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Una vida sin magia — capítulo 25
Hermione estaba durmiendo cuando tocaron a la puerta, sin abrir los ojos les dio permiso para entrar.−Adelante.
−Papa. −Casi entro gritando.
Draco al escuchar a su hija abrió los ojos. −¿Qué pasa?
−Las garrapatas están aquí, saqueando nuestra nevera.
Al escuchar eso, el hombre juro. −Joder, es que no tienen una casa, siempre están aquí.
Casi se acerco a la cama y se acostó en medio de sus padres. −Papi no los quiero aquí para año nuevo, anoche la cena de fin de año fue estupenda, quiero que vaya igual que ayer.
Draco la abrazo y le dio un beso en la frente. −No los tendremos aquí, aunque tenga que ser vulgar los echare.
Hermione los miro divertida. −Tranquilos los dos, seguro que solo han venido a felicitar año nuevo.
−Pues yo no me muevo hasta que se marchen.
−Yo tampoco. −Casi miro a su padre. −Papi, creo que al final tendremos que hacerles pagar todo lo que se comen, seguro que nuestra cuenta en los bancos, se multiplicara.
−Seguro.
La leona sonriendo los miro, Casi podía ser igual que ella exteriormente, pero interiormente era idéntica a su padre. −Está bien, yo me voy a poner algo cómodo y bajare haber que tal.
−Sí.
Hermione se vistió beso a su marido y a su hija y bajo al comedor, como Casi les había dicho estaban desayunando allí. −Buenos días.
Scorpius que estaba dando de desayunar a su hijo la miro sonriendo. −Buenos días, se os han pegado un poco las sabanas.
−Un poco, pero no hay prisa, la comida de hoy, toda va al horno.
−¿Draco y Casi? −Pregunto Sirius.
−Están en plan marmota, siguen durmiendo. −Herms sonrió. −Pero no hay prisa, antes de venir Draco estuvo ocupándose de muchos proyectos para poder disfrutar de las vacaciones sin trabajar, así que los dejaremos un poco mas durmiendo.
−Sí.
Un rato después cuando termino de desayunar.
Miro a todos. −Los invitados tenéis que ocuparos de limpiar la casa. −Y miro a Harry. −Vosotros vais sobrando, hay muchas cosas que hacer, y no estáis en la lista de invitados. −Y miro a Scorpius. −Sé que es año nuevo, ¿pero puedes pasarte por alguna panadería a comprar pan y otras cosas?, el pan que compramos ayer ya debe de estar más duro que una piedra, y no quiero pasarme tres horas horneándolo.
−Iré, ¿Qué tengo que comprar?
−Pan, y haber si encuentras algún dulce o pastel, ya sé que tenemos, pero quiero que traigas mas.
−Lo traeré. −Scorpius miro a su hermano. −¿Vienes?
−Voy. −Orión término de desayunar, le dio un beso a su madre y se fue con su hermano.
−Las mujeres a la cocina a cocinar, mientras los hombres ya sabéis que tenéis que hacer. −Hermione miro a Sirius. −¿Puedes ir a despertarlos? Solo te hacen a ti caso cuando quieran.
Sirius se rio. −Tú misma lo has dicho cuando quieren. −Se levanto. −Me ocupare.
−Gracias. −La leona miro a Remus. −¿Te ocupas de que todos se ocupen de limpiar la casa?
−Sí.
−Gracias. −Sonriendo se fue.
En la cocina, las mujeres se rieron. −Menuda manera de echar a los invitados no deseados.
Hermione las miro. −Estoy hasta el moño de encontrármelos a todas horas aquí, menos mal que el día cuatro ya volvemos a casa.
−Sí. −Dora le sonrió. −Ahora a cocinar, hay muchas cosas que hacer.
−Sí.
Poniéndose los delantales empezaron a cocinar, olvidándose de sus invitados molestos.
Sirius entro en la habitación de Draco, y lo vio durmiendo al lado de su hija.
−Despertad dormilones.
Casi miro a su tío. −Quiero dormir.
−Hay cosas que hacer antes de dormir.
−No, dormir.
Sirius se sentó y le hizo cosquillas.
−Ohh está bien. −La leona lo miro con esos ojos que tanto se parecían a los de Hermione. −Que sepas que ya no eres mi tío favorito.
Al escuchar eso, Sirius se rio. −Podre soportarlo.
Sacándole la lengua se fue.
Sirius miro a su sobrino. −¿Estas cansado?
−Mucho, quiero seguir durmiendo un rato mas.
−Herms ya me ha dicho que antes de venir, trabajaste mucho.
−Mucho, termine cinco proyectos, y puse a la venta 4 juegos.
−Descansa. −Y se levanto.
−Tío, sé que es tu ahijado, pero no lo quiero en la comida de año nuevo.
−Y no los tendrás, ya Hermione les ha hecho saber que no son bienvenidos.
−Gracias.
−Sigue durmiendo, te despertare cuando quede poco para la comida.
−Sí. −Se puso de lado, se tapo bien y se volvió a dormir.
Sirius sonriendo salió de la habitación y lo dejo dormir, el hombre sabía que su sobrino no decía nada de su ahijado y de los Wesleay porque lo respetaba, pero la paciencia también se terminaba, y había tenido que aguantarlos durante una semana entera, todo el tiempo en su casa, así que era normal que ahora terminara por echarlos.
