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Historia 170095 — capítulo 4

No sé cuánto pasó desde la última actualización, pero pido disculpas. ¡Lo bueno es que este es un capítulo super largo! Ya saben, algunos atuendo pueden encontrarlos en mi facebook. Espero que disfruten el capítulo y me comenten qué les pareció. Y si están interesadas, empezaré a subir una vieja historia sobre James Sirius que ya tenía en mi antiguo perfil; se llamará "Enloqueciendo a James Sirius". Si quieren pasarse, actualizaré el viernes o sábado a más tardar. Saludos.

La carrera de la muerte.

Cuando la segunda guerra mágica concluyó, el bien venció al mal y el terror que Lord Voldemort había esparcido en todo el mundo era ya cosa del ayer, un grupo de profesores y ex-alumnos comenzó el proyecto de reconstrucción de Hogwarts. Durante un año, brujas y magos se unieron con el sueño de ver el colegio que los había acogido en su niñez, abrir sus grandes puertas de roble una vez más para las nuevas generaciones.

Había sido la primera acción que se había realizado en un ambiente de paz y solidaridad en la comunidad mágica. Allí se habían volcado las esperanzas de todos de no tener que vivir nunca más una situación similar y dicho deseo se reflejaba en el nuevo Hogwarts.

Se construyó en los terrenos un gran mural con los nombres de los fallecidos, cercano a la tumba del ex-director Albus Dumbledore, donde todos los alumnos podían ir a dejar flores o simplemente pasar tiempo recordando a los caídos en aquella injusta guerra.

Se destinó un sector del bosque prohibido cercano a la cabaña de Hagrid para la vivienda y el bienestar de Grawp, el gigante, quien había resultado sumamente colaborador durante todo el proyecto.

Seis de los siete antiguos pasadizos secretos se habían cerrado, siendo la única excepción el del sauce boxeador, y George Weasley se había encargado en secreto, con la ayuda de Lee Jordan, Harry Potter y Ron Weasley, de abrir tres nuevos que conectaran el castillo con puntos estratégicos de Hogsmeade, incluyendo uno que llevara a la parte trasera de la sucursal de Sortilegios Weasley. Hermione había aceptado, luego de unos minutos de ruego, agregarlos al Mapa del Merodeador ya que, en sus propias palabras: "Les debemos el continuar con su legado".

Dentro del castillo, sectores completos se habían reconstruido, como la oficina del director, que había conservado su estructura circular y los retratos de antiguos directores en ella, o la planta baja del lugar, totalmente destruída por la batalla. El Gran Comedor había agrandado sus proporciones, aún con sus cuatro mesas alargadas y la quinta de los profesores, y todas las aulas que solían estar desocupadas se habían demolido para construir allí la "Sala Multiusos".

Su función era tan simple como tener un lugar que todos los alumnos, sin importar su edad o casa, pudieran usar para charlar frente a la chimenea, leer un buen libro e incluso organizar torneos de ajedrez o Gobstones. Era, tal como la idea de eliminar la copa de las casas, una medida para fomentar la amistad y la unión entre los alumnos y no llevarlos a competir entre ellos mismos como había sucedido en épocas anteriores.

El lugar en cuestión contaba con varios juegos de sillones, algunos blancos y otros de colores vividos, mesitas ratonas con toda variedad de revistas y comics en ellas, cuatro grandes chimeneas con el escudo del colegio, bibliotecas que no sólo guardaban libros sino también juegos de mesa y discos de vinilo, su respectivo tocadiscos y una ventana de tamaño considerable que cambiaba de paisaje con un simple hechizo. También, una mesa con conexión directa a las cocinas, donde los alumnos podían pedir refrescos o alguna galletita, pastel o tostada para acompañar.

Era un punto de reunión para muchos alumnos que tenían amigos en otras casas y, durante los últimos años, se había convertido en el lugar predilecto de los primos Wotter, quienes pasaban más tiempo allí que en sus propias salas comunes.

— ESTOY TAN HARTA DE LOS HOMBRES.

El grito de Roxanne al entrar a la sala en cuestión se había ganado varias miradas curiosas de chicas y chicos desparramados en el lugar, pero la alta morena ni siquiera parecía haberse percatado del momentáneo silencio que había generado su entrada cuando localizó las cabelleras rubia y cobriza de sus dos mejores amigas y apuró el paso para sentarse junto a ellas.

— ¿Qué sucedió con Joey? ¿O era Martin hoy? Es difícil mantenerse al día.

Niall tuvo la suerte de que lo primero que la chica encontró fue un cojín, ya que éste terminó en su cabeza mientras él se partía de la risa con Alex a su lado.

— Para tu información, era Ryan. — le respondió digna, habiendo aprendido hacía tiempo a no avergonzarse de la cantidad de citas a las que iba.

— ¿Ryan, el del ministerio?

Fred solo había levantado la cabeza de su planilla con jugadas de Quidditch al escuchar el nombre del chico que su hermana había conocido en una cena del ministerio. Y su ceño se había fruncido con la mueca de ella, que le confirmaba que estaban hablando del mismo Ryan.

<< Roxanne, ¿saliste del castillo otra vez?

— Claro que no. — respondió con cara de mala mentirosa ante la mirada resignada de su hermano — De todas maneras, eso no es lo importante — cambió de tema con rapidez, moviendo las manos al tiempo que se giraba a la rubia sentada a su lado y la tomaba del brazo con actitud desesperada — J, quiero que me consigas una chica bonita, inteligente, que no esté comprometida con otra persona y me haga tener un maldito orgasmo la primera vez que nos acostemos. Ni siquiera tiene que ser bonita o inteligente, solo… un orgasmo.

Fred, quien se había atragantado con su propia saliva al escuchar las palabras de su hermanita pequeña, no tuvo tiempo de recuperarse cuando Joanne le respondió sin pelos en la lengua:

— Cariño, no sé qué clase de fantasías tienes acerca de cómo es salir con mujeres, pero si quieres tener un orgasmo sin soportar histeriqueos, entonces te regalaré un consolador para navidad, no una cita con alguna chica.

— Que sea uno grande, al menos.

Las risas de Grace, Alex y Niall fueron capaces de sofocar la renovada tos de Fred, quien miraba a su hermana indignado. Saber que ella tenía sexo estaba bien, porque al menos había podido hablar del tema con ella e informarla para evitar que se embarazara a los quince, pero eso no significaba que quisiera tener toda aquella información sobre su vida sexual y las preferencias de ella.

— ¿Podemos, por favor, cambiar de tema? Realmente no necesito toda esta info.

— No seas bebé, Freddy, la niña tiene sexo, todos aquí lo sabemos. — lo picó Alex, con su siempre perfecta sonrisa de hoyuelos. — Ahora, lo que sí me preocupa, es que hablen como si ustedes jamás lo disfrutaran.

