esperan.
−Sí.
En el coche, Draco se subió en el asiento del copiloto, mientras Scorpius iba con su madre en la parte de atrás.
−Mañana iré a ver la empresa, quiero ver cómo le van las cosas a Susan.
−Me parece bien, nosotros nos quedaremos en casa descansando. −Dijo Hermione.
−Quiero conocer el callejón diagon. −Dijo Scorpius que iba apoyado en el pecho de su madre.
−Lo conocerás, pero primero tienes que descansar. −Dijo Draco sonriéndole.
−El sábado iremos. −Dijo Sirius sonriendo, que iba conduciendo.
−Sí.
Al día siguiente, Susan y Draco se despertaron temprano y se fueron a las oficinas de Malfoy entrepises de Londres.
−Draco. −Grito la secretaria de Susan, se levanto y lo abrazo.
−¿Qué tal? −Pregunto Draco. −¿Se porta bien como jefa?
−Mucho. −Dijo sonriendo.
−Bien, ¿me puedes traer un te frío? −Pregunto Draco.
−Ahora mismo te lo traigo.
−Gracias.
−Las tienes a todas enamoradas. −Dijo Susan entrando en su despacho y sonriendo. −A mí nunca me saluda tan efusivamente.
Draco le sonrió y se sentó. −Es normal, hace mucho que no, nos veiamoms, ¿me dirás porque no has puesto a nadie como gerente? −Pregunto mirándola.
−No me interesa, ya Sirius viene a verme y no es lo mismo.
−¿Cómo? −Pregunto sin entender.
−Aunque la empresa la creaste tú, Chris, Jack, Oliver, Taylor, Tabi, Kristen y nosotros dos la subimos desde cero así que no es lo mismo.
−Te entiendo, a nosotros nos pasa lo mismo, por eso tu puesto ha sido cerrado, no queremos que nadie más lo ocupe, además no lo necesitamos.
−Yo tampoco lo necesito, Sirius me ayuda mucho.
−Bien. −Dijo sonriendo.
Tocaron a la puerta y la secretaria entro con su te.
−Aquí lo tienes.
−Gracias. −Dijo cogiéndolo y sonriéndole.
−Esta mañana le enseñare el lugar a Draco, no me pongas nada en la agenda.
−Sí.
Cuando Draco se termino su te, Susan lo llevo a conocer la empresa.
−Aquí creamos los programas. −Dijo la mujer, en una planta, donde había mucha gente.
Draco miro a todos lados y sonrió. −Me gusta, se parece bastante a las oficinas centrales.
−Sí. −Dijo sonriendo.
−Susan. −Dijo un hombre acercándose y enseñándole unos papeles.
−Míralos tú mismo. −Dijo la mujer a su sobrino.
Draco los cogió y los miro por encima. −Bastante interesante.
−Y lo es. −Dijo Susan sonriendo. −¿Quieres seguir mirando?
−Sí, pero antes. −Draco pidió un momento de silencio. −Quiero que sepáis que desde las oficinas centrales en Nueva York, sabemos todo el trabajo que hacéis, Susan me tiene informado de todos vuestros progresos, felicidades y seguir así.
Los empleados les sonrieron y volvieron a su trabajo.
−Les has motivado. −Dijo Susan cuando fueron al ascensor.
−Se lo merecen, siempre me dices que trabajan mucho.
Susan le sonrió. −Vamos a seguir.
−Vamos.
El sábado por la mañana la familia se despertó temprano y se fueron al callejón diagon, cuando Scorpius lo conoció se quedo con la boca abierta.
−Me gusta. −Dijo el niño sonriendo.
−Bien. −Dijo Draco sonriendo y miro a su tío. −Tengo que ir a buscar dinero, no tengo nada.
−Pues vamos.
−Nosotras nos quedaremos desayunando. −Dijo Susan.
−No tardaremos mucho.
Sirius, Draco y Scorpius se fueron, Susan y Hermione con los niños se quedaron en una terraza desayunando.
−Aun me miran mal. −Dijo Susan.