Draco estaba durmiendo, cuando empezó a sonar su móvil, sin mirar la pantalla, lo cogió.
−Espero que sea importante estoy durmiendo.
Draco, Casi esta en san mungo.
Al escuchar eso, el hombre se despertó del todo. −¿Tío que le ha pasado a mi hija?
No lo sé, están haciéndole pruebas.
−Dame 10 minutos, usaremos la chimenea.
Si.
Draco colgó y despertó a Hermiones.
−Cariño despierta, nuestra hija está en san mungo.
Al escuchar eso, la leona se sentó y lo miro. −¿Qué le ha pasado a mi hija?
−No lo sé, vístete, yo hablare con los chicos.
−Sí. −Hermione salió de la cama y se fue a vestir al vestidor.
Draco salió de la cama y fue al cuarto de su hijo.
−Scorpius abre. −Y aporreo la puerta.
El chico abrió y miro a su padre. −¿Qué ha pasado?
−Es tu hermana esta en san mungo.
−¿Qué le ha pasado?
−No lo sé, ves a despertar a tu hermano, yo voy a vestirme, iremos en chimenea, no quiero tardarme más.
−Sí.
Draco se metió en su cuarto, se vistió y mientras se ponía los zapatos, Orión, Ariadna y Scorpius entraron.
El hombre se termino de atar los zapatos y los miro. −Quedaros aquí, cuando sepamos algo os avisaremos, tampoco quiero llenar el hospital con gente.
−Nos quedaremos y hablaremos con mi padrino para decirle lo que ha pasado.
−Sí.
−Ya estoy. −Hermione salió del baño, vestida.
−Vamos. −Draco la cogió de la mano y los dos se fueron a la biblioteca que era la única chimenea mágica que tenían.
Como le había dicho a Sirius, en 10 minutos llegaron a san mungo.
−¿Cómo esta mi hija? −Pregunto Hermione mirando al tío de su marido.
−El doctor aun no ha salido.
Draco miro a todos. −¿Cómo es que mi hija ha terminado en san mungo?
−Es mi culpa. −Alex que estaba sentado en una silla al lado de su padre los miro.
−¿Por qué dices que es tu culpa? −Pregunto el hombre.
−Potter y yo estábamos discutiendo, nos hemos empezado a golpear a los muggle, entonces ella se ha puesto en medio y ha recibido uno de los golpes.
−¿Por qué os estabais peleando?
−Porque Potter no entiende que Casi quiere estar conmigo, en vez de con él.
−¡Nunca dejare que Casi este con una serpiente rastrera! −Grito James que estaba al lado de su padre.
Hermione miro a su marido. −Tranquilo.
Draco hizo un esfuerzo por no romperle los huesos a James, tenía que recordar que era el hijo del ahijado de su tío Sirius.
−¿Familiares de la joven Malfoy? −Un medi mago se les acerco.
−Nosotros somos sus padres. −Dijo Draco mirándolo. −¿Cómo esta mi hija?
−Tenemos que hablar en privado, solo familia directa.
Draco miro a sus tíos que estaban allí y a su prima. −Venir con nosotros, sois sus familiares.
−Sí. −Los Malfoy, los Black y los Lupin se fueron con el doctor.
El medimago los miro. −La joven Malfoy está embarazada, el golpe ha hecho que tuviera una amenaza de aborto, si no se vigila no solo el bebe puede terminar mal si no también la madre.
Al escuchar eso, Hermione se puso a llorar y Draco la abrazo.
Sirius miro al medimago. −¿Cómo está ahora?
−Tendrá que quedarse algunos días en el hospital, pero luego puede volver a su vida, por supuesto nada de hacer cosas peligrosas, su salud corre peligro.
La leona miro al doctor. −Quiero ver a mi hija.
−Vengan conmigo, ahora está durmiendo, pero podrán estar con ella.
−Sí. −Draco miro a Sirius. −Llama a Scorpius y dile lo que pasa, yo veré que tal esta mi hija y luego saldré tengo que hablar con Alex y hacer unas cuantas llamadas.
Su tío asintió.
El hombre miro a su mujer. −Vamos.
−Sí.
Los Malfoy siguieron al medimago, hasta una habitación individual, donde vieron a Casi durmiendo, estaba muy blanca.
Hermione se acerco a su hija, la tapo bien y le dio un beso en la frente. −Mi amor estoy aquí, ya no te pasara nada malo de nuevo.
Draco se acerco a su hija y le dio otro beso, y miro a su mujer. −Quédate con ella, yo tengo que ocuparme de algunas cosas.
−Sí. −La leona lo miro. −Me siento igual que tu, pero recuerda que te necesitamos, y ahora Casi necesitara más que nunca a su padre.
El hombre la miro. −Lo sé, por eso no voy y los mato a todos, no tardare, quiero estar con nuestra hija.
−Lo sé. −Lo beso y se sentó al lado en una silla al lado de la cama de su hija.
Ya queda solo un capitulo y el epilogo, ha sido largo pero gracias a todos que lo han seguido desde el principio y haberlo puesto como favorito.