— Roux tuvo una mala noche, pero nosotras sí lo disfrutamos — le contestó Grace, encogiéndose de hombros — Solo que ustedes disfrutan todas las veces, y nosotras con suerte la mitad.

— A veces ni siquiera eso.

Todos levantaron la mirada para saludar a Ivonne, que permanecía parada con una sonrisa luego de su acotación, y Molly que llevaba su expresión de "no tienen remedio", bastante común en ella cuando sus primas y su mejor amiga se juntaban en una misma sala.

— ¿Has ido a visitar a James, Molls? — aprovechó Fred para desviar la atención del anterior tema, que tan incómodo lo ponía.

— De hecho, hacía allí me dirijo. Me crucé con Hollie y dijo que acaba de despertarse, pero Hannah quiere mantenerlo en observación al menos unos días, así que le llevaré algunas revistas para que no se vuelva loco de ansiedad.

— Les dije que no superaría su récord de dos semanas inconsciente. Esa vez fue algo épico — se pavoneó Niall, orgulloso de que su predicción se hubiera cumplido.

— Esa vez dos bludgers lo habían golpeado a la vez, dudo que alguna vez pueda superar ese récord. — apuntó Ivy. — Además, nueve días inconsciente no es poca cosa.

— Aún no puedo creer que se haya caído. ¡Hasta Molly sin anteojos hubiera podido esquivar esa bludger!

La pelirroja hizo oídos sordos al comentario de Alex y comenzó a buscar algunas revistas y un juego de mesa para llevarle a James, ya que estaría insoportable si no tenía algo con qué distraerse en los días que quedaría en observación. Posiblemente la enfermera Longbottom se hartaría de él a las pocas horas y dejaría que se fuera; después de todo, el mayor de los Potter podía ser realmente pesado si no tenía algo que hacer y Hannah lo conocía lo suficiente para saberlo.

La discusión sobre cómo había sido posible que el capitán de Gryffindor hubiese caído de su escoba de forma tan tonta siguió incluso luego de que la pelirroja se despidiera y dejase a su mejor amiga discutiendo con el resto. A veces, Ivonne parecía una más de sus primas.

Poco se sorprendió Molly al entrar a la enfermería y ver al castaño intentando levantarse de su cama, con la vista fija en la puerta del despacho de la enfermera Longbottom, para evitar que lo descubrieran.

— ¡James Sirius Potter! — exclamó en un tono lo suficientemente alto y autoritario para darle un buen susto, y luego soltó una carcajada.

— ¡¿Es que quieres matarme, mujer?! — le recriminó, con una mano en el pecho producto del exalto, pero aún así haciéndole caso y volviendo a acostarse.

— No seas cabezota, la enfermera dijo que necesitas descansar.

— No quiero seguir en la cama, ya llevo nueve días en ella.

— Sí, pero te abriste la cabeza y sacaste de lugar la clavícula, así que le harás caso a Hannah.

— No es la primera vez que me abro la cabeza. Ni que me saco la clavícula de lugar, así que…

La mirada de Molly fue suficiente para que desistiera de levantarse nuevamente, al menos mientras su prima siguiera allí, y simplemente la observó dejando todo lo que le había traído en la mesa y luego tomar asiento junto a él, en la misma silla que Hollie y Rose habían compartido un rato atrás.

— Debes hacer reposo, James, o acabarás matándote. ¡Y no quiero quedarme sin mejor amigo tan pronto! ¿Quién será mi personal trainner y me obligará a hacer idioteces sino?

— ¿Eso significa que aceptarás que te entrene? — preguntó entusiasmado y Molly rodó los ojos.

— Ya veremos. Pero primero, ¿quieres explicarme qué te pasó el otro día? Los chicos armaron todo un debate acerca de cómo te caíste y, según Alex, hasta yo hubiera podido evitar esa caída. Sin usar lentes.

James se removió incómodo en la cama, sabiendo que en algún momento tendría que explicar su distracción en el campo pero sintiéndose demasiado avergonzado para hacerlo. Sobre todo porque a ella le tendría que decir la verdad, y no la excusa que había inventado cuando Rose le había hecho esa misma pregunta.

— ¿Es necesario?

— Si.

— Pero Molls…  

— Ya, escúpelo.

— ¡Pero no quiero!

— ¿De veras armarás todo este circo cada vez que tengas que decirme algo de lo cual te sientas ligeramente avergonzado? — le cuestionó, cruzando firmemente los brazos.

El castaño soltó un corto suspiro acomodándose mejor en la cama, sabiendo por la determinación en los ojos celestes de ella que ninguna excusa, broma o evasión harían que se diera por vencida en el tema.

— De acuerdo. No afirmo, ni niego, haber escuchado a Dominique coqueteando con Alex. — soltó con más lentitud de la necesaria, observando atentamente a su prima — Ni tampoco afirmo, ni niego, que eso me haya molestado lo suficiente como para distraerme del partido y no ver venir la bludger.

James esperó la reacción inmediata, algún gesto que le indicara que estaba pasando en la mente de Molly en ese mismísimo instante, pero ella solo fue capaz de descruzar sus brazos y, por un minuto que se sintió como un año, mirarlo fijamente, antes de susurrar:

— Bueno, eso sí es un problema.

Sus esperanzas de que ella lo reconfortara y dijera que no tenía de qué preocuparse, que era una estupidez que se le pasaría en unos días tal como un resfriado, se desplomaron. James supo que en ese momento todo rastro de broma había quedado atrás, porque Molly estaba sinceramente preocupada.

<< Es decir, que la hayas besado ya es un problema pero sentir celos es realmente… ¿Por qué me miras así? ¿Qué dije?

Y, con esa última frase, James entendió por qué Molly no había perdido la cordura aquella primera noche de colegio que habían conversado en el campo de Quidditch; por qué se había tomado con tanta calma su desliz con Dominique; por qué no había enloquecido como cualquier otra persona hubiera hecho… era porque ella, en su total inocencia o ceguera autoimpuesta, había entendido todo mal. O al menos, no había entendido el problema en su totalidad.

— Molly, tú me conoces. — la chica asintió, con su ceño fruncido y los lentes resbalando por el puente de su nariz — Sabes que yo… yo no haría este escándalo si no… es decir, — respiró hondo, odiándose por siempre enredarse con las palabras en situaciones como aquella. Incluso envidiaba la labia de Albus en ese momento — ¿recuerdas cuando tuvimos que besarnos con Roxie por esa estúpida apuesta con los chicos? — la pelirroja asintió — Bueno… a lo que voy es a que… yo no… yo no estaría tan desesperado si…

Pero James se calló, porque Molly se había llevado las manos a la boca susurrando algo muy parecido a mierda, en una clara señal de entendimiento. Y ella jamás decía palabras malsonantes, a menos que se tratara de una situación en extremo complicada.