−No te preocupes, algunos son mentes cerradas, no aceptan a quien no tienen magia. −Dijo Hermione. −Además tienes una vida fuera de estas paredes, así que no te tienes que preocupar, mucha gente no sabe nada del mundo exterior.
−Sí, ya Sirius me lo dijo.
−Lo que no aceptan es que alguien con el poder de Sirius se haya casado, con una mujer sin magia, el es un Black y piensan que es lo mas.
−Pues es mi marido, así que pueden estar envidiosas todo lo que quieran. −Dijo la mujer sonriendo.
−Sip.
−Hermione, Susan.
Las dos mujeres miraron y vieron a Remus, Dora y los niños.
−¿Lleváis mucho rato?
−No, estábamos comiendo algo mientras, Sirius y Draco con Scorpius vuelven, han ido a por dinero.
−Hermione. −Dijo una voz masculina.
La mujer lo miro y vio que era Harry y los demás.
Iba a decir algo, cuando escucho que su hijo la llamaba.
−Scorpius.
−Mama, ha estado genial, hemos visto unos duendes, y hemos ido en un vagón como los de los parques de atracciones.
Hermione lo abrazo feliz. −Ahora vamos a buscar tus cosas.
El niño asintió con una gran sonrisa.
Draco cogió la carta al mirarla sonrió.
−Según esto, puedes llevar un móvil.
−Ya tengo el mío. −Dijo enseñándole.
Draco sonrió a su hijo.
−Este no sirve donde iras, así que te compraremos uno nuevo, y una lechuza, necesitas un animal.
−Sí.
−Cuando sacamos las cosas, el ministerio las quería prohibir en la escuela, hasta que el profesor Dumbledore le dijo que estaba bien que los alumnos las llevaran, así podían comunicarse mejor con sus familias, después de la guerra muchos tenían miedo de enviarlos. −Dijo Sirius mientras caminaban.
−Por eso los saque. −Dijo Draco que iba a su lado. −Confió en vosotros para cuidar de Scorpius pero no es lo mismo.
−Es normal, estas en un país a miles de kilómetros, y quieres saber cómo está tu hijo. −Dijo Dora.
−Sí.
Un rato después, solo faltaban los libros.
−Ocúpate tú. −Dijo Hermione que entro en la librería antes.
−¿Dónde va mama? −Pregunto Scorpius, mirando a su padre.
−Tiene una sorpresa para ti. −Dijo Draco sonriendo.
Cuando ya tenían todos los libros comprados, estaban en la calle esperando a Hermione que no tardo mucho en aparecer y le entrego un paquete.
Scorpius lo abrió y leyó el titulo. −Historia de Hogwarts.
La leona sonrió. −Este es el primer libro que me compre, quería que lo tuvieras.
El niño le sonrió. −Lo leeré, seguro que me gusta.
−Seguro, aquí te hablan de fantasmas y otras cosas. −Dijo sonriendo.
−Ya lo tenemos todo. −Dijo Draco.
−Falta algo. −Dijo Sirius sonriendo que cogió a su sobrino de la mano y se lo llevo delante de una tienda.
−Sortilegios Wesleay. −Leyó el niño y miro a su tío. −¿Dónde estamos?
−Sirius. −Dijo Fred que salía con su hermano.
El hombre sonriendo les presento a su sobrino. −El es Scorpius, hemos venido a que se compre algo.
Los gemelos miraron a Scorpius y miraron a Draco sonriendo.
−Es tu copia.
Draco se rio. −Es el de los tres que más se parece, pero no tiene el mismo carácter. −Miro a su hijo. −Porque no entras y compras lo que quieras, nosotros te esperamos aquí fuera.
El niño le sonrió y entro en la tienda.
−Ya nos han comentado que tu empresa ha conseguido un gran éxito. −Dijo Fred a Draco. −Tanto la muggle como la mágica.
−La mágica es cosa de mi tío, Remus y Dora, yo solo di la idea, no me he involucrado en ella, ya tengo suficiente con la muggle. −Y sonrió. −La vuestra también, no me relaciono con nadie del mundo mágico, pero mi tío me ha dicho que habéis abierto sucursales en todos lados.