— ¡Ey, Jay-Jay!

La alegre entrada de Alex y Niall cortó abruptamente con el momento, pero la sensación de que habían interrumpido un momento tenso quedó a la vista y fue el moreno el primero en notarlo.

— ¿Está todo bien aquí?

Ambos primos se miraron por un microsegundo, luego del cual Molly intentó poner su mejor cara de póker y James sonreír relajadamente, para tranquilizar a sus mejores amigos.

— Molly me está retando por ser un idiota, nada nuevo.

El ojiverde sonrió, despreocupado, como si el hecho de que la pelirroja fuera la consciencia viviente de James no fuese cosa nueva, pero los otros dos si notaron el ceño fruncido de Niall segundos antes de fingir que les había creído. A diferencia de Alex, él era mucho más atento y observador, por eso sabía que no debía preguntar nada aún.

— Apoyo lo de que eres un idiota. En serio, Jay, ¿cómo pudiste caerte de esa manera?

— Primero: nada de decirme Jay, — corrigió al castaño — saben que odio que lo hagan. Y segundo, no fue una caída taaan estúpida.

<< De acuerdo, si lo fue. — admitió luego de unos segundos de ser observado con incredulidad por parte de sus amigos. — ¡Pero un error lo tiene cualquiera!

Molly sonrió con cariño mientras escuchaba a los tres Gryffindors pelear sobre si la caída del capitán era o no un error entendible y si Oliver Wood debería o no desterrarlo del campo de Quidditch por ser semejante vergüenza para todo el colegio.

Adoraba la manera en que se compenetraban a la perfección y muchas veces se descubría a sí misma observándolos con una sonrisa en el rostro, como una madre que ve a sus hijos crecer, pelear y reírse, juntos. Y a veces, o la mayoría de ellas, así se sentía: como la madre de esos tres desastres, incluso cuatro, cuando Fred se les sumaba.

Había momentos en los cuales eran peor que un dolor de muelas, sí, pero no los cambiaría por nada ya que si bien Ivonne era imprescindible en su vida, su complemento, su otra mitad, esos tres, alguno más cercano a ella que otros, eran una variable en su vida con la cual había crecido y jamás podría olvidar.

— Ey, Molly-Love, ¿sigues aquí?

La pelirroja amplió más su sonrisa, teniendo la mano de Alex moviéndose de un lado a otro frente a sus ojos; ni siquiera había notado en qué momento se había perdido entre sus pensamientos.

— Sí, es sólo que… — tomó con delicadeza las manos de Alex y Niall, pero mirando a James mientras hablaba — los quiero mucho, chicos. Lo digo en serio.

— ¿Estás en tu periodo o algo por el estilo?

Negó con la cabeza y una pequeña risa, acostumbrada a ese tipo de comentarios. Ninguno de los tres sabía cómo reaccionar cuando otra persona se ponía sentimental con ellos.

— No, solo quería que lo supieran. Ya debo irme — avisó, chequeando su reloj — Sebastian debe estar esperando.

— ¿Qué es lo que se traen Hastings y tú entre manos? — cuestionó Niall, frenando su partida. — Han estado toda la semana pegados.

— "Que Sebastian esto, que Sebastian lo otro; que debo hablar con Sebastian; que debo avisarle aquello a Sebastian", ¿acaso estás saliendo con él? — continuó el chico Wood, cruzando los brazos sobre su pecho y mirándola suspicazmente. De hecho, los tres lo estaba haciendo. — Porque sabes que primero nosotros tenemos que aprobarlo.

— Bien, primero — comenzó con un suspiro, acomodándose un mechón de cabello detrás de la oreja — ustedes no deben aprobarme nada. Sé que mi gusto con los hombres no es el mejor que digamos, pero sigo prefiriendo equivocarme sin ayuda. Y segundo, Sebastian y yo somos Premios Anuales, es obvio que vamos a estar en contacto. Después de todo, estamos preparando una sorpresa para todos ustedes.

Y dejándolos con la palabra en la boca, les tiró un beso y salió rápidamente de la enfermería antes de que siguieran con el interrogatorio.


Narra Albus Severus Potter.

Ser el segundo apesta, eso cualquiera lo sabe. En cualquier ámbito de la vida, ser el segundo ganador o el segundo al mando es una mierda, pero ser el segundo hermano o el hermano del medio, es el peor de todos los casos.

Y no porque "nadie recuerda al segundo" o alguna estupidez como esa, sino todo lo contrario: me recuerdan demasiado. No solo tengo un hermano mayor que me molesta, sino también una hermanita pequeña que me vuelve loco. Porque al parecer, a mis padres no les bastaba con llamarme Albus Severus — ¡Maldición! ¿quién en su sano juicio llamaría a un niño así? —, también debían darme un James Sirius y una Lily Luna. Y créanme, si tener hermanos es molesto, no se imaginan lo que es tener un James y una Lily en su vida.

Cuando no es la enana, quien ya no es tan enana, con uno de sus delirios de estrella, es James… siendo simplemente James, lo cual es bastante insoportable de hecho.

— ¿A quién planeas asesinar y dónde vamos a enterrarlo?

Mi mejor amigo, aparecido de la nada, me hace sonreír y repentinamente la solución a todos mis problemas parece bastante clara mientras se sienta frente a mí en el césped.

— Me alegra que te incluyas en mis planes homicidas, — admito con una sonrisa burlona — pero me acabo de dar cuenta que te estaba buscando a tí.

— Wow, Alby, eso es realmente encantador. — me suelta con ese tonito meloso y sarcástico que conozco tan bien, llevándose una mano al pecho como si estuviera conmovido — ¿Esta es la parte donde me declaras tu amor y revolucionamos al mundo mágico con nuestro romance?

De acuerdo, lo admito, adoro a Scorpius. Aunque nunca lo diré en voz alta o jamás permitirá que lo olvide y se encargará de utilizarlo para humillarme cada vez que tenga la posibilidad.

Suelto una carcajada porque solo él es capaz de soltar ese mini speech, con esa voz y mantener sus facciones serias en el proceso.

Él es bastante genial de hecho, por algo es mi amigo, pero no debo decírselo o se le subirá a la cabeza y ya bastante tengo con dos hermanos presumidos y todo el ego que Scor tiene por sí solo, no necesito contribuir en eso.

— Hablando en serio, hombre, necesito tu ayuda en esto.

— ¿Y qué es esto?

— Lily. Necesito que la beses.

Mi problema es grande y la solución muy sencilla, aunque sé por la mirada consternada que Scor me está dirigiendo en este momento que no aceptará lo que le pido tan fácilmente.

Es decir, ¿es tan descabellado pedirle a tu mejor amigo, a quien le confiarías tu vida… bueno, tal vez no mi vida, pero a quien quieres como a un cuarto hermano, que bese a tu hermanita menor así ningún otro bastardo — y por bastardo hablo del princesucho ese — lo hace durante la fase final?

— Estás loco.

Bien, al parecer Scorpius piensa que sí lo es.

— Es el plan perfecto, debes admitirlo. — le suelto cruzándome de brazos a la defensiva, pero solo me responde con otra mala mirada. — De acuerdo, tal vez la palabra "perfecto" no sea la mejor pero debes admitir que es una buena idea.

Su ceño fruncido claramente no piensa lo mismo que yo, aunque es reconfortante saber que él no aceptó de inmediato el besar a Lily, porque entonces tendría que golpearlo y no quiero hacerlo porque realmente estoy en contra de todo eso de la violencia y sería como traicionar mis ideales o algo por el estilo.

— Albus, ¿quieres explicarme qué diablos consumiste que te llevó a la conclusión de que yo debo besarme con Lily? Porque claramente no te vendieron algo en buen estado, amigo.

Estoy a punto de responderle cuando Rose aparece y le dirige a Scor una de sus sonrisas de regocijo, esas que tanto disfruta darnos cuando ella sabe algo que nosotros no. Y, generalmente, Rose sabe muchas cosas que nosotros no, así que estoy bastante familiarizado con esa expresión.

— Scor, deja que te lo explique de manera que tu pequeño cerebrito lo comprenda.

— Disfrutas esto, ¿verdad? — le recriminó con una sonrisa, pasándole un brazo por los hombros cuando Rose se sentó a su lado.

Por alguna extraña razón, el pequeño jardín en la planta baja siempre está desértico y tanto Rose como Hollie saben que pueden encontrarnos aquí más que en la Sala Multiusos y viceversa.

— Por supuesto que lo disfruto, cariño. — le respondió con la misma sonrisa, antes de proseguir: — Albus sabe que Lily y su majestad se besaron durante la fiesta de iniciación, probablemente porque tú le fuiste con el chisme primero, y posiblemente ahora que James despertó, él también lo sabe y está volviendo loco a Al para que resuelvan ese problema.

— ¿Y que tiene que ver eso con-?

— Que él quiere que beses a Lily durante la fase final, para evitar que Jacobo lo haga. Tan simple, machista y sobreprotector como suena.

— ¡Ey! No estoy siendo machista, — intento defenderme — solo quiero cuidar a mi hermanita de una persona con la reputación del princesito; quien por cierto, salió con tu hermana y, bueno, todos recordamos cómo terminó eso, ¿verdad?

Scorpius está dentro, lo sé. Tiene una deuda pendiente con Jaco-bosta por el mal rato que le hizo pasar a Scarlet el año pasado.

— ¡Por favor, Severus! — bueno, ahora Rose está molesta conmigo. — Utilizar a Scarlet es un golpe bajo y para tu información, sí estás siendo machista. Estás tratando a Scor como si fuera una especie de arma sexual y a Lily como si fuera un objeto que puedes manipular. ¿Qué piensas hacer cuando la fase final termine? ¿Pedirle a Scor que la seduzca así Lily olvida su interés en los demás chicos?

Sip, está enojada.

Y, maldición, tal vez tenga algo de razón en lo que dice acerca de estar comportándome como un retrógrada del siglo diecinueve.

— ¿Es tan malo querer proteger a mi hermana de un idiota que, todos sabemos, va a lastimarla?

Rose aprieta la mandíbula y sé que la batalla está ganada. La posibilidad de una futura culpa si el princesito rompe el corazón de Lils es más grande que todo su discurso moralista y yo sé que ella haría cualquier cosa por proteger a nuestra familia, al igual que cualquiera de nosotros.

Ahora, solo es cuestión de convencer a la verdadera encargada de la fase final para que decida emparejar a Scor con Lily: Roxanne. Y, conociendo las tendencias ultra feministas de mi prima, no será tarea sencilla.


Narra Escritora

A dos semanas de terminar Septiembre, el clima les mostraba su generosidad a los alumnos de Hogwarts regalándoles unos últimos días de sol, para que pudiesen despedir el verano junto con la falta de exámenes.

En la habitación de séptimo de Hufflepuff, tres chicas conversaban abanicándose el rostro, disfrutando de la ausencia de sus otras dos compañeras para poder hablar en paz de la Fase final, que se realizaría aquel sábado.

— No hay suficiente alcohol. — comentó una de ellas, de abundantes rulos y piel morena. — Deberemos comprar más o nos quedaremos sin provisiones a mitad de la noche.

— ¿Quién fue el idiota que creyó que tres vodkas serían suficientes? — reclamó la rubia, quitándole el pergamino con el inventario de las manos de la otra.

Roxanne hizo una pequeña mueca, recuperando el papel, y respondió:

— Molly. Rhodes le tendió una trampa y terminó yendo a Hogsmeade con él, así que su concentración no fue la mejor que digamos.

— Bueno, no la culpo entonces. Compras con un ex, no se lo desearía ni a mi peor enemigo. — justificó Grace, atándose el cabello en un improvisado recogido. — De veras, ¿cómo es posible este calor? ¡Casi estamos en Octubre!

— Lo llaman "calentamiento global", ya sabes, eso que la mitad de los muggles dice que es una farsa y la otra mitad que va a terminar matándonos. Organizan marchas y todo, deberías ir a alguna si te preocupa el tema.

— Hablo en serio, J. — espetó la cobriza, demasiado irritada por el calor como para además tolerar los delirios de la mayor de los Longbottom. Roxanne, que las observaba como si de un partido de ping pong se tratase, se rió disimuladamente de sus amigas — ¿No hay algún hechizo o algo para esto? ¡Tenemos magia, por los pantalones de Merlín! Ni los muggles deben pasarla así de mal.

— ¿Acaso escuché la melodiosa voz de Grace Monroe quejándose del calor, otra vez, o debo ir a lavarme los oídos?

Joanne le dirigió una sonrisa deslumbrante a la rubia de rasgos similares a los suyos parada en la puerta de la habitación y con un simple ademán la invitó a sentarse en su cama.

— Genial, las hermanas Longbottom unidas para torturarme. — se quejó con gracia, haciéndole una morisqueta a Alice mientras ésta tomaba asiento.

— El calor realmente saca lo peor de tí, amiga. — comentó Roxanne, dirigiéndose a un espejo y arreglando mañosamente sus rulos. — Y cuéntanos, mini J, ¿qué es lo que te trae a nuestro territorio?

Alice sonrió y se encogió de hombros inocentemente.

— ¿Acaso no puedo venir a ver a mi hermana y sus amigas, a quienes quiero y aprecio?