−Nos ha ido bien. −Dijo Fred sonriendo.
−Eso quiere decir que si trabajas duro en lo que te propones sales adelante.
−¿Os quedareis mucho? −Pregunto George.
−No, el martes volvemos, cuando sepamos en que casa queda Scorpius, tengo trabajo que hacer, además los niños están con mis amigos.
−Papa. −Dijo Scorpius saliendo con un libro y se lo enseño.
Draco lo miro. −Un álbum de fotos. -Miro a su hijo y le aparto el cabello de la frente, para mirarlo a los ojos. −Tendremos que comprarte una cámara de fotos, así puedes tener muchos recuerdos.
El niño sonrió, y lo volvió a coger.
Draco saco dinero y se lo dio a los hermanos Wesleay, y volvió a mirar a su hijo. −Compraremos la cámara e iremos a comer a una pizzería, ¿Qué te parece?
−Sí.
−Hermione.
La mujer miro a donde la llamaban y vio a Neville.
−Neville. −Dijo sonriendo.
−¿Has venido con Hannah y las niñas?
−No. −Y sonrió a la niña que estaba con él. −Se llama Ariadna, este año empieza en Hogwarts.
La leona se acerco y le sonrió. −Me llamo Hermione Malfoy a mí también me tuvieron que ayudar a comprar las cosas, porque no sabía nada.
La niña le sonrió tímida.
Draco saco un par de galeones y se lo dio a su hijo. −Ves con Ariadna a comprar caramelos, os esperamos aquí.
−Vamos. −Scorpius le sonrió y los dos se fueron.
−¿Por qué estas solo con ella? −Pregunto Draco, mirando a Neville. −¿Y sus padres?
−No tiene padres, vive en un orfelinato, según la directora cuando vieron que pasaban cosas extrañas a su alrededor, la abandonaron.
−¿Dónde se va a quedar hasta que empiece la escuela? −Pregunto Herms.
−En el orfelinato.
−Se quedara con nosotros. −Dijo Draco y miro a Neville. −¿No te importa verdad? En casa de mi tío hay suficiente espacio, para todos.
−No me importa. −Y miro a Sirius. −¿Qué piensas?
−Mi sobrino tiene razón, no está bien que este en un orfelinato, se puede quedar con nosotros, ahora íbamos a comer una pizza.
−Bien. −Dijo Neville sonriendo.
Los niños no tardaron mucho en volver.
Neville miro a Ariadna. -Hasta que empieces la escuela el lunes te quedaras con Hermione y su familia, el lunes te llevaran a la estación.
La leona se acerco y le cogió de la mano. −Iremos a cenar pizza. ¿Te gusta?
La niña tímida asintió.
−Pues pizza.
Después de despedirse de todos se fueron.
El lunes por la mañana, en la estación de King-cross todos fueron a despedirse de Scorpius y Ariadna.
−Portaros bien. −Dijo Draco.
−Sí.
Hermione se acerco a su hijo, le abrazo y le sonrió. −En navidades vendremos a buscarte, para ir a pasar las fiestas con la familia.
El niño asintió sonriendo.
−Nos quedaremos hasta mañana, así que puedes enviarnos la lechuza a casa de tu tío.
−Sí.
−Pasajeros al tren. −Dijo el revisor.
Scorpius se despidió de todos, abrazo a sus padres y se subió en el tren.
Hermione sonrió a Ariadna. −Puedes escribirme siempre que quieras, te responder a todas tus cartas.
−Gracias. −Dijo la niña.
La leona le abrazo. −Sube si no te dejaran.
La niña subió y el tren no tardo mucho en ponerse en marcha cuando ya hubo abandonado la estación Hermione y Draco se miraron y sonrieron.
−¿Qué haréis ahora? −Pregunto Sirius, mirándolos.
−Tengo dos días más de vacaciones, así que iremos a pasear algún lado.
−Aprovecharlo, yo me voy a trabajar. −Dijo Sirius.
−No trabajes mucho.
−Lo intentare. −Dijo sonriendo y se apareció.