Desde distintos lugares del cuarto, tres pares de ojos se clavaron en ella, todos de distintas tonalidades pero expresando exactamente lo mismo: incredulidad. Roxanne, la única de pie, se cruzó de brazos y elevó una de sus cejas perfectamente depiladas antes de soltar:

— Eres tan buena mintiendo como yo estudiando para los exámenes, Ali, así que habla. ¿Qué es lo que te está creando arrugas en la frente?

— Yo apuesto todo mi oro a que es un problema de chicos, ¿verdad?

Roxanne se giró interesada ante la insinuación de Grace y rápidamente se acercó a la cama de la cobriza, tomando nuevamente asiento para quedar enfrentada a las hermanas Longbottom.

— ¡Cuenta, cuenta! — alentó golpeando las manos contra sus muslos, emocionada.

Alice les sonrió y ruborizó al mismo tiempo, dándole un aspecto de lo más adorable mientras se acomodaba el cabello lista para comenzar.

— Es que… no lo sé…

— Hugo no te estará presionando para que hagas algo que no quieres, ¿verdad? Porque si es así, le romperé un brazo.

— ¡No, por supuesto que no! Saben que él no es así.

Grace y Roxanne compartieron una significativa mirada antes de estallar en carcajadas:Joanne podía ser lo más open-mind del mundo, pero era incapaz de decir la palabra "sexo" delante de su hermanita.

<< Tal vez ese sea el problema.

— ¿Él no quiere tener sexo contigo?

— No. O si. ¡No lo sé! Jamás hablamos de ello. Ni siquiera sé si yo quiero tener sexo ya — admitió, de los más avergonzaba. — Es como si fuéramos un viejo matrimonio; no hay emoción.

Había intentado hablar del tema con Poppy, su mejor amiga, y llegar a una conclusión satisfactoria de qué estaba volviendo tan aburrida su relación, pero la chica Finch-Fletchley tenía nula experiencia en el ámbito amoroso y Alice sabía que si había expertas en el tema, esas eran su hermana y amigas.

Roxanne podría molestarla un rato, Grace reírse y su hermana mirarla con incomodidad por algunos segundos, pero eran sin lugar a dudas su mejor opción para resolver ese tema.

— Tal vez no quiera que te sientas presionada… — soltó tentativamente la cobriza pero Joanne llevaba hacía unos momentos mirando fijo a Alice y negó ante esa posibilidad.

— Hay otro chico, ¿verdad? Es eso lo que te tiene mal. Hay otro chico y te sientes culpable de solo pensar en él porque eso te emociona más que pensar en Hugo.

Joanne y Alice podían pelearse, insultarse, tirarse del cabello, esconderse los zapatos o cambiar de color toda la ropa de la otra; eran el día y la noche, el agua y el aceite, el blanco y el negro, y entre todas esas verdades, la más importante sobre su relación era que se conocían perfectamente.

Joanne no necesitaba que Alice dijera algo para saber que tenía razón así como Alice sabía que no tenía que justificarse con su hermana, porque ella no la juzgaba.

Luego de unos momentos de completo silencio, la rubia menor soltó:

— Estoy muy jodida, ¿verdad?


Mientras iba caminando por los pasillos y recibía las felicitaciones de sus compañeros, Hollie sonreía. Estaba avergonzada del cartel de cumpleañera que Rose y Lily le habían obligado a llevar pero también estaba complacida. Ella jamás recibía esa cantidad de atención, ni en su cumpleaños. Después de todo, su familia solía ignorarla y en el colegio era demasiado reservada.

Pero no ese día. Ese día se había permitido ser una persona enrollada y llevar un cartel de "Finalmente 17" que atraía la atención del resto. Se había permitido sonreír abiertamente y aceptar felicitaciones de parte de personas que jamás le habían dirigido la mirada.

— Feliz legalidad, belleza.

James se acercó a ella en la entrada del Gran Comedor y la estrechó entre sus fuertes brazos.

Hollie amplió aún más su sonrisa: Albus y Scorpius podrían ser sus mejores amigos, pero James siempre ocuparía un lugar especial en su corazón. Había sido su primer amigo, el que la había defendido de los matones en su primer año y asegurado que no importaba lo que los demás pensaran, ella era genial. James siempre representaría el hermano mayor y sobreprotector que jamás había tenido.

— Aún no me creo ser mayor de edad en el mundo mágico.

— Pero eso no quiere decir que puedas enloquecer, eh. Hasta los treinta, nada de novios.

— Nosotros nos aseguraremos de eso. — dijo Scorpius, pasando un brazo por los hombros de Albus en alusión a equipo.

Hollie sonrió divertida a los tres mientras se dejaba arrastrar a la mesa de Ravenclaw por Rose: sus amigos habían hecho una excepción y se habían sentado en su mesa. Hasta Lily se había separado de su prima y amigas para desayunar con ella.

— No te preocupes, nosotras nos aseguraremos de que no mueras sola, amiga.

— Sí, todas aquí tenemos una maestría en hermanos y primos celosos. — comentó Molly, sentándose frente a ella y tendiendole un paquete azul. — Feliz cumple, Hollie.

La rubia aceptó el paquete emocionada y saludó a Ivonne, quien dormida como todas las mañanas, le deseo un feliz cumpleaños mientras se llevaba una taza de té a los labios.

El tema de conversación se centró en lo obvio: la fiesta de aquella noche. La "fase final" que los nuevos miembros de las hermandades tendrían que superar para poder considerarse finalmente dentro. La última prueba y, posiblemente, la más difícil de todas.

No daban demasiados detalles sobre lo que pasaría aquella noche porque Lily no podía contar con ninguna información privilegiada pero Scorpius seguía incómodo por lo que le había prometido a Albus hacer.

— ¿Y esa lechuza?

El animal en cuestión llevaba un gran paquete blanco, bastante más pesado de lo que debería estar acostumbrado a cargar.

Hollie miró emocionada el remitente: no es que hubiera pensado que se olvidarían de su cumpleaños, pero ciertamente no esperaba un regalo de su familia. La relación con ellos jamás había sido de las mejores, pero había empeorado aún más luego de que descubrieran que era bruja.

— ¡De mamá!

Rose sonrió feliz por su amiga. Ella, de entre todas las personas, sabía perfectamente cuánto sufría la rubia los constantes rechazos de su familia y cuánto se esforzaba por ser tan perfecta como sus hermanas lo eran.

El año anterior las felicitaciones por su cumpleaños habían llegado una semana tarde y si bien ellos se habían excusado con que no entendían la correspondencia por lechuzas, Rose no se lo había creído. Por eso mismo, se había encargado de hacerle llegar un recordatorio a Isabelle; no la vería llorar dos veces por lo mismo.

— ¡Me muero, que lindos zapatos!

— Puedes quedártelos, Lils. Ni siquiera son mi número. Yo… necesito tomar aire, disculpen.

Rose salió corriendo detrás de ella. Otra vez, los Northman se las arreglaban para arruinarle el día más especial del año.

— ¡Ly! ¡Esperame!

Pero la chica no se detuvo hasta llegar al pequeño jardín de la planta baja, su jardín, que como siempre estaba desértico. Rose entró cinco segundos después, agradeciendo su estado físico, y se acercó a la rubia que estaba sentada en el suelo, con las lágrimas a punto de caérseles.

<< Ay, Ly. No, no, amiga, no llores. — Se arrodilló a su lado y la abrazó. Hollie escondió el rostro entre los cabellos pelirrojos de Rose y dejó caer algunas lágrimas, con un nudo en la garganta que no le permitía hablar. — Isabelle debe haberse confundido, un error lo tiene cualquiera. Y no es fácil recordar la talla de zapatos de tres mujeres, sin incluirse a ella misma.

Hollie se separó, negando con la cabeza. Tenía los ojos azules enrojecidos y se sorbía la nariz, mientras que el cartel de cumpleañera había quedado totalmente arrugado a un lado.

— Sabes que mamá jamás hubiera confundido los talles de Leah o Silvie. Y además, ¿taco aguja? ¿cuándo me has visto usarlo taco aguja, Rosie?

Rose sabía perfectamente que Hollie tenía razón, que Isabelle sabía absolutamente todo de sus hijas mayores y absolutamente nada de la menor, pero ella no podía simplemente ir y decirle "oye, tu madre no te quiere porque cree que eres una anormal". No podía romperle el corazón de esa manera, aunque todos supieran que esa era la verdad.

Por eso mentía. Por eso le había enviada el recordatorio a Isabelle, con la esperanza de que todo fuese diferente ese año.

— Ella… tal vez ella…

Se quedó callada, porque nada de lo que pudiese inventar la haría sentir mejor.

— Ni siquiera escribió ella la tarjeta, seguramente su asistente lo hizo. — murmuró con la cabeza gacha.

— ¿Cómo sabes eso? Está tipeada por computadora.

— Entonces no recuerda ni mi nombre, porque está dirigida a una tal "Hallie", no Hollie.

Nuevamente, Rose se quedó sin habla, así que simplemente tomó su mano e intentó reconfortarla. ¿Qué debía decir ante esa declaración? Nada sonaría creíble y ya estaba algo cansada de justificar las acciones de la familia Northman.

— ¿Sabes qué, Ly? Al diablo con tu familia. Esta noche hay fiesta y tú y yo nos emborracharemos y tendremos la mejor noche de nuestras vidas.

— Rosie, no creo que…

— No, no, no, no, tú te callas y obedeces. Iremos con Roxanne para que nos haga unos vestidos sexys, robaremos el whiskey que Scor tiene escondido en su habitación y nos adueñaremos de la noche, ¿entendido?


— Agradezco estar aquí y no allí.

Roxanne y Dominique no pudieron estar más de acuerdo con Zia mientras miraban a todos los iniciantes que entraban a la fiesta con los ojos vendados y el asqueroso atuendo reglamentario que tenían para esa fiesta.

— Esas remeras están diseñadas por el mismísimo Voldemort. — aseguró la morena, mirando con asco las remeras y calzas negras con el escudo de las casas. — Bah, ni siquiera Voldemort debió tener tan mal gusto.

La fase final era la más importante de todas las pruebas que debían pasar para formar parte de la hermandad. No solo porque era la más difícil, sino porque se realizaba frente a todos los miembros de cada casa.

Era su versión moderna de un cotillion, una presentación en sociedad.

Como siempre, Albus ocupaba el lugar de presentador y esta vez, Ivonne le hacía compañía arriba del escenario que habían armando, luciendo un vestido azul que le quedaba de infarto.

— ¿Han visto a la Weasley pelirroja? — espetó Megan Nott, con ambas manos en la cintura, en su papel de dueña del universo. — Ya debería estar en su puesto.

— Bueno… ella bebió algo de más antes de venir — admitió Dominique divertida, quien se había cruzado con su prima y Northman al llegar. — Dudo mucho que esté en condiciones de hacer algo que no sea mover el trasero y besarse con chicos.

Las tres vieron como la castaña las fulminaba con la mirada, furiosa. Por un momento, Roxanne temió que les lanzara el tacón a la cabeza o algo por el estilo pero al final soltó con desprecio:

— Estoy rodeada de imbéciles.

Dominique arqueó las cejas mientras la veía alejarse y empujar a cualquiera que no se alejara lo suficientemente rápido de su camino.

— Si ella no tuviera sexo, podría entender que fuese tan perra. Pero ni siquiera tiene esa excusa.

Roxanne asintió, nuevamente de acuerdo con Zia; esa serpiente sabía cómo ponerle los pelos de punta con su mera presencia y no sabía si ser amiga de Scorpius ayudaría a Rose lo suficiente para evitar la furia Nott.

— Buenas noches a todos.

— Y bienvenidos a la fase final.

Todas las cabezas giraron al centro del salón, más precisamente a donde Albus e Ivonne los saludaban con sus voces mágicamente amplificadas. En primera fila, ya sin vendas, esperaban expectantes los veinte futuros hermanos.

Lily miró a su alrededor, ya que hasta ese momento solo había supuesto quienes formaban parte de aquello. No se sorprendió de ver a sus hermanos, y mucho menos que Albus estuviera al mando del escenario ya que desde pequeño era muy carismático. Sonrió a Roxanne y Dominique, quienes la saludaban desde una esquina, y pudo ver a Scorpius abrazado a Rose. Incluso Molly y Fred estaban allí, hablando con algunos viejos amigos del moreno, pero para su decepción no había rastros de Hugo y si de Alice.

Scarlet la codeó disimuladamente para que devolviera su atención al escenario. Para el resto de los alumnos, ellas seguían peleadas debido a Jacobo y necesitaban que todos, pero principalmente el castaño, siguieran creyendo eso.

— Esta es la noche donde todo se define. — dictaminó Albus, con una sonrisa confiada. — Aquí y ahora, veremos quienes tienen lo que se necesita, quienes valen la pena.

— Quien volverá a su habitación como un ganador… y quien como un triste perdedor — agregó la rubia.

— Esta noche, todo termina con… — hizo un pequeño silencio, para crear aún más expectativa entre los iniciantes — la carrera de la muerte.

Cuando las luces se prendieron detrás de Albus e Ivonne, Scarlet tuvo que admitir que aquello era impresionante. Vio la plataforma de obstáculos que habían montado, la iluminación y arriba de todo, una pantalla con lo que parecía un reloj digital, marcando tres horas y cincuenta y nueve minutos.

— Si creyeron que las otras diez pruebas fueron difíciles, les recomiendo que salgan ahora que todavía pueden.

— Su sentencia de muerte ha sido firmada. Y tienen exactamente cuatro horas de vida para hacer todo lo que no pudieron.

Los aplausos se dejaron escuchar, la música volvió a encenderse y Albus bajó primero tendiéndole una mano a Ivonne, ayudándola a hacer lo mismo a ella. Abajo, una castaña de vestido rojo y curvas prominentes parecía estar esperando al azabache, con una sonrisa coqueta en el rostro.

— Perfecto, como buen Potter.

— Ya sabes lo que dicen: James fue la prueba, yo la versión mejorada.

— ¿Y la versión mejorada no piensa sacarme a bailar?

Ivonne le guiñó un ojo a Albus, mientras lo observaba perderse entre la multitud con la chica voluptuosa; solo esperaba que su compañero no se entretuviera demasiado y la hiciera volver a subir sola. No es que tuviera pánico escénico o le diera vergüenza, pero allí había más de cien personas que no se olvidarían si cometía un error.

Miró a su alrededor, buscando alguien con quien conversar o bailar un rato, preferentemente a Molly. Roxanne y Grace habían montado su propia versión de la batalla naval, donde debían beber un trago cada vez que la otra hundía uno de sus barcos, y una multitud se había amontonado a su alrededor. Desde su posición, James parecía tan o más entretenido que Albus, y la rubia solo pudo pensar que había sido una noche de suerte para los hermanitos.

Odiaba cuando se quedaba sola en una fiesta, y no había bebido lo suficiente como para solo meterse en una ronda y bailar despreocupadamente.

— ¿Tan bonita y sola? Eso debería estar prohibido, al menos en nuestras fiestas.

Ivonne estaba más que dispuesta a girarse y mandar a freír espárragos al ridículo que le había hablado, cuando vio quien era y no pudo más que sonreír y rodar sus ojos celestes.

— ¿Todos los Gryffindors son así de malos con los piropos o es solamente algo tuyo?

— Ouch. — Tanner se llevó una mano al corazón, fingiendo dolor. — Realmente has lastimado mi orgullo masculino.

— Eres un idiota. — soltó en medio de una risita, golpeándole el hombro.

— Un idiota, que baila muy bien. — determinó él, extendiéndole su mano. — ¿Qué dices? ¿Vienes?

— ¿Qué pretendes, Finnigan? Conozco esa mirada.

— Llevarte a la cama, obviamente. — dijo totalmente fresco — Ahora, ¿Vienes o no?

Ivonne no supo determinar si lo de llevarla a la cama era broma o no, pero de todas maneras tomó la mano del moreno y se dejó llevar.


Cuando de mujeres se trataba, Alex Wood se veía a sí mismo como un cazador. Para él, todo se trataba de localizar a la presa correcta, y luego cazarla. Y él, de entre todas las personas, era un experto en la cacería

No tenía un tipo de mujer. No era como James, que siempre estaba atrás de las difíciles, ni como Niall, quien basaba su target en chicas de espíritu libre como él. Para Alex, no importaba si eran rubias, castañas o pelirrojas, altas o bajas, con muchas o pocas curvas; lo único que necesitaba una mujer era tener algo. Algo especial que no le permitiera sacarle los ojos encima.

Para él, todo se basaba en la conexión instantánea.

— ¿Quién es la rubia que baila junto a Rose?

Poco le importó que Niall estuviera hablando con una Ravenclaw en ese momento, ni que su amigo lo mirara con una expresión incrédula. Llevaba al menos diez minutos mirando a esa chica moverse y simplemente no entendía cómo ella no figuraba en su lista.

— ¿Bromeas, verdad? Es Hollie Northman, la amiga de James y Albus.

Alex lo miró, creyendo que le estaba tomando el pelo, y al notar que no era el caso, volvió su mirada a la chica que bailaba en el medio de la pista y poco se parecía a la Ravenclaw que siempre andaba por los pasillos con el cabello atado y un libro de Jane Austen en mano.

— ¿Esa es Northman? ¿Qué le pasó?

— Es la magia del whisky, amigo.

No dijo nada cuando Niall se alejó, de la mano de la Ravenclaw, aunque aún no pudiese creer que la prefecta que él conocía por el tiempo que pasaba con James, fuese la misma que bailaba en el medio de la pista con el cabello salvajemente suelto. Sin embargo, sacó su mirada rápidamente de allí y la enfocó en otra rubia de piernas perfectas que caminaba hacia él.

— ¿Bailamos? — le propuso con una frescura envidiable.

Alex la observó con lujuria. De todas las primas Weasley, Dominique siempre había sido la más provocativa. Sabía cómo moverse, cómo hablar e incluso de qué manera pestañear para volver a cualquier hombre loco. Jugaba con su cabello, se paraba muy cerca de él y hablaba lentamente, haciendo que toda la atención se dirigiera a su boca.

— Toda la noche si es lo que quieres.

Alex tampoco se quedaba atrás cuando de seducción se trataba. Disfrutaba de la cacería casi tanto como de devorar a su presa y, que James lo perdonase, pero mientras tomaba a Dominique de la cintura y la acercaba a su cuerpo, estuvo seguro que ella sería una de las presas que más disfrutaría.

— Se me ocurren cosas mucho más interesantes para hacer toda la noche.

Todos sus sentidos se pusieron alerta al sentir los labios de Dominique rozar el lóbulo de su oreja, insinuante, con lujuria.

Alex no necesito ni una palabra más para atrapar su boca con la suya en un solo movimiento y, bajo el ceño fruncido de James que los observaba sin decir nada, arrastrarla hasta una de las paredes para seguir besándola.


Narra Lily Luna Potter.

Veo a Elizabeth hacer la demostración de la prueba y temo romperme una pierna o sacarme el hombro de lugar con solo mirarla a ella. Megan nos ha hecho hacer piruetas complicadas sobre la escoba en los entrenamientos, pero esto es totalmente diferente.

Hay que correr, saltar, agacharse, volver a correr, volver a saltar y… Merlín, me agoto de solo verla a ella. Para colmo, tendremos que tomarnos tres shots antes de hacerlo y dar cinco vueltas en el lugar. ¿Acaso quieren matarnos? ¿O solo humillarnos cuando alguno de esos barrotes gigantes nos noquee y deje inconscientes? Sinceramente no entiendo como mis hermanos permiten esto.

El primer chico en pasar tarda lo que parece año, pero lo logra.  

La segunda chica cae diez veces y, cada vez que lo hace, siento como si yo misma estuviera cayendo.

— No quiero hacer esto. — le susurro a Scarlet. — ¡No quiero, no quiero y no quiero!

— Yo tampoco quiero. Maldición, soy demasiado joven para morir.

Miro a Scar horrorizada con lo que dice. ¿Morir? ¿Cómo que morir?

Repentinamente, la pista de obstáculos parece mil veces más peligrosa. ¿Y si no logro traspasar las tijeras gigantes y me cortan al medio? ¿Y si uno de los barrotes gigantes me golpea tan fuerte que muero en el acto? O PEOR AÚN, ¡¿y si después de tomar los tres shots me caigo redonda al suelo, delante de todos los chicos de séptimo?!

— Debo salir de aquí.

Es el turno de Alice pero yo no puedo pensar en otra cosa que en escapar y en Scar, que me frena de los brazos.

— ¿Cómo que debes salir de aquí?

—¡Es todo una trampa! Mis hermanos armaron todo esto para humillarme delante de todos los chicos sexys del colegio para que jamás en mi vida tenga una cita.

Scarlet me rueda los ojos y el parecido con su hermano es innegable; son escalofriantemente idénticos.

— No seas ridícula, Lils.

No puedo retrucarle, porque todos a nuestro alrededor suelta una exhalación y puedo ver a Alice en el suelo. Eso sin dudas tuvo que doler, motivo más que suficiente para que yo me largue de este lugar.

<< ¡No llegamos hasta aquí para huir como niñitas de papi! — me vuelve a frenar, sujetándome el brazo. — Deja de ser tan serpiente y demuestra algo de valentía Potter, por la barba de Dumbledore.

Abro la boca ofendidisima con el comentario, pero Albus pronuncia el nombre de Scarlet y ella se escabulle entre la gente para llegar hasta el punto de partida. ¡La muy maldita debía meter el apellido de mi familia en esto! ¡Ya verá quién es la serpiente aquí!

Y no, no seré yo…

Mierda.

Voy a morir. Voy a caer y voy a morir. Humillada y aplastada, así será mi final.

¿No habrá alguna manera de saltearme esta prueba? ¡Soy la hija del salvador del mundo mágico! Y más importante aún, ¡la hija de una de las mejores cazadoras del mundo! ¿Acaso eso no tiene ningún privilegio? ¿No gano nada yo? ¡Porque debería! Por respeto a mis padres, ellos deberían dejarme entrar a esta estúpida hermandad sin pruebas asesinas.

¡Es más! Ellos deberían estar rogándome que…

— Lily Luna Potter, al frente.

Maldición.


Soy increíble.

Soy más que increíble. Soy como la reina de todo lo que es increíble en este mundo. La diosa de lo increíble. La dueña. La creadora. La…

— Potter, si vomitas cerca de mis zapatos otra vez, ¡juro que voy a asesinarte!

— ¡Estuve a punto de morir, no seas desalmada!

Ops. Debo mantener mis distancias con Elizabeth o ella va a golpearme. Creo que no le agradó que me colgara de su cuello al lograr pasar la prueba. O que haya vomitado casi al lado suyo al bajar. O que la haya llamado desalmada.

Los shots y los giros me afectaron, pero al menos ya todo dejó de dar vueltas.

— Felicitaciones, chicas. No esperábamos menos de ustedes.

Megan entró al pequeño cuarto en el cual nos habían encerrado y llevaba consigo las vendas. Nuevamente.

No sé que me molesta más: que nos vuelvan a tapar los ojos o que Megan parezca extrañamente complacida con eso. Como si se trajera algo entre manos.

— Llego el momento, chicas. — anunció Dankworth con una sonrisa. — La iniciación concluye ahora.

— ¿No había concluido en esa estúpida carrera suicida?

Creo que es la tercera vez en mi vida que escucho hablar a Jazmine. Y, como siempre, parece muy molesta, aunque yo también lo estaría si tuviera el labio partido y un moretón gigante en los brazos. Puede que yo haya vomitado y esté algo alterada pero de las tres, ella es la que se llevó la peor parte.

— Cuida tu tono, Zabini. — siseó Nott. — Pudiste haberte ido en cualquier momento, nadie te obligó a quedarte.

Megan tiene una mirada que es bastante letal, esa que usa cuando quiere disminuir a sus oponentes hasta las cenizas. Posiblemente la única persona capaz de resistir esa mirada sin correr la vista a los dos segundas, sea la misma a la cual jamás se la dirigiría: Elizabeth. Y por supuesto, Jazmine no tarda ni dos segundos en clavar sus ojos en el suelo.

— Este es su gran momento, chicas. — corta Elizabeth, sonriéndonos. — Cuando crucen esa puerta, dejaremos de ser tan solo compañeras de casa, para convertirnos en hermanas.

— Y no en la clase de hermanas que se tiran del cabello y se acusan con los padres.  — agregó Megan, no tan entusiasmada — A partir de ese momento seremos hermanas, porque si alguien se mete con una de ustedes, entonces toda la hermandad de Slytherin le declarará la guerra.

— Y exigimos que ustedes hagan lo mismo por nosotras, por las chicas de quinto y por todos los chicos de la hermandad. Porque eso es lo que aceptan al cruzar esa puerta

Megan rueda los ojos, como si le molestara toda la ronda sentimental.

Siento que mi mente está muy dispersa, seguramente por culpa del alcohol y el subidón de adrenalina. Vomitar ayudó, pero estoy segura que en cualquier momento se me bajan las energías y me desmayo o pongo a llorar.

— Las volveremos a vendar pero no se preocupen, les gustará esta parte.

Estar a oscuras y tener que caminar no ayuda mucho. Voy a caerme en cualquier momento.

Otra vez estoy mareada y... y… Merlín, si no me sacan esta venda rápido volveré a vomitar.

¿Estamos subiendo escalones? ¿Por qué están todos tan callados? ARGH, VOY A ENLOQUECER.

Necesito poder ver. Necesito poder escuchar. Necesito…

— ¡Bienvenidos y bienvenidas a la hermandad de casas! — escuchó a Ivonne exclamar entre medio del beso que me están dando.

Alguien me está besando.

Alguien me está besando jodidamente bien y yo no puedo descifrar quién es. Y justo cuando empiezo a responder y a disfrutar el beso, él se aleja.

Me sacan las vendas y luego de pestañear un par de veces, veo que los veinte "iniciantes" estamos arriba del escenario, en fila, con una persona en frente nuestro. Y todo el resto abajo, aplaudiendo y vitoreando.

Miró al chico que me besó, desesperada por descubrir quién es, pero todos llevan una máscara negra puesta. Solo puedo decir que es rubio y alto, porque ni los ojos le veo.

Abajo todos siguen aplaudiendo, dándonos la bienvenida, y mi estómago se contrae con los nervios de saber quien es mi besador oculto.

Pero cuando se sacan las máscaras, lo veo a él, con el cabello rubio todo despeinado, dándome una media sonrisa de disculpas.

Maldición.

Próximo capítulo: Hogwarts on fire.